¡Somos embajadores de Cristo!
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· 280 viewsSomos salvos por Cristo y reconciliados con Dios para ser embajadores en nombre de El e ir al mundo con el mensaje de la reconciliación
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Introducción
Introducción
Mientras la iglesia “añade” personas (en el mejor de los casos, en otros simplemente está estancada hace varios años), el mundo experimenta un ritmo de crecimiento exponencial (por lo menos en los últimos 200 años)
La población cristiana crece principalmente en África (2.59% anual), Asia (1.6% anual) y en menor proporción en América Latina (0.7%), lo que se conoce como el “Sur Global”.
En 1900, el 95% de los cristianos vivían en países predominantemente cristianos. Ahora, 2 de cada 3 cristianos viven en el Sur Global. La mayor proyección de crecimiento es para países del África y Asia, quienes van a necesitar evangelistas, maestros de la Palabra, instituciones de educación teológica y entrenamiento bíblico para el ministerio.
Las proyecciones del Pew Research Center y el Center for the Study of Global Christianity indican que el Islam superará al cristianismo en número de adherentes a mediados del siglo XXI, convirtiéndose en la religión más grande del mundo para 2050, con una población proyectada de alrededor de 2.9 mil millones (2.9 billones) de musulmanes.
Esto es así porque la tasa de crecimiento anual de la población musulmana a nivel global es de aproximadamente 1.8% a 1.9%, mientras que la tasa de crecimiento anual de la población cristiana a nivel global es de 0.98%.
Sabemos que un discípulo tiene como meta el ser como su Maestro y Señor. Y el Señor Jesucristo proclamó el evangelio durante su ministerio aquí en la tierra. El lo hizo a las multitudes, como también de manera personal. Por lo tanto, el discípulo de Jesús debe evangelizar también. Lamentablemente, en la actualidad el evangelismo y peor aun el discipulado son tareas descuidadas en las iglesias.
Son descuidadas porque la mayoría de los creyentes viven vidas egoístas, individualistas y preocupados por sus trabajos, afanados por el dinero, distraídos por las distracciones que ofrece este mundo
Son descuidadas porque los creyentes no han madurado y no se han capacitado para poder presentar el evangelio a otros
Son descuidadas porque los creyentes piensan que la labor del evangelismo es solo para el pastor o para los lideres
Son descuidadas porque tenemos una mentalidad llena de las mentiras de este mundo y pensamos “cada uno tiene su propia verdad, sus propios problemas, yo no me meto con nadie y no quiero que nadie se meta conmigo”
Es claro que hay una necesidad muy grande de esfuerzos evangelísticos para la iglesia del Señor en estos tiempos de confusión y debacle moral y espiritual.
Por ello, necesitamos volver a las Escrituras para recordar y ser desafiados con el llamado y responsabilidad que Dios ha dado a su cuerpo que es la Iglesia con respecto a la evangelizacion del mundo perdido.
Hermanos, somos colaboradores de Dios en la tarea de la evangelización. Somos embajadores de Cristo, en su nombre, con su autoridad y con su corazón, debemor ir al mundo perdido con el mismo corazón compasivo y misericordioso con el que Dios nos recibió y nos hizo aceptos en Cristo Jesús.
Para ello, leamos por favor 2 Corintios 5:17-6:2
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
Hallaste paz con Dios a traves de Cristo
Hallaste paz con Dios a traves de Cristo
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo
El apóstol Pablo establece una maravillosa realidad para todo aquel que es creyente:
Esa persona está en Cristo
No hay condenación para los que están en Cristo (Romanos 8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” )
Somos triunfantes en Cristo (2 Corintios 2:14 “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.” )
Somos hijos de Dios por la fe en Cristo (Gálatas 3:26 “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;” )
Somos bautizados y revestidos en Cristo (Gálatas 3:27 “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.” )
Bendecidos con toda bendición espiritual en Cristo (Efesios 1:3 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,” )
Somos hechura suya, creados para buenas obras (Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” )
Perdonados de nuestros pecados en Cristo (Efesios 4:32 “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” )
Esa persona es una nueva creación. Este vocablo griego es el mismo utilizado para hacer referencia a la creación del mundo por Dios o a un ser creado por Dios
Esa persona no le es tomado en cuenta su pasado. Pablo dice que todas las cosas viejas pasaron. Este verbo griego (παρῆλθεν traducido como pasaron) se encuentra en una forma verbal que da la idea de algo ya terminado, algo que ha cesado, algo que pasó. Esta palabra se usa en Mateo 24:35 cuando Jesús dice “cielo y tierra pasarán; pero mis palabras no pasarán”
Esa persona recibe una vida nueva que nunca tendrá fin. Pablo dice “¡Mira!, todo es hecho nuevo” (lit.). El verbo ἰδοὺ traducido como ¡Mira! es un vocablo fuerte para llamar la atención a algo importante. Es como decir: deja de mirar el pasado, mira hoy lo que Dios te ha dado. Todo ha sido hecho nuevo. La frase γέγονεν καινά (traducido como es hecho nuevo) hace referencia no a las cosas viejas que han pasado, sino a “el”. ¿Quién es el?
Mira nuevamente el verso 17: “Si alguno está en Cristo, [él es] nueva criatura”. Las cosas viejas, el pecado en el que vivíamos ya pasó, ya no es tomado en cuenta. Ahora, yo, tu, todo aquel que cree en Cristo es hecho nueva criatura. No solo las cosas que hago son nuevas, yo soy nueva creación en Cristo. Una nueva mente, un nuevo corazón, una nueva historia, ¡soy nuevo en Cristo Jesús!
Algo más. Este verbo traducido como “es hecho nuevo” está en una forma verbal que indica algo realizado en el pasado con consecuencias aun hasta el día de hoy. Es decir, no solo fui hecho nuevo en el día de mi nacimiento espiritual, estoy renovándome día con día. Cada día que me acerco al Señor y me acerco a su Palabra, estoy renovándome, haciéndome nuevo una y otra vez más.
Aun los corintios, estos hermanos carnales que le causaron tantos dolores de cabeza a Pablo, ellos debían conocer y vivir esta gran verdad. Pablo les dijo:
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
Pablo también proclama: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo”. Esta maravillosa promesa y verdad para los creyentes, la maravilla del nuevo nacimiento y la regeneración por el Espíritu Santo mediante la fe en Cristo Jesús es posible gracias a la iniciativa de Dios (Tito 3:3-5). Dios es el iniciador de la Misión, el Evangelista perfecto.
El fue el ofendido por nuestros pecados. Sin embargo, el nos reconcilió consigo mismo. ¿Ves la diferencia? El debía recibir nuestra iniciativa en buscar el perdón; pero no. Dios mismo dio el primer paso para buscar la reconciliación consigo mismo.
La palabra traducida como reconciliación (gr. καταλλάσσω) significa “restaurar el favor”, “cubrir la ofensa”, “expiar el pecado”.
La idea es que siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios (Romanos 5:10 “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”)
El es el autor de la paz. El es el Salvador quien viene a buscar a los enemigos, no a cobrar venganza, sino a ofrecer la paz mediante la sangre de la cruz de la ofrenda de su propio Hijo santo e inocente.
El nos reconcilió “a través de Cristo”. Es es la ofrenda de paz, el sacrificio que es ofrecido en propiciación por nuestros pecados para aplacar la ira de Dios por la maldad de la humanidad (1 Juan 2:2 “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” , 1 Juan 4:10 “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”)
No podemos entender la labor del evangelismo y la Gran Comisión sin entender que Dios es el iniciador de la Misión. Es su misión. Es Dios llevando a cabo su plan de redimir a la humanidad. En ese sentido:
El Padre es el iniciador de la misión (Juan 3:16; Efesios 1:9–10 “dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.” )
El Hijo es el modelo de la misión (Juan 20:21; Filipenses 2:5–7 “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;” )
El Espíritu es la fuerza de la misión (Hechos 1:8; 2 Corintios 3:5–6 “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.” )
“No es que la iglesia tiene una misión de salvación que cumplir en el mundo; es que la misión del Hijo de Dios y el Espíritu por medio del Padre incluye a la iglesia” - Teología de la misión, Jürgen Moltmann
¿Por qué tú y yo debemos predicar el evangelio? Por que es la voluntad de Dios, porque Dios quiere que los pecadores sean salvos y reciban el perdón y la vida eterna. El nos ha llamado a esa misión y nos ha hecho parte de ella. Esto lo veremos en el siguiente punto.
Se te ha dado un nuevo propósito en Dios a través de Cristo
Se te ha dado un nuevo propósito en Dios a través de Cristo
y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
Dios, en su soberanía y sabiduría, ha considerado a la iglesia como parte de Su Misión de alcanzar el mundo con el evangelio.
No depende de la iglesia, la misión es de Dios. El es quien la inicia, quien la hace posible y quien dirige los esfuerzos para llevarla a cabo
La iglesia es el agente que Dios usa para hacer posible la misión de Dios en este mundo. Para ello, le ha dado salvación, le ha dado un ejemplo en la vida y ministerio de Jesús, le ha dado su Palabra y le empodera a través de su Espíritu Santo
Pablo dice que Dios:
Entiende la predicación del evangelio como la invitación a la reconciliación del hombre pecador con un Dios santo. Esta palabra se repite aquí 5 veces. El Dios santo quiere que el hombre pecador se reconcilie con El. Sin embargo; el hombre pecador no puede ni quiere hacerlo. Dios en su iniciativa nos reconcilia consigo mismo a través del sacrificio de su Hijo. Ahora, debe anunciarse este acto de la gracia de Dios para que todo aquel que lo reciba en su corazón sea salvo. Esa es nuestra labor, anunciar lo que Dios ya ha hecho por el hombre pecador.
Nos dio el ministerio de la reconciliación. La palabra traducida aquí por ministerio es el vocablo griego διακονίαν. Es un servicio a Dios cuando predicamos el evangelio. Servimos al Señor siendo parte de su plan y su misión cuando proclamamos el evangelio a los hombres pecadores (Hechos de los Apóstoles 20:24 “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” ).
Nos encargó la palabra de la reconciliación. Dios nos asignó esta labor a la iglesia. Si Dios es el iniciador de la Misión, el Hijo es el modelo de la misión, y el Espíritu es la fuerza de la misión, la iglesia es la proclamadora de la misión. Por eso Dios nos dio la palabra de la reconciliación, el mensaje del evangelio para que usted y yo lo prediquemos en todas partes. Esto es una responsabilidad muy seria, la cual el apóstol Pablo entendía muy bien; por esto dijo:
Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada.
Nos dio autoridad para rogar por la reconciliación. Pablo dice que: “somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (v. 20). Somos representantes de Dios en este mundo, con autoridad delegada por el Señor y una encomienda por cumplir. En el mundo antiguo, los embajadores eran individuos muy respetados que representaban los intereses y la autoridad de su soberano o estado. Se les confió la entrega de mensajes y la negociación en nombre de sus gobernantes. En el contexto del Nuevo Testamento, refleja la comprensión cristiana primitiva de su misión de difundir el evangelio como representantes de Cristo, el soberano supremo. Y sin embargo, estos embajadores del Rey Supremo, Cristo, no exigimos, no obligamos, sino rogamos.
“Como si Dios rogara por medio nuestro”: Esta palabra griega es muy amplia y tiene varios significados: amonestar, exhortar, animar, instar, persuadir, ponerse al lado y llamar, etc. La idea es que, en vez de que el hombre pecador rogara por el perdón y la misericordia de Dios, es Dios mismo quien ruega al pecador por que abra los ojos y mire su condición pecaminosa y venga a recibir el perdón y la gracia que le salvarían. Y lo hace a través de la iglesia del Señor.
Una iglesia indiferente al evangelio, un creyente que no predica el evangelio, no reflejan el corazón de Dios, no dan la gloria a Dios y no hacen lo que Dios quiere que hagan.
Suplicamos a los hombres. Esta palabra se usa para suplicar y rogar a Dios. Aquí se usa para dar la idea del énfasis, el corazón y la actitud del creyente frente al mundo incrédulo. Con compasión y misericordia suplicamos a los hombres pecadores, anunciándoles con lágrimas y oración que van rumbo al infierno; pero Dios les ha dado a su Hijo para que sean salvos.
Con un solo mensaje: ¡Reconcíliense con Dios! Una sola cosa tenemos que predicar hermanos y esto es el evangelio de Jesús.
El hombre está perdido, va rumbo a la condenación y solo una cosa le puede salvar: el evangelio. Dios ha hecho posible la salvación del ser humano y nos ha encomendado esa tarea, de anunciar a todos las buenas nuevas de la salvación.
Comunica el valor y la urgencia del evangelio de Dios a través de Cristo
Comunica el valor y la urgencia del evangelio de Dios a través de Cristo
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
Este mensaje de la reconciliación es precioso y valioso porque ofrece amor a quienes solo respiran odio hacia Dios, ofrece paz a los enemigos de Dios que hacen lo contrario a lo que Dios quiere y ofrece perdón de pecados y una vida nueva a quienes han vivido toda su vida haciendo lo malo ante los ojos del Señor.
Pablo menciona algunos aspectos importantes que debemos tener en cuenta:
Dios está reconciliando consigo mismo al mundo a través del sacrificio de Cristo. La muerte de Cristo en la cruz aplacó la ira de Dios y el juicio y castigo que el pecado merece (Romanos 6:23), para todo el mundo. La resurrección de Cristo demostró que ese sacrificio fue aceptado por Dios, perfecto y suficiente para perdonar al mundo pecador. Ningún pecador se quedaría sin perdón si corriera a los pies de Cristo. No importa cuan lejos, cuan malvado, cuan perverso sea, el sacrificio de Cristo es suficiente para perdonarlos a todos. Lamentablemente, el ser humano es tan duro de corazón y es también la soberanía de Dios que no todos se salvan; pero los que acuden a Cristo sí que obtienen salvación y vida eterna.
Pablo dice que, en Cristo y gracias a Él, Dios no les toma en cuenta a los hombres sus pecados. Esta palabra quiere decir que Dios no imputa, no toma en cuenta, no carga los pecados de los hombres, sino que los ha castigado en la persona de su Hijo. Esta palabra se usa en 1 Corintios 13:5 para decirnos que el amor no toma en cuenta el mal hecho.
También Pablo nos dice que esto es posible porque Cristo, el que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecador.
Entonces decimos que la reconciliacion implica: el pago de la deuda por nuestro pecado, el perdón absoluto de nuestros pecados, la aceptación de Dios y la adopción como hijos, así como la justificación y la atribución de la justicia de Cristo a nuestro favor.
Entonces la reconciliación de Dios a traves de la fe en Cristo no solo nos salvó de nuestro pasado, sino que bendice nuestro presente y asegura nuestro futuro, habilitandonos para vivir de una manera agradable a Dios.
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),
El sacrificio de Cristo pagó plena y suficientemente la deuda que la humanidad tenia con Dios por causa de nuestros pecados.
El sacrificio de Cristo hace posible que nosotros, los que creemos en El como suficiente Salvador y Señor seamos hechos justicia de Dios en El. No solo Dios nos da salvación a los que creemos en Cristo, sino una nueva vida de justicia, una nueva vida agradable al Señor por el poder del Espíritu Santo. Hoy se han multiplicado los dolores y angustias del ser humano. Hoy el ser humano está lleno de traumas, problemas, dolores, complejos que ni los mejores profesionales pueden curar. Solo Dios puede darnos una vida nueva, libre de ataduras, libre de adicciones, libre de amargura, libre de miedo, libre de odio. Solo Dios lo puede hacer a través de la fe en Cristo Jesús.
No anunciamos una religión vacía que solo ofrece moralismo barato. No somos ignorantes fanáticos que viven obsesionados con una fe vacía y mentirosa. Somos creyentes en el Dios vivo y verdadero, Aquel que nos salvó de nuestros pecados y de nuestra vana manera de vivir a una nueva vida. El Señor dijo a sus discípulos: “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”. Solo Dios nos puede dar una nueva vida, una vida libre, una vida llena de perdón y gracia a través de la fe en Jesucristo.
Cristo se llevó nuestro pecado y condenación y nos dio una nueva identidad y un nuevo propósito para nuestras vidas. Ya no estamos en condenación, tampoco estamos solos, y no tenemos porque vivir para el mundo o para nuestros propios deseos egoistas. Cristo murió por nosotros para que nosotros vivamos para El.
Este mensaje de la reconciliación es tambien urgente. Es decir, el destino eterno de las personas es algo que no puede tomarse a la ligera.
Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
Pablo se ve a si mismo y a los demas creyentes como colaboradores del Señor, siervos a los que se nos ha dado el privilegio de participar de la obra del Señor. Y debemos realizar nuestra labor con responsabilidad, seriedad y urgencia, dado que el destino de las almas perdidas está en juego.
Y claro, esto no es algo que podamos decidir nosotros: solo se nos ha dado el privilegio de anunciar el evangelio; pero la salvacion es del Señor. El es quien salva a las personas; pero le ha agradado hacerlo a través de la locura de la predicación
Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
Como embajadores del Señor debemos mantener el mismo corazón y actitud que nuestro Señor, rogando en el nombre de Cristo a los hombres para que vengan a los pies de Cristo.
Como colaboradores del Señor debemos cumplir con responsabilidad el encargo que hemos recibido del Señor, exhortando a las almas a que no tomen en poco la gracia de Dios. Lo unico que impide que los incredulos hoy caigan en el infierno es la misericordia y la gracia de Dios. Ese fue el tema central del famoso sermón de Jonathan Edwards: “Pecadores en manos de un Dios airado”.
No solamente somos llamados a exhortar a las personas a que no tomen en poco la gracia de Dios, es decir que le den la importancia debida al evangelio, sino tambien a exhortar a que consideren la urgencia del llamado de Dios, dada la perspectiva de la inevitabilidad de la muerte y la realidad del tormento eterno en el infierno.
La iglesia misma debe darle la importancia debida al evangelio. Es el poder de Dios para la salvación de las personas. Una iglesia que no le da la importancia pierde relevancia para Dios en este mundo.
La iglesia es llamada a exhortar a los incredulos a darle importancia al evangelio.
La iglesia es llamada a anunciar con urgencia y pasión el regalo de Dios que es Cristo Jesús
Dios está dispuesto a socorrer y salvar al que clame a El. Lo hizo con Israel y lo hará con cualquiera que busque a Dios.
La exhortación es: ¡Mirad! Hoy es el tiempo aceptable. El Señor está disponible y dispuesto para ayudar al que clame a El
Tambien se dice: ¡Mirad! Hoy es el día de la salvación. Hoy es el dia en que tu eternidad puede cambiar. Mañana puede ser demasiado tarde.
Aplicaciones para la vida
Aplicaciones para la vida
Hermano, usted ha recibido el encargo, el ministerio de la reconciliación:
El mejor favor que le puedes hacer a un familiar es orar por el/ella, predicarle el evangelio y traerle a la iglesia
El mejor favor que le puedes hacer a un amigo, colega del estudio o trabajo es orar por el/ella, predicarle el evangelio y traerle a la iglesia
El mejor favor que puedes hacerte a ti mismo es creer y obedecer el evangelio. Tu vida y la de los que te rodean será bendecida.
Usted sirve a Dios cuando predica el evangelio.
Usted honra a Dios cuando proclama las buenas noticias de la salvación
Usted refleja el amante corazón de Dios cuando ruega a los pecadores que sean salvos por la fe en Jesús
Usted está empezando a cumplir la Gran Comisión cuando evangeliza a otros
Usted es el causante de que haya fiesta en los cielos cuando predica a un pecador y este se arrepiente
Amigo:
No tome en poco el regalo de Dios para el perdón de los pecados y la vida eterna. Hoy es el día en que usted puede ser perdonado y aceptado por el Padre Celestial como un hijo amado.
¡Venga a Cristo hoy!
Arrepiéntase de sus pecados y venga al Único que le puede limpiar, sanar y perdonar
Confiese con sus labios el nombre de Cristo como Señor y Salvador y será salvo de todos sus pecados
Crea en Jesús que vivió una vida perfecta y murió por sus pecados en la cruz del calvario y recibirá la vida eterna en el cielo con El. Ese es el regalo de Dios.
Oremos al Señor
