TAN CERCA Y TAN LEJOS

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 65 views
Notes
Transcript

Introduccion

Juan 19:23–30 RVR60
23 Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. 24 Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados. 25 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. 26 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. 27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. 28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. 29 Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. 30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

"Yo creía que ya estaba"

Cuando era más joven —y más ingenuo, si soy sincero— me metí a una carrera universitaria sin tener idea de lo que realmente quería. Pensé: “Si todos están estudiando algo... yo también debo hacerlo.” Así que elegí una carrera porque el nombre sonaba importante, el edificio era bonito y tenía aire acondicionado.
Primer semestre… todo bien. Me sentía importante, caminando con mi mochila y mis libros (aunque no entendía nada de lo que leía o se me enseñaba, pero ahi estaba). Segundo semestre… comencé a dudar. Yo sentia que no era lo mío. Pero ya había comprado los cuadernos, y habia pagado el semestre ¿cómo me iba a salir?
Pasaron los semestres… y cada vez me sentía más ajeno. Mis compañeros hablaban con pasión, sabían lo que hacían, tenían planes, ideas, propositos… ¿Y yo? Bueno yo solo pensaba: “¿Qué estoy haciendo aquí?”
Un día, uno de los maestros dijo algo que me golpeó fuerte. Estábamos a punto de presentar un proyecto importante y dijo: —Miren, si están aquí solo por estar, sin entender lo que hacen ni por qué lo hacen… están aquí, pero no pertenecen.
Sentí que me echó limón en la herida.
Ese día me di cuenta: había estado años dentro del edificio, con la credencial, los libros, hasta la vestimenta adecuada… pero en realidad, nunca estuve dentro de la carrera. Tan cerca del lugar correcto… pero tan lejos del propósito correcto.
Y ¿sabe algo? En la vida espiritual, a muchos les pasa igual.
Van a la iglesia, tienen Biblia, cantan, dicen “amén”, se sientan donde todos los creyentes se sientan… Pero si son honestos, en el corazón saben que estan cerca y lejos a la vez. Están cerca de lo cruz, pero lejos de Jesus.
En Juan 19:23-24, vemos a los soldados al pie de la cruz. Estaban tan cerca del momento más glorioso de la historia… Pero ¿qué hacían? Jugaban a los dados por la ropa de Jesús. Cerca de la cruz… pero lejos de Cristo.
Hoy vamos a analizar este pasaje y veremos que es posible estar cerca de la cruz, pero lejos de Cristo.

Desarrollo.

I. Estar presente no significa pertenecer a Cristo.

Juan 19:23 RVR60
23 Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo.

“Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús...” Estaban cerca de la cruz… pero no de Cristo.

Estaban allí físicamente, haciendo su trabajo. Pero espiritualmente, eran ciegos, insensibles y desconectados. Lo veían… pero no lo adoraban. Escuchaban sus palabras… pero no se quebrantaban, no se arrepentian.
Para ellos Jesus era solo uno mas, otro de la larga lista de condenados a la cruz.
A pesar de conocer su historia, sus milagros, sus palabras, su mensaje, contemplar su agonia y oirlo exclamar palabras de bendicio... en sus corazones no pasaba nada.
Isaías 29:13 RVR60
13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;
Isaías 29:13 LBH:T:T
13 El Señor ha dicho: Este pueblo me da culto de palabra y me honra solo con sus labios, mientras su corazón está lejos de mí y su piedad hacia mí se reduce a fórmulas humanas rutinarias.
Isaías 29:13 NTV
13 Así que el Señor dice: «Este pueblo dice que me pertenece; me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. Y la adoración que me dirige no es más que reglas humanas, aprendidas de memoria.

Aplicacion:

Hoy existen muchos cristianos que son como aquellos soldados:
Han participado de la iglesia por años, algunos han estado cerca de la cruz toda su vida como dice Isaias “les ha sido enseñado”, heredado por sus padres. Han estado tan cerca de la cruz pero tan lejos de Cristo.
Hebreos 6:4–6 RVR60
4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 6 y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.

“Iluminados” (Gr. φωτισθένταςphōtisthentas) “iluminar, dar luz, hacer ver con claridad”.

El término iluminados indica una acción espiritual inicial: una comprensión profunda del evangelio, probablemente acompañada por una convicción de pecado y una respuesta emocional e intelectual a la verdad. Esto puede apuntar a una experiencia real y poderosa, aunque no garantiza regeneración definitiva (salvación genuina).

“Gustaron” (Gr. γεύσασθαιgeusasthai) “probar, gustar, experimentar”.

Puede referirse a una experiencia real pero limitada.
El verbo “gustaron del don celestial” implica una experiencia real del don de Dios (probablemente la gracia del evangelio o la salvación ofrecida), pero no necesariamente una ingesta plena, es decir, no implica total identificación o conversión auténtica. Recibieron, probaron y participaron en bendiciones espirituales (posiblemente en la comunidad cristiana), pero no necesariamente fueron regenerados.

“Participes” (Gr. μετόχουςmetochous) “compañero, asociado, partícipe”.

El término sugiere una comunión o participación real en la obra del Espíritu Santo. Esto puede incluir:
Convicción de pecado (Juan 16:8).
Experimentación de dones espirituales (1 Cor. 12).
Asociación con la iglesia y su ministerio.
Sin embargo, el contexto parece indicar que fue una participación externa, no interna ni regeneradora. Es decir, estuvieron expuestos al Espíritu Santo, convivieron con Su obra, e incluso fueron bendecidos por ella, sin necesariamente haber sido sellados por Él.
Hebreos 6:4-6 describe personas que:
Recibieron iluminación espiritual (comprensión del evangelio),
Experimentaron el sabor del don celestial (probaron la gracia de Dios, quizás en una comunidad cristiana),
Participaron de la obra del Espíritu Santo (estuvieron expuestos a su poder, dones, y ministerio).
¿Te has conformado con asistir a la iglesia, pero no has tenido una transformación real?
¿Honras a Dios con tus labios, pero tu corazón late por otras cosas?
¿Estás físicamente en el culto, pero emocionalmente y espiritualmente ausente?
Pregunta para meditar: 👉 ¿Estás realmente conectado a Cristo, o sólo estás presente en actividades religiosas? 👉 ¿Hay fruto en tu vida que haga evidente la presencia del Espíritu Santo en ti?

II. Algunos valoran más lo material que lo espiritual

“Tomaron su túnica… echaron suertes…” (Juan 19:23-24)
Los soldados estaban obsesionados con quedarse con algo valioso… pero insignificante comparado con aquel que colgaba de la cruz.
Prefirieron el manto del Mesías… que al Mesías mismo.
Mateo 6:33 RVR60
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Hoy hay creyentes que persiguen las bendiciones de Dios más que a Dios mismo.
Muchos oran más por empleo, salud, pareja, dinero… que por santidad, humildad o arrepentimiento.
Padres que se esfuerzan en darles lo mejor a sus hijos… excepto lo mejor del cielo: el ejemplo cristiano.
Líderes que evalúan la iglesia por el ingreso económico, pero no por el nivel de oración ni de compromiso.
Jóvenes que quieren una pareja cristiana… pero sin ser cristianos de verdad.
Personas que solo buscan a Dios cuando hay necesidad, no porque lo aman, sino porque lo usan.
Pregunta para meditar: 👉 ¿A qué viniste a Cristo: a buscar su manto… o a entregar tu alma? 👉 ¿Qué es más importante para ti: lo que Dios te puede dar… o quién es Él?

III. Cumplir con la rutina no significa tener revelación

“Esto fue para que se cumpliese la Escritura…” (Juan 19:24
Juan 19:24 RVR60
24 Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados.
Estos soldados, sin saberlo, cumplieron la Escritura. Participaron en un momento proféticamente clave, pero sin tener conciencia ni revelación.
Cumplían su función… sin entender su propósito. Participaron en lo eterno… sin siquiera entenderlo.
2 Timoteo 3:5 RVR60
5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.
2 Timoteo 3:5 NTV
5 Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios. ¡Aléjate de esa clase de individuos!
2 Timoteo 3:5 TLA
5 Dirán que aman y respetan a Dios, pero con su conducta demostrarán lo contrario. No te hagas amigo de esa clase de gente,
¿Cuántas veces llegamos al culto, cantamos, decimos “amén”… pero no hay transformación?
¿Cuántos años llevas participando… pero sin convicción?
¿Cuántas veces lees la Biblia… pero no la vives?
Hay hermanos que han aprendido a imitar los gestos de adoración, pero su corazón no ha sido quebrantado.
Hay obreros que cumplen con los deberes ministeriales, pero hace tiempo no sienten la presencia de Dios.
Asistir no es igual a entender. Trabajar en la obra, no es lo mismo que caminar con el dueño de la obra.
Pregunta para meditar: 👉 ¿Eres parte de la rutina… o del propósito eterno de Dios? 👉 ¿Estás haciendo la obra… pero olvidando al Dueño de la obra?

Conclusión: Tan cerca… pero tan lejos

Los soldados estuvieron literalmente a centímetros del Salvador.
Vieron la sangre del Cordero… y se fueron con un manto viejo.
Tuvieron la oportunidad de rendirse… y la desperdiciaron.
Hoy, Dios nos confronta:
¿Estás cerca de la cruz… pero lejos de Cristo?
¿Estás físicamente presente… pero espiritualmente ausente?
¿Conoces la historia… pero no al autor de la historia?

Llamado final:

Hoy es tiempo de dejar de jugar con la fe. Dejar de ser un espectador… y convertirte en un verdadero discípulo. Estar cerca como estos soldados… no es suficiente. Cristo no quiere que estes solamente… quiere tu vida.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.