El corazon en su Verdadero Hogar

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1 Juan 2:15–17

El pasaje de 1 Juan 2:15-17 nos advierte sobre el amor hacia el mundo y las cosas que están en él, señalando que quien ama al mundo no tiene el amor del Padre. Se enfatiza que el mundo y sus deseos pasarán, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Este sermón puede ayudar a cada cristiano a evaluar en qué o en quién realmente está invirtiendo su amor y su corazón. A menudo, los distracciones y las tentaciones del mundo pueden llevarnos a alejarnos de Dios, por lo que es vital recordar la importancia de centrar nuestro afecto en las cosas celestiales.
El sermón nos enseña sobre la distinción entre los deseos mundanos y las cosas que son del Señor. Al enfocarnos en la voluntad de Dios, encontraremos no solo un propósito, sino también la seguridad de la vida eterna en Cristo.
Este pasaje se conecta con la obra redentora de Cristo, quien nos llama a apartarnos de la oscuridad y a vivir en su luz. Jesús mismo enseña sobre la importancia de acumular tesoros en el cielo (Mateo 6:19-21), que es un eco del mensaje que Juan comparte sobre el amor hacia Dios frente a las distracciones mundanas.
Donde está tu corazón, allí está tu hogar: elige las cosas de Dios sobre las distracciones del mundo para encontrar la verdadera vida.

1. Desviaciones del Verdadero Amor

1 Juan 2:15
¿como definimos esa palabra mundo?
en este primer punto veremos que se puede tomar la palabra mundo en un sentido literal, es decir, el planeta y todo lo que Dios ha creado. tambien se puede pensar en el mundo en sentido metafórico.
el primer concepto, mundo como planeta, es facil, no hay que explicarlo, todos lo comprenden. pero tenemos que llegar a comprender cuando hablamos de mundo en sentido metaforico.
mundo tiene muchos sentidos: podemos hablar mundo de Hollywood (peliculas, artistas con su modo de vivir), mundo Europeo (Londres, Paris, Roma, Berlin y como se vive en esas tierras), podemos hablar del mundo moderno(las modas, el dinero, las industrias, las formas de entretenimiento,las guerras, lo que ocupa la mente y el interes de los hombres). es decir el mundo ya no se concibe en terminos de planeta, ahora lo vemos en terminos de una forma humana de vivir. pero necesitamos pensar en terminos Biblicos: el mundo al que se refiere el apostol Juan, es todo ese sistema de existencia que ha creado el hombre, cuyo principe es satanás, en oposición o en sustitución del Reino de Dios. es decir, hay una forma, un estilo de vida que el hombre puede amar que no viene de Dios, y que es odiado por Dios.
Podrías reflexionar sobre cómo el amor al mundo nos desvía del amor de Dios. Considera las cosas temporales que atraen tu atención y pregúntate si están alineadas con la voluntad de Dios. Este punto nos recuerda que el amor al mundo va en contra de nuestra llamada a amar al Padre, y nos desafía a realinear nuestros deseos y prioridades con los de Dios.
(reflexion sobre el llamamiento de mateo)

2. ¿porque nos atrae el mundo?

1 Juan 2:16
Juan nos da tres areas del mundo, tres cosas particulares que nos atraen, lo cual nos distancia de Dios.
tanto los deseos de la carne como los deseos de los ojos, son deseos pecaminosos
la vanagloria de la vida es una conducta pecaminosa
a. Los deseos de la carne
el sentido que la Biblia le da a la palabra carne, se describe como la tendencia humana hacia el pecado, la rebelion contra Dios y la busqueda de satisfacciones egoístas (Genesis 6:5; Genesis 11:1-9).
hay deseos legitimos, como la comida, el vestido, una casa, una esposa.
poro tambien hay deseos carnales y perversos.
b. los deseos de los ojos
recordemos que hay dos mundos: el mundo del Reino de Dios que se vive aqui en la tierra, y el otro mundo, el que es contrario a Dios.
necesitamos ver el gran contraste que hay entre estos dos mundos, el de Dios y el de la carne. la amonestacion del apostol es “no amar” o sea entregarse locamente aquello que nos aleja de Dios, hay cosas de este mundo que podemos disfrutar, estas son las cosas puras, las que no son pecaminosas. Pero siempre tenemos que recordar que lo que nos distancia de Dios jamas puede ser amado.
c. La vanagloria de la vida
¿para que vives en esta este mundo?, algunos viven para hacerse famosos, ganar mucho dinero, tener la mejor casa o el mejor auto, en lugar de vivir para lo que es eterno (Mateo 16:26)
(reflexion vivir solo para el dinero)

3. ¿porque rechazar al mundo?

1 Juan 2:17
A. El mundo pasa
Mateo 24:35 “El cielo y la tierra dejarán de existir, pero mis palabras permanecerán para siempre.”
2 Pedro 3:10–13 “Pero cuando el Señor Jesús regrese, vendrá como cuando un ladrón entra en una casa a robar. En ese día, los cielos desaparecerán en medio de un ruido espantoso, las estrellas serán destruidas por el fuego, y la tierra y todo lo que hay en ella desaparecerán. Ya que todo será destruido de esa manera, ustedes deben obedecer sólo a Dios, hacer el bien, y esperar con ansias el día en que Dios juzgará a todo el mundo. Ese día, el fuego destruirá los cielos y derretirá las estrellas. Pero nosotros esperamos el cielo nuevo y la tierra nueva que Dios ha prometido, donde todo será bueno y justo.”
B. Los deseos pasan
Eclesiastés 1:1–11 “Estas son las palabras del Predicador, hijo de David, que fue rey en Jerusalén: ¡En esta vida nada tiene sentido! ¡Todo es una ilusión! Realmente, en esta vida nada ganamos con tanto trabajar. Unos nacemos, y otros morimos, pero la tierra jamás cambia. El sol sale por la mañana, y por la tarde se oculta, y vuelve corriendo a su lugar para salir al día siguiente. El viento gira y gira, y no deja de girar; a veces sopla hacia el norte, y a veces sopla hacia el sur. Los ríos corren hacia el mar, y luego vuelven a sus fuentes para volver a vaciarse en el mar, pero el mar jamás se llena. ¡Qué difícil me resulta explicar lo aburrido que es todo esto! ¡Nadie se cansa de ver! ¡Nadie se cansa de oír! Lo que antes sucedió, vuelve a suceder; lo que antes se hizo, vuelve a hacerse. ¡En esta vida no hay nada nuevo! Cuando alguien llega a decir: «¡Aquí tengo algo nuevo!», resulta que eso ya existía antes de que naciéramos. Nosotros no nos acordamos de lo que otros hicieron, ni los que vengan…”
Aplicación e implicaciones devocionales
Este es un apartado difícil, especialmente para quienes viven en sociedades materialistas. ¿Cómo podemos tener los valores de Dios y no amar al mundo? Algunos cristianos han pensado erróneamente que desprenderse de sus posesiones materiales es la respuesta. Por ejemplo, Francisco de Asís, al escuchar la lectura de Mateo 10:7–19, creyó que estaba siendo llamado personalmente a una vida de pobreza. Se desprendió de sus posesiones materiales y comenzó un ministerio evangelizador que atrajo a otros monjes y que acabó convirtiéndose en una orden de la Iglesia Católica. Dar todo a los pobres y vivir en la pobreza no es lo que Juan tenía en mente. Los pobres pueden estar poseídos por sus bienes. Las personas ricas pueden tener grandes posesiones, pero no sobrevalorarlas porque sus corazones estaban en el cielo, no ligados a la tierra. Amaban a Dios más que cualquier cosa que poseyeran.
¿Cómo podemos obtener una perspectiva adecuada del mundo que pasa?
Empiece por leer y prestar atención a Eclesiastés. En él se nos recuerda la transitoriedad de la vida y el sinsentido de las cosas y los logros. También se nos recuerda que Dios quiere que disfrutemos de esta vida, recordando que al final le daremos cuentas.
Entonces, ¿cómo amar a Dios más que al mundo?
En primer lugar, siempre debemos darnos un tiempo y reflexionar con regularidad para recordar que Dios no es un segundón para nadie ni para nada.
En segundo lugar, tómese tiempo regularmente para pensar en la transitoriedad del mundo y sus posesiones. Todo en esta tierra se desgasta. Es un recordatorio para nosotros de que el mundo es realmente pasajero. Pregúntese si está siendo un administrador de los recursos de Dios o un consumidor de la tierra.
Solo con una perspectiva eterna, lo temporal encontrará su lugar apropiado en nuestros valores.
el hombre que hace la voluntad de Dios permanece para siempre
Podrías meditar sobre la naturaleza pasajera del mundo y compararla con la eternidad que se encuentra en hacer la voluntad de Dios. Este punto nos anima a poner nuestro esfuerzo en lo que tiene valor eterno. Reflexiona sobre cómo puedes contribuir al reino de Dios aquí y ahora, sabiendo que al hacerlo, tu vida reflejará cosas que perdurarán por siempre.
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