¡SEÑOR, ENSEÑANOS A ORAR!
Aprenderemos de los discípulos, al estar maravillados por la vida de oración sinigual de Jesús, le piden que les enseñe: ¿cómo orar? Esta actitud deja ver la importación no solo de saber, ¿por qué orar y para qué orar?, si no de cómo hacerlo, al ver el impacto del ministerio de Cristo.
Introducción:
I. Estando Jesús orando:
Los discípulos habían orado en la manera de la tradición judaica. Si piden a Jesús que les enseñe a orar, no es porque no oraban o no sabían hacerlo. Lo que realmente están pidiendo es aprender a orar al estilo de Jesús, al estilo del reino de Dios. Todo mundo oraba, pero ninguno como Jesús. Había algo trascendente en su estilo de oración, la real comunión y dependencia con el Padre.
1. En su bautismo:
2. Antes de escoger a los 12 apóstoles:
3. Después del rechazo:
4. En momentos que otros tienen necesidad:
II. Cuando oren:
1. Ser hecho hijo de Dios Padre:
2. Corazón humillado más que obras:
3. Conforme a la Palabra, en comunión y en obediencia:
4. A solas con nuestro Padre:
Solo la soledad permite al hombre descubrir, y así afrontar, todas las fuerzas oscuras que lleva dentro. El hombre que no sabe estar solo, tampoco sabe (y secretamente no quiere saber) qué conflictos hay en el fondo de su corazón, conflictos que siente que es incapaz de desenredar, incluso de tocar. La soledad es una prueba terrible, porque sirve para abrir y romper la cáscara de nuestras seguridades superficiales. Nos abre el abismo desconocido que todos llevamos dentro…
La soledad nos revela que estos abismos están acechados: no solo descubrimos las profundidades de nuestra propia alma, que desconocemos, sino también las oscuras potencias que están como al acecho, y de las que inevitablemente seremos esclavos mientras no seamos conscientes de ellas. En verdad, esta conciencia nos destruiría si no fuera iluminada por la luz de la fe.
III. Pidan, busquen y llamen:
1. Pidan y se les dará:
Lo que Jesús dice es: ‘Si un propietario grosero y reacio puede, al final, ser coaccionado por la persistencia desvergonzada de un amigo para darle lo que necesita, ¿cuánto más Dios, que es un Padre amoroso, proveerá todas las necesidades de sus hijos?’ ‘Si ustedes,’ dice, ‘que son malos, saben que están obligados a satisfacer las necesidades de sus hijos, ¿cuánto más lo hará Dios?’
