Siendo oidores fieles

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Hebreos 2:1

Hebreos 2:1 “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.”

Introducción

¿Por qué el autor escribre “Por tanto...”?
Jesús es más grande que:
los profetas (incluyendo a Moisés)
los ángeles
Esto es una conexión que denota consecuencia de lo que dijo anteriormente en el capítulo 1. En dicho capítulo, el autor explica que Jesús es más grande que los ángeles, Él es la revelación final de Dios y que Él es el sustentador y heredero de todas las cosas. El autor quiere hacer del capítulo 1, una buena introducción de verdades acerca de Jesús para poder presentar otras verdades más profundas. Por todas estas verdades, es entonces que nosotros debemos prestar atención diligentemente a sus enseñanzas y no tomarlo de forma ligera.
En este caso, y como toda vez que escuchemos la Palabra de Dios, bien sea de un predicador, bien sea de un maestro o al leerla por nosotros mismos en nuestras Biblias, debemos saber extraer las verdades y enseñanzas, y no conforme con eso, debemos prestarle atención y obedecer los mandamientos que extraemos de allí. A este conjunto de verdades, enseñanzas y mandamientos es lo que conocemos como doctrina:
Doctrina:
Enseñanzas
Verdades
Mandamientos
Ahora bien, debemos tener presente algo bien importante,
La doctrina siempre debe conducir al deber. Hebreos 2:1 es un punto de inflexión donde la teología se convierte en advertencia y exhortación.
Hay una historia muy interesante en la Biblia respecto a esto, es la historia en el libro de Nehemías. No voy a leer toda la historia, pero la resumo de la siguiente manera:
En la historia de Nehemías, vemos cómo el pueblo escuchó atentamente la lectura de la Ley, pero lo más impresionante fue su respuesta. No sólo oyeron, sino que se comprometieron a restaurar sus vidas y murallas. Este pasaje nos recuerda que ser oidores verdaderos implica una transformación que resulta en acción. Nos desafía a no solo escuchar la Palabra de Dios, sino a dejar que esa Palabra nos mueva a hacer cambios significativos en nuestras vidas.
Pregunta de Transición
Entonces ¿Qué debemos hacer para atender diligentemente estas verdades y para que estas verdades transformen significativamente nuestras vidas?
En primer lugar tenemos que considerar la acción de oir.

Oir

¿Qué significa “oir”?
Recordemos que el Nuevo Testamento en su totalidad fue escrito en Griego, pero si hay algo que siempre hay que tomar en cuenta es que es sus autores son hebreos, por tanto, tienen mentalidad y cultura hebrea. Y en el hebreo, la palabra que se usa para oir es la misma palabra que se usa para obedecer. Era natural para un hebreo asociar estas dos acciones: oir y obedecer; aun cuando muchas veces el pueblo de Israel no obedeció a Dios. Esto nos explica por qué Jesús llego a decir:
Mateo 13:9 “El que tiene oídos para oír, oiga.”
En este sentido, Jesús en Mateo 13:9 nos enseña que “el que tiene oidos para oir, obedezca.
Así que el hecho de oir en la vida del cristiano, no debe ser algo estático o simple. Es una acción más dinámica, más impactante, y esa acción de obedecer hace que nuestras vidas se vean más auténticas, fieles a lo que el Señor en Su voluntad quiere para nosotros.
Leamos lo que dice:
Santiago 1:22 RVR60
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
Santiago dice estas palabras para luego decir en el capítulo 2 que son nuestras obras (es decir, lo que hacemos) las que dan evidencia de nuestra fe.
Santiago 2:14 RVR60
Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
Esto se relaciona con el pensamiento que tienen muchos acerca de lo que significa ser cristiano, de ser seguidor de Jesús pues, mucha gente piensa que con solo el hecho de decir: “ah, es que yo creo en Jesús, no le hago mal a nadie” pero al mismo tiempo viven con algunas actitudes no propias de un verdadero seguidor de Jesús, y no le presta atención a detalles como estos pues, se conforma con “creer en Jesús”, pero debemos considerar que nuestra fe o nuestra creencia en Jesús, debe ser dinámica, es decir una fe que nos dé el poder de ser transformados por el Espíritu Santo quien nos guía a toda verdad como dice Juan 16:13.
Un predicador llamado Sproul, dijo lo siguiente:
Los que son genuinamente salvos son los que demuestran ser hacedores de la Palabra. Cuando la semilla echa raíz y crece, hay fruto.
R. C. Sproul
Son nuestras actitudes, nuestras acciones, nuestra forma de tratar a los demás, nuestra forma de conducirnos en la vida las que expresan y evidencian nuestra fe. En la medida que expresamos estas evidencias, evitamos que nos pase como les pasaría a aquellos que Jesús refiere en Mateo 7:22-23
Mateo 7:22–23 RVR60
Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Pregunta de Transición
¿Qué debemos hacer para que tales evidencias puedan estar presentes en nuestras vidas?

Diligencia

La Biblia siempre nos invita a ser diligentes y a prestar atención a nuestra relación con Dios y a nuestra salvación que Él nos ha dado.
Pero somos naturalmente propensos a la deriva espiritual:
No por negación, sino por distracción.
No por rechazo, sino por negligencia.
A menudo tratamos el mensaje de Cristo como algo familiar, no urgente. Por ello necesitamos de la guía del Espíritu Santo, del Señor Jesús mismo. Jesús dice en Su Palabra: Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”
Un ejemplo de corazón diligente fue el de Esdras, el mismo protagonista de la historia de Nehemías.

‘Esdras había preparado su corazón para investigar la ley del Señor, para practicarla y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos’ (v. 10, BLP). Esta triple caracterización es muy significativa. Primero, era un estudiante diligente de la ley de Dios. No contento con un conocimiento superficial, procuraba extraer el significado y su aplicación. Segundo, estaba decidido a no ser un oidor olvidadizo sino un hacedor obediente de la Palabra de Dios. Tercero, fue más allá del estudio y la práctica personal y se dedicó al ministerio de enseñar a otros. Más aun, a todas esas metas (estudiar, practicar y enseñar) se había entregado de corazón.

La humilde sumisión a la Palabra de Dios fue la principal característica de Esdras. Durante una asamblea pública en particular, se le dio a las Escrituras de Dios el honor que les correspondía. De pie sobre una plataforma de madera elevada, construida para la ocasión, Esdras leyó en voz alta desde el amanecer hasta el mediodía. Cuando abrió el libro, el pueblo espontáneamente se puso de pie. Luego ‘se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra’ (

Así como leímos en:
Mateo 7:21–23 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”
Pero muchas veces nos preguntamos:
¿Cómo hacemos para hacer la voluntad del Padre?
Solo a través de Jesús y de la guía del Espíritu Santo, podemos tener la fortaleza para hacer la voluntad de Dios Padre.
El Hacer la voluntad de Dios implica tener Perseverancia. En Job 17:9 encontramos lo siguiente:
Job 17:9 RVR60
No obstante, proseguirá el justo su camino, Y el limpio de manos aumentará la fuerza.
Proseguir el camino es sinónimo de perserverar, de mantenerse en el camino.
Santiago 1:22 RVR60
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
En este pasaje que ya hemos leído antes, encontramos personas que pensaban estar bien, pero el Señor no los describe como hacedores de Su Palabra como dice Santiago 1:22, sino como hacedores de maldad. Ellos se distrajeron en esas obras que hacían y perdieron su enfoque en cumplir la voluntad de Dios, la cual está expresada en Su Palabra. Fueron negligentes en descuidar Su relación con Él, y es que muchas veces nos enfocamos tanto en la obra del Señor que descuidamos al Señor de la obra.
Debemos cuidar y mantener nuestra relación con Dios. En todo en el libro de Hebreos, se nos hace cinco advertencias, y no es por que Dios esté obsesionado por castigar a alguien, no, Él desea prevenir la pérdida de almas que se alejan lentamente del Evangelio
Y Cómo se relaciona la diligencia y la perseverancia?
La diligencia se refiere al celo y cuidado en el cumplimiento del deber, mientras que la perseverancia implica la continuidad en el esfuerzo y la constancia frente a las adversidades.

Perseverancia

Pero ¿qué implica ser perseverante?
Para que haya perseverancia debe haber:
Fe, y esta fe va más allá de lo que es creer, se trata de ser fiel, fiel a qué? Fe a lo que Dios estableció desde un principio que seamos: Imagen y semejanza suya, por lo tanto, una persona fiel busca siempre agradar a Dios, tal como dice Hebreos 11:6 “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”
Perseverar también implica dominio propio. A veces queremos buscar a Dios, vivir de acuerdo a Su voluntad pero quizás varios factores que no llegamos a dominar nos esclavizan: el trabajo, actividades diversas, series de televisión, incluso algunas faltas o pecados. Pero para perseverar necesitamos al Espíritu Santo.
Amar a Dios, otro factor importante para perserverar es el hecho de amar a Dios. Si amas a Dios serás consciente cuando haya tentaciones o ganas de rendirse y dejarlo todo atrás. Si amas a Dios entonces evitarás a toda costa lo que a Él le desagrada.
Es importante destacar que la perseverancia no implica una espera pasiva, sino una paciencia activa y diligente orientada hacia el progreso continuo.
En el Antiguo Testamento, vemos a Noé, quien perseveró durante años construyendo un arca, a pesar de las burlas y la incredulidad de los demás. Su obediencia y fe en un Dios que prometió preservar a su familia nos enseña que la perseverancia en hacer la voluntad de Dios a menudo requiere tiempo y sacrificio, pero las recompensas son eternas. La fidelidad de Noé es un inspirador recordatorio de nuestra llamada.
Una madre, al ver que su hijo tiene problemas para aprender a andar en bicicleta, no lo deja solo. Él cae y se raspa, pero ella lo anima a levantarse y seguir intentándolo. Eventualmente, con perseverancia y amor, el niño aprende a andar sin ayuda. Igual, nuestra relación con Dios es así; aunque enfrentemos caídas y momentos difíciles, Su amor nunca nos abandona, y Él siempre nos anima a levantarnos y seguir buscando Su voluntad.
Pregunta de Transición
¿Qué beneficios hay en la Diligencia y en la Perseverancia?

Bienaventuranza

Pudieramos enumerar muchísimos beneficios, pero hay uno que destaca Santiago 1:25
Santiago 1:25 RVR60
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
Fijémonos que Bienaventurado
Es la misma palabra usada en las Bienaventuranzas de Mateo 5: “Bienaventurados los pobres en espíritu...”.
No se refiere simplemente a prosperidad material, sino a una felicidad duradera que viene de Dios, fruto de vivir en obediencia y comunión con Él.

¿Dónde es bendecido?

En lo que hace” = en su acción, en su obrar.
Es decir: la persona que actúa conforme a la Palabra de Dios experimenta bendición en su estilo de vida y decisiones.
Un famoso predicador dice “La verdadera libertad no viene de hacer lo que uno quiere, sino de hacer lo que Dios quiere; esa vida trae gozo, paz, propósito y bendición”.
John MacArthur
Y ¿qué es lo que Dios quiere? Es que vivamos en libertad, libertad del pecado. Porque la verdadera libertad es vivir como Dios diseñó al ser humano. El pecado esclaviza (Juan 8:34 “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.” ), pero la obediencia a Cristo libera (Juan 8:32 “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” ).
Cuando leas la Palabra y no sientas interés ni bendición, vuélvela a leer con fe. La Palabra obrará y traerá bendición; “la palabra obra en aquellos que creen”. Cuando no sientas amor, cree en el amor de Jesús, y dile con fe que él sabe que tú sigues amándolo. Cuando no sientas alegría, cree en el gozo inefable que siente Jesús por ti. La fe es bienaventuranza, y les dará gozo a los que no se interesan por la autosuficiencia que procede del gozo, sino por la glorificación de Dios que proviene de la fe. Jesús ciertamente cumplirá su Palabra: “Bienaventurados los que no vieron, y creyeron”, “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”.
Andrew Murray

Aplicaciones

✅ Combate la deriva espiritual concentrándote intencionalmente

Mantente anclado en las Escrituras, la adoración y la comunidad cristiana.
No asumas que estás espiritualmente seguro solo por estar cerca del puerto; revisa tu ancla. Tu Ancla, mi ancla es Cristo y la forma en la que vivo de acuerdo a cómo viviría Él.

✅ Recurre al evangelio con frecuencia

El evangelio no es solo para la conversión; es para la transformación diaria.
Ensáyalo, medite en él, aplíquelo.

✅ Presta más atención, no menos.

Cuanto más tiempo llevas en la fe, más propenso eres a asumir o ignorar lo que antes apreciabas.
El pasaje de Hebreos llama a una renovada urgencia, no a una memoria pasiva.
Finalmente, Dios nos dice en Su Palabra en Salmos 119:45
Salmo 119:45 RVR60
Y andaré en libertad, Porque busqué tus mandamientos.
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