El Pan de Vida
Notes
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Introducción:
Introducción:
Apertura- Distintivos, ¿Cómo te etiquetarían?
Intro a la serie- En esta serie veremos los “distintivos” que Jesús usa para describirse a sí mismo. Nos resalta lo que quiere que aprendamos acerca de Él. Son Su carácter, Su persona, cómo Él quiere que le conozcamos.
ECC- Vivimos en un mundo con una busqueda incansable de la satisfacción, la plenitud de la vida, lo que nos dará ese valor y significado que buscamos.
Una canción popular de los Rolling Stones decía “No logro encontrar ninguna satisfacción”.
La búsqueda por esa satisfacción fracasa, pero no por falta de esfuerzo. Personas pasan toda su vida de una cosa a la otra, desde las drogas hasta las adiciones de la casa de su mascota, probando si tal aspecto de su vida puede proveer la satisfacción que tanto busca.
Cuando esa búsqueda por la satisfacción fracasa, uno se mueve a otra cosa, hasta que no queda nada más que probar. Uno queda insatisfecho, miserable, y relegado a vivir el resto de su vida en ese vacío, o elige simplemente terminarlo todo, dejando a su familia con aún mayor vacío y preguntas sin contestar.
No es ninguna sorpresa que el escritor de Eclesiastés, luego de describir su búsqueda para el valor y significado en la vida, concluye llamandolo todo vanidad y aflicción de espíritu (frase que aparece 7 veces). “Aflicción de espíritu” literalmente significa “perseguir el viento”, una descripción precisa de la búsqueda por satisfacción en las cosas de la vida.
El primer “Yo Soy” es la respuesta directa de Jesús en cuanto a este problema.
Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
Si Jesús es realmente el “Pan de Vida”, ¿por qué hay tantas personas, inclusos creyentes quienes aún pasan hambre espiritual?
Oración objetiva- Cada persona debe asegurarse de no perderse de la satisfacción que da Jesús, el Pan de Vida, debido a las razones que veremos en el pasaje.
Buscan Ser Saciados con el Motivo Incorrecto, vs: 25-27.
Buscan Ser Saciados con el Motivo Incorrecto, vs: 25-27.
Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? 26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. 27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.
Intro al pasaje-
Alimentación de los cinco mil, vs: 1-14.
La gente desea hacerle rey por el milagro que acaba de hacer, entonces Jesús se apartó, vs: 15.
Jesús camina sobre el agua y calma la tormenta frente a sus discípulos, vs: 17-21.
La multitud busca a Jesús, vs: 22-24.
El motivo de la búsqueda de Jesús era material.
En esa cultura, aún mucho más que en nuestra sociedad moderna, la comida diaria no era algo garantizado.
No existía la producción de alimentos a escala industrial. La mayoría de la gente era pobre y el alimento no era algo que se daba por sentado. No tener para comer algún día era una situación común en aquel tiempo. En muchas ocasiones, una mala cosecha, un mal clima, podían significar la muerte de mucha gente por causa del hambre. Hoy en día, una mala cosecha, o mal clima puede quizás hacer que aumenten un poco los precios de la comida, pero el ciudadano promedio puede estar tranquilo de que no morirá de hambre.
— Yo Soy: Conociendo a Jesús Como Él Mismo Se Reveló. Federico Sinopoli y Matías Salerno. Basado en la serie de publicaciones del sitio Discipulado Cristiano (http://discipuladocristiano.org).
La gente no buscaba a Jesús porque sinceramente creían en Él, lo buscaban porue simplemente querían más pan.
La gente quería un rey que pudiera proveer por sus sutento diario, un rey que podría solucionar sus problemas.
Jesús les revela que su búsqueda no debe ser por lo material, sino por la sustancia de la vida eterna dad por el Hijo del Hombre, Jesucristo, el enviado del Padre Dios.
Todo lo material perece, sin embargo, la satifacción que uno recibe a través de Jesucrito es eterna, permanecerá.
El esfuerzo que deben poner a la vida es por aquello que permanece.
Este concepto Jesús resalta a la mujer samaritana en Jn. 4:13-14.
Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
Ilustración- Padres, seguramente reconocen esa vocecita, esos ojitos, esa amabilidad de los hijos cuando quieren algo. Lo hemos llegado a conocer tan bien, que nuestra respuesta automática es… “¿Qué quieres ahora?” o “¿Qué precisas?”
Cuando hay comunicación e intercambio regular con nuestros hijos acreca de otras cosas sean serias o cotidianas, no hay problema. Ahora, imagínese conmigo un mundo en que tus hijos únicamente se dirigen a ti cuando tienen un problema material que no pueden solucionar solos, o que se encuentran en una situación del cual no encuentran salida.
Obvio, como padres buenos, acudiríamos al llamado de soccorrer a los nuestros. Sin embargo, si eres únicamente acudido para ser la salida de emergencia de tus hijos, ¿no te sentirías usado, incluso abusado? Eres sólo tan importante como determina la situación del momento.
Aplicación- Ahora pon a Cristo en ese lugar, buscado sólo en caso de emergencias. Usado sólo en la búsqueda de mejoramiento material y progreso personal.
Los seres humanos siempre buscamos a Dios para que nos solucione los problemas. Pero en realidad no estamos buscando a Dios, estamos buscando una solución, cualquiera que sirva. Jesús quiere que lo busquemos a Él, por quien Él es, no por lo que Él puede hacer.
— Yo Soy. Sinopoli y Salerno.
¿Buscas tener a Cristo en tu vida sólo por el beneficio de tu familia y prosperidad?
Buscan Ser Saciados de la Manera Incorrecta, vs: 28-35.
Buscan Ser Saciados de la Manera Incorrecta, vs: 28-35.
Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? 29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. 30 Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? 31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. 32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. 33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. 34 Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. 35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
La tendencia humana de querer lograr por obras.
La multitud escuchando a Jesús se colgó en la palabra “trabajad”.
En respuesta, preguntaron, “¿Qué debemos hacer… ?” (vs: 28).
Demuestra que su entendimiento del requisito de Dios era una obra, una acción religiosa. Lo preguntan como si pudieran cumplirlo.
Jesús les clarifica que la “obra” que logra la aprobación de Dios es, de hecho, creer en Él, no una lista de obras para hacer.
Esto es la esencia del evangelio, Rom. 10:9-10, 13.
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación… 13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
La tendencia humana de querer acercarse a Dios según su propio requisito.
Es lógico pensar, “Si tengo que creer en Jesús, Él me tendrá que convencer a mi criterio”.
Eso fue en esencia la petición de la multitud al preguntar, “Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos?” (vs: 30).
Describen la provisión milagrosa de Dios para Su pueblo descrito en Ex. 16.
Lo interesante es que Jesús acaba de hacer eso mismo previamente en capítulo, proveyendo el alimento para cinco mil personas, incluyendo la audiencia presente.
Lo que ignora la audiencia es que el milagro hecho por el pueblo de Dios en el desierto en Éxodo era una señal apuntando hacia el verdadero Pan del cielo, Jesucristo mismo.
Jesús les resalta que Él es el Pan de Vida que ha descendido de Dios, y el creer en Él es como encuentran la verdadera satisfacción, Él ha descendido del cielo, Jn. 6:38.
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Jesús comienza a declarar acerca de su origen. Él no está diciendo que viene de Nazaret, o de Belén. Está diciendo que viene del Cielo, implicando que Él es un ser que existe desde la eternidad junto al Padre. Esto hizo que los judíos empiecen a murmurar diciendo: “¿Quién se cree que es? ¿No es el hijo de José? ¿Qué anda diciendo que vino del Cielo?”(v. 41).
— Yo Soy. Sinopoli y Salerno.
Las personas no pueden demandar que Dios se acerque a ellos de la forma que ellos quieran. Al contrario, debemos acercarnos a Dios como Él requiere, según Su estándar: fe en Jesucristo unicamente.
Ilustración- Cuando era niño, una vez mi padre me dio instrucciones muy claras para armar un modelo de un automóbil. Sin embargo, me emocioné y decidí ignorarlas, lo que resultó en un desastre volador. Al final, desearía haber escuchado sus instrucciones. Esto me recuerda la importancia de seguir las instrucciones de nuestro diseñador celestial, Dios, quien tiene un plan perfecto para nuestras vidas. Así como en el modelo, al seguir Sus pasos, las cosas funcionan mejor.
Aplicación- Padres:
¿Buscamos a Cristo de la manera que Él debe ser buscado, no intentando merecer Su favor y trabajar para mantener Su gracia en nuestras vidas, pero descansando en esa gracia y disfrutando nuestra relación con Él en comunión diaria?
¿Guiamos y somos ejemplo a nuestras familias de buscar al Señor como Él quiere, o demandamos obediencia perfecta para que impartamos favor y gracia a ellos?
Buscan Ser Saciados con el Maná Incorrecto, vs: 47-58.
Buscan Ser Saciados con el Maná Incorrecto, vs: 47-58.
47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de vida. 49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. 50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. 51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. 52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.
Lo transitorio del maná religioso.
La audiencia de Jesús murmuraban contra Él por hacer las declaraciones que hizo porque estaban tan arraigados en su religiosidad que no podían ver que Jesús er el Mesías.
Tal como el pueblo comiendo maná en el desierto, la religiosidad solo impacta la vida temporalmente, pero no da vida que permanece.
Al comer del pan en el desierto, ayudó cierta necesidad momentánea, pero igual terminaron muriendo.
De la misma forma, los judíos hablando con Jesús pusieron su fe en una solución temporal: su religión y buenas obras.
Estaban cómodos con su forma de satisfacción, cimentado a través de generaciones, que no podían entender lo que Jesús les estaba diciendo.
Pensaron que Jesús se refería al canibalismo, algo expresamente prohibido por Dios en las Escrituras.
La permanencia del maná verdadero, Jesucristo.
Jesús es increíblemente claro en decir que Él mismo es el Pan que desciende del cielo, el maná divino, la provisión de Dios para el hambre del alma del hombre, Jn. 6:51.
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
Sin Cristo, no hay vida eterna, sustancia, satisfacción verdadera y perdurable.
¿Cómo podemos comer la carne de Cristo y beber su sangre? Esto nos está apuntando a la cruz. Podemos ver estos símbolos en la Santa Cena. Donde Él dice que el pan es su cuerpo que es entregado por nosotros. El entregó su cuerpo para ser partido y nosotros, al creer en Él, estamos siendo llenos de la vida de Cristo. En cierta forma, nos alimentamos de Él espiritualmente hablando. Y esta vida es una vida eterna. Por lo tanto, todo el que cree en Cristo, tiene vida eterna (Juan 3:16). Comer de su cuerpo, como vimos antes, es ir a Él. Es ir a los pies de la cruz y apelar a la misericordia de Dios. Arrodillarse y pedir perdón. Quien se humilla de tal forma delante de Dios, va a ser perdonado por Él. También vimos que creer en Él equivale a beber de su sangre. Cómo todos sabemos, Dios es un Juez justo. Él no puede dejar al culpable sin castigo. Nosotros deberíamos morir por nuestros pecados y ser condenados al infierno. Pero en su infinito amor, Dios proveyó un sustituto que dio su vida por nosotros. El Eterno Hijo de Dios dio su vida para que nosotros podamos vivir. Su sangre, que representa a la vida, fue derramada para que nosotros podamos mantener la nuestra. Por eso, su cuerpo y su sangre seYo Soy13transforman en nuestro sustento espiritual. Así como la comida y el agua son el sustento primordial para nuestra vida física, el sacrificio de Cristo en la cruz es primordial para nuestra vida espiritual. Aquellos que no creen en Cristo, no tienen vida espiritual y por lo tanto morirán por toda la eternidad.
— Yo Soy. Sinopoli y Salerno.
Ilustración- Deleite en la foto de la familia en lugar de deleitarse en la presencia personal de la familia. Uno sólo apunta a la realidad del otro.
Aplicación- Padres:
A menudo intentamos llenar nuestras vidas de todo lo que es humanamente lindo y bueno, que nos hace sentir bien, que hemos logrado y cumplido. Nos llena cumplir metas en el trabajo, lograr ciertos proyectos en nuestra casa, trabajar para proveer por no sólo nuestras necesidades, pero también nuestros deseos. Llevar nuestra familia a tener lo que no tuvimos, llegar a cierta prosperidad para no preocuparnos tanto y tener lo nuestro. Todo eso llena algo, pero es todo pasajero. Son cosas buenas, loables, pero no duran. Su propósito no era durar para toda la eternidad, sino señalarnos hacia lo de valor eterno, nuestra relación con Jesucristo el Salvador.
Conclusión:
Conclusión:
Entonces, examinémonos, así no pasar hambre al perdernos del verdadero Pan de Vida.
Buscas la satisfacción en esta vida con el motivo incorrecto?
Buscas la satisfacción en esta vida de la manera incorrecta?
Buscas la satisfacción en esta vida con el maná incorrecto?
