La Sunamita

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La mujer sunamita es un ejemplo de generosidad, piedad, bondad y fe.

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La Sunamita

2º Reyes 4:8–108Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer. 9Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios. 10Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él.

Introducción

El profeta Eliseo residía en en el monte Carmelo, pero viajaba constantemente a Jezreel (Unos 50 kilómetros, 10 horas de camino)
Antes de llegar a Jezreel pasaba por Sunem.
Una mujer importante (no se sabe su nombre) siempre le invitaba insistentemente a comer a su casa.
La mujer entendía que Eliseo era varón santo (apartado para Dios), habla con su esposo para construirle un aposento sobre una terraza.
El esposo así lo hizo de manera que Eliseo y su criado Giezi fueron bendecidos pues tenían un lugar donde descansar cuando llegaban a esa región.
La Sunamita es ejemplo de hospitalidad, generosidad y temor de Dios.

La sensibilidad

2º Reyes 4:11–1311Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento, y allí durmió. 12Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llamó, vino ella delante de él. 13Dijo él entonces a Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero; ¿qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo.
Eliseo agradecía mucho la amabilidad de esta familia, de manera que quería agradecerles con algún favor.
Por medio de Giezi pregunta a la mujer si necesita algún favor con el rey o con el general del ejército (Legal, de impuestos o de herencias), pero ella responde que está bien.
No había algún interés de la mujer al atender al profeta, sino que lo hacía desinteresadamente y con sinceridad.
La mujer tenía una buena posición económica pero eso no la convirtió en una mujer con avaricia o mezquindad, tenía la sensibilidad espiritual para percibir que Eliseo era un hombre de Dios, y su temor le hizo ofrecer ayuda para que la obra de Dios por medio del profeta prosperara.
No todos son llamados a un ministerio, pero pueden involucrarse proveyendo a sus necesidades. 1 Corintios 9:14Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.
Esta es la instrucción del Señor, apoyar a los que predican la Palabra: Gálatas 6:6El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.
Lastimosamente muchos falsos ministros su único interés es enriquecerse y engañan a la gente para que les den dinero. Esto provoca que los enemigos de evangelio blasfemen el nombre de Cristo, y muchos cristianos se decepcionen y dejan de aportar para la obra del Señor.
Pero las malas actitudes de los falsos ministros y las criticas ofensivas del mundo no deben hacernos desobedecer la instrucción del Señor.
Aunque El Señor espera que contribuyamos para la obra de Dios sin ningún interés material, el promete bendecir nuestra generosidad. Mateo 10:42Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.
Contribuyamos con amor, no por interés en una ganancia material. Si podemos contribuir es porque Dios nos ha bendecido y de seguro no pasaremos necesidad.

La promesa del hijo

2º Reyes 4:14–1714Y él dijo: ¿Qué, pues, haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí que ella no tiene hijo, y su marido es viejo. 15Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró a la puerta. 16Y él le dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva. 17Mas la mujer concibió, y dio a luz un hijo el año siguiente, en el tiempo que Eliseo le había dicho.
Eliseo no estaba tranquilo y quería agradecer de alguna manera su generosidad.
Consulta con Giezi qué podían hacer por ella, él le comenta que no tienen hijos y su esposo ya es anciano.
Para las mujeres israelitas era una vergonzoso no tener hijos, ser madre lo consideraban una gran bendición y una oportunidad de ser la madre del mesías salvador prometido.
Tener un hijo para esta mujer sería la mayor bendición que podría obtener, y que todo su dinero no podía comprar.
Es posible que sufriera mucha vergüenza por no ser madre y quizá habían intentado tener hijos pero todo había sido en vano.
Desde su perspectiva no existía la posibilidad de ser madre.
Cuando Eliseo le declara que será madre ella no lo cree: 2º Reyes 4:16Y él le dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva.
Posiblemente había escuchado estas palabras antes y no se cumplió… estaba escéptica, no lo podía cree, no porque no confiara en Dios, sino porque había sido decepcionada anteriormente.
Esto nos enseña que, aunque nos hayan decepcionado anteriormente y que los expertos digan que hay esperanza, debemos seguir confiando en Dios.
La mujer con el flujo de sangre había gastado mucho en médico y había sido decepcionada pero no dejó de creen en Cristo: Marcos 5:28Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.
Aunque la sunamita tenía sus dudas, el milagro sucedió, al año siguiente dio a luz un hijo.

La desgracia

2º Reyes 4:18–2218Y el niño creció. Pero aconteció un día, que vino a su padre, que estaba con los segadores; 19y dijo a su padre: ¡Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y el padre dijo a un criado: Llévalo a su madre. 20Y habiéndole él tomado y traído a su madre, estuvo sentado en sus rodillas hasta el mediodía, y murió. 21Ella entonces subió, y lo puso sobre la cama del varón de Dios, y cerrando la puerta, se salió. 22Llamando luego a su marido, le dijo: Te ruego que envíes conmigo a alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varón de Dios, y regrese.
Pasan los años, el niño crece y llega el momento en el que la fe de esta mujer es puesta a prueba.
El niño sale al campo con su padre a trabajar, posiblemente sufrió una insolación acompañado de deshidratación.
Se quejó de dolor de cabeza, el padre lo lleva a su madre esperando que se recupere pero el niño muere.
Ella viaja en busca del profeta porque tiene fe que el niño puede vivir, pero el esposo está resignado y no quiere dejarla ir, pero ella insiste.
La insistencia en la oración es vital. 1º Crónicas 16:11Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente.” Aun cuando la esperanza se agote debemos perseverar en el clamor y la oración. Insiste y ten paciencia.
Esta mujer sale en busca del profeta, viajo los 50 kilómetros hasta encontrarlo.
Al encontrarlo no quiso hablar con Giezi solo con el profeta y le declara su dolor. 2º Reyes 4:28Y ella dijo: ¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo que no te burlases de mí?
El profeta no recibió revelación del Señor pero entendió que había pasado algo con el niño.
Envía a Giezi con su báculo para que lo colocara sobre el niño pero la mujer no regresaría sin el profeta. 2º Reyes 4:30Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.
Nuevamente vemos la insistencia y la perseverancia de esta mujer.
El profeta al llegar sube al aposento, cierra la puerta y se coloca sobre el niño el cual entra en calor pero no despierta, (como Elías con el hijo de la viuda 1 Reyes 17)
Se pasea en la habitación orando y nuevamente se acuesta sobre el niño y esta vez estornuda siete veces y vuelve a la vida.
Este milagro vino a fortalecer la fe de esta familia, pero fue necesario atravesar la prueba para experimentarlo.
¿Quieres ver milagros?… ¿Estás dispuesto a pagar el precio?

Conclusión

La sunamita es un ejemplo de mujer temerosa de Dios, la cual cumplía la palabra de Dios. Proverbios 3:27No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo.
La recompensa vendrá para aquellos que obran con bendicen a los hombres de Dios: Mateo 10:41El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.
Ella recibió las peticiones de su corazón como recompensa de su bondad
Pero su fe debía ser perfeccionada, debió sufrir el dolor de la muerte de su hijo para ver la manifestación del poder de de Dios en su casa.
No hay mejor decisión que confiar en Dios en todo.
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