Dios y Padre

Trinidad  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 36 views
Notes
Transcript
Romans 5:1–5 NVI
En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

Introducción

Hoy es un día doblemente especial. El domingo siguiente a Pentecostés celebramos la Trinidad. La Pascua de Resurrección y Pentecostés nos invitan a reflexionar sobre la realidad de quién es Dios en su ser: «una comunión viva de amor, unidad y misión.»
Así, el Domingo de la Trinidad nos ofrece una oportunidad pedagógica para proclamar que Dios no es soledad, sino comunidad. Dios se manifiesta como una familia divina que crea, salva y sustenta. La Trinidad, entonces, nos inspira a vivir como un pueblo unido en la diversidad, reflejando el mutuo amor de Dios.
Por otro lado, el calendario civil nos invita a celebrar el Día del Padre. Honrar la labor de los padres comprometidos y amorosos es un acto de gratitud y bondad. Reconocer a los padres es también reconocer el principio de familia y la oportunidad que Dios nos da de vivir la familia como una comunidad que se convierte, como decíamos el año pasado, en una “iglesia doméstica”.
Hemos titulado nuestra proclamación «Dios y Padre» porque al encontrar un Padre en Dios podemos conectar la naturaleza de ser padres en nuestro contexto. Buscamos explorar la Trinidad y , al mismo tiempo, celebrar la bendición del Día del Padre.

1. La Trinidad en Romanos 5:1–5

En los versículos que leímos no encontramos una formulación doctrinal explícita de la Trinidad, pero sí la vemos en acción: en la vida de la comunidad divina que se revela y actúa en favor de la humanidad.
Dios es el Creador de todo lo que existe. Cuando creó al ser humano, le confió una tarea: gobernar la tierra. Pero ante la desobediencia humana, Dios no abandonó a su creación, sino que le diseñó un plan de salvación. El amor de Dios ha sido el motor de esa salvación.
La comunidad trinitaria ha obrado para que la humanidad sea regenerada y pueda comprender el amor como fundamento de todas las relaciones. En Romanos 5 encontramos:
Al Padre (vv. 1–2): quien inicia la reconciliación, abriendo el camino mediante su Hijo y otorgando la paz que transforma nuestra relación con Él. El amor del Padre es reconciliador; nos justifica y nos da paz.
Al Hijo (v. 2): Jesucristo es el mediador entre Dios y la humanidad, quien nos abre la puerta de la gracia. Él nos sostiene y nos incluye en la comunidad de fe. Por su obra redentora accedemos a la salvación.
Al Espíritu Santo (v. 5): quien derrama el amor de Dios en nuestros corazones. Como decíamos hace ocho días, el Espíritu es la presencia íntima de Dios en nosotros y nos conduce a la comunión trinitaria.
El texto también nos recuerda que Dios está con nosotros en el sufrimiento y en la tribulación (vv. 3–4). La presencia trinitaria nos acompaña en los momentos difíciles, moldeando nuestro carácter con perseverancia y esperanza. En Cristo, el futuro siempre es esperanzador, incluso cuando el presente esté marcado por el dolor.

2. Dios Padre y la experiencia de ser padre

Más allá de la teología, hay una conexión profunda entre la Trinidad y la paternidad humana. La imagen de Dios como Padre nos enseña que ser padre no es solo una función biológica o material, sino espiritual y relacional.
Ser padre es brindar seguridad, acompañar con ternura y nutrir con amor. Es ver a nuestros hijos con esperanza, reconociendo la imagen de Dios en ellos, y por tanto, su dignidad. La tarea formativa de un padre debe estar fundamentada en el amor: un amor que educa, construye y también corrige. Los padres son artesanos de vida.
La imagen de Dios como Padre es reconciliadora. Así también, la imagen que nuestros hijos tengan de nosotros debe ser una imagen de reconciliación, de quienes moldean el carácter con paciencia y amor.
La paternidad no se reduce a proveer lo económico —aunque eso es parte del llamado—, sino que también consiste en atender las necesidades emocionales y espirituales. Enseñar a vivir es enseñar a enfrentar los desafíos con integridad, y eso solo se logra con el ejemplo.
Para un niño pequeño, su padre puede ser el más grande de los superhéroes. A sus ojos, el padre es imagen de Dios. Por eso, nuestra responsabilidad es inmensamente grande.
Cuando los hijos crecen, notamos cuánto se nos parecen, aun con diferencias. La carne y la sangre no se pueden negar. Así también, la imagen de Dios en nosotros se refleja en nuestros hijos.

3. Una aplicación práctica para la comunidad

La reflexión sobre el Dios trino —comunidad de amor— y sobre la paternidad como reflejo divino debe impulsarnos a vivir relaciones más humanas, más fieles, más solidarias.
Como creyentes, estamos llamados a reflejar al Padre que reconcilia, al Hijo que ofrece gracia y al Espíritu que derrama amor. Lo mismo deben reflejar nuestras familias: reconciliación, gracia y amor.
Hoy es un día para honrar a nuestros padres y ver en ellos la imagen de Dios. También es un día para sanar relaciones, perdonar si es necesario y restaurar vínculos con ternura y esperanza.
Dios en comunidad, reflejado en familias que se sustentan en el amor, nos recuerda que las tribulaciones y los sufrimientos producen una esperanza que no defrauda. Los hijos e hijas de Dios no seremos avergonzados.

Conclusión

Los padres humanos pueden ser reflejos de un Dios que es Padre reconciliador, Hijo portador de gracia y Espíritu derramador de amor.
En este Domingo de la Trinidad y Día del Padre, celebremos y agradezcamos tanto a nuestro Padre celestial como a nuestras familias terrenales. Que el amor trinitario nos capacite hoy y siempre para vivir como una comunidad de esperanza y servicio.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.