Como volver a Dios

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1 Juan 1:5–10 (RVR60)
5Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 6Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; 7pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
tengo buenas noticias.
La parte más sencilla y breve de este mensaje es cómo volver a Dios.
Simplemente vuélvete a Dios de corazón, confiesa tu pecado y tu dejar tu culpas, y Él te recibirá con los brazos abiertos y te perdonará todos tus pecados, fallas y errores. En 1 Juan 1:9 hay un dulce versículo para los cristianos: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad».
¿No es simple? Simplemente confesamos nuestros pecados honestamente, y entonces Dios es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos.
Cuando llegaste a Jesús por primera vez, percibiste esto en cierta medida.
Pero debes aprender a comprender esta lección más profundamente.
El único consejo sobre el pecado es: llevarlo diariamente al Único que puede quitarlo, Dios mismo.
Debes aprender que uno de los mayores privilegios de un hijo de Dios es la confesión del pecado.
Solo la santidad de Dios puede consumir el pecado.
Mediante la confesión debo entregar mi pecado a Dios,
ponerlo en sus manos y obtener su perdon.
Debo arrojarlo al horno ardiente del santo amor de Dios,
que arde contra el pecado como un fuego. Hebreos 12:29 (RVR60)
29porque nuestro Dios es fuego consumidor.
Dios, sí, Dios mismo, y solo Él, quita el pecado.
Lo único que Dios odia es el pecado.
Lo contrista y lo provoca, y él lo destruirá.
Lo único que hace infeliz al hombre es el pecado.
Jesús tuvo que dar su sangre por el pecado.
En toda la comunicación entre el pecador y Dios,
esto es lo primero que el pecador debe traer a su Dios: el pecado.
El cristiano no siempre comprende esto.
Tiene una tendencia innata a querer encubrir el pecado, o disminuirlo, o erradicarlo solo cuando desea acercarse a Dios.
Considera cubrir el pecado con arrepentimiento, culparse a sí mismo o con desprecio por la tentación que lo llevó a pecar.
Intenta ocultar el pecado con los frutos de las obras que ha hecho o que aún espera hacer.
hermanos cristiano, si quieres disfrutar de la paz de un perdón completo y una limpieza divina del pecado,
asegúrate de usar correctamente la confesión del pecado.
En la verdadera confesión del pecado,
tienes uno de los privilegios más benditos de un hijo de Dios y una de las raíces más profundas de una poderosa vida espiritual.
Observa los términos «fiel» y «justo».
¡Qué dicho tan extraño sobre Dios! Parecería como si Dios nos debiera perdonarnos y limpiarnos cuando nosotros, sus hijos descarriados, confesamos nuestro pecado.
Un hombre es fiel cuando cumple sus promesas, cuando cumple con su deber.
Sí, y eso es Dios. Dios es fiel y justo para perdonarnos cuando confesamos nuestro pecado, nuestra culpabilidad,
¡porque eso está dentro de su pacto!
El guardar, el perdonar, la purificación diaria son parte del pacto de Dios con nosotros cuando fuimos salvos.
Todo esto fue comprado para nosotros en el Calvario y está prometido a cada hijo de Dios,
y por eso Dios simplemente cumple su promesa fielmente.
Cada vez que confesamos nuestros pecados, nuestras culpabilidad,
él los perdona rápidamente y nos limpia de ellos.
Mateo 3:6 (RVR60)
6y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.
Marcos 1:5 (RVR60)
5Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.
Hechos de los Apóstoles 19:18 (RVR60)
18Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.
Romanos 14:11 (RVR60)
11Porque escrito está:
Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,
Y toda lengua confesará a Dios.
confecion de pecados en elantiguo testamento
Levítico 5:5 (RVR60)
5Cuando pecare en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó,
Levítico 26:40 (RVR60)
40Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición,
Nehemías 9:2–3 (RVR60)
2Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres. 3Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.
Salmo 32:5 (RVR60)
5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
Selah
Daniel 9:20 (RVR60)
20Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios;
Para ello, que tu confesión sea precisa.
La confesión continua e incierta del pecado hace más daño que bien.
Es mucho mejor decirle a Dios: «No tengo nada que confesar» que decir: «No sé qué confesar».
Comienza con un solo pecado.
Que haya una completa armonía entre Dios y tú con respecto a este pecado.
Ten claro que, mediante la confesión, este pecado está en manos de Dios.
Experimentarás que en tales confesiones hay poder y bendición. Que la confesión sea justa.
Entrega la acción pecaminosa para que sea dejada de lado.
Entrega el sentimiento pecaminoso con confianza en el Señor.
La confesión implica renuncia: dejar atrás el pecado.
Entrega el pecado a Dios, quien te lo perdona y te limpia de él.
No confieses si no estás preparado o si no deseas de corazón liberarte de él.
La confesión solo tiene valor si es entregar el pecado a Dios.
Proverbios 28:13 "El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia."
Hechos 3:19 "Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio."

Liberación del Pecado por la Fe en Cristo

Juan 8:36 "Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres."
Romanos 6:6 "Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado."
2 Corintios 5:17 "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."

3. Dios Nos Ayuda a Vencer el Pecado

Santiago 4:7 "Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros."
Filipenses 4:13 "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."
1 Corintios 10:13 "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir."

4. La Misericordia de Dios al Perdonar

Isaías 1:18 "Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos."
Salmo 103:12 "Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones."
Miqueas 7:19 "Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados."

Conclusión

Dios nos llama a reconocer nuestro pecado, arrepentirnos y confiar en Su perdón. A través de Jesús, tenemos liberación y poder para vivir en santidad.
Que la confesión sea de confianza.
7 Confía completamente en que Dios te perdonará y te limpiará del pecado.
Continúa en la confesión arrojando el pecado del que deseas librarte al fuego de la santidad de Dios hasta que tu alma tenga la firme confianza de que Dios se encarga de perdonarlo y limpiarlo.
Es esta fe la que verdaderamente vence al mundo y al pecado. Es la fe en que Dios, en Jesús, realmente nos libera del pecado. 8 Hermanos y hermanas, ¿lo entienden ahora? ¿Qué deben hacer con el pecado, con cada pecado? Confesarlo a Dios y entregárselo. Solo Dios quita el pecado. Señor Dios, cuántas gracia expresaste por esta bendición inefable:
poder venir a ti con el pecado. y entregartelo
Tú sabes, Señor, cómo tratar el pecado ante tu santidad .
Tú sabes que nuestro pensamiento más profundo es, primero, cubrir el pecado y luego venir a ti con nuestro deseo y esfuerzo por el bien.
Señor, enséñame a acercarme a ti con cada pecado, y en confesión, a dejarlo ante ti y entregártelo. Amén.
Salmo 38:18 (RVR60)
18 Por tanto, confesaré mi maldad,
Y me contristaré por mi pecado.
hijo prodigo vuelve a DIOS
Lucas 15:11–32 RVR60
También dijo: Un hombre tenía dos hijos;y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.
Qué lección para cualquiera que quiera acercarse a Dios!
Ya sea para un pecador perdido que busca la salvación,
o para un reincidente que desea renovar su bendición y restaurar su gozo,
¡solo hay un paso hacia la casa del Padre!
Créeme, si sinceramente confiesas tu pecado a Dios,
¡él te perdonará y te limpiará en un instante! Asegúrate de no excusar tu pecado.
Asegúrate de no inventar una excusa para ocultarlo.
Cualquier confesión honesta significará que tienes un corazón arrepentido que se aparta de tu pecado con vergüenza. Y si sientes ganas de llorar, puedes llorar.
Supongo que el hijo pródigo lloró al volver a casa.
Sé que cuando yo era un apóstata y parecía estar muy lejos de Dios, lloré al regresar a confesar mis faltas y pecados.
Pero recuerda esto: ya sea que llores o no, Dios quiere una confesión sincera de tu pecado.
Y cuando hayas confesado tu apóstata, tu frialdad, tu falta de alegría,
entonces debes creer que Dios la ha perdonado como prometió y que la ha limpiado.

Caminando en la Luz de Dios"

**Texto Base: 1 Juan 1:5–10**

**Introducción:**

El apóstol Juan, en este pasaje, nos presenta un contraste radical entre la luz y las tinieblas, entre la verdad y el engaño, entre la santidad de Dios y el pecado del ser humano. Este mensaje no es solo teológico, sino profundamente práctico: *¿Cómo vivir en comunión con un Dios santo en un mundo marcado por el pecado?*

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### **I. La Naturaleza de Dios: Luz sin Tinieblas (v. 5)**

*"Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él."*

1. **La luz como símbolo de santidad**:

- En la Biblia, la luz representa pureza, verdad y revelación (Sal. 27:1; Juan 8:12).

- Dios es absolutamente santo (Is. 6:3); no hay sombra de maldad en Él.

2. **Implicaciones para nosotros**:

- Si queremos tener comunión con Él (v. 6), debemos ajustar nuestra vida a Su naturaleza.

- *Ilustración*: Como un espejo que refleja el sol, nuestra vida debe reflejar Su luz.

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### **II. La Mentira de la Autojustificación (vv. 6, 8, 10)**

*"Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos..."*

1. **Tres afirmaciones falsas**:

- **"Tenemos comunión con Dios, pero vivimos en pecado"** (v. 6).

- **"No tenemos pecado"** (v. 8).

- **"No hemos pecado"** (v. 10).

2. **El peligro del engaño espiritual**:

- Juan confronta el gnosticismo de su época (que negaba la realidad del pecado), pero también habla a nuestra tendencia a minimizar el pecado.

- *Ejemplo*: Como un enfermo que niega su diagnóstico, rechazar nuestro pecado nos aleja de la sanidad.

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### **III. El Camino de la Restauración (vv. 7, 9)**

*"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar..."*

1. **La sangre de Jesús nos limpia** (v. 7):

- No es por nuestras obras, sino por Su sacrificio (Heb. 9:22).

- Andar en luz implica *transparencia*: dejar que Dios exponga y sane nuestras áreas oscuras.

2. **La confesión como estilo de vida** (v. 9):

- "Confesar" (gr. *homologéō*) significa "decir lo mismo que Dios dice sobre nuestro pecado".

- *Ilustración*: Como un hijo que reconoce su falta ante un padre amoroso (Lc. 15:21).

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### **Conclusión y Aplicación:**

1. **Examina tu vida**: ¿Hay áreas donde "andamos en tinieblas" mientras profesamos fe? (Sal. 139:23–24).

2. **Rechaza el autoengaño**: Reconocer el pecado duele, pero es el camino a la libertad (Jn. 8:32).

3. **Aferrate a la promesa**: Dios no solo perdona, sino que *restaura* (Is. 1:18; Miq. 7:19).

**Oración final**:

*"Señor, danos valor para vivir en Tu luz, humildad para confesar nuestras faltas, y gratitud por Tu perdón. Que nuestra vida glorifique Tu nombre. Amén."*

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**Para profundizar**:

- ¿Cómo diferenciar entre convicción (del Espíritu) y condenación (del enemigo)? (Rom. 8:1).

- La confesión en comunidad (Stg. 5:16) como parte de la sanidad.

Este sermón equilibra *advertencia* y *gracia*, llamando a la santidad sin perder de vista la misericordia de Dios. ¡Bendiciones en tu predicación!

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