ME RINDO (Génesis 32-22-32)
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Introducción
Introducción
En este mensaje hablaremos acerca de una persona que durante muchos años de su vida estuvo viviendo probablemente a una forma muy parecida a la de algunos que nos encontramos en esta sala, vivía según su astucia y picardía. Sin embargo, ese estilo de vida le trajo muchos problemas, fue sembrando discordia que al final con el paso del tiempo acabó recogiendo muchas disputas con diferentes personas a causa de su astucia.
El hombre del que estaremos meditando en este mensaje es Jacob. Así que para que podamos entender bien este texto, permitidme que os cuente la historia de Jacob hasta este momento.
Él era un hombre que siempre tenía en cuenta su propia ventaja. Siempre quiso un acuerdo, para poder sacar provecho de la situación. Jacob es esa clase de personas que constantemente están intentando hacer tratos. La vida de Jacob es un claro ejemplo de esas personas que confían en el Señor cuando todos sus recursos se han agotado y ya no queda otra. Jacob tenía una mentalidad terrenal, era ese tipo de persona que camina por la vista y no por fe. Qué diferente es Jacob a su hijo José ya que mientras uno caminaba por vista el otro lo hacía por fe. Sin embargo, la realidad en la que vivimos es que allí donde encontramos un José encontramos 5 mil como Jacob.
Muchos de los que estamos en esta sala tenemos el mismo pensar que Jacob creyendo que nos irá mejor si tenemos una mentalidad mundana de las cosas intentando conseguir las cosas a través de las artimañas propias. Y permitidme que haga aquí un pequeño paréntesis dado que en ocasiones hemos caído en ese error a la hora de buscar una relación amorosa. Pensamos que como hombres por ser unos chulos y mujeriegos que escuchamos y cantamos canciones de Bad Bunny atraeremos a más mujeres, mientras que las mujeres piensan que cuanto más muestren el cuerpo que Dios les ha dado y más se insinúe a un hombre más fácil lo tendrá para no estar soltero/a, pero eso no son los métodos de Dios para encontrar una relación amorosa, sino los métodos mundanos.
Al final aquellas personas que viven de esta manera no tienen un viaje de vida tan próspero después de todo. El resumen de una vida asó lo hace el mismo Jacob cuando se encuentra ante la presencia del faraón y lo resumen de la siguiente manera «Los días de los años de mi peregrinación son 130 años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación»
Ahora hasta este momento solo he mencionado ideas abstractas y muy resumidas de la vida de Jacob, pero entremos en más detalles para que podamos ver que hizo este hombre hasta este momento. Jacob no era hijo único, sino que tenía un hermano gemelo que se llamaba Esaú que había nacido antes que él. Este aspecto es muy importante porque eso hacía que la primogenitura y la bendición de su padre le correspondiera a su hermano y no a él.
Aún así Jacob no se iba a quedar con los brazos cruzados e intentará por todos los medios conseguir esos títulos, para el primero lo que hace es comprárselo a su hermano y para lo segundo se aprovechó de la ceguera de su padre y se hizo pasar por su hermano Esaú, que interesante ya que el nombre de Jacob significa usurpador justamente aquello que está haciendo ahora, se está haciendo pasar por su hermano con tal de conseguir aquello que anhelaba que era la bendición de su padre.
Tal y como puedes intuir cuando su hermano se enteró que su hermano se había hecho con la primogenitura y la bendición prometió que el día en que su padre falleciera buscaría a Jacob para matarlo. Aquí ya podemos ver las consecuencias de intentar conseguir las cosas por nuestros propios medios y no por los medios de Dios.
Cuando su madre se entera de dicho juramento lo que decide hacer es enviar a su hijo a una tierra lejana donde vivía su tío Labán con la excusa de que iría a buscar una mujer de en medio de sus familiares. Cuando llega a la casa de su tío Jacob se enamora de su prima que se llama Raquel y llega a un acuerdo con su tío Labán de trabajar por Raquel durante 7 años, aquí volvemos otra vez a Jacob haciendo tratos, ahora con su tío. Sin embargo, tal y como dice la Biblia aquello que siembra el hombre al final será lo que cosecha y el había para en esa tierra porque había engañado a su padre y ahora es él quien va a ser engañado porque después de los 7 años de trabajo en vez de recibir a Raquel, su tío le da a otra de sus hijas que se llamaba Lea por lo que el engañador ahora fue engañado y tuvo que trabajar otros 7 años por Raquel.
Después de esos 14 años de trabajo para Labán por sus esposas lo que va ha decidir hacer es trabajar otros 6 años, pero en esta ocasión con el fin de aumentar sus riquezas consiguiendo parte del rebaño de Labán llegando cada poco tiempo a diferentes acuerdos. Cuando se cumplieron los 20 años de su huida, Dios se presentó en sueños a Jacob para que regresara de nuevo a su tierra natal, pero claro recordemos que la última vez que se fue de su tierra, su hermano estaba esperándolo para matarlo.
Aún así Jacob decidió abandonar la tierra de su tío para volver a su casa. En ese contexto es que nos encontramos con el capítulo que hemos leído. Cuando esta cerca de su casa, decide enviar a unos espías para ver cómo se encontraba su hermano y el resultado que recibió fue que su hermano se había enterado que estaba de vuelta y por lo tanto venía a buscarlo con 400 hombres armados.
Ya te puedes imaginar como se puso Jacob cuando recibió semejante noticias, el temor inundó su corazón y comenzó de nuevo a actuar tal y como el venía actuando que era a través de las negociaciones y los tratos. En el inicio del capítulo se nos informa acerca de la estrategia que montó con tal de salir ileso. Lo que intentó fue compensar a Esaú todo daño que le había ocasionado dándole regalos. Sin embargo, por si acaso dividió el campamento en 2 por si uno era ataco el otro podría huir y al menos no perdería todas sus posesiones solo perdería el 50% de sus posesiones. Hasta este momento podemos seguir viendo la mentalidad mundana de Jacob dado que todavía no lo vemos acudiendo a Dios en busca de ayuda y dirección.
Cuando las mujeres, hijos y ganados cruzaron el arroyo, Jacob se quedó solo al otro lado de la orilla y es en ese momento que se desarrolla la historia que hemos leído.
Un encuentro personal con Dios (vv.24-26)
Un encuentro personal con Dios (vv.24-26)
Dios no podía trabajar con Jacob hasta que no se hubiera quedado completamente solo. En ocasiones Dios va a permitir situaciones en las que nos encontremos solos con el fin de poder hablar a nuestros corazones. Jacob se quedó solo, pero no estaba solo, Dios estaba en ese lugar batallando con él.
Jacob está iniciando su entrada en la tierra prometida, pero debía de comprender que los éxitos que le esperaban en esa tierra no iban a ser el resultado de su inteligencia o de su pericie, sino del poder y la gracia de Dios. De eso se desprende una lección espiritual para todos nosotros, la necesidad de persistir en la oración, de pedir ardientemente la bendición divina.
Jacob no se estaba dando cuenta que la batalla más importante que iba a librar no era con su hermano Esaú, sino con Dios. El enemigo no estaba tanto en Esaú, sino en él mismo quien siempre apelaba a sus recursos y fuerzas en vez de querer depender de Dios.
Sin embargo, no debemos de equivocarnos, en esta escena no es Jacob quien fue a buscar a Dios para conseguir la bendición, sino que es Dios quien asalta a Jacob porque quiere transformarlo. Cuando tratamos con Dios, aunque pensemos que somos nosotros quienes hemos tomado la iniciativa, descubrimos que fue Él quien ha tomado la iniciativa en buscarnos. En el caso de Jacob, Dios tardó 20 años en el llevarlo a ese punto de rendición en la frontera de la Tierra Prometida; el Señor no tiene prisa. Pero cuando llega el momento, la transformación es completa.
Lo que Dios hace para crear en Jacob una transformación completa es desencajarle el muslo a Jacob. Esté músculo no es cualquier músculo, es el músculo que sostiene todo el cuerpo, si este músculo es debilitado el cuerpo se cae, de ahí que Jacob cuando se le desencajó este músculo lo que hozo fue abrazar a Dios para que no se cayera. En ocasiones no abrazaremos a Dios en nuestras vidas hasta que él no toque aquello en lo que nosotros ponemos nuestra confianza, hasta que nuestra vida no es sesté tambaleando no acabaremos abrazando a Dios, pero incluso el hombre más autónomo como era Jacob acabó abrazado a los brazos de Dios, porque al final el ser humano no encuentra más estabilidad y seguridad que en las manos de Dios.
Jacob acabó entendiendo que la única forma de vivir en paz y en tranquilidad en la vida no es con la astucia de uno mismo, sino con la bendición de Dios. Jacob había recibido la bendición de su padre, pero no lo había saciado, porque realmente lo que necesitaba no era la bendición de su padre Isaac, sino la bendición de su padre celestial. De la misma forma nosotros podremos conseguir muchas cosas a través de nuestros propios esfuerzos y métodos, pero ninguno de esas cosas nos llenará tanto como la bendición de Dios.
Un reconocimiento de que nos falta algo (v.27)
Un reconocimiento de que nos falta algo (v.27)
No obstante, el encuentro de Dios con Jacob no solo tenía el propósito de hacerle ver a Jacob la necesidad de Dios, sino que tenía también la intención de hacerle ver que su estilo de vida no conduce a ningún sitio bueno y por lo tanto ha de reconocer su pecaminosidad ante Dios.
Y la forma en la que Jacob reconoce su pecado es cuando reconoce y revela su nombre a Dios. Cuando Dios le pregunta el nombre a Jacob, no es porque no lo supiera, Dios lo sabe todo, lo hace porque quiere que confiese su identidad. Para poder comprender esta escena debemos de saber que en el mundo antiguo, un nombre personal era más que una etiqueta; era una identificación. Cuando a alguien se le saba un nombre, se le otorgaba un destino expresado por ese nombre.
Con el cambio del nombre lo que Dios estaba haciendo era darle una nueva identidad a Jacob. A partir de ahora él no iba a se recordado por ser un usurpador, sino por haber peleado con Dios con el fin de obtener la bendición. La Biblia proclama enfáticamente que Dios tiene poder para transformar vidas. Jacob es sólo un ejemplo de muchas vidas cambiadas por el poder de Dios. Pablo lo afirma en 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.”
Una evidencia permanente del encuentro con Dios (28-32)
Una evidencia permanente del encuentro con Dios (28-32)
Para terminar, podemos decir profundamente de este pasaje que cuando uno tiene un encuentro con Dios existe evidencias de ellos. Es imposible tener un encuentro con Dios y quedar de la misma forma que antes. Dios no deja indiferente a nadie y eso mismo le sucedió a Jacob, él tuvo evidencias de sobras para mostrar que la noche anterior había estado con Dios peleando toda la noche. A demás de haber recibido un nuevo nombre, el versículo 31 nos da un detalle muy interesante de anotar y es que desde ese momento Jacob comenzó a cojear hasta el día de su muerte.
Dios al parecer pensó que Jacob necesitaba algo que le recordara su victoria, como una advertencia para que no volviera a caer en la naturaleza del viejo «Jacob». Y así, cuando Jacob salió de la escena de la lucha, iba cojeando.
Jacob moriría con esa cojera. Dios es experto en transformar a personas, cambiarlas para siempre, pero mantenerles su esencia. Jacob nunca dejó de ser Jacob, pero desde ese momento que tuvo un encuentro con Dios ya no caminaría de la misma forma. Cuando nosotros nos encontramos con Cristo y nos rendimos ante Él, nuestra forma de caminar por el mundo es diferente.
Os pregunto y termino este mensaje de la siguiente forma: ¿Son nuestro andar, conversar y estilo de vida evidencias de que hemos sido tocados por el amor de Dios a través de Jesucristo? ¿Podemos afirmar que hemos visto a Dios cara a cara en la cruz del calvario y ahí nuestra alma fue librada del infierno? De no ser así hoy es el tiempo de pelees tu batalla en Peniel, te rindas a Dios y cambies aquellas cosas que Dios te está pidiendo que entregues para que puedas salir de una forma completamente diferente a como has entado en el campamento.
