Feliz Dia del Padre-Que Bendicion
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Entonces Jesús dijo a Sus discípulos: «Si alguien quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y que Me siga.
»Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de Mí, la hallará.
»Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?
¿Qué nos viene a la mente cuando pensamos en familia? Padre, Madre, Hijo, Hija, Hermano/a. Pensamos en unidad, amor, relación, apoyo, propósito, crianza, responsabilidad, crecimiento, enseñanza, bendición.
¿Quien de aquie piensa en diseño cuando piensa en familia? Permítanme explicar lo que quiero decir: Quien de aquie piensa en el diseño de Dios cuando piensa en familia. La familia es el diseño de Dios y es un buen diseño. Lo vemos de inmediato porque vemos que hombres y mujeres están diseñados de manera diferente, pero son complementarios. Hombres y mujeres se atraen naturalmente por el diseño de Dios. Y cuando un hombre y una mujer se unen, como fuimos diseñados para hacerlo, algo maravilloso sucede, un milagro. Se crea una nueva vida, pero también una familia. La esposa se convierte en madre y el esposo en padre.
También vemos que las diferencias entre hombres y mujeres no solo son necesarias para el inicio de la vida, sino también para criarla y nutrirla. Al criar y nutrir a nuestros hijos, un hombre no puede hacer lo que hace una mujer, ni una mujer puede hacer lo que hace un hombre. Por designio divino, madres y padres tienen roles diferentes en la crianza de los hijos. No son roles opuestos, sino complementarios.
Ahora bien, aquí está la pregunta del millón: ¿Para qué criamos a nuestros hijos? Sentí curiosidad y esto fue lo que descubrí: el propósito fundamental de la crianza es nutrirlos y guiarlos para que se conviertan en miembros integrados, independientes y contribuyentes a la sociedad. Esto implica fomentar su desarrollo físico, emocional, social e intelectual, ayudándolos a discernir el bien del mal, a desarrollar habilidades de pensamiento crítico y a formar relaciones saludables. En definitiva, la crianza tiene como objetivo preparar a los niños para prosperar como adultos…
A primera vista, podemos decir que esto suena muy bien. Queremos que nuestros hijos prosperen como adultos. ¡Que tengan buenos trabajos, amigos y que sean miembros contribuyentes de la sociedad! ¡Suena bien! Pero la realidad es que esta es una visión limitada ye del mundo del proposito de criar a nuestros hijos.
Como Cristianos, debemos criar a nuestros hijos para que sigan a Jesús sobre todas las cosas. Para amar a Jesús, glorificarlo, servirlo, amar la Palabra… Padres, necesitamos preparar a nuestros hijos para que sean discipulos y para que tomen su cruz y sigan a Cristo. Esto tiene un impacto diferente. Necesito preparar a mi hijo para que muera a sí mismo y siga a Cristo. Amen. Entonces, ¿cómo lo hacemos? Como padre y madre, ¿cómo lo hacemos? De eso vamos hablar hoy. Y como es el Día del Padre, la pregunta es: Como padre, ¿cómo preparo a mis hijos para que tomen su cruz y sigan a Cristo?
Y esta es la parte maravillosa. Ya tenemos la respuesta. Porque Dios diseñó la familia, nos dio instrucciones atravez de la Biblia sobre cómo debe funcionar la familia. Incluso nos instruyó sobre cuál debería ser el rol de una madre y el de un padre. Hoy hablaremos del rol del padre como parte de la familia. Más específicamente, el padre como cabeza de familia. A medida que avancemos en esto, veremos que estos roles no son independientes si no que trabajan en conjunto.
Empecemos con lo básico. Lo básico que incluso el mundo reconoce que un padre debe hacer. El padre es el proveedor y el protector de la familia. ¿Qué significa proveer y proteger a la familia? la mayoria de la gente piensa en lo siguiente:
• Proveer un hogar
• Proveer comida
• Proveer ropa
• Proveer estabilidad financiera
• Proveer la fuerza para hacer las cosas difíciles de los hombres, como arreglar las cosas de la casa.
• Protegerlos de los malos, de esas personas malas que quieren dañar a nuestra familia.
• Matamos alguna que otra araña y serpiente.
La Biblia nos dice que debemos proveer para las necesidades básicas de nuestra familia: 1 Timoteo 5:8
Pero si alguien no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.
Así que no es algo que debamos descuidar, todavía nos corresponde proveer.
Pero para la mayoría del mundo, eso es suficiente. Estoy cumpliendo mi rol como padre. ¡Como la cabeza de familia!
Y el mundo sería un lugar mejor si todos los padres al menos hicieran esto. Pero esto, no es suficiente si queremos cumplir el rol de padre como Dios quiere que lo hagamos. Recuerden que el mundo no establece nuestro estándar, sino Dios. Hay mucho más.
Como padres, debemos proveer guiancia a nuestros hijos. Debemos instruirlos. Esto se ve desde el Génesis, en el jardín donde Dios proveyo instruyó a Adán y Eva: Nombra a los animales, sean fecundos y multiplíquense, sometan a la tierra, no coman del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, o moriran. Esto de proveer instructíon tambien se ve en el libro de Deuteronomio
»Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.
»Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón.
»Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
»Las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos.
»Las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.
Ya hemos hablado de esto antes. Debemos ser intencionales y diligentes al orientar e instruir a nuestros hijos.
Como padres, proveer a nuestros hijos un ejemplo a que seguir. Nuestros hijos aprenden muy rápido observando e imitando lo que hacemos. Quieren ser como nosotros! Recuerdo aquella vez que cavaba una zanja… Sam y Sofía. Aprenden lo bueno, pero también lo malo… Sentados en el sofá mientras mamá limpia la casa…
Como Padres, nosotros tenemos que ser imitadores de Cristo.
Sean, pues, imitadores de Dios como hijos amados;
y anden en amor, así como también Cristo les amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.
Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre ustedes, como corresponde a los santos.
Tampoco haya obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias.
Porque con certeza ustedes saben esto: que ningún inmoral, impuro o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Debemos ser imitadores de Cristo, no del mundo. Imitar a Cristo nos llevará al cielo. Imitar al mundo nos llevará al infierno. Nuestros hijos nos imitan a nosotros. ¿Adónde los estamos guiando?
Claro que esto no lo haremos perfectamente. Fracasaremos y nuestros hijos imitarán algo malo que aprendieron de nosotros. Pero también aprenderán a arrepentirse de vernos a nosotros arepentirnos de nuestro pecado.
Y a medida que nuestros hijos crezcan, verán que seguimos a Cristo, que amamos a Cristo, que amamos como Cristo. Que lo que ellos han imitado de nosotros, nosotros lo hemos imitado de Cristo.
Y hay mucho más que modelamos para nuestros hijos en nuestro caminar con Dios: cómo amamos a su madre, cómo honramos a nuestros padres, cómo servimos en nuestra comunidad, cómo trabajamos, cómo reaccionamos ante el éxito o el fracaso, cómo administramos nuestro dinero.
También debemos de proveer amor a nuestros hijos. Amor emocional y amor bíblico; un amor sacrificial. Debemos encontrar el equilibrio entre ser sus mayores admiradores y sus mayores críticos. Debemos animarlos pero al mismo tiempo disciplinarlos.
El amor es paciente, es bondadoso. El amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante.
No se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido.
El amor no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser. Pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará.
Basado en este pasaje, yo batallo amar a mis hijos porque soy impaciente. Y como soy impaciente, me enojo fácilmente y me enojo con ellos y dejo de ser bondadoso. Les grito cuando estoy enojado. Y he tenido que disculparme con ellos por esto. Y constantemente le pido a Dios que me ayude con este aspecto de mi vida.
Pero al mismo tiempo, tenemos la responsabilidad de amar a nuestros hijos atravez de disciplinándolos cuando sea necesario. Aquí es donde entra en juego encontrar ese equilibrio. El mundo no nos enseña que la disciplina es falta de amor. ¡Que mentira! Porque los amamos, los disciplinaremos.
Leamos de Hebreos. Hebreos 12:5-7
Además, han olvidado la exhortación que como a hijos se les dirige:
«Hijo Mío, no tengas en poco la disciplina del Señor,
Ni te desanimes al ser reprendido por Él.
»Porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo».
Es para su corrección que sufren. Dios los trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?
La disciplina sirve para corregir. Si nos desviamos del camino corecto, se nos disciplina para que podamos regresar al camino corecto.
Otro verso Prov 13:24
El que evita la vara odia a su hijo,
Pero el que lo ama lo disciplina con diligencia.
A mi no me gusta causarles dolor a mis hijos. Me duele. Pero sé que es necesario corregirlos. Lo veo y es difícil, pero debemos hacerlo si amamos a nuestros hijos. Mucha gente lucha con esto. El mundo nos dice que es abuso, pero Dios nos dice que es abuso no disciplinar a nuestros hijos. Que es odio. Pongamos nuesta fe en Dios no en el Mundo.
Como padres, debemos proteger a nuestros hijos. Es fácil protegerlos de algo claramente malo o peligroso. Los mantenemos alejados de la calle porque pueden ser atropellados. Los mantenemos alejados de las personas malas. Los mantenemos alejados de las cosas que claramente pueden hacerles daño.
Pero ¿qué pasa con las cosas que no son tan obvias? Como la escuela. Como sus amigos. Como lo que ven en la televisión o en sus teléfonos.
Dios nos lo dice en 1 Pedro 1:13-16
Por tanto, preparen su entendimiento para la acción. Sean sobrios en espíritu, pongan su esperanza completamente en la gracia que se les traerá en la revelación de Jesucristo.
Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenían en su ignorancia,
sino que así como Aquel que los llamó es Santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir.
Porque escrito está: «Sean santos, porque Yo soy santo».
Nuestros hijos son una bendicion de Dios. Son inocente y Dios los ama. El mundo y el diablo quieren destruir su inocencia. Y lo vemos por todas partes. Lo vemos en las escuelas, donde se enseñan cosas malas que van en contra de la voluntad de Dios. Vemos a médicos que mienten a nuestros hijos diciéndoles que pueden ser lo que quieran: niño, niña o animal. Lo vemos en los programas infantiles en la television donde mestran dos papas o dos mamas en una familia. Les estan metiendo ideas que van contra Dios y lo que quiere Dios para nosotros. Van tras nuestros hijos. Quieren destruirlos. Debemos protegerlos tenemos que proteger la santidad de nuestros hijos y nuestras familias.
