La Anatomía de la Confesión de Pecados

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Introducción

Uno de los ejercicios que muchos alumnos en los EEUU recuerdan de su clase de biología / anatomía es la disección de algún animal (e.g., ratón, rana, conejo, etc.).
El propósito de este ejercicio es que el alumno pueda descubrir por si mismo todo lo que ha leído en el libro de texto.
Hasta este momento ha leído acerca de los pulmones, hígado, riñones, intestinos, cerebro, etc. - pero todo ha sido teórico, todo ha sido una serie de datos e información.
Pero en este ejercicio tiene una lista de las partes del cuerpo que el profesor quiere que identifique por sí mismo.
Así que el estudiante debe ser muy cuidadoso en poner atención a cada detalle, a la ubicación de cada órgano para confirmar su identidad.
Sería increíble que de pronto el alumno busque los pulmones y diga, “Este ratón no tiene pulmones”.
Es importante que el alumno encuentre cada órgano vital para cumplir con su tarea.
Hoy estudiamos el Salmo 51.
Es un Salmo que en muchas Biblias se describe como:
Oración de un pecador arrepentido.
Es una confesión de pecados de parte de un pecador.
En este caso, el encabezado de este Salmo nos da la identidad del pecado cometido y de la persona culpable:
“Para el director del coro. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabe, el profeta Natán lo visitó.”
David escribió este Salmo para recordar unos de los momentos más oscuros de su vida.
La historia de este momento lo encontramos en 2 Samuel 11-12.
Cuando leemos estos capítulos nos damos cuenta que el ejército de David está en una campaña de guerra contra los ammonitas.
David no ha salido con su ejército; ha permanecido en el palacio.
Una tarde David sale a su terraza y ve a una mujer bañando y se enamora de ella - se llama Betsabe.
Es la esposa de uno de sus soldados.
La hace llamar y comete adulterio con ella y resulta embarazada.
En este acto de adulterio David ha violado su pacto matrimonial.
Para cubrir su pecado hace venir al esposo de Betsabe con el propósito que duerma con su esposa para que la gente crea que el hijo que espera Betsabe es de Urías.
Urías viene pero no duerme con su esposa; su conciencia no se lo permite sabiendo que sus hombres están en el campo de la batalla.
Así que David ordena que lo manden al frente de la batalla y que se retiren de él dejándolo indefenso de tal manera que pueda ser herido y muera en la batalla.
Todo sucedió de acuerdo al plan; así que ahora David no solo es culpable de adulterio sino de un complot de asesinato contra uno de sus soldados (asesino). Y para empeorar las cosas David es un traidor contra la patria porque ha provocado la muerte de uno que lucha por la patria.
2 Samuel resume la historia de esta manera:
2º Samuel 11:27 NBLA
27 Cuando pasó el luto, David mandó traerla a su casa, y ella fue su mujer; y dio a luz un hijo. Pero lo que David había hecho fue malo a los ojos del Señor.
Una y otra vez David violó la ley de Dios.
¿Qué tiene que ver el profeta Natan en todo esto?
Sucede que en 2 Samuel 12 el profeta Natán viene y confronta a David con su pecado.
Natán acusa de David de ser como un hombre rico que tiene mucho ganado y al ofrecer una cena, toma la única corderita de un hombre pobre del pueblo.
Natán conoce cada detalle del pecado de David, porque se lo ha mostrado Dios.
2º Samuel 12:9 NBLA
9 ”¿Por qué has despreciado la palabra del Señor haciendo lo malo ante Sus ojos? Has matado a espada a Urías el hitita, has tomado su mujer para que sea mujer tuya, y a él lo has matado con la espada de los amonitas.
David no puede negar nada de lo que ha dicho Natan y finalmente confiesa su pecado.
2º Samuel 12:13 NBLA
13 Entonces David dijo a Natán: «He pecado contra el Señor». Y Natán dijo a David: «El Señor ha quitado tu pecado; no morirás.
El Salmo 51 registra ese momento de reflexión y confesión de pecados que David expresa ante Dios. En esta ocasión veremos solo los primeros cuatro versículos porque sirven como un modelo para cada ser humano de lo que es una confesión de pecados sincera ante Dios. Hoy veremos:
La dureza de nuestro corazón.
Reconocemos que el pecado es real.
Reconocemos que el pecado ensucia nuestra alma.
Reconocemos que nuestro pecado es principalmente una ofensa contra Dios.
Confesamos nuestro pecado confiando en la bondad y compasión de Dios.

La dureza de nuestro corazón

Antes de ver cada uno de los elementos que formaron parte de la confesión de pecados de David, es importante ver un detalle - ¿cuánto tiempo pasó desde el momento en que David cometió los pecados de adulterio, asesinato, y traición hasta el momento de su arrepentimiento?
Si leemos 2 Samuel 11-12 podemos pasar por alto este detalle importante.
Según 2 Samuel 11:27, Urías ha muerto, David a tomado a Betsabe como esposa, y ha nacido el hijo, resultado de su adulterio.
Esto quiere decir que por lo menos han pasado 9 meses.
Natán confronta a David en 2 Samuel 12 cuando el niño ya había nacido.
Nueve meses pensando en el momento que David puso ojos sobre la mujer de su prójimo (quebrantando el 9o mandamiento, no codiciaras la mujer de tu prójimo).
Nueve meses en que hizo llamar a Urías para tapar su pecado (quebrantando el 8o mandamiento, no mentiras).
Nueve meses en que conspiró contra Urías provocando su muerte en el campo de batalla (quebrantando el 5o mandamiento, no matarás).
Nueve meses en que vivió en un estado de rebelión contra un Dios santo y su bendita ley (quebrantado el 1er mandamiento, amarás al Señor tu Dios).
Tal vez por esta razón escribe David en el versículo 3, “mi pecado está siempre delante de mí.”
Cada vez que miraba a Betsabe recordaba su adulterio.
Cada vez que miraba a uno de sus soldados recordaba como él mismo llevó a su muerte a uno de sus más fieles soldados.
Cada vez que miraba a su hijo recordaba que su pecado no solo fue mental o de su imaginación - sino que en verdad David se había convertido en un adultero, asesino, engañador, y en un hombre que había despreciado la ley de Dios al poner sus deseos por encima de la ley de Dios.
9 meses pasaron sin que David confesara su pecado delante de Dios.
La Biblia no nos explica la razón por la cual David tardó tanto en confesar su pecado ante Dios.
Hasta podríamos pensar que de no haber sido por Natán quien confrontó a David con su pecado - tal vez jamás hubiera confesado su falta ante Dios.
Tal vez justificó su pecado, tal vez quiso minimizar su pecado, tal vez quiso atribuir su pecado a la debilidad que hay en cada ser humano.
Han de ver sido 9 meses largos, oscuros, de gran conflicto emocional y sentimental para el Rey David.
Aquel a quien la Biblia describe como, “un hombre conforme a mi (Dios) corazón” (Hechos 13:22).
Ahora se ha convertido en un hombre que no camina conforme a la ley de Dios, un hombre que se ha hundido en el fango del pecado al igual que todos los enemigos del Dios.
Santiago 4:4 NBLA
4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No saben ustedes que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
Somos humanos y pecamos continuamente.
Somos faltos ante la presencia de Dios.
Pero es horrendo pensar que pudiera llegar el momento en que vivimos con nuestro pecado, sabemos que hemos ofendido a Dios, nos escondemos como Adán en el huerto (tratando de esconderse de la presencia de Dios, evitamos al pueblo de Dios, nos alejamos de la comunidad cristiana, todo porque nuestro pecado está siempre delante de nosotros.
Pareciera que el pecado nos tiene paralizados y cada día nos aleja más de la presencia de Dios.
Pasa un día, una semana, un mes, un año, una década, y para muchos llegará la muerte sin haber confesado su falta ante Dios.
Hermanos, les exhorto - vivamos en un estado continuo en que confesamos nuestras faltas ante Dios. Recordemos la promesa:
1 Juan 1:9 NBLA
9 Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.

Reconozcamos nuestro pecado.

Una confesión de pecados está consciente que hemos pecado.
Es cuando dejamos de justificarnos, dejamos de poner excusas por haber pecado, tomas responsabilidad por nuestros actos.
No es el clásico, “te pido perdón si en algo te he ofendido”.
No es “perdóname por X, pero es que tu hiciste Y”.
David dijo:
Salmo 51:3 NBLA
3 Porque yo reconozco mis transgresiones, Y mi pecado está siempre delante de mí.
David reconoce que su pecado fue una transgresión de la ley de Dios.
El pecado es precisamente eso - quebrantar la ley de Dios.
En el caso de David sus actos quebrantaron cuatro de los diez mandamientos.
Así David toma responsabilidad de su pecado y reconoce que su adulterio, su engaño, su complot de asesinato, y su menosprecio de Dios y su ley fue una transgresión de la ley de Dios.
Note la sinceridad de David:
Es “mi maldad”.
Es “mi pecado”.
…no lo orilló su esposa a cometer adulterio, no fue el estrés de ser rey, no fue un desliz, fue su maldad / su pecado.
Fue responsable de sus actos y reconoció que él ejerció su propia voluntad para ofender a Dios.
Así que vengamos ante Dios con toda sinceridad y reconozcamos nuestras faltas - al fin y al cabo a Dios no lo podemos engañar, solo nos engañamos a nosotros mismos.

Reconocemos que el pecado ensucia nuestra alma.

David reconoce la consecuencia terrible del pecado en su propia alma y clama a Dios ser lavado / limpiado.
Salmo 51:2 NBLA
2 Lávame por completo de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
Cuando pecamos nuestra mente, corazón, alma, nuestro cuerpo mismo es contaminado.
El joven mancha su inocencia.
El esposo / esposa mancha la santidad de su matrimonio.
Es como la novia que de pronto ha manchado su vestido blanco.
Lo único que puede pensar es en esa mancha que ha arruinado por completo este día tan anhelado.
Le roba por completo la alegría de lo que debía haber sido un día lleno de felicidad.
De la misma manera el pecado mancha nuestra alma y nos hunde en un mundo de oscuridad y separación de Dios.

Reconocemos que nuestro pecado es principalmente una ofensa contra Dios.

David dice:
Salmo 51:4 NBLA
4 Contra Ti, contra Ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de Tus ojos, De manera que eres justo cuando hablas, Y sin reproche cuando juzgas.
Aunque David pecó contra Betsabe; tal vez pudiera ser hasta abuso de autoridad / acoso porque él fue un hombre con poder y autoridad. Betsabe tal vez se sintió obligada a aceptar los avances del rey de su nación.
David pecó contra Urías porque 1) tomó a la mujer de su prójimo, 2) orquestó su muerte, 3) traicionó a un soldado quien solo le había mostrado lealtad / fidelidad.
David pecó contra su nación porque lejos de ser ejemplo de integridad moral, actuó como un hombre carnal controlado por sus deseos / pasiones.
Pero en su confesión sabe que aunque ha pecado contra muchos - su pecado ha sido principalmente contra Dios porque en cada acto quebrantó la ley de Dios.
Así que él debía pedir a Dios perdón por su pecado porque sus faltas han sido contra la voluntad de Dios para el ser humano.
Así que no olvidemos que cuando pecamos contra nuestro prójimo pecamos contra Dios mismo.
El pecado no es trivial.
El pecado no es algo con que podemos jugar.
El pecado es serio porque al cometerlo quebrantamos la ley de Dios.

Confesamos confiando en la bondad y compasión de Dios.

La Biblia es muy clara acerca de consecuencia del pecado:
El pecado nos lleva a la muerte.
Ezequiel 18:20 NBLA
20 »El alma que peque, esa morirá. El hijo no cargará con la iniquidad del padre, ni el padre cargará con la iniquidad del hijo. La justicia del justo será sobre él y la maldad del impío será sobre él.
El pecado nos separa de Dios.
Romanos 3:23 NBLA
23 por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios.
El pecado nos convierte en enemigos de Dios.
Santiago 4:4 NBLA
4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No saben ustedes que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
El pecado lleva al ser humano a una eternidad de castigo eterno.
Juan 3:18 NBLA
18 »El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Pero no olvidemos que Jesús vino a este mundo para traer buenas noticias - porque esto es el evangelio - buenas noticias.
La buena noticia es que hay una solución a la muerte, a la separación de Dios, a la enemistad contra Dios, a la posibilidad de vivir una eternidad de condenación.
…y todo tiene que ver con el carácter de Dios.
El carácter de Dios consiste en santidad, justicia, rectitud, absoluta pureza.
Pero esto es lo que nos condena porque Dios no puede mirar el pecado.
…pero esto no es el todo del carácter de Dios - porque Dios es:
Salmo 51:1 NBLA
1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a Tu misericordia; Conforme a lo inmenso de Tu compasión, borra mis transgresiones.
David se pone en las manos de Dios.
David viene ante el juez santo, ante el Creador de todo lo que existe, confiesa su crimen (adultero, asesino, engañador, menospreciador de la ley de Dios).
Y se somete a la merced / misericordia de la corte - donde el único que tiene autoridad a juzgarlo es el Dios santo, justo, recto, absolutamente puro.
…pero David ve a ese gran juez y puede ver en sus ojos algo más de su carácter:
Es misericordioso.
Es compasivo.
Ha sido tan grande en su manifestación de amor que envió a su Hijo Jesucristo para que todo aquel que en él crea no se pierda más tenga vida eterna.
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