El privilegio de ser llamado padre: Reflejando el corazón del Padre celestial
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
“El rol del padre es tan importante que Dios compartió su título con los hombres.”
– Voddie Baucham
Dios no se presentó como el General del universo, ni como el Creador lejano o Juez impersonal.
Jesús nos reveló que Él es Padre.
Y no cualquier tipo de padre, sino uno cercano, amoroso, justo, fiel, restaurador y presente.
Lo más impresionante es que Dios quiso compartir ese título con nosotros, hombres de carne y hueso, para que reflejemos Su carácter en nuestros hogares.
Pero aquí está la tragedia:
Ser espiritual no garantiza ser un buen padre.
La Biblia está llena de grandes hombres de Dios que fueron malos padres:
Noé caminó con Dios… pero su hijo Cam lo deshonró (Gén. 9:22).
Abraham creyó a Dios… pero trajo rivalidad a su hogar (Gén. 21:9).
Isaac fue heredero de la promesa… pero hizo acepción entre sus hijos (Gén. 25:28).
Jacob fue bendecido por Dios… pero crió una familia dividida (Gén. 37:3–4).
Elí sirvió en el templo… pero no estorbó a sus hijos corruptos (1 Sam. 2:22–25).
Samuel fue profeta fiel… pero sus hijos no siguieron sus caminos (1 Sam. 8:1–3).
David mató gigantes… pero fue un padre pasivo y desconectado (2 Sam. 13–18).
Estos hombres tuvieron un llamado alto, pero fracasaron en casa.
¿Por qué?
Porque ser buen padre no viene por inercia ni por herencia espiritual, sino por intencionalmente imitar a Dios, el Padre perfecto.
Y es exactamente eso lo que Jesús quiso enseñarnos con una de las historias más famosas que contó:
la parábola del hijo pródigo… o más bien, del padre perfecto.
En esta enseñanza vamos a observar cómo es el corazón del Padre, y cómo nosotros los padres podemos reflejarlo —con su amor, su gracia, su justicia y su presencia— en la vida de nuestros hijos.
11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos;12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
VERDAD PRINCIPAL
VERDAD PRINCIPAL
“Ser padre no es solo un título, es una misión divina”
“Ser padre no es solo un título, es una misión divina”
DESARROLLO
DESARROLLO
I. Un Padre que AMA incondicionalmente
I. Un Padre que AMA incondicionalmente
Lucas 15:20
“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.”
Exposición e interpretación
Exposición e interpretación
Este versículo es uno de los retratos más puros del amor del Padre celestial.
Jesús pinta con palabras la imagen de un padre que no se había resignado, no había cerrado su corazón, y no necesitó explicaciones ni excusas para amar.
El hijo aún estaba lejos —geográfica y espiritualmente—,
No había dicho una sola palabra,
No había demostrado fruto de arrepentimiento…
Pero el padre lo vio primero, fue movido a misericordia, y corrió a abrazarlo.
En la cultura judía del primer siglo, los hombres mayores no corrían.
Correr era cosa de niños o siervos.
Pero este padre rompe el protocolo, las normas sociales y cualquier orgullo.
¿Por qué?
Porque su amor no estaba condicionado al arrepentimiento,
ni al comportamiento,
ni a la explicación.
Era un amor incondicional, constante y activo.
Refuerzo bíblico
Refuerzo bíblico
“Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3)
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8)
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre…” (1 Juan 3:1)
Aplicación para los padres
Aplicación para los padres
Muchos padres hoy aman por mérito:
“Si se porta bien, lo premio.”
“Si me respeta, lo escucho.”
“Si cambia, entonces lo abrazo.”
Pero Dios nos muestra otro camino:
Un padre según el corazón de Dios ama incluso cuando el hijo está lejos.
Ama cuando el hijo falla.
Ama cuando el hijo decepciona.
Ama aunque duela.
Esto no significa aprobar el pecado, pero sí afirmar la relación:
“No importa lo que hagas, siempre serás mi hijo.
Te puedo corregir, pero nunca te dejaré de amar.”
Ese tipo de amor marca para siempre.
II. Un Padre que PROVEE con generosidad
II. Un Padre que PROVEE con generosidad
📖 Lucas 15:22–23
“Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta.”
Exposición e interpretación
Exposición e interpretación
Este no es un padre que simplemente tolera a su hijo de regreso.
Tampoco le dice:
“Te lo buscaste. Quédate en el corral hasta que me demuestres algo.”
¡No!
Este padre responde al regreso con una explosión de provisión generosa y restauradora:
“El mejor vestido” → No le da lo viejo ni lo justo. Le da lo mejor de la casa.
“Un anillo” → símbolo de autoridad e identidad. No es un sirviente, sigue siendo hijo.
“Calzado” → los esclavos iban descalzos. Él le devuelve su dignidad.
“El becerro gordo” → no un plato común. Era la carne de fiesta especial. Este padre celebra su regreso con abundancia.
Este no es un padre emocionalmente frío, ni económicamente tacaño.
Es un padre que responde con abundancia al arrepentimiento.
Refuerzo bíblico
Refuerzo bíblico
“Jehová es mi pastor; nada me faltará” (Salmo 23:1)
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta…” (Filipenses 4:19)
“Buscad primeramente el reino de Dios… y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33)
Aplicación para los padres
Aplicación para los padres
Ser proveedor no es solo traer comida a la mesa.
Es proveer seguridad, afirmación, dirección, y gozo.
Un padre que provee como Dios:
No da lo justo, da con generosidad.
No responde con desprecio, sino con gozo.
No castiga el regreso, lo celebra.
A veces los padres dan cosas, pero no afecto.
O dan dinero, pero no presencia.
Pero Dios no es así. Él da completo: sustento + abrazo + honor.
Padre, no basta con estar “cumpliendo”. Dios te llama a proveer como Él: generosa y restauradoramente.
III. Un Padre que ENSEÑA con paciencia
III. Un Padre que ENSEÑA con paciencia
📖 Lucas 15:17–19
“Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.”
Exposición e interpretación
Exposición e interpretación
Este pasaje es el proceso de transformación interna del hijo.
Y lo más poderoso es esto:
el padre no dice ni una palabra… y aun así, enseña.
¿Cómo?
Porque el hijo recuerda lo que vivió en casa.
Recuerda la bondad. La dignidad. La abundancia.
Su conciencia le dice: “Aun los jornaleros en casa de mi padre están mejor que yo…”
Eso significa que el padre había sido un maestro silencioso pero constante.
Él no fue perfecto, pero sembró lo suficiente para que el hijo, al tocar fondo, supiera a dónde regresar.
¡Y eso es paternidad espiritual!
Refuerzo bíblico
Refuerzo bíblico
“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar” (Salmo 32:8)
“Y estas palabras… las repetirás a tus hijos…” (Deuteronomio 6:6–7)
“Y perseveraban en la doctrina…” (Hechos 2:42)
Aplicación para los padres
Aplicación para los padres
Padres que enseñan con gritos…
Padres que enseñan con amenazas…
Padres que “enseñan” con desprecio… solo siembran miedo o resentimiento.
Pero un padre que enseña como Dios:
Modela el bien antes de exigirlo.
Es paciente con los procesos.
Cultiva un hogar que los hijos puedan recordar con gratitud.
Este padre no siguió al hijo cuando se fue… pero sí lo formó lo suficiente para que, cuando el hijo se , recordara la verdad y regresara.
Enseñar con paciencia es formar la conciencia de un hijo antes de que se desvíe, y dejar una huella que lo guíe de regreso cuando se pierda.
IV. Un Padre que DISCIPLINA con justicia
IV. Un Padre que DISCIPLINA con justicia
📖 Lucas 15:14–16
“Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.
Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para apacentar cerdos.
Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.”
Exposición e interpretación
Exposición e interpretación
En estos versículos, el padre no aparece visiblemente, pero su silencio es una lección profunda.
Podía haber salido a buscar al hijo…
Podía haberle enviado una bolsa de dinero…
Podía haberlo rescatado antes del hambre…
Pero no lo hizo. ¿Por qué?
Porque este padre entendía algo que muchos hoy han olvidado:
Hay lecciones que solo se aprenden cuando se toca fondo.
Esta fue disciplina divina permitida, no impuesta.
No fue venganza, fue oportunidad.
No fue abandono, fue sabiduría.
El hijo aprendió en carne propia lo que las palabras no habían logrado enseñarle:
La necedad tiene consecuencias.
La independencia rebelde no es libertad.
El pecado promete mucho, pero deja con hambre.
Refuerzo bíblico
Refuerzo bíblico
“Porque el Señor al que ama, disciplina…” (Hebreos 12:6–10)
“No menosprecies… la corrección del Señor…” (Proverbios 3:11–12)
“Yo reprendo y castigo a todos los que amo…” (Apocalipsis 3:19)
Aplicación para los padres
Aplicación para los padres
Muchos padres hoy confunden amor con permisividad.
Creen que disciplinar es dañar, pero no corregir es abandonar el corazón del hijo al egoísmo.
Un padre que disciplina con justicia:
Deja que sus hijos enfrenten las consecuencias.
No rescata antes de tiempo.
No castiga por enojo, corrige con propósito.
Este padre no golpeó al hijo, pero tampoco interrumpió su caída.
Sabía que el sufrimiento sería el maestro más claro.
Padre, hay momentos en que tu silencio y tu distancia son parte de la disciplina que Dios también usa.
Corrige con justicia, y tu hijo entenderá con profundidad.
V. Un Padre que RESTAURA con gracia
V. Un Padre que RESTAURA con gracia
📖 Lucas 15:21–24
“Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.
Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;
porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.”
Exposición e interpretación
Exposición e interpretación
El hijo ensaya su confesión. Se acerca humillado, con vergüenza. Dice:
“No soy digno. Hazme como uno de tus jornaleros.”
Pero el padre lo interrumpe. No le permite terminar.
No responde con un sermón.
No le recuerda el error.
No le pide pruebas ni condiciones.
Le restaura con gracia, de inmediato.
Viste su vergüenza con honor.
Cubre su desnudez con dignidad.
Restaura su identidad con autoridad.
Este es el corazón del Padre celestial.
No es solo el Dios que perdona, es el Dios que restaura lo perdido.
Refuerzo bíblico
Refuerzo bíblico
“Él redime del hoyo tu vida, te corona de favores…” (Salmo 103:4)
“Vengan ahora, y estemos a cuenta… si vuestros pecados fueren como la grana…” (Isaías 1:18)
“¿Quién como tú, que perdona la maldad…?” (Miqueas 7:18–19)
Aplicación para los padres
Aplicación para los padres
Muchos padres perdonan de palabra pero no restauran de corazón.
Siguen recordando lo que su hijo hizo, siguen tratándolo como si aún estuviera sucio.
Pero un padre como Dios:
No recuerda la falta, celebra el regreso.
No impone castigos residuales, restaura la dignidad.
No pone condiciones, abraza con gracia.
Restaurar no significa ignorar el pecado,
significa darle al arrepentido la oportunidad de volver a empezar con honra.
Padre, cuando tu hijo se acerque quebrantado, no lo encierres en su pasado.
Haz lo que Dios hizo contigo: restáuralo con gracia.
VI. Un Padre que ACOMPAÑA sin parcialidad
VI. Un Padre que ACOMPAÑA sin parcialidad
📖 Lucas 15:28–31
“Entonces se enojó y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.
Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás…
Entonces él le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.”
Exposición e interpretación
Exposición e interpretación
Aquí entra el otro hijo. El que estaba “cerca”… pero con el corazón lejos.
Él no se fue de casa, pero se había desconectado del corazón del padre.
Y lo que el padre hace es asombroso:
“Salió” a buscarlo, igual que al hijo menor.
“Le rogaba” entrar. No le gritó ni lo humilló.
“Le recordó su amor constante”: “Tú siempre estás conmigo.”
Esto nos muestra algo tremendo:
El padre no solo corre hacia el hijo pródigo…
También sale al encuentro del hijo amargado.
No tiene favoritos. No desprecia al que nunca se fue, ni excluye al que sí regresó.
El padre acompaña a ambos con el mismo amor, pero según sus necesidades particulares.
Refuerzo bíblico
Refuerzo bíblico
“Aunque ande en valle de sombra… tú estarás conmigo” (Salmo 23:4)
“No te desampararé ni te dejaré” (Hebreos 13:5)
“He aquí, yo estoy con vosotros todos los días…” (Mateo 28:20)
Aplicación para los padres
Aplicación para los padres
Un padre piadoso no solo se preocupa por el hijo rebelde.
También cuida al hijo obediente que lucha en silencio.
Algunos hijos necesitan disciplina…
Otros necesitan afirmación…
Todos necesitan acompañamiento.
Un padre como Dios:
No es selectivo.
No abandona emocionalmente al que parece “bien”.
Tiene ojos para el hijo rebelde y para el hijo religioso.
Padre, acompaña a todos tus hijos.
A veces, el que más te necesita es el que nunca pide ayuda, pero lleva una herida callada.
VII. Un Padre que RESPETA la libertad
VII. Un Padre que RESPETA la libertad
📖 Lucas 15:12
“Y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.”
Exposición e interpretación
Exposición e interpretación
Esta línea parece pequeña… pero encierra una verdad enorme:
El hijo menor no solo está pidiendo dinero —está pidiendo herencia en vida, lo cual en esa cultura era como decir:
“Papá, quiero tus cosas… pero no te quiero a ti.”
Y el padre, en lugar de estallar en furia, accede sin pelear.
No lo manipula.
No lo obliga a quedarse.
No lo amenaza con desheredarlo.
¿Por qué?
Porque este padre entiende algo que todo padre sabio debe saber:
El verdadero amor no controla. Da libertad, aunque duela.
Este padre sabía que sin libertad, no hay verdadero arrepentimiento, y sin arrepentimiento, no hay transformación real.
Refuerzo bíblico
Refuerzo bíblico
“Pongo delante de vosotros la vida y la muerte… escoge, pues, la vida…” (Deuteronomio 30:19)
“Dios no quiere que perezcan, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9)
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo…” (Apocalipsis 3:20) – Dios no irrumpe, Él llama.
Aplicación para los padres
Aplicación para los padres
Algunos padres quieren forzar la obediencia, controlar a los hijos a toda costa, incluso en su adultez.
Pero un padre como Dios:
Enseña… pero no impone.
Advierte… pero no encierra.
Ama… pero también suelta.
Amar a los hijos incluye dejar que tomen decisiones, incluso si son equivocadas, sabiendo que la libertad es el camino donde Dios también obra.
Padre, tu tarea no es encerrar a tu hijo en una burbuja…
Es enseñarle a caminar, y estar listo para recibirlo si tropieza.
VIII. Un Padre que ESPERA con fe
VIII. Un Padre que ESPERA con fe
📖 Lucas 15:20a
“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre…”
Exposición e interpretación
Exposición e interpretación
El texto no dice que el padre salió a buscarlo, pero tampoco que lo olvidó.
Lo que sí deja claro es esto:
“Cuando aún estaba lejos… lo vio.”
¿Sabes qué significa eso?
Que el padre lo estaba esperando.
Día tras día. Mirando el camino. Sin certeza de cuándo, pero con esperanza de que sí.
Ese no fue un vistazo casual. Fue la mirada de alguien que:
No perdió la fe en su hijo.
No cerró su corazón.
No se cansó de creer que regresaría.
El padre no sabía qué tan arrepentido volvería. Pero sí sabía que, si regresaba, lo iba a recibir.
Refuerzo bíblico
Refuerzo bíblico
“Espera en Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón…” (Salmo 27:14)
“Porque por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7)
“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.” (Eclesiastés 11:1)
Aplicación para los padres
Aplicación para los padres
Muchos padres se rinden. Dicen:
“Mi hijo no va a cambiar.”
“Ya hice todo lo que podía.”
“Él eligió su camino.”
Pero un padre que imita a Dios:
No pierde la esperanza.
Ora mientras espera.
Se prepara para recibir.
Puede que tus hijos estén lejos de Dios…
Pero tú puedes seguir mirando el camino, creyendo que un día aparecerán.
Padre, tu fe puede ser la línea invisible que un día traiga a tu hijo de regreso.
No dejes de mirar, de orar, de creer.
IX. Un Padre que EXPRESA ternura
IX. Un Padre que EXPRESA ternura
📖 Lucas 15:20b
“…fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.”
Exposición e interpretación
Exposición e interpretación
Este es uno de los gestos más impactantes y contraculturales de toda la parábola.
En la cultura judía:
Los padres no corrían.
Los ancianos no mostraban emoción pública.
La dignidad era más importante que el afecto.
Pero este padre no está interesado en guardar apariencias.
Él siente profundamente (movido a misericordia),
actúa sin reservas (corrió),
abraza intensamente (se echó sobre su cuello),
y demuestra afecto con gozo (le besó).
Este no es un padre frío que dice: “Bueno, qué bueno que volviste.”
Es un padre que dice con su cuerpo:
“¡Te amo! ¡Te he extrañado! ¡Nunca dejaste de ser mío!”
Refuerzo bíblico
Refuerzo bíblico
“Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.” (Salmo 103:13)
*“Jehová tu Dios está en medio de ti… se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, *se regocijará sobre ti con cánticos.” (Sofonías 3:17)
“Jesús lloró” (Juan 11:35) — incluso el Hijo expresa ternura sin vergüenza.
Aplicación para los padres
Aplicación para los padres
Muchos hombres han sido criados con la idea de que mostrar afecto es debilidad.
Que ser padre es ser duro, serio, inaccesible.
Pero eso no es el corazón de Dios.
Un padre que refleja a Dios:
Abraza.
Llora con sus hijos.
Les dice “te amo”.
Les hace sentir con hechos que son amados y deseados.
Padre, tu ternura no te quita autoridad.
Al contrario, afirma la seguridad emocional de tus hijos y fortalece tu liderazgo.
X. Un Padre que AFIRMA la identidad del hijo
X. Un Padre que AFIRMA la identidad del hijo
📖 Lucas 15:24
“Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.”
Exposición e interpretación
Exposición e interpretación
El hijo venía con una confesión lista:
“Ya no soy digno de ser llamado tu hijo.” (v.21)
Él estaba dispuesto a vivir como siervo.
Pero el padre, en una frase firme y pública, declara:
“Este… MI HIJO.”
¡Qué poder tienen esas dos palabras!
El padre no negocia la relación.
No rebaja su categoría.
No lo llama “el que falló” o “el que se fue”, sino:
“Este… MI HIJO.”
Y no lo dice en privado. Lo dice delante de los criados, del hermano mayor, y de todos:
Este sigue siendo mi hijo. Y me alegro de tenerlo de vuelta.
Refuerzo bíblico
Refuerzo bíblico
“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mateo 3:17)
“Mas a todos los que le recibieron… les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Juan 1:12)
“El Espíritu mismo da testimonio… de que somos hijos de Dios.” (Romanos 8:16)
Aplicación para los padres
Aplicación para los padres
Hoy en día, muchos hijos no dudan del amor de sus padres, pero sí de su aprobación.
Saben que los aman…
Pero no saben si están orgullosos de ellos.
Si aún son dignos. Si siguen siendo “hijos” cuando fallan.
Un padre como Dios afirma con palabras y hechos la identidad de sus hijos:
“Eres mío.”
“Sigo creyendo en ti.”
“Tu error no define quién eres.”
Padre, tu voz es poderosa. Lo que tú afirmes, tus hijos lo creerán.
Diles lo que Dios te dice a ti:
“Tú eres mi hijo… y me complazco en ti.”
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
La historia que Jesús contó no fue solo una parábola.
Fue una revelación del corazón de Dios.
Ese padre que corre, abraza, restaura, enseña, espera y ama incondicionalmente…
es Dios mismo.
Y nosotros, los padres, hemos sido llamados a reflejar ese mismo corazón.
No como perfectos.
No como omnipotentes.
Sino como hombres que, a pesar de sus errores, deciden imitar al Padre celestial con fidelidad, gracia y presencia.
Pero hay algo más profundo…
Pero hay algo más profundo…
El amor del padre de Lucas 15 es solo una sombra de lo que Dios hizo en la cruz.
Porque nuestro Padre celestial no solo corrió a nuestro encuentro…
Él descendió del cielo.
Se hizo hombre.
Y no solo abrazó al pecador… cargó con su culpa.
“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” (Juan 3:16)
En la cruz, el Padre entregó al Hijo, y el Hijo obedeció al Padre, para que tú y yo —como hijos pródigos— pudiéramos volver al hogar restaurados, perdonados y celebrados.
El sacrificio del Padre en la cruz
El sacrificio del Padre en la cruz
Muchos predicamos el sacrificio del Hijo.
Pero ¿has pensado en el sacrificio del Padre?
¿Cómo dolió entregar a su Hijo al escarnio?
¿Cómo se quebró el cielo cuando el Hijo gritó: “Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”?
Ese fue el mayor acto de amor paternal:
El Padre que dio a su Hijo… para ganar a muchos hijos.
Y ese es el Padre que hoy te llama a imitarlo.
APLICACIÓN
APLICACIÓN
1. A los buenos padres presentes
1. A los buenos padres presentes
Gracias por ser constantes.
Gracias por estar.
Gracias por criar con intención.
Pero recuerda esto:
Tus hijos no te necesitan perfecto… te necesitan conectado a Dios.
Porque el mejor padre terrenal no puede ocupar el lugar de Dios.
Y tus hijos lo necesitan a Él más que a ti.
No te cargues con el peso de la perfección.
Apunta sus ojos hacia el único Padre que nunca falla.
2. A los padres ausentes
2. A los padres ausentes
Tal vez estuviste lejos. Tal vez fallaste.
Tal vez perdiste años valiosos…
Pero hoy, el mensaje de Dios para ti no es condena:
Es invitación.
Hay un Padre que nunca estuvo ausente,
que estuvo contigo incluso cuando tú no lo estabas para los tuyos.
Ese Padre te llama hoy a empezar de nuevo.
Y si sientes que ya no hay espacio en el corazón de tus hijos,
recuerda esto:
“Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios…” (Salmo 68:5)
Y en la iglesia, puedes encontrar más hijos de los que esperabas,
y más padres espirituales de los que imaginabas.
3. A los padres que han sido malos
3. A los padres que han sido malos
Sí, fallaste.
Sí, hiciste daño.
Pero el hijo pródigo no es el único que puede arrepentirse.
También hay esperanza para padres pródigos.
Dios te dice: No es tarde.
Toma tu cruz. Pide perdón. Aprende. Cambia. Vuelve.
Y si tienes un hijo que no quiere escucharte,
sé tú el primero en cambiar… y ora para que él vea que el evangelio también te alcanzó.
4. A los hijos de padres imperfectos o ausentes
4. A los hijos de padres imperfectos o ausentes
Tal vez tu padre te falló, te dejó, o te hirió.
Pero tu historia no termina ahí.
Tú no tienes por qué repetir su historia.
Tú puedes romper el ciclo.
Tú puedes ser diferente, en Cristo.
Y si tu padre fue una sombra en lugar de un refugio,
Dios quiere ser tu Padre eterno, y la iglesia tu nueva familia.
El mal ejemplo también es una enseñanza:
Aprende de él lo que no debes hacer.
Y perdona, si puedes, no por él… sino por ti.
5. A las damas y señoritas que han sufrido por culpa de un mal padre, o por el padre de sus hijos
5. A las damas y señoritas que han sufrido por culpa de un mal padre, o por el padre de sus hijos
Dios no ignora tu dolor.
Dios no justifica lo injustificable.
Pero sí te abraza como Padre perfecto.
Tu historia no termina en el abandono, el maltrato o la traición.
En Dios, puedes encontrar lo que ningún hombre logró darte:
Amor sin condiciones.
Cuidado sin manipulación.
Protección sin violencia.
Y si tienes hijos, no estás sola.
Dios te ayuda.
Y en Su iglesia, puedes encontrar hombres de Dios que rodeen a tus hijos de buen ejemplo.
6. A los jóvenes y futuros padres
6. A los jóvenes y futuros padres
No te equivoques.
El título más grande que Dios le dio a un hombre… no es pastor, ni presidente, ni empresario.
Es padre.
Porque Él compartió Su nombre contigo.
Tú puedes reflejar a Dios… o distorsionar Su imagen en la vida de un niño.
Prepárate desde ahora.
No juegues con relaciones.
No tomes hijos sin tomar responsabilidad.
Ser padre no es un accidente biológico.
Es un llamado divino.
Y a todos… sin excepción
Y a todos… sin excepción
Tengas o no tengas padre…
Hay uno que nunca te ha fallado.
Y que nunca lo hará.
Él te llama Su hijo.
Te dio su nombre.
Te abrió Su casa.
Te envió a Su Hijo.
Y te espera con los brazos abiertos.
Honra al Padre.
Imítalo.
Y nunca camines sin Él.
Llamado final:
Llamado final:
Padre, hombre, varón…
¿Estás reflejando el corazón de Dios en tu hogar?
¿Estás amando con gracia, esperando con fe, corrigiendo con justicia y restaurando con ternura?
Tú no fuiste llamado solo a tener hijos.
Fuiste llamado a mostrar a Dios a través de tu paternidad.
No es solo un título.
Es una misión divina.
Y si tú mismo necesitas volver al Padre hoy…
Él te sigue esperando.
Con los brazos abiertos.
Con el mejor vestido.
Con el becerro gordo.
Con el perdón preparado.
