PERDONAR SIN APLAUSOS

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Lucas 17:1–10 NTV
1 Cierto día, Jesús dijo a sus discípulos: «Siempre habrá tentaciones para pecar, ¡pero qué aflicción le espera a la persona que provoca la tentación! 2 Sería mejor que se arrojara al mar con una piedra de molino alrededor del cuello que hacer que uno de estos pequeños caiga en pecado. 3 Así que, ¡cuídense! »Si un creyente peca, repréndelo; luego, si hay arrepentimiento, perdónalo. 4 Aun si la persona te agravia siete veces al día y cada vez regresa y te pide perdón, debes perdonarla». 5 Los apóstoles le dijeron al Señor: —Muéstranos cómo aumentar nuestra fe. 6 El Señor respondió: —Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a este árbol: “Desarráigate y échate al mar”, ¡y les obedecería! 7 »Cuando un sirviente vuelve de arar o de cuidar las ovejas, ¿acaso su patrón le dice: “Ven y come conmigo”? 8 No, le dirá: “Prepara mi comida, ponte el delantal y sírveme mientras como. Luego puedes comer tú”. 9 ¿Y le agradece el amo al sirviente por hacer lo que se le dijo que hiciera? Por supuesto que no. 10 De la misma manera, cuando ustedes me obedecen, deben decir: “Somos siervos indignos que simplemente cumplimos con nuestro deber”.
🎙️ Introducción con ejemplo local: Vivimos en un mundo donde todo lo que hacemos, queremos que se reconozca. Si ayudas, que lo vean. Si sirves, que te aplaudan. Si das, que lo publiquen. Porque nos han enseñado que si no hay likes, no vale; si no hay aplausos, no sirve.
Y no es algo exclusivo de las redes sociales. Lo vemos hasta en lo local, en nuestro propio municipio. Los funcionarios públicos hacen su trabajo —tapar un bache, arreglar una banqueta, pintar una pared— y lo suben a redes como si nos estuvieran haciendo un favor.
Como si cumplir con su deber fuera motivo de gloria. ¡Nos arreglan lo que por ley están obligados a mantener, y esperan un aplauso como si hubieran donado un riñón! Y Jesús, con una sola frase, pone todo en su lugar:
“Cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: siervos inútiles somos…”
HAY QUE LLAMARLE SIERVOS INUTILES A LOS FUNCIONARIOS
Eso golpea fuerte. Porque nos recuerda que obedecer no es motivo de orgullo, es simplemente hacer lo que se espera de nosotros como siervos. No necesitamos más gente buscando aplausos. Necesitamos más gente cumpliendo su propósito. Porque en el Reino de Dios, el grande no es el que se promueve, sino el que sirve sin buscar reconocimiento.
Imagínate llegar al cielo con una lista de todo lo que hiciste:
"Señor, serví en la iglesia 14 años
ayuné como un camello en el desierto
prediqué hasta sin micrófono
aguanté hasta a mi vecino
Y Dios te mire y diga: "Muy bien, hiciste lo que te tocaba"
¡Eso te mata el ego! Pero te sana el alma.
Este mensaje no es para los que buscan reconocimiento, sino para los que entienden que en el Reino no hay medallas de oro por obedecer, solo una sonrisa del Padre.
Jesús nos regala una frase que confronta: "Cuando hagan todo lo que se les haya mandado, digan: siervos útiles somos". Y no es resignación. Es libertad. Porque el Reino se trata de obedecer por amor, no de ganar puntos con Dios.
I: Perdonar sin condiciones,
aunque duela Jesús dice: "Si tu hermano peca siete veces y siete veces se arrepiente, perdónalo". Y aquí uno dice: "¡No, Señor! Ya con una vez me cuesta, imagínate siete en el mismo día."
Es más, algunos de nosotros no hemos perdonado ni una vez en 10 años, porque la herida fue profunda.
Porque lo que nos hicieron dejó marca. Pero el perdón es como el aire: lo das o te ahogas. Te lo guardas y se pudre dentro.
El perdón no es una opción de cristiano nivel avanzado. Es la base. Es el ABC del Reino. Jesús no dice: "Perdónalos si lloran con sinceridad". Dice: si se arrepiente, perdónalo. No te toca juzgar la intención, te toca soltar la carga.
Y si no perdonas, no es el otro quien queda atado. Eres tú. El otro sigue con su vida, y tú estás secuestrado emocionalmente por lo que hizo. Perdonar es soltar la cuerda. Es decir: "No tengo fuerzas, pero tengo al Señor. Y si él me perdonó, yo puedo perdonar".
Piensa en José. Su historia en Génesis es brutal.
Traicionado por sus hermanos
vendido como esclavo
acusado falsamente
olvidado por los hombres... pero cuando tiene el poder de vengarse, los abraza y llora.
Eso es perdón verdadero. Eso es entender que el siervo perdonado, perdona.
II: Fe que se expresa en pequeñas cosas
Los discípulos escuchan este estándar del perdón, y les da un ataque de realismo: "¡Auméntanos la fe, Señor!" Porque esto no es normal. Es sobrenatural.
Jesús no les responde con una clase de teología. Les habla de una semilla. Del grano de mostaza. pequeña. ¿Sabes por qué? Porque Dios no está buscando fe escénica.
Está buscando fe funcional. Fe que se traduce en obediencia. Fe es creer que Dios ve lo que haces en lo secreto.
Fe es seguir predicando cuando nadie responde.
Fe es volver a amar cuando has sido traicionado.
Fe es dar cuando tienes poco, pero confías en el Proveedor.
Jesús dice: "No necesitas una tonelada de fe. Solo necesitas fe viva". Una fe que dice: "Él dijo que perdone, ¡lo hago! Él dijo que siga, ¡no me detengo!" Y ahí es donde empieza lo sobrenatural.
Recuerda a Esteban, el primer mártir de la iglesia. Lo estaban apedreando, y en lugar de maldecir, dijo: "Señor, no les tomes en cuenta este pecado". Eso no es valor humano. Eso es fe viva, funcionando en medio del dolor.
Punto III: Siervos sin medallas, pero con misiones eternas
Aquí Jesús rompe con la mentalidad religiosa. Habla del siervo que trabaja todo el día, y cuando llega a casa, el amo no le dice: "Ven, te preparé una cena sorpresa". No. Le dice: "Prepárame la cena a mí primero". Y aquí es donde uno piensa: "¡Pero qué injusticia!" Porque en nuestra mente, todo esfuerzo merece premio.
Nos han enseñado que si haces algo, alguien tiene que reconocerte.
Pero Jesús dice: "Cuando hayan hecho todo, digan: siervos útiles somos". La palabra griega es achreioi. No significa inepto o inservible, sino sin mérito propio. Significa que lo que hiciste era tu deber.
No te hace mejor. No te da puntos extra. Solo muestra que entiendes para Quién trabajas. Esto es un antídoto contra el ego espiritual.
Contra el "yo fui el que fundó esto", "yo soy el que siempre está aquí". Jesús te recuerda: "Lo hiciste bien, pero no para ti. Para el Rey".
Piensa en Policarpo de Esmirna, uno de los padres de la iglesia. Lo llevaron al martirio y le dijeron: "Niega a Cristo y vivirás". Y él respondió: "Ochenta y seis años le he servido, y nunca me ha hecho mal. ¿Cómo voy a negar a mi Rey?". Eso es siervo fiel. No esperó aplausos, murió adorando.
¿A qué se refiere “cuando hayamos hecho lo que nos mandó”?
1. Se refiere al cumplimiento total de lo que Dios ha demandado de nosotros como siervos
Jesús no está hablando de una acción en particular, sino de todo lo que Él ha ordenado a sus discípulos, incluyendo:
Amar al prójimo.
Perdonar a los ofensores
Vivir en humildad.
Servir al Señor con fidelidad.
Obedecer sus mandamientos, aunque cuesten.
Contexto inmediato: Justo antes, Jesús les enseña sobre perdonar a quien peca contra ti repetidas veces, y los discípulos reaccionan pidiendo más fe .
Luego, Jesús enseña que aunque hagan todo eso, no deben sentirse con derecho a gloria o recompensa especial.
Teológicamente significa: > Aun si viviéramos una vida perfecta de obediencia y servicio, seguiríamos sin tener ningún mérito para exigirle algo a Dios. Esto encaja con lo que dice la Confesión de Westminster: > “Aun cuando hayamos hecho todo lo que podamos, no hemos hecho sino nuestro deber, y somos siervos inútiles
🔍 ¿Por qué Jesús dice esto? ¿Qué está corrigiendo? Jesús está corrigiendo una actitud de orgullo espiritual, una mentalidad que cree que “por obedecer, Dios me debe”. Es un llamado a humildad absoluta. > Es como si Jesús dijera: “Cuando tú hayas servido, perdonado, predicado, amado, orado, ayudado, soportado, obedecido… no pongas cara de héroe. Solo hiciste lo que debías como siervo.”
🧱 Aplicación práctica:
Cuando ayudes a alguien, no esperes aplausos ni devolución.
Cuando perdones al que te ofendió, no te creas superior.
Cuando obedezcas a Dios en todo, no creas que Él ahora te debe algo. 🙏🏻 Más bien, el corazón debe decir: > “Gracias, Señor, por permitirme servirte. No merezco estar en tu obra, pero lo hago por amor.”
📌 Resumen claro “Hacer todo lo que nos mandó” en Lucas 17:10 significa: Cumplir con todo lo que Dios espera de nosotros como discípulos fieles. Perdonar, obedecer, servir, y vivir en humildad sin exigir recompensa. Reconocer que nuestra obediencia no nos da mérito para exigirle nada a Dios, sino que es nuestro deber como siervos amados por gracia.
Punto IV: Dios no te debe nada (y eso es glorioso)
Aquí es donde se cae la religión. Donde se rompen las expectativas falsas. Dios no tiene un Excel donde te puntúa y te paga según tus servicios prestados. No tiene un sistema de recompensas humanas.
¡Dios no es Netflix! No funciona por suscripción mensual con beneficios acumulables. Él ya te dio TODO en Cristo. Y esto puede sonar duro, pero es glorioso. Porque te libera.
No sirvo para que Dios me ame. Sirvo porque ya me ama.
No obedezco para ser salvo. Obedezco porque soy salvo.
No perdono para recibir algo. Perdono porque él me perdonó primero.
A veces creemos que Dios está obligado a darnos lo que pedimos porque fuimos "fieles". Como si pudiéramos comprar bendición. Pero la bendición ya vino en forma de cruz. Todo lo demás es extra. Es gracia sobre gracia.
Y aquí va algo con humor: muchos piensan que el cielo tiene una máquina expendedora. "Meto obediencia, saco milagros". No, hermano. No funciona así. El cielo no se manipula. Se recibe con manos vacías y corazón rendido.
Hoy se da ese fenomeno de “reconocimiento”
Con ustedes el apostoooool
con ustedes el Profeta
como invitado el Doctor fulno de tal, con maestria en psicologia, bla , bla
Punto V: El cielo no aplaude el show, aplaude la obediencia silenciosa
Hay gente que no tiene escenario, pero tiene corazón.
No tiene likes, pero tiene frutos.
No tiene fama, pero tiene fidelidad. Y el cielo ve.
Ve a la madre que ora mientras lava platos.
Ve al pastor que predica en una iglesia pequeña con la misma pasión que uno en un estadio.
Ve al joven que lucha contra la tentación cuando nadie lo mira.
Dios ve al siervo. Al que está ahí, haciendo lo que le fue mandado, sin exigir aplausos.
Y un día, ese siervo entrará al gozo del Señor, no porque fue espectacular, sino porque fue fiel.
Cierre:
Hoy quiero hablarle al que está cansado. Al que sirvió con todo el corazón y no vio resultados.
Al que perdonó y lo volvieron a herir.
Al que creyó y parece que nada cambió. Jesús te dice: "No te detengas. No mires cuánto hiciste. Recuerda Quién te llamó".
Eres siervo. Eres amado. No por lo que lograste, sino por Quién te redimió. Y cuando cruces la meta, cuando el polvo de la carrera se asiente, y tus manos vacías se levanten al cielo... escucharás la voz que lo vale todo:
"Bien, buen siervo y fiel. Entra en el gozo de tu Señor."
Oración final:
Señor, hoy vengo sin exigencias, sin reclamar aplausos, sin pedir reconocimiento. Vengo como siervo. Quiero servirte con alegría, perdonar con gracia, obedecer con fe. No por lo que obtengo, sino por Quién eres. Enséñame a vivir como ese siervo fiel que sabe que su recompensa está en tu gozo. Amén.
Frase final :
"Dios no te debe nada. Pero te dio todo. Y eso basta para servir con alegría el resto de tu vida."
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