Manteniendo la llenura del Espiritu Santo

El Espiritu Santo  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Aprender que mantener una relación viva con Dios en comunión y santidad es la única manera de mantenernos llenos del Espíritu Santo.

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Introduccion.

Hace algunos años, en el canal Dyscovery se hizo famosa una familia que decidio vivir en una zona montañosa al norte de Alaska, su vida era documentada y transmitida en este canal con el nombre de “hombres de montaña”, y segun lo que se nos presentaba en pantalla la vida de esta familia parecia muy dura bajo esas condiciones.
Algo que me resulto interesante es que en medio del crudo invierno, esta familia alejada de todo y sin las comodidades a las que estamos acostumbrados solo podían sobrevivir gracias a un solo elemento: el fuego de su chimenea.
Sin ese fuego, el frío implacable congelaba el agua, arruinaba los alimentos, y lo peor: ponía en peligro sus vidas.
No bastaba con encender el fuego una vez y olvidarse de él.
Lo interesante era que no bastaba con encender el fuego una vez y olvidarse de él. Cada pocas horas, sin importar cuán cansado o somnoliento estuviera el padre de familia, tenia que levantarse, añadir leña y avivar la llama. Porque si el fuego se apagaba durante la noche, al amanecer podría ser demasiado tarde para encenderlo de nuevo.
De la misma manera, la vida cristiana es como esa cabaña en medio del frío: el fuego que Dios encendió en nuestro corazón el día que nacimos de nuevo es lo que nos mantiene vivos espiritualmente, lo que nos da calor, dirección, propósito. Pero el gran peligro es que ese fuego, si no lo cuidamos, puede apagarse. Y el enemigo, como el frío del invierno, siempre está listo para congelar nustras vidas o si se puede destruirlas por completo.
La Palabra de Dios nos dice en Levítico 6:12–13
Levítico 6:12–13 RVR60
12 Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz.13 El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.
Hoy vamos a meditar en esta pregunta: ¿Qué debemos hacer para mantener el fuego encendido en nuestra vida, para mantener esa llenura del Espiritu en nosotros? Porque el fuego de Dios no se mantiene por accidente; se mantiene porque hay alguien que cada día le pone leña y lo cuida.
¿Estamos siendo nosotros esos sacerdotes fieles de avivar el fuego de nuestro propio altar?
Que el Señor nos hable y nos desafíe hoy a mantener el fuego encendido.

Desarrollo:

En el contexto de nuestro pasaje Dios entrega a Moisés la ley con respecto a los holocaustos o sacrificios.
En el AT Dios dispuso que la remisión de pecados fuera mediante sacrificios de víctimas inocentes. Algo que apuntaba directamente al futuro donde Jesús como víctima inocente pagaría por nuestros pecados.
Las simbologías del AT cobran sentido cuando vemos su cumplimiento el NT.
Y al igual que los animales inocentes sacrificados son el tipo o el símbolo de Jesús, el sacerdote del AT es el tipo o el símbolo de nuestro oficio como creyentes.
1 Pedro 2:9 RVR60
9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
Apocalipsis 1:5–6 RVR60
5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, 6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
Hemos sido llamados a cumplir el oficio sacerdotal en un sentido muy especial.
El sacerdote del AT era la única persona autorizada por Dios para entrar en su presencia.
Toda persona ajena o extraña que no fuera el sacerdote, y se atreviera a entrar o tocar las cosas sagradas, moría al instante.
2º Samuel 6:5–7 RVR60
5 Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos. 6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban. 7 Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.
¿Qué fue lo que Uza hizo mal?, Nada, simplemente no estaba autorizado para tocar el arca que era donde Dios se manifestaba con su presencia.
Hoy nosotros como hijos de Dios hemos recibido entrada libre a la presencia del padre.
Ya no tenemos restricciones para llegar a su presencia y llenarnos de Él.
La sangre de Jesús nos ha abierto el camino directo al Padre y podemos entrar directo al lugar santísimo.
Hebreos 10:19 RVR60
19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,
El problema es que los cristianos, no quieren, o no les interesa pasar tiempo en la presencia de Dios.
Somos sacerdotes negligentes y tenemos el fuego del altar apagado.
No cumplimos con la tarea del sacerdocio que hemos recibido.
Y en algunos casos hemos dejado de avivar el fuego del Espiritu Santo.
Nos hemos olvidado de mantener esa llenura.

Exposición del texto.

Levítico 6:12 RVR60
12 Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz.

¿Qué es el fuego sobre el altar?

Era el fuego que Dios inicio haciéndolo descender del cielo.

El fuego del altar era un fuego que no comenzó de manera humana, sino que Dios mismo lo encendió.
Levítico 9:24 RVR60
24 Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto con las grosuras sobre el altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y se postraron sobre sus rostros.
Ese primer fuego que descendió del cielo sobre el altar era el que Aarón y sus hijos deberían mantener encendido siempre.
No fue un fuego iniciado de forma humana, sino que Dios fue quien de manera divina lo encendió.
Y en nosotros fue exactamente igual, fue Dios quien hizo la obra de salvación y nos sello con su espíritu santo.
Ese espíritu es el fuego de Dios que mora en nosotros, y es el fuego que debemos cuidar que no se apague.

Es nuestra responsabilidad mantener vivo el fuego que Dios ha puesto en nosotros.

2 Timoteo 1:6 RVR60
6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
Pablo exhorta a Timoteo a no dejar que eso que Dios había depositado en él se apagará.
Pablo no dijo, “Pídele a Dios que lo avive”.
Hizo responsable a Timoteo de avivarlo.
Ese mismo mandamiento, es hoy para nosotros.

El altar y el holocausto.

El altar era el lugar donde se presentaba la ofrenda delante Dios y el holocausto era la ofrenda que se presentaba en el altar.
Romanos 12:1 RVR60
1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
El altar donde presentamos nuestra ofrenda somos nosotros mismos, es nuestra vida diaria.
Nuestra vida debe ser el altar donde día a día presentamos a Dios nuestras ofrendas.
Y la ofrenda que presentamos somos nosotros mismos.
Nuestra carne es el sacrificio vivo que día a día debemos poner en el altar y dejar que arda por el fuego del Espíritu Santo.
Nuestro holocausto para Dios es nuestro cuerpo (la carne)
Este sacrificio se debe presentar vivo, santo y agradable a Dios.
El fuego en lo natural es un purificador, tiene la cualidad de purificar hasta los materiales más duros.
Debemos presentar nuestra carne día con día para que seamos purificados de todo pecado.
Vivo, hace alusión a que nuestra vida entera debe estar en el altar.
No se puede entregar solo una parte de nuestra vida, Dios quiere todo.
Santo; Gr. Hagios, Algo moralmente limpio, sin culpa, algo que está consagrado o apartado para Dios, y alguien que está apartado del de pecado para ser consagrado.
Nuestro sacrificio debe ser de una vida santa.
Una vida acorde a la profesión de fe del creyente en Jesús. Si nuestra vida no es santa Dios no recibe mi sacrificio.
Agradable = Gr euarestos = Placentero, Agradable.
Si mi sacrificio de vida, es santo, para Dios es algo agradable.
Es algo que Dios recibe con agrado y con mucho placer.
A Dios no lo apantallan nuestras buenas obras, Él quiere santidad y obediencia.
Es imposible que lo que iniciamos con la fe lo podamos mantener con obras, eso se llama religión.
Romanos 6:11–13 RVR60
11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. 12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; 13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

La leña del altar.

La leña es el combustible que el sacerdote debería usar para avivar el fuego.
Levítico 6:12 RVR60
12 Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz.
El fuego no se mantiene solo; el sacerdote debía actuar cada mañana. Esto habla de constancia, disciplina espiritual, compromiso diario.
Salmo 5:3 RVR60
3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
Cada mañana debes buscar a Dios, leer su Palabra, orar, rendir tu corazón. Si el fuego se descuida un día, comienza a apagarse.
¿Cómo están tus mañanas? ¿Estás poniendo leña al fuego o lo estás dejando consumir?

El fuego arderá continuamente; no se apagará

📌 Dios no quiere un fuego de momentos, sino una llama continua, estable, fiel. 📌 El fuego continuo representa una fe firme, una relación viva con Dios que resiste pruebas, sequías y luchas.
Romanos 12:11 RVR60
11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;
Romanos 12:11 NTV
11 No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo.
💡 Aplicación: Hay cristianos de fuegos artificiales: brillan un momento y desaparecen. Dios nos llama a ser lámparas que arden día y noche.

¿Qué tipo de leña debemos poner al fuego?

La Leña = todo lo que alimenta tu relación con Dios:
Oración constante
1 Tesalonicenses 5:17 RVR60
17 Orad sin cesar.
2. Estudio de la Palabra
Salmo 119:105 RVR60
105 Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.
3. Obediencia y santidad
1 Pedro 1:15–16 RVR60
15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
4. Servicio a Dios y a los demás
Gálatas 6:9 RVR60
9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
💡 Aplicación: ¿Qué leña estás poniendo? ¿Estás alimentando tu fuego con lo correcto, o lo estás sofocando con el pecado, la indiferencia, la pereza espiritual?

🔥 Conclusión

El fuego del altar no se apagaba porque había un sacerdote fiel que velaba por él. Hoy, ese sacerdote eres tú.
👉 Llamado final: ¿Está el fuego encendido en tu vida? ¿O está apenas humeando? Hoy el Señor te llama a volver al altar, poner leña, y avivar la llama. No lo dejes para mañana. ¡Que el fuego arda continuamente en tu vida!
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