Definitivamente, Ester es un ejemplo notable de confianza firme y fiel en los atributos de Dios, como se desprende del pasaje de Ester 4:10–14. Aunque el texto no menciona directamente a Dios, su accionar refleja una confianza implícita en Su soberanía, providencia y fidelidad, así como en Su capacidad para salvar y redimir.