La Luz del Mundo (Jn. 8:12-20)
Notes
Transcript
Intro:
Intro:
Apertura-
¿Cuántos hay aquí esta mañana que serían lo suficientemente valientes para confesar que le tienen miedo a la oscuridad?
¿Cuántos tienen miedo a la oscuridad pero no son lo suficientemente valientes para admitirlo?
Tenemos linternas en nuestras casas, y no puede faltar en el celular porque nos hace tanta falta.
Este mensaje hoy les será de ayuda, no sólo a ustedes, sino a todo el mundo.
Intro a la serie: Introducción de Dios a Moisés, Ex. 3:14
Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
En esta serie vemos como Jesús se identifica a sí mismo con ese mismo distintivo, añadiendo características que Él quiere que Sus seguidores conozcan de sí mismo.
ECC- Nos hace falta guía. Vemos la oscuridad del mundo y dudamos que algún cambio es posible.
Intro al pasaje:
Oración objetiva: Cada uno puede ser iluminado por la gloriosa luz de Jesús al incorporar tres acciones alumbrantes a su vida.
Entender la Declaración de Jesús.
Entender la Declaración de Jesús.
“Yo soy la luz del mundo” (vs: 12).
Jesús enseña en el templo el día siguiente a la Fiesta de los Tabernáculos (vs: 2).
Fiesta de los tabernáculos conmemoraban la provisión y guía de Dios a Su Pueblo en el desierto.
Se construian casillas donde se comía y se contaban historias del pasado.
Una fiesta de 7 días, que comenzó en el capítulo anterior (Jn. 7:2), conitnua a través (Jn. 7:14), y culmina al final del capítulo 7 (Jn. 7:37). Jesús enseña en el templo al siguiente día (Jn. 8:2).
2 Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos…
14 Mas a la mitad de la fiesta…
37 En el último y gran día de la fiesta…
2 Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba.
Una caracteríastica de esta gran fiesta era el símbolismo de la luz que se usaba.
Dios guiaba a Su pueblo por el desierto usando una columna de fuego alumbrando el camino, Ex. 13:21.
Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche.
La luz resplandecía de la gloria de Dios, Ex. 24:17; 34:29.
Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel.
Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios.
La salvación prometida de parte de Dios se refería con hablar de luz, Sal. 27:1; Is. 9:2; 60:1-2.
Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?…
El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. 2 Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.
Aquí, la terminología de "luz" se aplica al simbolismo de la Fiesta de los Tabernáculos. Como parte de las festividades, se colocaron cuatro lámparas de oro, y se vertió una abundancia de aceite en grandes cuencos de oro. Las lámparas se elevaban sobre las paredes exteriores del templo y se decía que iluminaban toda la ciudad de Jerusalén. En la celebración jubilosa que siguió, los piadosos danzaban con antorchas y pronunciaban palabras de alabanza. Los levitas tocaban sus instrumentos musicales, de pie en los escalones que llevaban del Atrio de los Israelitas al Atrio de las Mujeres [dónde también se llevaba a cabo la celebración de luces durante la Fiesta de los Tabernáculos]… Notablemente, el candelabro principal se dejó hasta la última noche para recordar a los israelitas que aún esperaban su plena salvación en el futuro…
— Citando Sukkah 5:2-4, ZIBBC NT2, Clinton Arnold.
Imagen de patio del templo durante la Fiesta de los Tabernáculos.
La declaración de Jesús, Jn. 8:12:
Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Jesús declaró esta realidad en el templo en el lugar de las ofrendas (Jn. 8:20).
Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.
Esto es importante notar porque “el lugar de las ofrendas” era en el Atrio de la Mujer, dónde se llevaba a cabo la iluminación gloriosa de la Fiesta de los Tabernáculos.
Cuando las luces de la Fiesta de Tabernáculos ya no brillaban, Jesús revela Su identidad como “La Luz del Mundo”.
Con esa declaración, señala que toda la esperanza de la salvación prometida de Dios, la guía y protección de Dios a Su pueblo, y la restauración del desorden y vacío del hombre, se encontraba plena y únicamente en Él.
La demanda de los fariseos:
Los fariseos reclamaban que Su testimonio no es verdadero, Jn. 8:13.
Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.
Ellos demandaron testigos, por ende Jesús se los dio: Él mismo y el del Padre, Jn. 8:14-18.
Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy. 15Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. 16Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. 17Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. 18Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí.
Jesús dijo que Él no necesitaba testigo, pero si lo querían, tenía dos: Él mismo y Dios Padre. El Padre testificó 2 veces acerca de Jesús: en el bautismo y en la transfiguración. Otra forma en la que testificaba acerca de Jesús era por medio de los milagros. Como dijo Nicodemo: “Sabemos que vienes de Dios porque nadie puede hacer esas señales”.
— Yo Soy. Federico Sinopoli y Matías Salerno. Discipulado Cristiano.
La verdadera razón por su demanda era su incredulidad, la disposición cerrada de creer en Jesús como el Mesías, Jn. 3:18.
El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
La incredulidad viene a causa del pecado, y el adversario, 2 Cor. 4:3-4.
Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
Ilustración: Entender la Declaración de Jesús.
Discípulos en el camino de Emaús- Jesús les reveló cómo todo el AT apuntaba a él.
Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 27Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
Aplicación: Entender la Declaración de Jesús.
Reconocer Mis Propias Tinieblas
Reconocer Mis Propias Tinieblas
“No andará en tinieblas” (vs: 12).
Vivimos en un mundo oscuro, de hecho, así fue como comenzó en este mundo, Gen. 1:2.
Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
Desde entonces, las tinieblas han sido símbolo del desorden y vacío en la vida del ser humano.
Por desviarse de la gloria y luz de Dios, el corazón pecaminoso del ser humano está en tinibleas, Rom. 1:21; Ef. 4:18.
Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;
El hombre alejado de Dios aborrece la luz porque descubre su oscuridad interior, Jn. 3:19-20.
Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
Ilustración: Reconocer Mis Propias Tinieblas.
Un hombre va al doctor por unas molestias que ha estado desarrollando. Tiene una tos molesta, un dolor en el pecho, algo de dificultad en respirar, y un cansancio debilitante.
Le dice al doctor, “Preciso algo de medicamento para la tos, un paf para ayudarme a respirar mejor, y algo para el dolor… Además todo esta incomodidad me dificulta dormir bien, entonces estoy exhausto. ¿Me podría recetar algo para dormir?”
El doctor hace todos los estudios necesarios y regresa con las noticias. Le explica al paciente,
“Mire, le tengo buenas noticias y malas noticias. Las malas noticias: Todas sus molestias surgen del hecho que usted tiene cáncer en el pulmón. Las buenas noticias: Está aún aislado en el pulmón, y con un de tratamiento específico, es completamente curable”.
El hombre se sienta en silencio por un momento y responde, “Doctor vine aquí para que me diera algo para esta tos molesta y dolor que no me deja dormir. No quiero escuchar nada de esto de cáncer, tampoco le creo que lo podría curar si lo tuviera. Los doctores son todos unos charlatanes que hacen todo por ganancia propia. Ahora, ¡recéteme lo que quiero así puedo seguir tranquilo con mi vida!”
A menudo, la gente busca al Señor para tratar con los síntomas superficiales que complican su vida, que pueden ser las consecuencias de sus mismas decisiones pecaminosas, ignorando aún intencionalmente la maldad de su propio corazón.
Lo necesario es reconocer sus propias tinieblas, no ignorarlo, y no descreer a Dios cuando
Aplicación: Reconocer Mis Propias Tinieblas.
1 Jn. 1:8, 10, 9
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Iluminarme con la Luz de Jesús.
Iluminarme con la Luz de Jesús.
“El que me sigue… tendrá la luz de la vida”.
Iluminación para la salvación:
Jesús es esa luz prometida para romper el poder de las tinieblas, Jn. 1:4-5; 12:46; 2 Cor. 4:6.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.
Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
Iluminación para la vida en el Señor.
El verdadero seguidor de Jesús, no tiene que temer las tinieblas al andar en la luz, Jn. 12:35-36.
Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. 36Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.
El creyente debe despojarse de las obras de la tinieblas y andar como hijos de luz, Rom. 13:12; Ef. 5:8-9; 1 Tes. 5:5.
La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz 9 (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad),
Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.
El creyente debe vivir una vida que alumbre Jesús para otros, Mat. 5:14-16; Fil 2:15.
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;
El creyente debe buscar la luz del Señor en Su Palabra para iluminar la vida, Sal. 119:105, 2 Ped. 1:19.
Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.
Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;
Ilustración: Aceptar la luz de Dios en Jesús.
IMAGEN: Reflector de luz para fotografía.
Nuestra vida debe aceptar la luz de Jesús para luego poder reflejarla a otros.
Aplicación: Aceptar la luz de Dios en Jesús.
