Viviendo en Jerusalén
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Intro:
Beneficios de vivir en Jerusalén
1. Cercanía al templo Estar cerca del lugar de adoración, sacrificio y enseñanza de la ley. Era el centro espiritual del pueblo.
2. Ser parte de la restauración Los que vivían allí estaban contribuyendo a la reconstrucción física y espiritual de la ciudad santa.
3. Presencia del liderazgo Vivir con los líderes, sacerdotes y levitas permitía una vida más organizada y espiritualmente activa.
4. Protección dentro de los muros La ciudad tenía muros recién reconstruidos, lo que ofrecía cierta seguridad frente a enemigos.
5. Privilegio espiritual Habitar en Jerusalén era un honor; algunos lo hicieron voluntariamente y fueron bendecidos (Neh. 11:2).
6. Influencia y legado Participar en la restauración de Jerusalén implicaba dejar huella en la historia del pueblo de Dios.
Desafío
1. Poca población y recursos Era una ciudad en reconstrucción, con servicios limitados y poca actividad comercial al principio. Neh 7.4
La ciudad era espaciosa y grande, pero el pueblo dentro de ella era poco y no había casas reedificadas.
2. Mayor responsabilidad espiritual Vivir en la ciudad santa implicaba vivir de manera ejemplar; no todos estaban dispuestos a eso.
3. Riesgos de ataque Aunque había muros, la ciudad aún podía ser blanco de enemigos (cf. Neh. 4 y 6).
4. Sacrificio personal Algunos dejaron sus tierras, campos y comodidades en otras ciudades por el bien común (Neh. 11:1-2).
5. Menos autonomía Al estar bajo el liderazgo directo del gobierno y sacerdotes, había mayor supervisión.
6. Aislamiento social o familiar Algunos se separaron de sus familias o tribus para habitar allí por sorteo o voluntariamente.
¿Por qué sirves?
¿Por qué sirves?
I. Porque como líder debes ser ejemplo
I. Porque como líder debes ser ejemplo
Responsabilidad (deber moral)
presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad,
palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.
II. Porque Dios lo manda
II. Porque Dios lo manda
Los que les toco la suerte
¿Cómo se echaban suertes?
Aunque la Biblia no describe en detalle el mecanismo exacto, los estudiosos y textos bíblicos sugieren lo siguiente:
Método probable:
Se usaban piedras, tablillas, palillos o marcadores con inscripciones, a veces dentro de un saco o urna.
Cada familia o grupo tendría su representante, y se sacaba al azar uno que representara “uno de cada diez”.
Este proceso se hacía públicamente y era aceptado como guiado por Dios.
La suerte se echa en el regazo; Mas de Jehová es la decisión de ella.
En Nehemías 11, alrededor de 3,044 hombres (más sus familias) vivían en Jerusalén.
El resto del pueblo vivía en ciudades de Judá y Benjamín, pero no se da una cifra exacta.
Según Nehemías 7, la población total de los que regresaron del exilio era de casi 50,000 personas.
Así que para el tiempo de Nehemías 11, podemos decir que unas decenas de miles de personas vivían ya en Israel, y Jerusalén apenas comenzaba a poblarse nuevamente con una porción representativa del liderazgo y del pueblo.
Obligación (te traen arrastrando)
III. Porque es un deleite
III. Porque es un deleite
Los que se ofrecieron voluntariamente
Amor (deseas ardientemente, es tu pasión, es tu satisfacción)
Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo.
No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo.
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Salmo 111.10 y 112.1 ejemplo de como debemos ir madurando
