Jesús es la resurrección y la vida

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La esperanza de resurrección de Cristo es un baluarte que nos sostiene en el dolor

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Jesús es la resurrección y la vida

Juan 11:21–25
21Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Introducción

Lazaro, un buen amigo de Jesús estaba gravemente enfermo. Jesús se encontraba en otra ciudad cuando llegó la noticia.
Tardó cuatro días en llegar a Bethania, pero Lázaro había muerto.
Sus hermanas María y Marta estaba muy tristes y desconsoladas, más aun porque su amigo Jesús había tardado en llegar.
Juan 11:21Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Conocían a Jesús que podía sanar, pero no conocían al Cristo que puede dar vida eterna.

El sufrimiento María y Marta

Juan 11:19y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.
Con la muerte de su hermano, María y Marta quedaban desamparadas.
Sufrían el dolor de la muerte prematura de su hermano.
De manera que sus amigos, vecinos y parientes habían llegado para consolarlas.
Es una práctica humana consolar a los que sufren. Romanos 12:15Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
En esos momento nos solidarizamos con la familia doliente y oramos porque el Señor consuele sus vidas, teniendo la esperanza gloriosa que un día volveremos a encontrarnos por la eternidad en la presencia del Señor.

Cristo es la resurrección

Juan 11:23–24Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
Jesús le revela a Marta que su hermano volverá a la vida, pero ella sabía, como nosotros, que resucitaremos cuando Cristo vuelva por su iglesia. 1 Tesalonicenses 4:16Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
Es aquí donde El Señor se revela como la resurrección y la vida.
Juan 11:25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Hoy conocemos a ese Cristo que no solo puede hacer milagros, Él es la resurrección y la vida.
Solo en Cristo hay vida eterna.
No es lo más valioso ser sanado de una enfermedad, lo más valioso es tener a Cristo quien es la vida eterna.

Conclusión

Hoy despedimos a hermana María Elena, quizá alguien deseara que hubiera un milagro como el de Lázaro.
Pero creanme que ella está mucho mejor allá con el Señor, pues está descansando de toda angustia y dolor. Apocalipsis 21:4Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
No sería lo mejor para ella volver a esta tierra de angustia y dolor.
Además, este mismo milagro de resurrección también lo experimentará hermana María Elena cuando Cristo venga por su iglesia.
Por lo tanto, la despedimos con tristeza, pero también con esperanza, que ella solo duerme, un día despertará a resurrección para reunirnos con Cristo nuevamente.

CEREMONIA

Job 19:25–26Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios;
2 Corintios 5:1Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.
Por cuanto le plació a Dios todopoderoso en su sabia providencia, separar de este mundo el alma de nuestra hermana María Elena Franco de Cifuentes, nosotros encomendamos su cuerpo a la tierra; ceniza a la ceniza; polvo al polvo, con la esperanza segura y cierta de la resurrección a la vida eterna de todos los que durmieron en Cristo.
Juan 5:28–29No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Oración

Nuestro Padre Celestial y eterno, que de acuerdo a tus designios e infinita sabiduría has dado fin a los días de nuestra hermana María Elena, otórganos el amparo de tu fortaleza infinita para proseguir nuestra peregrinación terrenal y vencer las dificultades que nos esperan, para al fin llegar al puerto seguro de la vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.
Que la gracia, la misericordia y la paz de nuestro Señor Jesucristo sean con con vosotros ahora y siempre, Amén.
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