Espíritu y Verdad

Dominical  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 14 views

El encuentro de Jesús con la mujer samaritana revela la facilidad física con la que podemos adorar a Dios sin restricciones de lugar y métodos.

Notes
Transcript

Espíritu y Verdad

Juan 4:16–24 (RVR60)
16Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. 17Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; 18porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. 19Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. 20Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. 21Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Introducción

La historia de la mujer samaritana envuelve una revelación gloriosa de la nueva dispensación que sería establecida por el sacrificio de Cristo en la cruz. En donde la salvación y adoración adquieren nuevas formas y fundamentos.
En la cultura de ese lugar y época no era concebible que Jesús conversara con esta mujer por diversos prejuicios sociales.
Primero, un judío y un samaritano no se relacionaban por rencillas raciales y religiosas.
Segundo, los hombres no le dirigían la palabra a una mujer desconocida a menos que fuese sumamente necesario.
Tercero, esta mujer tenía una mala reputación, lo que añadía aun más desprecio social.
Esta mujer samaritana era la escoria de la sociedad.
Por esa razón sale sola a traer agua. Las demás mujeres no quieren relacionarse con ella.
Un rabino judío jamás hablaría con un samaritano, menos si era mujer y aun menos si conocía la reputación de esta.
Pero El Señor conocía la necesidad espiritual y en contra de todo prejuicio social le dirige la palabra lo que le sorprende grandemente.
El Señor no desprecia a nadie por su condición social, económica, raza o sexo. Para Él todos somos aceptados como sus hijos si lo recibimos como nuestro Señor y Salvador.

El Verdadero Padre

Juan 4:17–18Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
Cuando El Señor le descubre a esta mujer su situación sentimental (en privado), quizá se sintió incómoda y procuró inmediatamente cambiar el tema de conversación.
Juan 4:19–20Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
Los padres
Culturalmente esta mujer conocía de la religión de su pueblo y se sentía parte de esa herencia racial y religiosa.
Habla de la adoración y declara que fue algo que recibieron de sus padres.
Para ellos sus padres tenían la enseñanza correcta y la obedecían al pie de la letra sin importar lo que otros opinaran.
Esta manera de pensar es noble pero peligrosa.
Noble por la obediencia a los padres pero peligrosa porque reciben toda enseñanza sin escudriñar la verdad.
Es necesario cuestionar a la luz de la Biblia nuestras enseñanzas, cultura y doctrinas.
Los hermanos de Berea recibieron la enseñanza de Pablo pero consultaron la Biblia para corroborar: Hechos 17:11Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.
No solamente cuestionaron la enseñanza de Pablo sino que también su enseñanzas y tradiciones, pues al corroborar la enseñanza de Pablo aceptaron el evangelio.
Para adquirir la verdad y la salvación debemos cuestionar a la luz de la Palabra las enseñanzas que hemos recibido y si no están conforme a la Palabra rechazarlas: Rut 1:16Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.” Rut rechazaba la enseñanza y costumbres de sus padres moabitas para abrazar al Dios de Israel.
Honramos a nuestros padres y sus enseñanzas, pero sobre ellos está nuestro Padre Celestial.
Jesús dirige a la mujer samaritana al verdadero Padre: Juan 4:23Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
Tenemos padres en la carne y padres espirituales, pero el Padre por sobre todo es Dios quien tiene la preeminencia.
Su enseñanza y verdad es superior a la de los padres terrenales y religiosos.
La enseñanza de Jesús a la mujer samaritana nos exhorta a poner nuestra mirada en el verdadero Padre celestial, que cuestionemos a la luz de la Palabra lo que nos han enseñado, lo que hemos aprendido.
Si las enseñanzas de nuestros padres terrenales y espirituales están conforme a la Palabra de Dios, no las rechacemos obedezcámoslas y perseveremos en ellas. Pero si se desvían de la enseñanza bíblica, rechacémoslas y obedezcamos la enseñanza de la Palabra de Dios.

Espíritu

Juan 4:21–23Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
La ley de Dios en esa época era adorar en el templo de Jerusalén. El libro de Levítico contiene las instrucciones de la adoración.
Para los Samaritanos era el monte Gerizim, lo consideraban sagrado porque allí ordenó Dios las bendiciones sobre Israel. Deuteronomio 11:29Y cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual vas para tomarla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal.
La mujer estaba lista para entrar en un debate teológico con Jesús, pero el Señor la dirigió a una verdad que no pudo debatir.
Muchos cristianos caen en el error de otorgarle más importancia de la debida a los lugares de adoración, a sus denominaciones o religiones.
Luego que Cristo murió en la cruz por nuestros pecados, vino a instituir la dispensación de la gracia, en el cual todos los lugares, utensilios y métodos religiosos se concentran en Él.
Tenemos lugares de adoración, algunos apartan algún rincón de la casa como exclusivo para adorar pero estos solo son lugares para desarrollar lo más importante.
No es dónde adoramos sino a Quién adoramos.
Ninguna religión, doctrina, denominación o iglesia no tiene la exclusividad de Dios por que Él es Espíritu.
Existen muchas religiones que afirman adorar a Dios: Evangélicos, católicos, musulmanes, testigos de Jehová, mormones, etc.
El Señor declara: Juan 4:22Vosotros adoráis lo que no sabéis…
Esto es porque las religiones procuran restringir o encajar a Dios en sus ideas, costumbres, métodos o doctrinas.
Corrompen la imagen de Dios con estas cosas.
Los Samaritanos tenía argumentos bíblicos para decir que el monte Gerizim era el monte de Dios pero estaban equivocados, para esa época el lugar de adoración era Jerusalén.
Ahora nos reunimos en un lugar para adorar, no porque sea el único lugar para adorar, sino porque es el lugar donde nos hemos puesto de acuerdo para adorar en unidad al único Dios verdadero.
Si estamos de viaje o no podemos congregarnos por razones ajenas a nuestra voluntad, podemos adorar a Dios donde estemos.
Dios es Espíritu y los verdaderos adoradores le adoran en Espíritu y verdad.

Verdad

Cuando el Señor declarar adorar en verdad se refiere a adorar con sinceridad, sin hipocresía o por interés.
Una adoración voluntaria y genuina producto de nuestro amor, fe y convicciones firme por el Señor.
Para el hombre es difícil distinguir una adoración real y una falsa, pero Dios puede ver las intenciones del corazón.
Isaías 29:13Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.
A Dios no le sorprende nuestros asombrosos sacrificios ni tampoco nuestras abundantes ofrendas o incansable servicio.
Al Señor no le impresionó la abundante cantidad de dinero que daban los ricos en la ofrenda, le impresionó la pequeña ofrenda sincera de la viuda. Marcos 12:43Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;
Al Señor no le impresionaban las largas oraciones de los fariseos ni sus tantos días de ayuno, los rechazaban porque no lo hacían en verdad.
Le agradó la humilde oración del publicano. Lucas 18:13Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
No se trata de NO traer ofrendas, que no se ayune, que no se ore o que no se adore.
Todo esto se debe hacer pero con sinceridad.
La adoración sincera es producto de nuestro conocimiento del Padre.
Existen países donde están obligados a rendir adoración a sus líderes, ellos rinde honor y adoración por obligación, por costumbre y por conveniencia pero no por sinceridad. Muchos no conocen personalmente a sus líderes, aun algunos nunca los han visto en persona.
Dios no quiere este tipo de adoración, el puede revelarse a nosotros si lo queremos, podemos conocerle y tener una relación intima y de confianza con Él.
De manera que nuestra adoración sea voluntaria y sincera, producto de nuestro conocimiento y amor por Él.

Conclusión

Pero para adorar al Padre en Espíritu y Verdad es necesario venir a Cristo. Mateo 10:40El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
Juan 14:6Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
El Señor se revelaba a la mujer Samaritana como el Mesías Salvador, el único camino al Padre.
La mujer comprendió la verdad que Cristo le revelaba y la recibió en su corazón, gozosa corre a contarle a otros su encuentro personal con Cristo, esta es también verdadera adoración.
Cuando conocemos al Señor en verdad no podemos quedarnos callados.
Hoy El Señor nos invita a reconocer a Dios como nuestro Padre, quien nos ama y está interesado en cada uno de nosotros.
Nos invita a entrar en una relación espiritual con el Padre, en el que comprendamos que los lugares, utensilios y métodos son medios e instrumentos para adorar, pero que no son lo más importante.
Nos invita a que nos despojemos de nosotros mismo y ofrezcamos una adoración sincera que será acepta y agradable delante de Él.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.