Eclesiastés 21

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El Sentido de la Vida

INTRO
A lo largo de su estudio el maestro ha hablado de la realidad de la vida, llegamos al punto de decir ¿qué hacemos con tanta información? cada camino se bifurca y a veces nos lleva en direcciones contrarias; es ahora que nos vuelve a poner en el Camino que lleva a Dios, por fin nos revela la meta para la que fuimos hechos: lo eterno en relación con la eternidad que hay en nuestro corazón.
Ahora parece decirnos: ¡no se equivoquen! no crean que yo estoy lleno de contradicciones por lo que he dicho, la vida es la que está llena de contradicciones, yo tengo bien claro lo que creo y con frases sencillas resume una obra controvertida y dice verdades de forma artística, magistral.
“Ten en cuenta lo siguiente: el Maestro fue considerado sabio y le enseñó a la gente todo lo que sabía. Escuchó con atención muchos proverbios, los estudió y los clasificó.” (Eclesiastés 12:9, NTV)
Lo que dice es: todo el estudio tendría sentido si no hay vida después de la muerte. Vivir como si no hay Creador nos lleva a sacar conclusiones desesperadas, vanas, como Nietzche cada uno podrá determinar sus principios y elevarse como súper hombre.
El maestro nos dice que detrás de cada tema, frase hay investigación, él ponderó, compuso, coleccionó proverbios. Tenía la sabiduría para hacerlo de manera profunda y reconoce que esa sabiduría viene de Dios.
“Dios le dio a Salomón muchísima sabiduría y gran entendimiento, y un conocimiento tan vasto como la arena a la orilla del mar. De hecho, su sabiduría superaba la de todos los sabios del Oriente y la de los sabios de Egipto. Era más sabio que cualquier otro… Su fama se extendía por todas las naciones vecinas. Compuso unos tres mil proverbios y escribió mil cinco canciones.” (1º Reyes 4:29–32, NTV)
El maestro consciente de las limitaciones de la sabiduría escribe verdades y en su papel de maestro sabe que debe enseñar a los hombres para que les guíe en sus vidas. La sabiduría tiene un lugar importante en la educación del pueblo. El maestro no enseña sólo a los nobles, la élite, sino a todo el pueblo. No sólo era sabio, sino que fue maestro y uno que comparte su sabiduría.
En proverbios dijo lo triste de quien no escucha a los sabios:
“… Dirás: «¡Cuánto odié la disciplina! ¡Si tan sólo no hubiera despreciado todas las advertencias! ¿Por qué no escuché a mis maestros? ¿Por qué no presté atención a mis instructores?” (Proverbios 5:11–13, NTV)
El maestro deja evidencia de la relación entre pensamiento y expresión, investigación y enseñanza y ha querido ser lo más claro posible. Una cosa es ser sabio y otra es saber compartir la sabiduría. El maestro sabe esto y nos pide que no tomemos a la ligera sus palabras.
No escribe para vanagloriarse, sabe que Dios le concede sabiduría, así que es Dios usándolo como instrumento de SU Poder, la gloria pertenece al Señor y no al instrumento humano.
“El Maestro se esmeró por encontrar las palabras correctas para expresar las verdades con claridad.” (Eclesiastés 12:10, NTV)
Al escribir elige las palabras correctas con habilidad de artista, usa palabras agradables para decir lo complicado de la vida.
“El consejo oportuno es precioso, como manzanas de oro en canasta de plata.” (Proverbios 25:11, NTV)
Pero no por hacer agradable o entendible la lectura sacrificó la verdad, no dejó que su estilo oscureciera o comprometiera el mensaje.
“Las palabras de los sabios son como el aguijón para el ganado: dolorosas pero necesarias. El conjunto de sus dichos es como la vara con clavos que usa el pastor para guiar a sus ovejas.” (Eclesiastés 12:11, NTV)
Las verdades de Dios son duras para quien anda mal, son como aguijones que se hunden, no en la carne sino en la mente.
“Las palabras de Pedro traspasaron el corazón de ellos, quienes le dijeron a él y a los demás apóstoles: —Hermanos, ¿qué debemos hacer?” (Hechos de los Apóstoles 2:37, NTV)
“Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos.” (Hebreos 4:12, NTV)
Las palabras de los sabios estimulan el pensamiento crítico y ético, y al ser dirigido al pueblo, hacen crecer el conocimiento colectivo y lo fortalecen. Esos pensamientos educan a los jóvenes para saber vivir durante las crisis.
Son Palabras dadas por Dios, el Gran Pastor a los maestros que a su vez la comparten y son así, ayuda del Pastor.
“cuiden del rebaño que Dios les ha encomendado. Háganlo con gusto, no de mala gana ni por el beneficio personal que puedan obtener de ello, sino porque están deseosos de servir a Dios. No abusen de la autoridad que tienen sobre los que están a su cargo, sino guíenlos con su buen ejemplo. Así, cuando venga el Gran Pastor, recibirán una corona de gloria y honor eternos.” (1 Pedro 5:2–4, NTV)
Las enseñanzas de los maestros muchas veces son como vara con clavos que fijan la enseñanza, pero duelen.
“Le traerá honor al nombre de su familia, porque yo lo pondré firmemente en su lugar como un clavo en la pared.” (Isaías 22:23, NTV)
Es tarea de los sabios incentivar la voluntad y disciplinar la memoria a veces con palabras dolorosas pero necesarias. ¿Cómo lograr ese arte, ese equilibrio? ¿Cómo decir lo difícil? ¡con amor! Son palabras de autoridad divina, eso ha hecho el maestro.
En la figura del pastor vemos a Dios quien estaba distante, aunque su ley está presente por todos lados y es al mismo tiempo el Dios que está junto a nosotros, nos conoce y puede ser conocido, nos habla con voz humana y al mismo tiempo con total autoridad, porque son palabras dichas por el Buen Pastor -quién es Dios-, que cuida de SU rebaño.
“Pero ahora, hijo mío, déjame darte un consejo más: ten cuidado, porque escribir libros es algo que nunca termina y estudiar mucho te agota.” (Eclesiastés 12:12, NTV)
Los libros que surgen de la composición humana nos entretienen, pueden enseñar, pero agotan; en comparación con los libros inspirados que son fuente de vida, tienen provecho para el alma.
Tal parece que hay una predilección por hacer de la investigación un fin en sí mismo, nos entretenemos con preguntas para las que no se presentan respuestas y ¡no interesan! ¿Cuántos géneros hay? ¿cuándo empieza la vida? pareciera que nos hemos enamorado de las preguntas, tanto así que cuando llegan las respuestas no estamos preparados o interesados en siquiera identificarlos, menos aceptarlas.
C. S. Lewis en su libro “El Gran Divorcio”, dice que a las puertas del cielo se invita a entrar a uno que sólo formula preguntas como estilo de vida y se le dice: “Te puedo prometer...no un amplio campo de acción para tu talento; tan sólo perdón por haberlo desvirtuado. No encontrarás aquí, ambiente propicio para la indagación, pues voy a llevarte ahora no a la tierra de las interrogantes, sino de las soluciones, y allí podrás contemplar el rostro de Dios.
‘Ah, ¡pero ha de ser que todos podemos interpretar tan hermosas palabras a nuestra manera! No puede haber una única respuesta definitiva. Los vientos de la libre indagación deberán agitarse por siempre en nuestra mente ¿no es verdad que así ha de ser?’.
‘Hubo una vez que fuiste niño. Hubo un tiempo en el que conocías el valor de la indagación. Hubo una época en la que planteabas preguntas porque anhelabas respuestas y eras feliz cuando las encontrabas. Vuelve ahora a ser como niño otra vez ¡de inmediato!’
‘Ah, pero es que cuando me hice hombre dejé atrás las cosas de niños’”.
Y así, no hay argumento que convenza a quien no busca respuestas. Por eso el maestro nos dice: ¡cuidado! hay mucha literatura engañosa, cada vez se escribe más libros sobre ideas y menos sobre verdades.
Martín Lutero dijo. “...Cuando se publica un buen libro, también se publican diez malos”. Seguro que ese porcentaje ahora es mucho mayor. Podemos leer de todo, pero sin descuidar la Palabra de Dios. Si encuentras un buen libro léelo una y otra vez, así como disfrutas la compañía de los buenos amigos, así debe ser nuestra lectura.
“Estoy tirado en el polvo; revíveme con tu palabra. Te conté mis planes y me respondiste. Ahora, enséñame tus decretos. Ayúdame a comprender el significado de tus mandamientos, y meditaré en tus maravillosas obras. Lloro con tristeza; aliéntame con tu palabra. Líbrame de mentirme a mí mismo; dame el privilegio de conocer tus enseñanzas. He optado por ser fiel; estoy decidido a vivir de acuerdo con tus ordenanzas. Me aferro a tus leyes. SEÑOR, ¡no dejes que pase vergüenza! Perseguiré tus mandatos, porque tú aumentas mi comprensión.” (Salmo 119:25–32, NTV)
El creyente conoce la importancia del intelecto, pero también está al tanto de sus limitaciones.
“Aquí culmina el relato. Mi conclusión final es la siguiente: teme a Dios y obedece sus mandatos, porque ese es el deber que tenemos todos.” (Eclesiastés 12:13, NTV)
Dios es comienzo, contenido y final de la verdadera sabiduría. Temer a Dios es respeto, reverencia, es contar con Él en toda circunstancia, es el antídoto para adorar a la creación y sus vanidades, sinsentidos, opresión, avaricia, juventud malgastada, es el todo del hombre, es el ideal para la que el hombre fue creado y sólo así ser pleno.
Todo lo que tenemos como seres humanos ¡es Dios! ÉL es lo contrario a vanidad a las contradicciones que el libro ha presentado; encontrarnos cara a cara con la realidad de Dios, es ahí donde también llegamos a encontrarnos a nosotros mismos. Temer a Dios nos ubica en nuestro verdadero lugar. Temer a Dios nos libra del terror:
“Oré al SEÑOR, y él me respondió; me libró de todos mis temores.” (Salmo 34:4, NTV)
Temer en Eclesiastés es “Yirá”, que es reverencia; en Salmo es “Megurotai”, que es angustia, temor humano, terror.
Donde hay temor de Dios, hay deseo de seguir sus mandamientos.
Teme a Dios, es una frase de 3 palabras, todas ellas sencillas, podríamos decir ¡tanto escribir para esto! por eso empieza esta parte diciendo que tiene la sabiduría para concluir así. Meditó, razonó y pone esta frase como la más llena de sabiduría ¡Teme a Dios!
“Dios nos juzgará por cada cosa que hagamos, incluso lo que hayamos hecho en secreto, sea bueno o sea malo.” (Eclesiastés 12:14, NTV)
El juicio futuro es la prueba final para separar lo que es vanidad e inútil de lo sólido, lo útil con respecto a la vida del hombre.
Terminar con esta frase parece una forma dura, apocalíptica, quizá lo hace para hacernos salir de la apatía, es nuestra responsabilidad temer a Dios, porque ÉL traerá toda obra a juicio, tanto lo claro como lo encubierto.
“» Así que no tengan miedo de aquellos que los amenazan; pues llegará el tiempo en que todo lo que está encubierto será revelado y todo lo secreto se dará a conocer a todos.” (Mateo 10:26, NTV)
Habrá un juicio y esto equilibra el enigma que el maestro ha observado: ¡la desigualdad o aleatorio de la justicia en la historia humana! El maestro deja en Manos de Dios la justicia y aconseja que disfruten de la vida en el temor de Dios.
Nosotros que vivimos después de la cruz tenemos más revelación, con mucha más razón dejemos en Manos de Dios los enigmas de la vida.
Los incrédulos se enfrentarán a Dios en el juicio del Trono Blanco:
“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. La tierra y el cielo huyeron de su presencia, pero no encontraron ningún lugar donde esconderse. Vi a los muertos, tanto grandes como pequeños, de pie delante del trono de Dios. Los libros fueron abiertos, entre ellos el libro de la vida. A los muertos se les juzgó de acuerdo a las cosas que habían hecho, según lo que estaba escrito en los libros. El mar entregó sus muertos, y la muerte y la tumba también entregaron sus muertos; y todos fueron juzgados según lo que habían hecho. Entonces la muerte y la tumba fueron lanzadas al lago de fuego. Este lago de fuego es la segunda muerte. Y todo el que no tenía su nombre registrado en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” (Apocalipsis 20:11–15, NTV)
Los creyentes nos enfrentaremos al Tribunal de Cristo:
“Es cierto, cada uno de nosotros tendrá que responder por sí mismo ante Dios.” (Romanos 14:12, NTV)
“Entonces, cuando nuestros cuerpos mortales hayan sido transformados en cuerpos que nunca morirán, se cumplirá la siguiente Escritura: «La muerte es devorada en victoria.” (1 Corintios 15:54, NTV)
Dar cuentas debe ser incentivo para vivir en Sus Caminos y así dar cuentas con alegría. Los creyentes no deben temer, porque ese día sólo exaltarán la sublime Gracia de Dios que borró toda iniquidad, todos conocerán la grandeza de la Gracia de Dios que quitó la transgresión y el pecado.
FINAL
En medio de cualquier dificultad y desigualdad de la vida, las bendiciones y prosperidad, el hecho de honrarlo y obedecerle dará felicidad tanto en esta tierra como en la vida eterna.
Es poner nuestra fe en Jesús como Salvador. El NT aclara que no somos salvos por nuestras obras, sino por la fe en Jesucristo, al mismo tiempo dice que nuestras obras importan y tendrán una recompensa, pero no es para salvación.
“Por lo tanto, mis amados hermanos, permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo, porque ustedes saben que nada de lo que hacen para el Señor es inútil.” (1 Corintios 15:58, NTV)
El Eclesiastés es para no olvidarnos que nada tiene sentido, todo es inútil separados de Dios y al estudiarlo nos ayuda a evitar ser engañados por las contradicciones de la vida.
La intención del maestro es saber ¿dónde encontrar el sentido de la vida? Ahora responde: el sentido de la vida la encuentras al vivir de cara a Dios, quién ha de juzgar la vida del hombre en Su tiempo. Mientras llega ese día, vive lo mejor que puedas, disfruta, ayuda a los ancianos a vivir su vejez con dignidad, ayuda a los jóvenes a acordarse de su Creador. Vive con equilibrio de manera que tu estilo de vida demuestre que no todo es absurdo.
Y así el libro termina abruptamente. Con la misma nota de juicio que el apóstol Pablo repite:
“… Pues él sacará a la luz nuestros secretos más oscuros y revelará nuestras intenciones más íntimas. Entonces Dios le dará a cada uno el reconocimiento que le corresponda.” (1 Corintios 4:5, NTV)
“Pues todos tendremos que estar delante de Cristo para ser juzgados. Cada uno de nosotros recibirá lo que merezca por lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en este cuerpo terrenal.” (2 Corintios 5:10, NTV)
No es un final para dar miedo. Quienes tienen a Jesús como Señor y Salvador no tienen terror, porque saben que ÉL ha perdonado sus pecados, incluso los errores ocultos.
El maestro resume que la vida se puede vivir sólo de dos maneras: Con Dios o sin Dios y demostró lo vano, inútil, sinsentido que es vivir sin Dios.
El propósito del libro fue saber por qué se afanan los hombres debajo del sol, ha investigado en qué consiste la verdadera felicidad y cómo se consigue. Job lo dijo así:
“Esto es lo que Dios dice a toda la humanidad: “El temor del Señor es la verdadera sabiduría; apartarse del mal es el verdadero entendimiento”».” (Job 28:28, NTV)
El hombre cumple con su deber al temer a Dios y obedecer sus mandatos ¡ahí está toda su felicidad, su dicha! ¡ahí está el sentido de nuestra vida!
“Aquí culmina el relato. Mi conclusión final es la siguiente: teme a Dios y obedece sus mandatos, porque ese es el deber que tenemos todos.” (Eclesiastés 12:13, NTV)
Palabra de Dios
Oremos
Examen
Contesta Falso o Verdadero 1. El autor del libro es Salomón. VERDADERO 2. El rey Salomón inició su reinado con humildad y buscando la sabiduría de Dios. VERDADERO 3. Salomón se unió en matrimonio con mujeres de otras naciones por amor. FALSO 4. Salomón quería descubrir si había algo que pudiera dar al hombre satisfacción permanente durante esta vida. V 5. Todo lo que se hace debajo del sol satisface verdaderamente al hombre. FALSO 6. Salomón disfrutó muy pocos placeres. FALSO 7. Salomón dijo: “Más vale perro vivo que león muerto”. VERDADERO 8. Dios puso eternidad en el corazón del hombre. VERDADERO 9. Salomón entendió que en el mundo existen hombres trabajadores, ociosos, solitarios y equilibrados. FALSO 10. Salomón nos enseña la reverencia en la casa de Dios. VERDADERO
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