Las Cualidades del Amor — Parte 1 (1 Corintios 13:4–5)

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Hermanos, abramos la Biblias en 1 Corintios 13:4–5. La Palabra del Señor dice
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor.”

Introducción

En los versículos anteriores, del 1 al 3, el apóstol Pablo nos mostró con fuerza que sin amor, cualquier obra o don espiritual queda completamente vacío. Es decir, podemos hablar en lenguas, tener fe, entregar nuestros bienes, incluso dar la vida… pero si no hay amor, ¡no vale nada! Y ahora, al llegar a los versículos 4 y 5, Pablo hace algo extraordinario: nos ofrece la descripción más rica y detallada del amor bíblico en toda la Escritura.
Y lo hace de una manera sorprendente. Pablo toma el amor y lo hace pasar por un prisma, como cuando la luz atraviesa un diamante. Y lo que vemos no es una sola definición, sino un espectro multicolor, con al menos 15 tonos distintos. Cada uno de ellos nos revela una faceta única del amor verdadero, del amor agapē.
Ahora, quiero que noten algo muy importante: en el griego original, todas estas descripciones no son adjetivos, sino verbos. Es decir, Pablo no nos dice simplemente cómo “es” el amor… nos dice lo que el amor hace y lo que no hace. Esto es crucial.
El amor bíblico no es una emoción pasiva o un sentimiento romántico. El amor cristiano es activo, se expresa en acciones concretas, en decisiones diarias.

El amor se demuestra actuando

El amor no simplemente “siente” paciencia… la practica. El amor no solamente “es” amable… hace cosas amables. El amor no solo dice la verdad… se goza cuando la verdad prevalece.
Esto nos lleva a una gran verdad, hermanos: 👉 El amor no está completo hasta que no se convierte en acción. Y lo dice también el apóstol Juan: “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Juan 3:18).
Así que el propósito de Pablo aquí no es darnos una clase técnica sobre el amor. No es una conferencia doctrinal. Lo que él está haciendo es descomponer el amor en sus partes más pequeñas para que podamos entenderlo mejor… y lo más importante: para que podamos vivirlo.

Aplicación: ¿Cómo estamos amando?

Y permítanme decirles esto con sinceridad pastoral: No vamos a entender el amor agapē simplemente estudiándolo… 👉 Lo entenderemos de verdad cuando comencemos a practicarlo. Porque eso es lo que Dios espera: que vivamos este amor.
Pablo no estaba escribiendo esto para impresionar a los corintios… Estaba escribiéndoles para corregirlos. Porque esta iglesia, aunque llena de dones, estaba llena de orgullo, divisiones, celos, y desórdenes. Entonces Pablo les pone un espejo delante: el espejo del amor.
Y ese espejo también nos confronta hoy a nosotros.

Cristo: El modelo perfecto del amor

Ahora quiero terminar esta primera parte con una imagen poderosa: Pablo, en cierto sentido, está pintando un retrato del amor. Y si miramos con atención, nos damos cuenta de que el rostro en ese retrato es el de Cristo Jesús.
Él es el amor perfecto. Él es quien vivió y encarnó cada una de estas virtudes que vamos a estudiar.
Él fue paciente con sus discípulos.
Fue bondadoso con los pecadores.
No buscó lo suyo.
No guardó rencor, incluso cuando lo clavaron en la cruz.
Hermanos, Cristo no solo nos dijo que nos amáramosÉl nos mostró cómo se ama.

Cierre de esta parte

Así que en los próximos minutos vamos a ver una por una estas cualidades del amor, y mi oración es que cada una de ellas sea una herramienta con la que el Espíritu Santo examine nuestro corazón.
Te invito a que no escuches esta predicación pensando en otros: —“¡Ah, esto le cae bien a mi esposo, a mi jefe, a mi pastor!” No. Piensa en ti. Déjate examinar, y pídele a Dios que te moldee conforme a la imagen de Cristo, que es el amor perfecto.

🧡 El Amor es Paciente

1 Corintios 13:4a – “El amor es sufrido” (makrothumeō)
Queridos hermanos, la primera cualidad que el apóstol Pablo menciona cuando describe el amor de Dios, el amor agapē, es esta: paciencia.
La palabra griega que usa aquí es “makrothumeō”, que literalmente significa tener un ánimo largo, saber soportar.
No se trata de tener paciencia con las circunstancias —como esperar en el tráfico o aguantar una cola larga—, sino con las personas. Es la capacidad de soportar a alguien que nos hiere o nos trata mal sin reaccionar con enojo ni con venganza.

🌱 El amor paciente no se defiende a sí mismo

Esta paciencia, escúchenme bien, es la habilidad de ser molestado, provocado, incluso aprovechado... y no ofenderse ni explotar.
Uno de los padres de la iglesia, Crisóstomo, dijo que esta palabra se refiere a una persona que es tratada mal y tiene el poder para vengarse, pero nunca lo hace.
El mundo nos dice todo lo contrario: —“¡No te dejes!” —“¡Hazte respetar!” —“Si te atacan, responde con más fuerza.”
Y es que en la cultura griega —y también en nuestra sociedad hoy—, la venganza era una virtud. Aristóteles enseñaba que era noble no tolerar el insulto, sino devolver el golpe.

🙌 Pero el amor cristiano es diferente

El amor de Dios no busca venganza, sino el bien del otro.
Este amor prefiere ser ofendido antes que ofender, prefiere ser humillado antes que humillar, prefiere perder antes que hacer perder al otro.
Y, hermanos, este amor no es natural en nosotros. Solo lo podemos vivir cuando estamos llenos del Espíritu Santo. Y lo más hermoso es que tenemos el ejemplo perfecto de paciencia en nuestro Señor Jesucristo.

✝️ Cristo es nuestro ejemplo supremo de paciencia

Jesús fue rechazado, acusado falsamente, golpeado y finalmente crucificado... ¿Y qué dijo desde la cruz?
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:34)
¡Eso es amor paciente! Él pudo haber llamado legiones de ángeles, pero en lugar de eso, pidió perdón por sus verdugos.

📖 Esteban: el reflejo del amor de Cristo

Cuando leemos en Hechos 7, vemos a Esteban, el primer mártir cristiano. Mientras lo estaban apedreando —literalmente lo estaban matando— él oró:
“Señor, no les tomes en cuenta este pecado.” (Hechos 7:60)
Eso es amor agapē: en medio del dolor, pensar en la salvación del otro antes que en la propia justicia.

🙋 Aplicación personal

Ahora yo les pregunto, amados hermanos:
¿Cómo reaccionamos cuando alguien nos hiere?
¿Guardamos rencor?
¿Pagamos mal por mal?
¿Somos rápidos para responder con la misma moneda?
La Biblia dice claramente:
“No paguéis a nadie mal por mal” (Romanos 12:17)
Y también:
“Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.” (Efesios 4:2)

🧍Ejemplo contemporáneo: Abraham Lincoln

Déjenme contarles una historia real que ilustra este amor paciente.
Un enemigo político de Abraham Lincoln, llamado Edwin M. Stanton, lo llamaba en público “el gorila original”. Se burlaba de él, lo ridiculizaba. Pero Lincoln nunca le respondió con insultos.
Y cuando llegó el momento de elegir un Ministro de Guerra, ¿a quién creen que nombró?
¡A Stanton! Cuando le preguntaron por qué eligió a su enemigo, Lincoln respondió: —“Porque es el mejor hombre para ese puesto.”
Y cuando Lincoln fue asesinado y yacía en su ataúd, Stanton, entre lágrimas, dijo: —“Aquí tenemos al mejor gobernante que jamás ha tenido el mundo.”
El amor paciente había vencido la enemistad.

🔥 Reflexión final

Hermano, hermana… ¿Quieres vivir este tipo de amor? Entonces debes morir a ti mismo. Debes recordar que tú también has sido objeto de la paciencia de Dios.
Porque si Dios no fuera paciente contigo y conmigo, ¡ya estaríamos perdidos!
Pero Él es lento para la ira, grande en misericordia (Salmo 103:8), y espera con paciencia tu crecimiento, tu arrepentimiento, tu obediencia.

💛 El Amor es Benigno

1 Corintios 13:4b – “El amor es benigno”
Hermanos, seguimos desglosando este hermoso retrato del amor que Pablo nos presenta en 1 Corintios 13. Ya vimos que el amor es sufrido, es decir, tiene la capacidad de soportar el mal sin venganza. Ahora Pablo nos muestra la otra cara de esa misma moneda: el amor también es benigno.
Y escúchame bien: Esto no es solo aguantar lo malo… 👉 Es responder con lo bueno.

🟡 ¿Qué significa ser benigno?

La palabra que se traduce como “benigno” en el original griego es chrēsteuomai. Y esta palabra se refiere a una bondad activa, útil, generosa, servicial.
No se trata solo de tener buenos deseos… 👉 Es hacer el bien. 👉 Es actuar con ternura, con compasión, con generosidad.
El amor benigno no es pasivo, no se queda pensando en lo que “debería” hacer. El amor benigno da el paso y lo hace.

📌 La benignidad va más allá de sentir

Cristo no nos llamó simplemente a “sentir” bien por los enemigos… Nos llamó a ser buenos con ellos.
“Al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.” (Mateo 5:40–41)
Eso, hermanos, es el tipo de amor que actúa con amabilidad incluso cuando el otro no lo merece.
Y te digo algo: 👉 Vivimos en un mundo tan egoísta, tan frío, tan insensible, que Dios nos da miles de oportunidades cada día para ejercer esta clase de amor. ¡Casi no hay límites para practicar la benignidad en un mundo como el nuestro!

✝️ Dios es nuestro modelo de benignidad

Romanos 2:4 nos recuerda algo muy importante:
“¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?”
Es decir: 👉 Fue la bondad de Dios, no su juicio, lo que nos trajo a sus pies.
Y en Tito 3:4–5, Pablo dice:
“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó… no por obras de justicia… sino por su misericordia…”
Dios nos mostró su amor actuando con bondad, no cuando éramos dignos, sino cuando más lo necesitábamos.

🧺 Cristo hace llevadero lo que permite

Y no puedo dejar de mencionar estas palabras tan dulces de Jesús en Mateo 11:30:
“Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”
¿Sabías que la palabra “fácil” en ese verso es la misma que se traduce como “benigno”? El amor de Jesús hace que el camino, aunque difícil, sea llevadero, soportable.
Él es tan bueno que incluso las pruebas que permite son filtradas por su amor. No te da más de lo que puedas llevar. (cf. 1 Cor. 10:13)

🏠 La benignidad empieza en casa

Y atención a esto, hermanos: 👉 La primera prueba de si verdaderamente somos benignos no está en la iglesia… está en el hogar.
¿Cómo tratamos a nuestra esposa, a nuestros hijos?
¿Qué tan serviciales somos con nuestros padres, hermanos?
¿Somos de ayuda o de carga en casa?
La benignidad no se demuestra solo con palabras suaves… Se demuestra con acciones útiles, concretas, amables y constantes.

💬 Aplicación para los corintios (y para nosotros)

Para la iglesia de Corinto, esto fue un golpe directo.
Pablo les estaba diciendo: —“Ustedes están llenos de dones, pero les falta el carácter. Les falta bondad. Les falta amor.”
¿De qué sirve tener dones espirituales si trato con frialdad o con egoísmo a mis hermanos? ¿De qué sirve tener palabra profética, si en casa no tengo una palabra amable? ¿De qué sirve orar por milagros, si no puedo servir a alguien que lo necesita?
La benignidad es el fruto visible de una vida llena del amor de Dios.

🧠 Reflexión final

Te pregunto con afecto pastoral:
¿Eres una persona útil para otros?
¿Eres servicial?
¿Actúas con bondad incluso cuando el otro no lo merece?
¿Eres benigno en tu familia, con tus hermanos en la iglesia, en tu trabajo?
El amor agapē no se guarda, se entrega. No espera que el otro lo merezca, lo da de antemano.
Y si hoy reconoces que te falta benignidad, Dios no te condena, te invita a crecer. Pídele que derrame su amor en ti, y verás cómo tu trato con otros empieza a reflejar el carácter de Cristo.

🙏 Oración final de esta parte

Padre celestial,
“Señor, gracias por tu benignidad hacia mí. Tú me amaste cuando yo no lo merecía. Ayúdame a reflejar esa bondad con mi familia, con los hermanos, con aquellos que aún me hacen daño. Que mi amor no sea de palabra, sino de acción. Hazme útil, generoso, y servicial, como tú lo eres conmigo.
Padre celestial, te damos gracias por mostrarnos hoy, a través de tu Palabra, cómo es el verdadero amor.
Gracias porque no nos diste una teoría ni una definición fría, sino que nos diste a tu Hijo Jesucristo como el modelo perfecto del amor agapē. Él vivió con paciencia, actuó con benignidad y nos enseñó que el amor no es solo palabras… sino acción.
Señor, confesamos que muchas veces nuestro amor ha sido superficial, egoísta o condicionado. Nos cuesta ser pacientes cuando otros nos fallan… Nos cuesta hacer el bien cuando no hay gratitud o cuando el otro no lo merece.
Pero tú, Señor, nos amaste primero, cuando éramos indignos. Nos perdonaste, nos esperaste con paciencia, y cada día derramas tu bondad sobre nosotros.
Hoy queremos pedirte que nos transformes. Queremos amar como tú amas: con un amor que soporta sin vengarse, con un amor que actúa con ternura y hace el bien incluso al enemigo.
Espíritu Santo, examina nuestro corazón. Muéstranos dónde estamos fallando en nuestro amor, y ayúdanos a crecer en cada una de estas cualidades.
Haznos pacientes en nuestro hogar, bondadosos en nuestra iglesia, humildes en todo lugar.
Y que cuando otros nos vean, puedan ver en nosotros un reflejo —aunque imperfecto— de Aquel que es el Amor encarnado: nuestro Señor Jesucristo.
A ti sea la gloria, Señor, porque solo tú puedes producir este amor en nosotros. En el nombre de Jesús, Amén.
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