Dios no se olvida de Sus siervos

Edgar Ismael Barajas Alvarez
Predicando Hebreos  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Dios nos ha hablado por el Hijo quien es heredero y Rey para siempre y nos ha salvado. Es Superior a los ángeles pues es honrado por Dios como heredero y tiene un mensaje superior al de ellos, por lo mismo una advertencia más severa a descuidar esta Salvación tan grande. Y un Sumo Sacerdote Superior quien nos ha abierto un camino y acceso al Padre.

Notes
Transcript

Dios no se olvida de Sus siervos

[Hebreos 6.9-10]

Lectura Bíblica

1 Corintios 15:57–58 NBLA
57 pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 58 Por tanto, mis amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano.
[Hebreos 6.9-10]
Hebreos 6:9–10 NBLA
9 Pero en cuanto a ustedes, amados, aunque hablemos de esta manera, estamos persuadidos de las cosas que son mejores y que pertenecen a la salvación. 10 Porque Dios no es injusto como para olvidarse de la obra de ustedes y del amor que han mostrado hacia Su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santos.

I. En cuanto a ustedes

¿A quiénes les habla ahora?
Si bien ha mencionado en los versículos previos “a los que… tuvieron todas aquellas experiencias y cayeron, es imposible que sean renovados (restaurados)” En ese sentido, decíamos que es como darles su sentencia anticipada.
Pero, el caso del v.9 dice:
Hebreos 6:9 NBLA
9 Pero en cuanto a ustedes, amados, aunque hablemos de esta manera, estamos persuadidos de las cosas que son mejores y que pertenecen a la salvación.
Se refiere a “ellos” como otro grupo de personas, les llama “amados” y casi parece disculparse por hablar de esta manera.
Les quiere hacer notar que está convencido que a ellos les irá mejor, pues son creyentes genuinos y tienen la salvación reservada en los cielos.

A. Ustedes, ¡Amados!

Este es el término que se usa acerca del amor por Dios, y entre los que pertenecen a Dios.
Compendio del diccionario teológico del Nuevo Testamento - Kittel ἀγαπάω, ἀγάπη, ἀγαπητός

El amor a Dios

El autor de Hebreos habla amistosa y amorosamente a su congregación, después de hablar los versículos 4-8 acerca de los apóstatas, pero no es que los considere a ellos como apóstatas, sino porque quiere advertirles de las consecuencias de no perseverar, y mostrarles lo horrible que es “pensar que son parte del pueblo de Dios solo con las emociones y bendiciones recibidas” pero que serán interminables los sufrimientos si es que no es genuina su conversión.
Ahora, quiere alentarlos a que se sientan amados por Dios y por él mismo, pues si han nacido de nuevo, son receptores del amor tierno y fiel de Dios, quien los socorrerá y sostendrá en los momentos de duda y de ataque que les sobrevenga.
El Señor ha prometido salvación para los suyos, por lo tanto debemos desechar los pensamientos que falsamente se hayan despertado con los v. 4-8 acerca de la pérdida de la salvación.
El autor reafirma de aquí en adelante lo que el Señor reserva para los que han sido salvados, y quienes han recibido un juramento mayor.
Hebreos 6:17–19 NBLA
17 Por lo cual Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de Su propósito, interpuso un juramento, 18 a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. 19 Tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo,
El Señor ha mostrado al ser humano Sus Promesas, Propósitos y Pactos (Juramentos) mencionado en el v. 17
Resaltando que Dios es “inmutable” que no cambia, y que además, “no miente.”
Tanto la inmutabilidad, como la Veracidad (Fidelidad) de Dios se mantienen desde siempre y para siempre, por lo cual, Dios puede jurar por algo “inquebrantable” a Abraham.
Le juró que lo iba a bendecir con multitud de hijos, con un territorio y con bendición para todas las familias de la tierra (con una “simiente” que es Cristo).
Cuando Dios juró, lo hizo por el más grande por el que podía jurar: por Sí mismo He 6.13
Hebreos 6:13 NBLA
13 Pues cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por Él mismo,
Estos “amados” son los que han confiado genuinamente en el Señor y que son “grandemente animados” para “asirse o aferrarse” a la esperanza segura y firme como un “ancla” v.19 para poder estar convencidos de que las cosas que pertenecen a la salvación, que se han mencionado en esta misma carta, les pertenecen a ellos, por gracia y por herencia de parte de Dios, Su Padre.
¿Cómo cuáles?
Las que se han mencionado en los primeros capítulos de la carta:

1. La “salvación tan grande” que se nos es dada en Cristo; (He 1.3)

2. La intercesión de un Sumo Sacerdote Misericordioso y Fiel en favor de los herederos de la salvación; (He 2.17)

3. El llamado celestial del Señor, a quienes se les ha prometido un reposo sagrado y son llamados “pueblo de Dios;” (He 3.1, 4.9-10)

4. A quienes se les ha dado la confianza para entrar en el Santuario y ante el Trono de la gracia de Dios para recibir ayuda oportuna; (He 4.16)

5. A quienes han adquirido madurez y el discernimiento espiritual; (He 5.14)

6. A los que son amados y perseveran en amor y buenas obras, sirviendo a los hermanos. (He 6.9-10)

Tales son las cosas que son mejores (mayores, o más grandes) y pertenecen a la salvación (ser librado de un peligro grave, también usado en el sentido de “guardar” y en referencia a “no perecer” o ser mantenido con vida para siempre)
Por lo que estos “amados” se les da la certeza de que no caerán en apostasía, de la cual, es imposible ser renovados para arrepentimiento. Por tanto debemos concluir que estos “amados” son aquellos a quienes se les ayuda a levantarse cuando caen, a quienes se les concede arrepentimiento cuando pecan y esperanza de salvación porque son limpiados con la sangre preciosa de Cristo.
El Señor no nos quiere dar estas palabras “amables” para que podamos perseverar en el pecado para que la gracia abunde (Romanos 6:1-2) ¡En ninguna manera!
Sino para perseverar con temor, examinándonos constantemente para cuidarnos unos a otros y seguir adelante en el camino que tenemos por delante.

El escritor dice: “Amados, no digo estas cosas porque estén relacionadas con todos ustedes. No es así. Pero entre ustedes hay algunos que de verdad

II. El Señor no se olvida

Hebreos 6:10 NBLA
10 Porque Dios no es injusto como para olvidarse de la obra de ustedes y del amor que han mostrado hacia Su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santos.
Dios no es injusto, esta es una declaración absoluta y verdadera.
Todo lo que Dios hace es justo, Él es la escencia de la Rectitud, la aplicación de la ley, y en este caso, la injusticia se refiere a la maldad, a violar la ley o adquirir algo ilegítimamente.
Por supuesto que Dios no es así, sino que el autor está usando el opuesto para dar a entender que Dios es totalmente Justo y hace todas las cosas con rectitud y sin agravio del derecho.
En este sentido, Él no deja de considerar (no se olvida) de los Suyos, Dios sabe quiénes son Sus ovejas y ellos escuchan Su voz y lo siguen, y Él les da vida eterna.
Pero tampoco se olvida de la obra, el amor y el servicio de Sus hijos.
En el tiempo del profeta Malaquías, el Señor escribió estas bellas palabras para Sus hijos verdaderos, en medio de la apostasía de los incrédulos e insolentes, para animarlos a tener seguridad en la esperanza del Salvador:
Malaquías 3:16–17 NBLA
16 Entonces los que temían al Señor se hablaron unos a otros, y el Señor prestó atención y escuchó, y fue escrito delante de Él un libro memorial para los que temen al Señor y para los que estiman Su nombre.
Malaquías 3:16–17 NBLA
17 «Y ellos serán Míos», dice el Señor de los ejércitos, «el día en que Yo prepare Mi tesoro especial, y los perdonaré como un hombre perdona al hijo que le sirve».
En este caso, el autor de hebreos, parece que tiene en mente este texto, pues Dios recordará por siempre a los Suyos, y los perdonará, porque los ama y ellos lo aman, y por eso es que le sirven y hacen buenas obras preparadas por Dios para ser glorificado por ellos.

A. La obra

La Fe produce buenas obras, el Espíritu da fruto en el creyente genuino, como buena tierra que da su fruto de la semilla que fue sembrada.
Santiago 2:17 NBLA
17 Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta.
Santiago 2:21–22 NBLA
21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada;
Las obras son el resultado de la fe y la gracia de Dios:
Efesios 2:10 NBLA
10 Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.

B. El amor

El amor es el principal fruto de un nuevo creyente:
Gálatas 5:22 NBLA
22 Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad,
También es el distintivo del discípulo de Cristo:
Juan 13:35 NBLA
35 »En esto conocerán todos que son Mis discípulos, si se tienen amor los unos a los otros».

Todos los cristianos deberían ser atractivos y amables; pero no todos lo son. En esto no suele haber diferencias con los incrédulos. Pero nuestra responsabilidad, nuestro llamado, es amar y servir a otros cristianos —y también a incrédulos—, primero de todo por causa de Dios, no por ellos mismos.

Nuestra preocupación no debería ser tratar de suscitar amor por las personas, sino amar a Dios cada vez más. Cuando nuestro amor por Él está bien, nuestro amor por los demás estará bien.

C. El Servicio

El mismo Señor Jesucristo vino a servir:
Marcos 10:44–45 NBLA
44 y cualquiera de ustedes que desee ser el primero será siervo de todos. 45 »Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos».
Pablo recuerda a los hermanos que sigan firmes y constantes
1 Corintios 15:58 NBLA
58 Por tanto, mis amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano.
Que sigan perseverando en buenas obras y sirviendo al Señor, pues es Él quien los ha llamado, salvado y les recompensará.

Conclusión

La salvación no se pierde y el autor nos anima a vivir seguros, confiando en el Señor quien nos ha dado grandísimas y preciosas promesas, y las cumplirá, pues ha jurado por Sí mismo.
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