La sangre de Cristo

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El perdón de nuestros pecados pasados ​​es nuestra primera y constante necesidad.
Dios no puede quitar la culpa de nuestros pecados de ninguna otra manera que pagando la pena completa por ellos. «Sin derramamiento de sangre no hay perdón» (Hebreos 9:22). Cuando Cristo derramó su sangre en la cruz del Calvario, compró el perdón de todo pecado cometido. Pero ese perdón se vuelve nuestro solo cuando lo recibimos. Por la sangre de Cristo ahora tenemos el perdón de todos nuestros pecados, si nos arrepentimos sinceramente, confiamos en él y recibimos el perdón que él ofrece. La sangre de Cristo también nos justifica (Romanos 5:9). Esto es más que simplemente ser perdonados. Es ser declarados justos, como si nunca hubiéramos pecado en toda nuestra vida. La promesa de Dios es que «no se acordará más de nuestros pecados» (Hebreos 8:12). Eso significa que Él nos mira como si nunca hubiéramos pecado. Ese es el significado de ser justificados. Tal es el poder de la sangre de Cristo. Muchos creyentes viven en perpetua condenación por sus vidas pasadas, porque Satanás les ha ocultado que Dios los ha justificado mediante la sangre de Cristo. Por la sangre de Cristo somos redimidos (1 Pedro 1:18). Eso significa que hemos sido comprados del mercado de esclavos del pecado. La sangre que Cristo derramó en el Calvario fue el precio del rescate que pagó para cumplir con las exigencias de la santa Ley de Dios, para que fuéramos libres y ya no esclavos. Nacimos para ser libres. Ya no necesitamos ser esclavos de Satanás ni de los hombres, ni de la condenación, la culpa, el miedo ni el pecado. Por la sangre de Cristo, también somos llevados a la presencia de Dios (Efesios 2:13). Dios mora en una luz a la que ningún hombre puede acercarse. La única manera de llegar a su presencia es a través de la sangre, hasta el final de nuestras vidas. Por muy santos que lleguemos a ser, nuestro acceso a la presencia de Dios siempre será por la sangre de Cristo. Muchos creyentes tienden a olvidar esto, una vez que obtienen la victoria sobre el pecado consciente, y terminan como fariseos. Mediante la sangre derramada en la cruz del Calvario, Cristo hizo las paces con Dios (Colosenses 1:20). Dios ya no es nuestro enemigo. Es un hecho que debemos tener firmemente arraigado en nuestra mente. Muchos creyentes viven con la sensación de que Dios está constantemente descontento con ellos y siempre los mira con desaprobación. Esta es la mentira de Satanás, diseñada para condenar a los creyentes y obstaculizar su crecimiento espiritual. Por la sangre de Cristo, nos hemos hecho amigos de Dios. Si no creemos esto, nunca progresaremos espiritualmente. La sangre de Cristo también nos limpia continuamente de todo pecado cuando andamos en la luz (1 Juan 1:7). Andar en la luz es vivir en victoria sobre todo pecado consciente. Pero incluso cuando vivimos en victoria sobre el pecado consciente, todavía hay mucho pecado inconsciente en todos nosotros. Por eso Juan continúa diciendo:"Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos" (1 Juan 1:8). No es porque tengamos una carne que pecamos inconscientemente, sino porque hemos vivido en egoísmo consciente durante muchos años, tanto antes como después de nuestra conversión. Jesús tuvo la misma carne que nosotros. Pero como nunca vivió en egoísmo, nunca pecó inconscientemente ni una sola vez. No había pecado alguno en él (1 Juan 3:5). Nuestros pecados inconscientes (que constituyen quizás alrededor del 90% de nuestros pecados iniciales) son limpiados continuamente por la sangre de Cristo, para que podamos tener una comunión constante e ininterrumpida con el Padre. Por medio de la sangre de Cristo, también vencemos a Satanás y sus acusaciones (Apocalipsis 12:11). Satanás nos acusa constantemente ante Dios, ante los demás y ante nosotros mismos. Pero podemos vencer sus acusaciones confesando ("la palabra de nuestro testimonio") que hemos sido perdonados, justificados, redimidos, acercados a Dios, en paz con Dios y limpiados por la sangre de Cristo. Satanás ya no tiene poder sobre nosotros. Necesitamos la sangre de Cristo para limpiarnos DIARIAMENTE, porque todos pecamos inconscientemente diariamente, y muchos creyentes también pecan conscientemente.

**Sermón: "La Sangre Preciosa de Jesucristo"**

*Basado en las enseñanzas de Charles S. Price*

**Texto clave:** *"Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque la sangre hace expiación por las almas"* (Levítico 17:11, RVR).

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### **Introducción**

Hoy hablaremos de un tema que, aunque es fundamental para nuestra fe, muchos no logran comprender en su profundidad: **el valor infinito de la sangre de Jesucristo**. El mundo no lo entiende. Incluso hay quienes, desde púlpitos o tradiciones religiosas, han perdido de vista su poder. Pero la Palabra de Dios es clara: *sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pecados* (Hebreos 9:22).

La sangre de Jesús no es un símbolo, ni una metáfora piadosa. Es **la realidad divina que nos redime, nos limpia y nos acerca a Dios**.

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### **1. La Sangre Hace Expiación**

Desde el principio de la humanidad, Dios estableció un principio inquebrantable: **el pecado exige sacrificio, y el sacrificio exige sangre**.

- En el Edén, Adán y Eva intentaron cubrir su vergüenza con hojas de higuera (su propia justicia), pero Dios les dio *túnicas de pieles* (Génesis 3:21). **¡Hubo muerte, hubo sangre!**

- Caín ofreció frutos de la tierra (el esfuerzo humano), pero Abel trajo *un cordero* (Génesis 4:4). Dios aceptó lo que señalaba a la redención futura.

- En el Antiguo Testamento, los sacerdotes no entraban al Lugar Santísimo sin sangre (Levítico 16:14).

**Jesús es el cumplimiento perfecto de todos estos tipos**. Él no trajo la sangre de machos cabríos ni becerros, sino *su propia sangre* (Hebreos 9:12). ¡Esa sangre preciosa pagó el precio que nosotros jamás podríamos pagar!

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### **2. La Sangre Nos Redime**

*"Sabiendo que fuisteis rescatados [...] no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo"* (1 Pedro 1:18-19).

- **El mundo ofrece soluciones temporales**: religión, moralidad, filosofías. Pero solo la sangre de Cristo *redime* (compra de vuelta) lo que el pecado arrebató.

- **El diablo acusa**, pero *"la sangre del Cordero"* (Apocalipsis 12:11) nos declara inocentes.

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### **3. La Sangre Nos Purifica**

*"Si andamos en luz [...] la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado"* (1 Juan 1:7).

- No es suficiente *sentir* remordimiento; necesitamos *ser lavados*.

- La sangre no cubre el pecado; **¡lo borra!** (Salmo 103:12).

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### **Conclusión: ¿Cómo Respondemos?**

1. **Fe**: Creer que la sangre de Jesús es suficiente para salvarnos.

2. **Gratitud**: Vivir en adoración, recordando el costo de nuestra redención.

3. **Proclamación**: Anunciar al mundo que *"en ningún otro hay salvación"* (Hechos 4:12).

**¡La sangre de Jesús nunca perderá su poder!** Por ella, somos perdonados, santificados y hechos herederos de la vida eterna. ¿Aceptarás hoy este regalo incomparable?

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*"Oh, preciosa es la sangre

que en el Calvario fluyó;

que el pecado mancha lava

y al culpable redimió"* (Himno tradicional).

**Amén.**

**Sermón: "Tenemos paz por medio de su sangre"**
**Texto clave:** *Colosenses 1:20* —
*«Y por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz»*.
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**Introducción:**
El mundo, sumido en el pecado, está en guerra con Dios. Las Escrituras no dejan lugar a dudas: *éramos enemigos*, extranjeros alejados de la verdad del Señor (Col. 1:21; Rom. 5:10). Pero hoy celebramos una verdad gloriosa: **Jesucristo, con su sangre, hizo la paz**.
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### **1. La guerra del pecado contra Dios**
Por naturaleza, el corazón humano está en rebelión. La Biblia declara que *«la mente carnal es enemistad contra Dios»* (Rom. 8:7). No éramos simplemente indiferentes; éramos adversarios, merecedores de la ira divina. Sin embargo, en su misericordia, Dios no nos dejó en ese estado de condenación.
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### **2. La reconciliación: De enemigos a amigos**
Abraham fue llamado *«amigo de Dios»* (Stg. 2:23), y esa misma amistad nos fue extendida a nosotros. *Cristo rompió la barrera de hostilidad* (Ef. 2:14). Su cruz fue el lugar donde se firmó el *armisticio* entre la humanidad pecadora y un Dios santo. Ya no hay condenación (Rom. 8:1), porque Él se convirtió en nuestra *propiciación* (1 Jn. 2:2).
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### **3. La sangre: El precio de nuestra paz**
Ningún esfuerzo humano podía lograr esta reconciliación. *«Sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados»* (Heb. 9:22). La paz con Dios no se negocia con obras, ni se compra con religión. **Solo la sangre de Cristo** pudo:
- **Quitar nuestras vestiduras de guerra** (el pecado que nos separaba).
- **Cubrirnos con su manto de justicia** (Is. 61:10).
- **Darnos una paz que sobrepasa todo entendimiento** (Fil. 4:7).
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### **Conclusión: ¿Cómo responder?**
*«Tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo»* (Rom. 5:1). Esta paz no es un sentimiento, sino una realidad eterna lograda por su sacrificio. **Hoy, Él te llama:**
- Si aún eres enemigo de Dios, arrepiéntete y cree en el Evangelio.
- Si ya has sido reconciliado, vive en gratitud, recordando que *«fuisteis comprados por precio»* (1 Cor. 6:20).
**¡La sangre de Jesús lo hizo posible!** Amén.
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*«Porque él es nuestra paz»* (Efesios 2:14).*
**Sermón: "Fuimos comprados por la sangre"**
**Texto Base: Hechos 20:28**
*«Por tanto, mirad por vosotros mismos y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia de Dios, la cual él ganó por su propia sangre»*.
### **Introducción**
Este pasaje es una advertencia solemne del apóstol Pablo dirigida a los ancianos de la iglesia. Es un encargo sagrado, dado con toda la autoridad del Espíritu Santo, a aquellos que han sido llamados a ministrar el evangelio. Aquí hay una verdad fundamental que todo siervo de Dios debe recordar: **el rebaño que pastoreamos no es nuestro**.
### **1. No es "tu rebaño", es de Cristo**
En una ocasión, escuché a un predicador referirse repetidamente a la congregación como *"mi rebaño"* y *"mi pueblo"*. No pude evitar interrumpirlo y decirle: *«Pero ellos no son tu pueblo, y ese no es tu rebaño»*. Le recordé que son **el pueblo de Dios**, las ovejas del **Buen Pastor**, el Señor Jesucristo.
Esta verdad debe sacudirnos. Pablo les recuerda a los ministros que, aunque el Espíritu Santo los ha puesto como supervisores, **la Iglesia le pertenece a Cristo**. Él la compró, no nosotros.
### **2. ¿Con qué precio fueron comprados?**
Algunos actúan como si la iglesia les perteneciera, como si fueran dueños de las almas a las que ministran. Pero preguntémonos: **¿Los compraste tú?** Y si así fuera, **¿cuánto pagaste por ellos?**
¡Qué pensamiento más absurdo! Ningún ministro, ningún hombre, podría pagar el precio de una sola alma. Pero **Cristo sí pagó**. Y no fue con oro ni plata, sino **con su propia sangre** (1 Pedro 1:18-19).
### **3. La responsabilidad del ministro**
La próxima vez que subas al púlpito, mira a los rostros de tu congregación y recuerda: **"Estas son las personas que Jesús compró con su sangre"**. Eso cambia todo:
- **Predica con fidelidad**, porque no son tus palabras, sino las de Aquel que los redimió.
- **Pastorea con amor**, porque son ovejas por las que Cristo derramó su vida.
- **Sirve con humildad**, porque solo eres un mayordomo de lo que le pertenece a Dios.
### **Conclusión**
Hermanos, ministros, líderes, y todo creyente: **no nos pertenecemos a nosotros mismos**. Fuimos comprados por sangre, y esa sangre no fue la nuestra, sino **la de Jesús**.
Que esta verdad nos lleve a servir con temor y temblor, recordando siempre: **La Iglesia es de Cristo, y Él es quien la sustenta**.
**Amén.**
**Sermón: "La Sangre Nos Redimió"**
*(Apocalipsis 5:9)*
**Texto Clave:**
*«Y cantaron un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje, lengua, pueblo y nación»*.
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### **Introducción**
Hoy nos reunimos bajo la sombra de una verdad eterna y poderosa: *la sangre de Cristo nos redimió*. En este pasaje del Apocalipsis, somos transportados al cielo, donde los seres celestiales, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos, se postran ante el Cordero inmolado. Su adoración no es silenciosa; es un clamor que resuena por los siglos, proclamando que solo *Él es digno* porque *su sangre nos compró*.
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### **1. El Cordero Digno**
El cielo no celebra filosofías humanas, ni méritos terrenales, sino *el sacrificio del Cordero*. *«Digno eres... porque tú fuiste inmolado»* (v. 9). La dignidad de Cristo no radica en su poder creativo o su sabiduría infinita, sino en su *sangre derramada*. Él es el Cordero del Calvario, cuya muerte *pagó el precio* que nosotros, por nuestro pecado, jamás podríamos pagar.
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### **2. El Poder de la Sangre**
*«Con tu sangre nos has redimido»*. *Redimir* significa *recomprar*, rescatar de la esclavitud. La Biblia es clara: *«Sin derramamiento de sangre no se hace remisión»* (Hebreos 9:22). Algunos hoy menosprecian la expiación, diciendo que es "barbarie" o "mitología". Pero el cielo no lo ve así. Los redimidos por la sangre cantan: *¡Él nos libertó!*
- **¿De qué nos redimió?** Del pecado, de la condenación, del poder de Satanás (Colosenses 1:13-14).
- **¿Para qué nos redimió?** *«Para Dios»* (v. 9). ¡Somos suyos! Comprados para ser su pueblo santo.
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### **3. Un Redención Universal**
La sangre de Cristo no tiene límites étnicos, culturales ni temporales. *«De todo linaje, lengua, pueblo y nación»*. Nadie está excluido del alcance de su gracia. ¡Qué contraste con las religiones humanas que dividen! El evangelio une a todos bajo *un solo clamor*: *«Nos has redimido por tu sangre»*.
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### **4. La Ceguera Espiritual**
*«Ciego es el pobre alma errante que no ve la verdad de la redención por la sangre»*. El mundo puede ridiculizar la cruz, pero sin ella, no hay salvación. Como dijo Pablo: *«Predicamos a Cristo crucificado... poder de Dios»* (1 Corintios 1:23-24). Rechazar la sangre es rechazar la única esperanza.
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### **Conclusión: ¡Aleluya por la Sangre!**
Hoy, como los redimidos en el cielo, proclamemos:
- *¡Digno es el Cordero!*
- *¡Su sangre nos limpió!*
- *¡Somos suyos para siempre!*
Si aún no has experimentado este perdón, hoy es el día. *«La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado»* (1 Juan 1:7). ¡Arrepiéntete y cree!
Y para los que ya somos redimidos: *¡Cantemos el cántico nuevo!* Porque *Él nos amó, nos lavó y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios* (Apocalipsis 1:5-6).
**¡Amén!**
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*Nota: Este sermón mantiene fielmente el contenido original, resaltando la centralidad de la sangre de Cristo en la redención.*
**Sermón: "Somos justificados por su sangre"**
**Texto base: Romanos 5:9**
*«Mucho más, pues, siendo justificados por su sangre, por él seremos salvos de la ira»*.
Hermanos, hoy abordamos una verdad fundamental de nuestra fe: la justificación. Pero no cualquier justificación, sino aquella que tiene un único fundamento, un único precio, un único poder: **la sangre de Jesucristo**.
### **1. La imposibilidad de la autojustificación**
La Palabra es clara: *«Los hombres no pueden ser justificados hasta que sean justificados»*. Es decir, nadie puede declararse justo por sí mismo. No hay obra humana, por buena que parezca, ni mérito moral que nos haga aceptables ante Dios. Isaías lo dijo: *«Todas nuestras justicias son como trapo de inmundicia»* (Isaías 64:6).
Muchos predican la *justificación por la fe*, y es cierto, pero ¿fe en qué? ¿Fe en quién? La respuesta no es una filosofía, no es un sentimiento, no es un sistema religioso. **Es fe en Cristo, el Crucificado**.
### **2. El poder de la sangre**
No fue la enseñanza de Jesús, ni sus milagros, ni su vida ejemplar lo que nos justificó. Fue **su muerte sacrificial en la cruz**. *«Si Cristo hubiera vivido y no hubiera sufrido una muerte sacrificial, jamás habríamos sido justificados ante Dios»*.
La sangre de Cristo no es un símbolo, es la realidad divina que limpia, redime y justifica. Sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pecados (Hebreos 9:22). La iglesia moderna a veces minimiza esto, hablando de fe sin enfatizar **en qué se basa esa fe**: ¡en la sangre del Cordero!
### **3. La resurrección: prueba de nuestra justificación**
*«Fue porque ya estábamos justificados que él resucitó de entre los muertos»*. La resurrección no fue un acto aislado; fue el sello de Dios sobre la obra consumada. Si Cristo no hubiera resucitado, nuestra fe sería vana (1 Corintios 15:17). Pero ¡gloria a Dios!, su sangre fue aceptada como pago completo, y la tumba vacía es la confirmación: **¡Somos justificados!**
### **Conclusión: El llamado a vivir en esta verdad**
Hoy, algunos salen de los cultos repitiendo: *"Somos justificados por la fe"*, pero pocos experimentan su poder. ¿Por qué? Porque fe sin el enfoque en la cruz es fe vacía. **La fe que salva es la que se aferra a la sangre de Jesús**.
No nos avergoncemos del evangelio de la sangre. No lo edulcoremos. Proclamemos con valor:
*«Justificados por su sangre, seremos salvos de la ira»*.
¡Cristo no fracasó! Su sangre triunfó. Y gracias a ella, estamos **perdonados, redimidos y justificados** delante del Padre.
**¡Aleluya por la sangre derramada de Jesús!**
Amén.
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*Nota: Este sermón mantiene fielmente el contenido original, resaltando la centralidad de la sangre de Cristo en la justificación.*
**Sermón: "La Sangre es nuestra entrada al mundo de gloria"**
**Texto clave:** *Éxodo 12:13*
*«Y la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y cuando yo vea la sangre, pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de destrucción cuando yo hiera la tierra de Egipto».*
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### **Introducción**
Hermanos, esta noche quiero llevarlos en un viaje a través del tiempo, a aquella noche memorable en el lejano Egipto. Una noche de juicio, pero también de misericordia. Una noche donde la diferencia entre la vida y la muerte no fue la moralidad, las buenas obras, ni siquiera el linaje… **fue la sangre**.
Imaginen por un momento esa escena: el cordero inmolado, sacrificado justo delante de la puerta de la choza donde vivía el esclavo hebreo. No muy lejos, la sangre derramada, fresca, aún caliente. **El Cordero había hecho todo lo posible; su obra estaba terminada**.
Entonces, siguiendo el mandato de Dios, esa sangre fue rociada en los postes y el dintel de la puerta. Era una señal invisible para los hombres, pero visible para Dios.
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### **1. El Ángel no buscaba personas, buscaba la sangre**
Muy pronto, el ángel vengador pasaría con la espada de la muerte por cada calle, cada callejón de Egipto. No solo visitó el palacio del Faraón, sino que también miraría en la puerta de cada esclavo.
Pero hay algo crucial aquí: **Las Escrituras no nos dicen que el ángel miró a los esclavos y dijo:**
*"No entraré aquí, porque veo que eres israelita"*.
*"No hay muerte para ti, porque eres buen padre, madre, hijo obediente"*.
*"Paso de largo porque has sido religioso, porque has guardado tradiciones"*.
**No. El ángel no los buscó a ellos… buscó LA SANGRE.**
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### **2. Así también será en el mundo de la gloria**
Hermanos, escuchen bien esto: **Cuando terminen tus días de viaje en esta tierra, cuando llegues a las puertas del cielo, el ángel que vigila no te buscará a ti.**
No preguntará:
*"¿Cuánto diezmaste?"*
*"¿Cuántas veces fuiste a la iglesia?"*
*"¿Cuántas personas evangelizaste?"*
**Solo buscará una cosa: LA SANGRE.**
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### **3. Solo la Sangre limpia el pecado**
*"Porque la paga del pecado es muerte"* (Romanos 6:23). Y ningun pecado entrará en el cielo. **Ni el grande, ni el pequeño.**
Lo único que puede lavar nuestra culpa, nuestra vergüenza, nuestro pasado, **es la PRECIOSA SANGRE de Jesucristo, derramada en la cruz del Calvario.**
No fue la sangre de un cordero en Egipto… fue **la del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo** (Juan 1:29).
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### **Conclusión: ¿Tienes la sangre en tu vida?**
Si hoy murieses, **¿encontraría el ángel la sangre de Cristo aplicada sobre tu corazón?**
No es suficiente saber de ella, hablar de ella, cantar de ella… **hay que estar cubiertos por ella.**
Como aquellos israelitas, **no había salvación fuera de la sangre.** Hoy tampoco la hay.
**¡Cristo es nuestro Cordero Pascual!** (1 Corintios 5:7). **¡Que su sangre sea tu señal de redención!**
**Amén.**
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*Nota: Este sermón mantiene fielmente el contenido original, resaltando el poder de la sangre de Cristo como único medio de salvación.*
**Sermón: "Somos santificados por su sangre"**
**Texto clave:** *Hebreos 13:12*
*"Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta."*
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**Introducción:**
Amados hermanos, hoy nos reunimos ante una verdad eterna y transformadora: *la santificación por la sangre de Cristo*. El pasaje de Hebreos 13:12 nos revela un misterio divino, donde el símbolo del Antiguo Testamento se convierte en realidad en el Nuevo. Jesús, el Cordero de Dios, derramó su sangre *fuera de la puerta*, cumpliendo así el plan redentor que Dios había establecido desde la fundación del mundo.
**1. El símbolo y la realidad:**
En el ritual del santuario, el cordero sacrificado era llevado *fuera del campamento* y consumido por el fuego (Éxodo 29:14). Esta imagen representaba la destrucción del pecado, la muerte de lo carnal. Pero era solo una sombra, un anticipo de lo que Cristo haría. Él, el antitipo perfecto, sufrió *fuera de la puerta* de Jerusalén, en el Gólgota, para santificarnos.
**2. ¿Qué significa ser santificados?**
Santificación es *separación del pecado* y *consagración a Dios*. Es morir a los deseos de la carne, al mundo y a todo lo que nos aleja de Él. Pero, ¿cómo lograrlo? El hombre, en su debilidad, es como un náufrago que se ahoga en un mar de culpa. Por más que se esfuerce, no puede salvarse a sí mismo.
**3. El único camino: Los portales de la sangre**
No hay santificación sin sacrificio. No hay pureza sin sangre. *"Sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados"* (Hebreos 9:22). Jesús padeció fuera de la puerta para que nosotros, al identificarnos con su muerte, pudiéramos ser *santificados*. Su sangre no solo nos limpia, sino que nos transforma.
**4. La preciosidad de la sangre de Cristo**
¿Por qué es tan preciosa su sangre? Porque:
- *Es divina*: No es la sangre de un cordero, sino del Hijo de Dios.
- *Es poderosa*: Rompe cadenas, purifica conciencias y vence al pecado.
- *Es accesible*: Basta acudir a ella con fe para ser santificados.
**Conclusión:**
Hermanos, la santificación no es un logro humano, sino una obra de la sangre de Cristo. Él sufrió *fuera* para que nosotros entremos *dentro* del lugar santísimo, a su presencia. Hoy, si anhelamos ser santos, debemos pasar por los *portales de la sangre*, confiando solo en el Cordero inmolado.
**Llamado final:**
¿Estás cansado de luchar contra el pecado en tus fuerzas? Mira al Calvario. Corre a la sangre de Jesús. Solo allí hay poder para ser *santificado*. ¡Que hoy sea el día en que te apropies de esta verdad y vivas en la plenitud de su redención!
**Amén.**
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*Nota: Este sermón mantiene fielmente el contenido original, destacando la centralidad de la sangre de Cristo en la santificación.*
**Sermón: *La Sangre Nos Limpia de Todo Pecado***
**Texto Base:** *1 Juan 1:7*
*«Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por él»*.
Para mí, esta es una verdad muy preciosa. Este texto debe leerse en dos tiempos: **el pasado y el presente**. Si vivimos mañana, entonces mañana se convierte en nuestro presente, por eso no dije que pudiéramos leerlo en futuro.
La sangre que limpia **hoy** no servirá para mañana hasta que sigamos viviendo bajo su purificación. Es una idea **errónea, y terrible**, que porque la sangre de Jesús te limpió hace muchísimos años, al ser limpiado, lo serás para siempre.
Lo cierto es que **la sangre de Jesús limpia tu corazón del pecado cuando te entregas a Cristo y lo aceptas como tu Salvador**. Pero esa sangre **CONTINÚA LIMPIANDO**: te limpia hoy, te limpia ahora.
¿Has notado las palabras del texto? Solo cuando **"caminamos en la luz"**, la sangre limpia. Pero, ¿en qué luz debemos caminar? ¿Cualquier luz servirá? ¿La luz del espiritismo, la luz del Nuevo Pensamiento o la luz del modernismo producirán el resultado deseado?
Lee la Palabra del Señor con atención y descubrirás que **solo cuando caminamos en la luz, como Él está en la luz**, suceden dos cosas maravillosas:
1. **Tenemos comunión unos con otros.**
2. **La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado.**
Es decir, **su acción es continua**. La sangre que Jesús derramó en la cruz del Calvario por mí fue aplicada el día que lo encontré como mi Salvador, pero también **me justifica hoy**.
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### **Conclusión:**
La sangre de Cristo no es un recurso del pasado, sino un **poder presente**. No basta con haber sido limpiados una vez; debemos **vivir en la luz de Su verdad** para que Su sangre siga purificándonos.
¿Estás caminando en Su luz hoy? ¿Permites que Su sangre te limpie continuamente, o confías en una experiencia pasada?
Que el Espíritu Santo nos guíe a vivir cada día bajo el poder purificador de **la sangre de Jesús**, el Cordero sin mancha que quita el pecado del mundo.
**Amén.**
**Sermón: "La Sangre Nos Acerca a Dios"**
**Texto Base:** *Efesios 2:13*
*«Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo».*
Amados hermanos, esta Palabra fue escrita por el apóstol Pablo para los gentiles, para aquellos que en otro tiempo estaban lejos de las promesas de Dios. La iglesia en Éfeso comprendió esta verdad: que aunque antes estaban perdidos, alejados de la presencia del Señor, ahora, por la sangre de Cristo, habían sido acercados.
**¿Acaso no es esta también nuestra historia?**
Hubo un tiempo en que estábamos lejos, extraviados en los valles oscuros del pecado, sin rumbo, sin esperanza. Pero entonces llegó el día glorioso en que el Buen Pastor nos encontró, nos cargó sobre Sus hombros y nos trajo de vuelta al redil. ¡Aleluya!
Recuerdo la historia de una niñita que se subió a las rodillas de su padre, le abrazó el cuello con sus manitas regordetas y le dijo: *«Papá, me alegro mucho de que Dios nos permita llamarlo "Padre Nuestro", porque nos hace sentir mucho más cerca de Él»*. ¡Qué verdad tan profunda en la inocencia de un niño!
**¡Oh, la sangre de Jesús!**
Esa sangre preciosa, derramada en el Calvario, nos ha atraído con los hilos del poder divino hasta establecer una relación dulce y eterna con nuestro Dios. Ya no somos extranjeros, ni vagabundos en montañas lejanas de pecado. ¡Hemos sido acercados!
Ahora, el Espíritu Santo nos guía.
Jesús es nuestro hermano mayor.
Y Dios… ¡Dios es nuestro Padre celestial!
**Por eso la sangre de Cristo es tan preciosa.**
Ella rompió la barrera, sanó la distancia y nos dio un lugar en la familia de Dios.
Que hoy recordemos el costo de nuestra redención y vivamos agradecidos, porque *antes estábamos lejos, pero ahora hemos sido hechos cercanos por la sangre de Cristo*.
**Amén.**
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