El Borde de su Manto

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Buenas noches, bienvenidos a este nuevo Tiempo con Dios del lunes 23 de junio de 2025.
Ya estamos a la mitad de año, un año en el que hemos tenido muchas lluvias en estos días.
‌Me da mucho gusto saludarlos, yo soy Hector Viruega, y soy el responsable de los grupos pequeños de nuestra iglesia. Y para mi es un gusto el poder estar con ustedes en esta noche.
Antes de comenzar, quiero dar unos breves anuncios:
Jueves 26 de junio, ELA, Cuidar de los Líderes Potenciales. Página.
Concierto 5 de julio, Dios con Nosotros. Coro y orquesta. Eventbryte.
SALUDOS
Como ustedes saben estamos estudiando el evangelio de Mateo, y hoy vamos a terminar con el capítulo 13. Por ello, les pido por favor si abren sus biblias en Mateo, capítulo 14, y vamos a dar lectura a los versículos 34 al 36.
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Matthew 14:34–36 RVC
Terminada la travesía, fueron a la tierra de Genesaret, y cuando la gente de aquel lugar lo reconoció, lo hizo saber por toda aquella tierra. Entonces le llevaron todos los enfermos y le rogaban que los dejara tocar al menos el borde de su manto. ¡Y todos los que lo tocaban quedaban sanos!
Dios añada bendición a la meditación de Su Palabra.
ORACIÓN
Si vemos el capítulo 14, en sus versículos previos, leemos que Jesús sana a una gran cantidad de enfermos (v. 14), y después manda a sus discípulos a la otra ribera, y ya adentrada la noche, mientras la barca era zarandeada por los fuertes vientos, Jesús se acercó caminando a ella.
Después de que Pedro camina brevemente sobre el mar, y es rescatado por Jesús, cruzan el mar y llegan a Genesaret.
En los tiempos de Jesús, Genesaret era una región fértil y próspera ubicada en la ribera occidental del Mar de Galilea. La llanura de Genesaret, que se extendía aproximadamente 6,4 km de norte a sur y 3,2 km de este a oeste, era conocida por su clima templado y suelo fértil, ideal para la agricultura.
Josefo, un famoso historiador judíode la época, describía la zona como un verdadero paraíso, donde crecían una gran variedad de cultivos como viñas, olivos, trigo, melones, higos y hortalizas.
La región estaba densamente poblada y atravesada por la Via Maris, una importante ruta comercial. Las principales ciudades de la zona incluían Capernaúm, que ya habíamos comentado que era la base de operaciones de Jesús, y Magdala, que según se dice tenía una población de unos 40.000 habitantes.
El área era conocida por su intensa actividad religiosa y comercial, con mercados que servían como centros sociales y económicos.
En este contexto, Jesús realizó gran parte de su ministerio público, atrayendo multitudes que buscaban sus enseñanzas y curaciones milagrosas.
Es interesante lo que dice el versículo 35, que los habitantes de ese lugar lo reconocieron y no solo eso, sino que divulgaron la noticia en los alrededores, por lo que le llevaban enfermos para que los sanara, y éstos suplicaban que al menos les dejase tocar el borde se su manto para que fuesen sanados. Y Al hacerlo, eran curados.
Vamos a desmenuzar este breve pasaje de la Escritura. Y en ella vemos, el primer punto que es:
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1. La Importancia de Reconocer la Presencia de Jesús

Mateo 14:35a “y cuando la gente de aquel lugar lo reconoció...”
Para este momento Jesús ya era conocido por sus milagros, así que cuando Jesús llegó a Genesaret, la gente lo reconoció inmediatamente por su fama de sanador y libertador.
Cerca de la famosa llanura de Genesaret; Jesús había predicado antes y había obrado muchos milagros, es por eso que los hombres le reconocieron, sabían de su poder para sanar. No lo reconocieron por el milagro de la alimentación o porque le hubiesen visto andar sobre las aguas, sino porque ya habían visto Su poder sobre las enfermedades.
Y miren el contraste de estas personas a diferencia de los gadarenos.
Déjenme me brinco a otro pasaje de la Escritura.
En el capítulo 8 de Mateo, a partir del versículo 28, vemos que Jesús llego a la región de los gadarenos, y en eso le salen al encuentro dos endemoniados, que eran sumamente violentos.
Jesús los libera, y los demonios son enviados a una manada de cerdos que acaban precipitándose por un despeñadero.
Pero fíjense lo malo de todo esto.
Lo malo, es que los habitantes de esa región, le pidieron a Jesús que se fuera. Es aberrante. Jesús acababa de liberar a dos endemoniados, dos miserables que asolaban la región por su violencia, dos almas atormentadas; y uno pensaría, que los gadarenos al menos le suplicarían que hiciera más milagros. Los acababa de librar de dos endemoniados, pero no es así. Al contrario, lo corren de su tierra.
Por otra parte, en el pasaje que estamos estudiando hoy vemos una gran diferencia.
Primero la fe solícita de los hombres de Genesaret (v. 35); que eran más nobles que sus vecinos de Gadara, ya que mientras los gadarenos le rogaron que se retirara de su tierra (8:34); y no querían tener nada que ver con Él; aquí los de Genesaret le rogaban que les ayudase, pues sentían necesidad de Él.
El mayor hnor que podamos tributarle a Jesús, es el que reconozcamos nuestra necesidad de Él.
Por eso Jesús predicó: Mateo 5:3 “«Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.”
En el pasaje que hemos leído, vemos que la gente le llevaba los enfermos para que los sanara.
Yo no sé que problema estés enfrentando el día de hoy. Tal vez sean problemas familiares, problemas laborales, problemas económicos, o como las personas del relato bíblico, problemas de salud.
Cualquiera que sea tu situación, lo más importante es que reconozcas la presencia de Jesús en tu vida. Ese es el primer paso para acudir a Jesús.
En la Biblia vemos que Jesús nos invita a ir a Él como nuestro descanso, para depositar nuestras cargas y encontrar alivio, especialmente del peso del pecado.
Jesús nos llama diciendo "Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar".
Pero lo más importante es que a pesar de lo que estés pasando, reconozcas que Dios te está acompañando, en medio de la prueba.
Miren, ustedes saben que en estos momentos estoy pasando por enfermedad. Pero a pesar de que ahora se me han estado acumulando los efectos de la medicina, veo la presencia de Dios en mi vida.
¿Qué veo? Bueno, que los síntomas podrían ser peores y no lo son. Lo veo en que ya falta menos para que termine el tratamiento. Veo a Dios a través de mi esposa que me apoya y cuida en estos momentos. Y lo veo también a través del cariño de muchas personas que oran por mi. Así, algo muy sencillo, pero muy poderoso. Muchas cosas que agradezco a Dios por su presencia y cercanía.
Así que, el reconocer a Cristo es el primer paso para acudir a El.
Si tu eres un hijo de Dios, reconoce la cercanía de Jesús, en medio de lo que estés viviendo. En medio de la prueba. Él esta a tu lado. Él no te ha dejado solo. Está ahí contigo.
Si tu, aún no eres un discípulo de Jesús, yo te invito a que lo conozcas hoy.
Una vez Jesús se sentó a esperar a sus discípulos a un lado de un pozo en Samaria. En eso, llegó una mujer a sacar agua y Jesús le dijo:
Juan 4:7 “Dame de beber.”
La mujer comienzó a discutir con Jesús que:
Siendo hombre le hablara a una mujer. Porque era mal visto.
Siendo judío, le hablara a una samaritana. Porque los judíos menospreciaban a los samaritanos.
Y Jesus le contestó:
Juan 4:10 “«Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”; tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.»”
Esto me lleva a decirte, si es que tu estás viendo este Tiempo con Dios, y no conoces a Jesús, yo te invito a que lo conozcas y que te acerques a Él y que lleves tus súplicas a Él.
(Voy a decir algo que tal vez te suene muy teológico o religioso) Pero si no conoces a Jesús, pídele al Espíritu Santo, o pídele a Dios, que te lo dé a conocer. Porque el Espíritu Santo es el que te lleva al conocimiento de Cristo.
Mira. Podremos experimentar el poder de Dios, si somos capaces de identificar la presencia de Jesús en nuestras propias vidas.
Yo te aseguro que en el pasado, en momentos de prueba, has visto la presencia de Jesús en tu vida, y yo te invito a que hoy reconozcas que Jesús está cerca, aun en la lucha y la necesidad que estés enfrentando hoy.
Por eso, al igual que los habitantes de Genesaret, el tener una percepción clara de quién es Jesús te permitirá acercarnte a Él en busca de sanidad.
Vamos al punto número 2.
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2. Comparte el Conocimiento de Jesús con Otros

El versíclo 35 dice Mateo 14:35 “y cuando la gente de aquel lugar lo reconoció, lo hizo saber por toda aquella tierra...
Los que han llegado al conocimiento de Jesús como su Salvador, no pueden quedarse quietos sin dar a conocer a otros las buenas nuevas de salvación para que acudan también a Jesús.
Perdonen que hable de mí, pero déjenme les comparto algo.
Ahora que estoy enfermo, muchas personas se me han acercado para recomendarrme doctores, medicinas, procedimientos, etc. que han usado en casos similares y que han sido exitosos.
Yo se los agradezco porque al hacerlo entiendo que lo hacen de corazón y quieren mi bienestar. Algo bueno que encontraron lo quieren compartir conmigo.
Ustedes saben que me gusta mucho hacer carne asada, y lo que en Estados Unidos llaman BBQ. Bueno, un día a un lado del aeropuerto de Dallas me encontré con un lugar excelente donde tienen cortes, brosket, costillas, elotes, pulled pork… una delicia.
Bueno, cada vez que algún amigo iba o va a Dallas, le recomiendo que vaya a este lugar, Y me encanta que una vez que mis amigos han ido, me llaman y dicen: oye que buena recomendación, me encantó el restaurante.
Compartir a Jesús es como llevar a tus amigos a ese restaurante; deseas que ellos también experimenten el placer de conocerlo y disfrutar de su amor y gracia. No queremos mantener un secreto tan maravilloso solo para nosotros.
Y mira, usando esta analogía del restaurante, el alimento espiritual no es para comerlo en solitario. En Cristo, hay más que suficiente para todos; así que nada se gana con intentar acaparalo.
Siempre que tengamos oportunidades de bendecir a otros, debemos atraer a cuantos podamos, para que participen con nosotros de lo mismo; ocasiones no faltarán, solo debemos estar atento de oportunidades que Dios nos da.
Si tu hijos no conocen de Dios, si tu esposo o tu esposa no conoce de Dios, si tus padres no conocen de Dios, si tus familiares no conocen de Dios, si tus amigos no conocen de Dios, si tus compañeros no conocen de Dios; busca oportunidades para llevarlos a los pies de Jesús.
En el caso de las personas de Genesaret, ¿De qué forma presentaron a otros a Jesús? Como el Salvador y médico divino: Le trajeron todos los que se hallaban enfermos.
El amor de Cristo debe ser la razón principal para atraer a los pecadores; sin embargo, cuando el amor a Cristo y a su doctrina no son motivo suficiente para llamarlos al arrepentimiento, quizás lo sea el reconocimiento de sus necesidades personales.
Y mira, esto que acabo de decir no quiero que se preste a malas interpretaciones. Porque tristemente en la actualidad, en el mundo cristiano hay ciertos pseudo pastores que predican a un Cristo que más bien parece un genio de la lámpara, un sirviente cósmico dispuesto a darte todo lo que quieras.
Muchos predicadores predican ah Cristo por las riquezas materiales que ofrece. Lo cual es basura. Casi que están por lo que les ofrece. Mezquinos. Ingratos.
El principal problema que tiene el ser humano no es la enfermedad, el desempleo, la escacez… el principal problema que tenemos es resolver el que nos separamos de Dios y nos volvimos enemigos de Dios. Ese es el principal problema. Lo demás es secundario.
Sin embargo, ¡Hay en el mundo tanta miseria, tanta insatisfacción, tanta aflicción, que sólo tienen remedio acudiendo a Jesucristo!
Si la gente se percatara de las cosas que son para su paz, pronto buscarían también las cosas de Cristo.
Quizás, al llevar a los enfermos para que Jesús los sanara, los habitantes demostraron una fe que nosotros también debemos practicar.
Cuando la gente que nos rodea está pasando por momentos de prueba, debemos acercarlos a Cristo, sabiendo que Él puede transformar cualquier situación.
Esta noche yo te invito a que reflexiones cómo tu fe puede influir en otros para que tengan un encuentro con Cristo.
Y bueno, esto me lleva al siguiente punto, al llegar al versículo Mateo 14:36 “y le rogaban que los dejara tocar al menos el borde de su manto. ¡Y todos los que lo tocaban quedaban sanos!”
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3. Acerquémonos a Jesús humildemente y con fe para recibir sanidad

Me llama la atención lo que Mateo escribe:
¿Cómo se acercaron a Jesús? Le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto (v. 36).
Me quedo con la primera frase: le rogaban.
Rogar es sinónimo de suplicar, de humildad; de implorar, de llanto y vehemencia.
Se acercaron a Él con un ruego apremiante.
Esta es la manera en la cual se obtienen las mayores bendiciones de nuestro Dios; Jesús dijo: Pedid, y se os dará (7:7).
Después leemos en el mismo versículo Mateo 14:36 “...que los dejara tocar al menos el borde de su manto...”
No quiero alegorizar la Escritura, ese es un gran error, pero el hecho de poder tocar el manto de Jesús implica una cercanía con Él. Cuando pedimos algo a Jesús, es muy importante que nuestro corazón esté cerano al de Él.
Retomando el pasaje, la biblia no nos dice de donde la gente tenía la idea de tocar el borde del manto de Jesús para conseguir la sanidad.
Tal vez era un acto de superstición.
Quizás se enteraron de la sanidad de la mujer que padecía flujo de sangre (9:20–21), la cual era prácticamente vecina, pues vivía en Capernaúm.
Lo que es muy importante mencionar es que la curación se produjo no porque hubiera propiedades mágicas en el manto de Jesús, sino porque el gesto de tocarlo fue un acto de fe en Jesús (9:22).
¡Un acto de fe, pero también de humildad! Se agachaban para tocarlo, como si se consideraran indignos de exponerle su caso y de pedirle que fuese él quien les tocase a ellos.
Pero la petición de estos hombres fue también un atrevimiento. Ningún rabino aceptaría el toque de los enfermos, ni siquiera si se tratara del borde del manto, porque entonces quedaría inmundo a efectos religiosos.
Esto es especulación, y por lo mismo, puedes o no estar de acuerdo conmigo.
Por el relato bíblico, suponemos que el número de enfermos era tal que Jesús no daba abasto para ir de uno en uno.
Atender a todos individualmente iba a costarle mucho tiempo. Ahora, Jesús se pudo haber parado en donde estaba y pudo haber exclamado: ¡Sean todos sanos! Y todos, absoultamente todos hubiesen sido sanados en un instante. Pero me imagino que Jesús era que la gente se le acercara.
Así pues, animados por el hecho de que Jesús no hubiera rehusado el toque de la mujer con flujo de sangre, se acercaron humildemente para que pudieran sanarse solo tocando el borde de su manto.
Y lo más maravilloso, dice el v. 36, es que todos los enfermos que lo hicieron fueron sanados al instante.
¡Todos los que lo tocaron! No dice: “Todos los que lo hicieron con fe”, sino todos sin excepción.
Sin duda, en aquellos momentos, todos tuvieron algo de “fe en Jesús”. Al ver la sanidad de los que iban adelante en la fila, los que iban detrás recibirían un gran impulso a su confianza en Jesús.
Mateo no quiere que centremos nuestra atención en el grado de fe que tenían los enfermos, sino en el absoluto poder sanador de Jesús.
¡Y ese poder está disponible para ti también!
Tal vez alguien podría pensar que la fe de esas personas era interesada.
Y podríamos pensar que si, pero de nuevo vemos el amor de Jesús al sanarlos, aunque no abrigara grandes ilusiones en cuanto a la calidad de su “fe”. A pesar de eso, responde con misericordia aun delante de esa fe tan incipiente.
Y quiero llegar añ último punto:
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4. ¿Cómo respondes ante Jesús?

En Marcos 6 versículos 53 al 56 no narra esta misma historia.
En su evangelio, Juan Marcos nos informa que este episodio fue el comienzo de una estancia de Jesús en esa tierra.
Inicialmente, los hombres llevaban a los enfermos al lugar donde él se encontraba. Pero, posteriormente, Jesús mismo se desplazaba a los pueblos donde le ponían a los enfermos para que los sanara.
Regresemos a Mateo, esta sección del evangelio empezó con trágicos episodios acerca del rechazo de Jesús (Mateo 13:53–14:12).
¿Recuerdan que hace unas semanas tuve el privilegio de compartir el Tiempo con Dios y meditábamos en el pasaje que Jesús era rechazado e inclusive discriminado, por lo que Jesús dijo: Nadie es profeta en su propia tierra?
Ahora Mateo concluye con episodios que indican que su popularidad ha crecido de tal manera que las multitudes abandonan su trabajo para seguirlo (de Capernaúm a Betsaida, de Betsaida a Genesaret) e incluso en algún momento, Juan escribe que quieren coronarlo como rey.
Sin embargo, esta oscilación entre el rechazo y la popularidad nos confunde un poco. Rechazo, adulación, rechazo, adulación…
En un momento vemos a Jesús repudiado por la gente más cercana a él. En el siguiente, le vemos reconocido en medio de un multitudes.
¿En qué quedamos? ¿Cómo acabará la historia? ¿Debe Jesús ser coronado como Mesías o debe ser rechazado como fraude?
Y esta es, sin duda, la intención de Mateo. Es el desafío que presenta a sus lectores
Es un desafío que llega a nosotros. Nos exige una respuesta:
¿Qué clase de hombre es Jesús? ¿Es el Mesías? ¿Es un impostor? ¿Y qué haremos con él: rechazarlo o pedirle que reine sobre nosotros?
Esto me lleva a la:
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Conclusión

Con 4 reflexiones:

a) Reconozcámos a Jesús en medio de nuestras luchas.

Al igual que los habitantes de Genesaret, debemos buscar a Jesús en medio de nuestras luchas y enfermadades. La fe en Cristo no solo nos sana físicamente, sino que también nos ofrece esperanza y un sentido de propósito aún en medio del sufrimiento.
Reconocer a Jesús en nuestras circunstancias es clave para experimentar Su sanidad y Su poder. Los hijos de Dios somos llamados a acercarse a Jesús, no solo en busca de soluciones, sino también de una relación transformadora.

b) Compartamos a Jesús con otros que pueden estar pasando por dificultades.

En ocasiones, Dios usa nuestros problemas para bendecir a otros.
2 Corintios 1:3–6 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están sufriendo, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
Porque así como abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así también por el mismo Cristo abunda nuestra consolación.
Si nosotros sufrimos, es para que ustedes reciban consolación y salvación; si somos consolados, es para que ustedes reciban consuelo y puedan soportar como nosotros cuando pasen por los mismos sufrimientos.”

c) Acerquémonos a Jesús humildemente y con fe para recibir sanidad.

Tocar el borde de su manto era suficiente para la sanidad; esto nos muestra la accesibilidad del poder de Cristo para todos.
Considera cómo tu acercamiento a Jesús en oración puede facilitar la sanidad en tus propias batallas. Al igual que los sanados, acercarse a Él puede conducir a un poder transformador en nuestras vidas. Y

d) ¿Cómo respondes a Jesús?

Jesús está presente y dispuesto a sanarnos y ayudarnos; todo lo que necesitamos hacer es reconocer nuestra necesidad de Él y acercarnos con fe.
ORACIÓN
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