La esperanza del Justo - Proverbios 14:25-35

Gabriel Ureta
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Introducción

Hemos estado viendo sobre la sabiduría en la vida del creyente en el capítulo 14 de Proverbios.
Al inicio del capítulo veíamos que es necesario, y más que necesario es algo inevitable, el evidenciar nuestro temor hacia Dios, porque todo se evidenciará, no podemos ocultar lo que somos, aunque nos esforcemos. El que es necio lo evidenciará en su vida, el que es sabio lo evidenciará en su vida.
Así que, el llamado es a esforzarnos para que nuestra vida de cuenta de nuestro temor de Dios.
En la segunda enseñanza veíamos que el sabio por la habilidad adquirida será capaz de discernir cuál es lo correcto y cómo mantenerse en el camino correcto.
La exhortación es que una vida sabia es una vida en dependencia de Dios, que busca incansablemente conocerle más para agradarle, donde mi contentamiento es Cristo.
La tercera enseñanza hablaba sobre la abundante riqueza que tenemos en Cristo, muy conectado con la exhortación de la semana anterior, y concluimos que: la sabiduría nos es alcanzable, porque nos han sido entregadas las riquezas inagotables de Cristo en la gracia de Dios.
Disfrutemos de esta abundancia de riquezas en el conocimiento de Dios para que en nuestras vidas seamos instrumentos de Dios para su gloria.

En conexión con la enseñanza de la semana pasada.

Proverbios 14:25 RVR60
25 El testigo verdadero libra las almas; Mas el engañoso hablará mentiras.
Los últimos versículos de la semana pasada hablaban de la veracidad y del uso de la boca para el sabio.
La lay pone un énfasis en el ser veraz así como Dios es veraz, pero gran énfasis pone en el que no hables mentiras de otras personas, ahí entra la murmuración, el engaño, la manipulación y el falso testimonio.
Nuestras palabras no solo nos afectan a nosotros, sino que se extiende hacia los demás, así como se enfatiza en la NVI...
Proverbios 14:25 NVI
25 El testigo veraz libra de la muerte, pero el testigo falso miente.
Un falso testimonio puede llevar a la muerte, así una palabra puede ser de destrucción.
El poder de la palabra no es de menospreciarse, pues Dios con su palabra creó todo Es
Hebreos 11:3 RVR60
3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
y somos llamadas a cuidar nuestras palabras para bendición.
Efesios 4:29 RVR60
29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
Así, el que es temeroso de Dios, tiene cuidado de cómo usa sus palabras, porque poderosas son, y recordando la enseñanza de Jesús en el sermón del monte, podemos ser asesinos con nuestros corazones y lengua, porque tenemos una espada filosa en nuestra boca.

Lectura del Pasaje (El pasaje completo como está escrito)

Proverbios 14:26–35 RVR60
26 En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos. 27 El temor de Jehová es manantial de vida Para apartarse de los lazos de la muerte. 28 En la multitud del pueblo está la gloria del rey; Y en la falta de pueblo la debilidad del príncipe. 29 El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad. 30 El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos. 31 El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; Mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra. 32 Por su maldad será lanzado el impío; Mas el justo en su muerte tiene esperanza. 33 En el corazón del prudente reposa la sabiduría; Pero no es conocida en medio de los necios. 34 La justicia engrandece a la nación; Mas el pecado es afrenta de las naciones. 35 La benevolencia del rey es para con el servidor entendido; Mas su enojo contra el que lo avergüenza.
Indicar que se cambiará el orden.

La esperanza del Justo

V.26-27. “26 En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos. 27 El temor de Jehová es manantial de vida Para apartarse de los lazos de la muerte.”

Estos versículos sientan la base toda este sermón.
Salmo 18:2 RVR60
2 Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.
En Dios confiamos, en el Todopoderoso Dios, quien creó todo, nada más razonable hay que confiar en él.
Nosotros somos llamados hijos de Dios por la adopción en Cristo, nuestra esperanza.
Sus caminos son caminos de vida, en ellos no encontraremos muerte, sino vida, pues vida nueva hemos recibido en Cristo, no muerte, sino que de muerte hemos sido rescatados.
Seguir sus caminos es seguir el camino de Vida, Jesús es el camino, él es la verdad y él es la vida, todo al mismo tiempo y plenamente.
Cualquier cosa fuera de él es engaño y muerte, engaños orquestados por el padre de mentira que como testigo falso, habla mentira para muerte.
El que ha temido a Dios, humillándose al reconocer su condición de pecador condenado, poniendo su fe en que Cristo Jesús es Dios y en su muerte y resurrección solventó la deudo y extiende una nueva vida, libre de la condenación, con la cual somos hechos hijos de Dios. Ese es el que es quitado del lazo de la muerte y se le ha entregado el agua viva, que sacia eternamente toda sed.
La justicia y rectitud vienen del temor de Dios, y su efecto en nuestra vida y en la de los que nos rodeas es incuestionable.

El poder de la Justicia

V. 28, 34 y 35. “28 En la multitud del pueblo está la gloria del rey; Y en la falta de pueblo la debilidad del príncipe. 34 La justicia engrandece a la nación; Mas el pecado es afrenta de las naciones. 35 La benevolencia del rey es para con el servidor entendido; Mas su enojo contra el que lo avergüenza.”

Proverbios 14:28 NTV
28 Una población que crece es la gloria del rey; un príncipe sin súbditos no tiene nada.
El rey es puesto en un pueblo, para gobernar y dirigir un pueblo, el rey existe porque existe un pueblo y aunque su poder y señorío es sobre su pueblo, sin pueblo no hay rey.
De esta manera, un pueblo que crece y se desarrolla, donde las personas viven y forman familias, es un pueblo próspero y exitoso, lo cual implica que tiene un rey adecuado.
Mientras que un rey o un príncipe sin un pueblo, no es nada, su poder y su estatus no es más que una ilusión.
Así, para que un rey se bueno y mantenga y desarrolle su pueble, este debe ser Justo y gobernar con justicia, debe ser bueno, benevolente y atento.
Esto solo se consigue si se sigue atentamente la palabra de Dios.
Por la necedad de los hombres, los reyes entregaron sus naciones para que dieran rienda suelta a sus deseos y pecados y en su perversión fueron destruidos.
Conocemos el castigo de Sodoma y de Gomorra y de las ciudades vecinas, todas perversas entregas al pecado y los demonios.
Pero Judá hizo lo mismo
Isaías 1:7 RVR60
7 Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.
Isaías 3:9 RVR60
9 La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí.
El Rey de reyes y Señor de señores, tiene la autoridad para gobernar y para dar en retribución. El Rey es bueno con aquellos que le sirven temerosamente, pero las condenación está para los necios que actúan sin vergüenza de su pecado, porque estos no han sido reconciliados con Dios, sino que contra él se levantan. Tal desafío es digno de muerte.
Si la justicia y la dirección integra tiene el poder de engrandecer o destruir una nación,
¿Cuánto más poder no tendrá sobre nuestra vidas?

El carácter del Sabio

V. 29-31 y 33. “29 El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad. 30 El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos. 31 El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; Mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra. 33 En el corazón del prudente reposa la sabiduría; Pero no es conocida en medio de los necios.

El contenido de estos pasajes los hemos estudiado anteriormente. Se nos presente el carácter del sabio, el cual debe ser una persona sobria, con autocontrol y paciente, de carácter dócil y apacible, no codiciosos, misericordioso y amable.
A la final, son las mismas características que Pablo pone como requisito para los obispos en 1 Timoteo 3:1-7
1 Timoteo 3:1–7 RVR60
1 Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 7 También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.
En toda lista de características de un creyente maduro, se destacan los mandamientos del amor, que resumen toda la ley. Ama a Dios integralmente y más que a nada y ama a los demás como a ti mismo.
Es necesario hacer un énfasis en el versículo 31.
Porque en el versículo se hace hincapié en que el que ama a los pobres y necesitados y les tiene misericordia, honra a Dios, pero el que no le es afrenta o insulta a su Creado.
Todos los seres humanos somos hechos a imagen de Dios, creación perfecta que merece ser tratada con la dignidad adecuada dada su condición de ser a la imagen de Dios. Ya sea que sean salvos o no, todos somos creados de igual manera por Dios.
Y aún más, como creyentes somos llamados a ser imitadores de Dios y de Jesucristo
Efesios 5:1–2 RVR60
1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. 2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.
Y Cristo amó de tal manera que siendo Dios, se humilló haciéndose hombre humilde, no tomó venganza por los que fueron contra de él, sino que enseñó a ser manso y humilde como él
Mateo 11:29 RVR60
29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
Su ejemplo de amor debemos seguir.
Y si somos temerosos de Dios:
Proverbios 14:33 NVI
33 En el corazón de los sabios mora la sabiduría, pero los necios ni siquiera la conocen.
Guardaremos la palabra de Dios en nuestro corazón, pero el necio ni siquiera conoce la sabiduría.
Un contraste inmenso, pero nada más lejos de la realidad, porque el mundo no conoce la sabiduría ni tiene temor de Dios. Un Creyente debería ser todo lo contrario.

Conclusión: La esperanza del Justo, Vida eterna en Cristo

V. 32. “32 Por su maldad será lanzado el impío; Mas el justo en su muerte tiene esperanza.

“Lanzado” -> Significa empujado al suelo, derribado, sea descartado.
El destino del impío que vive en pecado es la condenación eterna en el infierno, pues no a considera el evangelio, no escuchó las advertencias, amó su pecado y desechó a Cristo como Salvador.
Mientras que el justo tiene su esperanza en su muerte, porque su muerte significa vida eterna.
El justo es justo porque ha sido justificado por la sangre de Cristo y su vida no le pertenece a él, sino a Cristo.
El anhelo del corazón del creyente, como hemos visto, es el agradar a Dios.
El esforzarnos por ser sabios, para conocer más y más a Dios y así agradarle, evidenciando nuestro temor de él siendo imitadores de Cristo, con el solo objetivo de agradar a Dios en nuestra vida y disfrutar el cada día estar más cerca de él.
Y qué otra forma de lograr esta satisfacción que al estar delante de nuestro Dios y Salvador en el cielo.
Gálatas 2:20 RVR60
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Filipenses 1:21 RVR60
21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Esta es la conclusión de las enseñanzas de este capítulo

Nuestra esperanza es la vida eterna en Cristo, en nuestro aguardar, nuestra anhelo se debe evidenciar en nuestro esfuerzo por santidad en sostenido temor de Dios, viviendo sabiamente, para agradar a Dios en nuestro caminar.

Y podamos decir al final
2 Timoteo 4:7 RVR60
7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Y escuchemos de nuestro Señor en el cielo
Mateo 25:23 RVR60
23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
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