Sanos de la Incredulidad
Sanos de Incredulidad • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 11 viewsMoisés recuerda al pueblo cómo en una ocasión anterior estuvieron a punto de cruzar a la tierra prometida, pero por rebeldes no lo hicieron, es una advertencia, pero vuelven a equivocarse
Notes
Transcript
OBDC
OBDC
Esta mañana veremos una historia interesante, en que quizá nos veremos reflejados en alguna parte de nuestra vida.
El pueblo de Israel está a punto de entrar a la tierra prometida. Moisés hace un resumen de lo que sufrieton hace 38 años por la desobediencia de sus padres y no quiere que esta nueva generación cometa el mismo error. Esta es la historia:
“»Entonces, tal como el SEÑOR nuestro Dios nos ordenó, partimos del monte Sinaí y cruzamos el inmenso y terrible desierto, como seguramente ustedes recuerdan, y nos dirigimos hacia el territorio montañoso de los amorreos. Al llegar a Cades-barnea,” (Deuteronomio 1:19, NTV)
Es una zona al sur del desierto rumbo a Egipto y el Monte Seir, entre Canaán y el mar del Sur. Es llamado por las árebes el Tih o “las peregrinaciones”. Es una zona rocosa, suelo cubierto de piedras negras filosas, es descrito como un desierto grande y terrible.
Moisés recuerda la caminata de Horeb a Cades Bernea, unos 240 km, lo hace para que recuerden la bondad de Dios al llevarlos por ese desierto peligroso. Fue un tiempo difícil para Israel que quedó grabado en sus mentes; quizá Dios lo permite para que anhelen una tierra mejor ¡la Tierra Prometida! y para demostrarles que Él está con ellos.
Cades Barnea es el último pueblo antes de entrar a la Tierra Prometida, han llegado a ese lugar viendo la Mano de Dios que les ha dado agua, comida, sombra; podemos pensar que seguirán avanzando y ocupar esa tierra ¡pero no es así! Moisés les recuerda a esta nueva generación la fidelidad de Dios para que no les pase lo mismo a ellos; ahora están una vez más en la frontera por la parte de Jericó.
Tienen la orden de entrar y tomar esa tierra, porque Jehová cumplirá SU promesa hecha a sus patriarcas y les dice ¡no tengan miedo! La presencia de Dios está con ustedes en cada batalla. Habrán batallas, pero Dios está contigo.
En ese desierto el pueblo debió confiar en el Amor y el Poder de Dios, porque lo necesitarían para conseguir la promesa que tienen delante.
“les dije: “Han llegado al territorio montañoso de los amorreos, el cual el SEÑOR nuestro Dios nos da. ¡Miren! El SEÑOR ha puesto esta tierra delante de ustedes. Vayan y tomen posesión de ella como les dijo el SEÑOR en su promesa, el Dios de sus antepasados. ¡No tengan miedo ni se desanimen!”.” (Deuteronomio 1:20–21, NTV)
No temas, no te desanimes. Esa frase es frecuente en Deuteronomio.
“No temas ni te desalientes, porque el propio SEÑOR irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará».” (Deuteronomio 31:8, NTV)
La frase está asociada con una guerra inminente y muestra la certeza que la guerra no es de ellos ¡es de Jehová! ÉL lucha por Su pueblo y Moisés lo da por hecho ¡Dios cumplirá Su promesa!
El Dios de sus antepasados confirma que cumplirá SU promesa, este es el momento y el lugar que lo cumplirá.
“»Sin embargo, todos ustedes se acercaron y me dijeron: “Primero enviemos espías a que exploren la tierra por nosotros. Ellos nos aconsejarán cuál es la mejor ruta para tomar y en qué aldeas entrar”.” (Deuteronomio 1:22, NTV)
Esta idea que surge en el pueblo, podría parecer previsión, pero en reaelida es incredulidad. Tuvieron miedo por falta de confianza en la promesa de Dios; la propuesta del pueblo, aunque es buena idea, en realidad es ¡rebelión! porque no confía en la promesa de Dios.
Esto es para nosotros, no seamos duros como ellos. Cada uno de nosotros ha tenido nuestro Horeb, una vez en el pasado que Dios ha hablado claramente, ha mostrado SU grandeza, milagros, sanidad, pero no ha hecho ningún cambio en nuestra vida, no nos ha llevado a más confianza, fe, trabajo, obediencia.
Esa falta de confianza provocó que Israel viviera 30 años de más en el desierto, es verdad que entró en la Tierra Prometida pero 38 años después y por un lugar diferente. Si decides no obedecer hoy, en SU misericordia puede que Dios te de otra oportunidad, pero ¿de qué te habrás perdido por no obedecer ahora?
“»Me pareció una buena idea, así que elegí a doce espías, uno de cada tribu.” (Deuteronomio 1:23, NTV)
Le parece bien a Moisés ¡pero no a Dios! Porque era desconfiar de Su promesa. En otro libro y otra versión la historia es así:
“Envía para ti hombres que exploren la tierra de Canaán, la cual doy a los hijos de Israel. Enviaréis un varón por cada tribu de sus padres, cada cual príncipe entre ellos.” (Números 13:2, BTX)
Al ir a Canaán por su cuenta, permite que hagan lo que ellos quieren, Moisés ha dicho Palabra de Dios ¡confíen! Pero no tuvieron la fe en la Palabra de Dios; y pudo más su plan humano que la sabiduría y el poder de Dios demostrado muchas veces y el resultado fue un desastre.
“Se dirigieron hacia la zona montañosa, llegaron hasta el valle de Escol y lo exploraron.” (Deuteronomio 1:24, NTV)
La región de Escol (significa racimo), en Hebrón hasta estos días es una región reconocida por la calidad de las uvas. Escogen 12 hombres, una por cada tribu para ir. Llegan a ese arroyo.
“Cortaron algunos frutos y los trajeron; luego nos informaron lo siguiente: “La tierra que el SEÑOR nuestro Dios nos ha dado es en verdad una muy buena tierra”.” (Deuteronomio 1:25, NTV)
“Cuando llegaron al valle de Escol, cortaron una rama con un solo racimo de uvas, tan grande, ¡que tuvieron que transportarlo en un palo, entre dos! También llevaron muestras de granadas e higos.” (Números 13:23, NTV)
Los espías estuvuieron 40 días explorando la región.
“Después de explorar la tierra durante cuarenta días, los hombres regresaron” (Números 13:25, NTV)
Después de esos días regresan y dan un informe:
“Este fue el informe que dieron a Moisés: «Entramos en la tierra a la cual nos enviaste a explorar y en verdad es un país sobreabundante, una tierra donde fluyen la leche y la miel. Aquí está la clase de frutos que allí se producen.” (Números 13:27, NTV)
En lugar de ir y conquistarla, envían espías y reciben un informa, y ahora son ellos quienes deciden si la conquistan o no. El reporte dice que es una tierra buena, pero hay obstáculos.
“»Sin embargo, ustedes se rebelaron contra la orden del SEÑOR su Dios y se negaron a entrar.” (Deuteronomio 1:26, NTV)
Casi todo el pueblo se rebeló. Siguen la recomendación de la mayoría de los espías. Deciden quedarse, se niegan ir a pelear, se rebelan contra la orden del Señor su Dios. ¡Se rebelan contra Dios! La expresión literal es ¡rebelarse contra la boca de Dios!
La desobediencia es igual a rebeldía; sólo Caleb y Josué dan un informe positivo, los espías reconocen que la tierra es buena, pero imposible de conquistar.
“Se quejaron dentro de sus carpas de campaña y dijeron: “Seguro que el SEÑOR nos odia. Por eso nos trajo desde Egipto, para entregarnos en manos de los amorreos para que nos maten.” (Deuteronomio 1:27, NTV)
La rebelión los lleva a mururar y la murmuración pervierte lo que saben de Dios. El pueblo regresa a sus carpas o sea ¡no fueron a la batalla!
En otra historia vemos algo parecido.
“Sucedió que había un alborotador allí de nombre Seba, hijo de Bicri, un hombre de la tribu de Benjamín. Seba tocó un cuerno de carnero y comenzó a repetir: «¡Abajo la dinastía de David! No nos interesa para nada el hijo de Isaí. Vamos, hombres de Israel, todos a sus casas».” (2º Samuel 20:1, NTV)
“Cuando todos los israelitas se dieron cuenta de que el rey no iba a hacerles caso, respondieron: «¡Abajo la dinastía de David! No nos interesa para nada el hijo de Isaí. ¡Regresa a tu casa, Israel! Y tú, David, ¡cuida de tu propia casa!». Entonces el pueblo de Israel regresó a casa;” (1º Reyes 12:16, NTV)
En la rebelión se pervierte la naturaleza y propósito de Dios para ellos. De tal manera que dice:
“… “Seguro que el SEÑOR nos odia. ...” (Deuteronomio 1:27, NTV)
¿Qué dicen? que Dios los odia, pero si les ha mostrado SU amor muchas veces y de muchas maneras. Dime, tú ¿por qué desobedeces? porque no confías en Dios, cuando dice: se fiel en tus diezmos y das lo que quieres y a veces no das nada y crees que Dios no cumplirá. ¿Crees que eso agrada a Dios?
El tema de Deuteronomio es el Amor de Dios por Su pueblo. Los sacó de Egipto porque les había prometido una tierra, pero ellos pervierten la realidad; creen que los lleva para destruirlos ¿de dónde sacaron esa idea? Dios los sacó para redimirlos, para darles vida y ellos creen lo contrario. Pero, no hacemos eso muchas veces.
“¿Adónde podemos ir? Nuestros hermanos nos desmoralizaron cuando nos dijeron: ‘Los habitantes de esa tierra son más altos que nosotros y son más fuertes, y las ciudades son grandes, ¡con murallas que llegan hasta el cielo! ¡Hasta vimos gigantes, los descendientes de Anac!’ ”.” (Deuteronomio 1:28, NTV)
¿A dónde iremos? eso es retórica, porque ya habían decidido, han perdido la esperanza.
“Entonces conspiraron entre ellos: «¡Escojamos a un nuevo líder y regresemos a Egipto!».” (Números 14:4, NTV)
¡Quieren regresar a Egipto! Ellos ven murallas que llegan al cielo, es una exageración por el miedo. En la actualidad el monasterio de Santa Catalina en el Sinaí se ven muros que miden de 9 a 15 metros; las personas entraban a la ciudad subidos por canastas. Los descendientes de Anac son los primeros habitantes de Canaán y había entre ellos gitantes.
“Hasta había gigantes, los descendientes de Anac. ¡Al lado de ellos nos sentíamos como saltamontes y así nos miraban ellos!».” (Números 13:33, NTV)
Esa incredulidad es muestra de la maldad humana. Sabiendo todos los milagros que Dios ha hecho, Dios está entre ellos como protector, y aún así ven los obstáculos como insuperables, y es verdad ¡para ellos sí lo es! Pero ¿qué hay imposible para Dios?
¿Qué ves de imposible hoy? una enfermedad, reconciliación; si Dios dijo que veremos milagros, señales y prodigios ¡los veremos! Pero asegúrate que no haya incredulidad en forma de desobediencia en tu vida.
“»Pero yo les dije: “¡No se asusten ni les tengan miedo!” (Deuteronomio 1:29, NTV)
La seguridad es porque es Dios quien le dio la promesa. Les recuerda lo que hizo por ellos en Egipto, el desierto.
“»Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo;” (Oseas 11:1, NTV)
“Yo mismo le enseñé a Israel a caminar, llevándolo de la mano; pero no sabe ni le importa que fui yo quien lo cuidó.” (Oseas 11:3, NTV)
Dios se ha mostrado muchas veces, de muchas maneras. ¿Puedes seguir desconfiando de un Dios así?
“El SEÑOR su Dios va delante de ustedes. Él peleará por ustedes tal como vieron que hizo en Egipto.” (Deuteronomio 1:30, NTV)
Moisés intenta animarlos ¡Dios pela por ustede! Dios es más fuerte y poderoso que esos de Canaán, es más poderoso que cualquier diagnóstico, calamidad, crisis, situación.
“El SEÑOR es un guerrero; ¡Yahveh es su nombre!” (Éxodo 15:3, NTV)
ÉL ha peleado por ellos en el pasado ¡lo quiere volver a hacer! Moisés quiero que crean en Dios ¡no en las palabras de los espías! Pero ni la experiencia con Dios en el pasado reciente, ni el recuerdo de Éxoco, ni las señales en el desierto fueron suficientes para convencer al pueblo de que ya tenían la victoria ¡no creyeron!
No cometas el mismo error. A veces el hecho de no ver consecuencias inmediatas de tu desobeciencia hace que sigas así, hasta que llega algo doloroso, una enfermedad, un problema y desembolsas más de lo que pensabas y se va la utilidad de todo un año.
“También vieron cómo el SEÑOR su Dios los cuidó todo el tiempo que anduvieron por el desierto, igual que un padre cuida de sus hijos; y ahora los trajo hasta este lugar”.” (Deuteronomio 1:31, NTV)
“»Pero aun después de todo lo que él hizo, ustedes se negaron a confiar en el SEÑOR su Dios, quien va delante de ustedes buscando los mejores lugares para que acampen, y guiándolos, de noche con una columna de fuego y de día con una columna de nube.” (Deuteronomio 1:32–33, NTV)
En el libro de Hebreos se confirma la razón por la que no entraron en la Tierra Prometida:
“Como vemos, ellos no pudieron entrar en el descanso de Dios a causa de su incredulidad.” (Hebreos 3:19, NTV)
Por el miedo entró la incredulidad y la desobediencia. Dios les ha dado razones para confiar en ÉL: ha peleado como Guerrero, los protege como Padre, los guía como Pastor, pero ¡no fue suficiente! ¡no lo pudieron ver!
Desobedecer, la rebeldía provoca que desafíes a Dios por una idea tuya. Ellos tenían toda una historia de testimonio, los milagros dan evidencia que Dios no los odia; Dios no quiere tu mal, no desea tu fracaso o tu desamparo, ÉL quiere pelar por ti y contigo.
Moisés le cree a Dios, ha visto SU poder, esas 2 realidades le dan sentido a su circunstancia, controla su reacción ante la noticia de los espías.
Hoy recordemos lo que Dios ha hecho en tu historia; y a pesar de eso seguimos siendo incrédulos, aun después de ver Su Cruz y Resurrección; no dudes lo que Dios te ha dicho ¡esfuérzate y pelea por ello!
“»Cuando el SEÑOR oyó que se quejaban, se enojó mucho y entonces juró solemnemente: “Ninguno de esta generación perversa vivirá para ver la buena tierra que juré dar a sus antepasados,” (Deuteronomio 1:34–35, NTV)
La incredulidad lleva a la rebelión y eso hace más grave la ofensa. La consecuencia es desastrosa para ellos. De toda esa generación, de toda esa multitud sólo 2 entran a la Tierra Prometida, para los demás, para los que se rebalan hay una nueva orden:
“excepto Caleb, el hijo de Jefone. Él verá la tierra porque siguió al SEÑOR en todo. Les daré a él y a sus descendientes parte de esa misma tierra que exploró durante su misión”.” (Deuteronomio 1:36, NTV)
Dios cumplirá Su promesa hecha a los padres, pero en los hijos. Esa incredulidad no invalida el pacto hecho con Abraham, el pacto es de Israel como pueblo, pero una generación diferente la disfrutará.
Lo que provocó esa reacción en Dios no fue la adoración al becerro de oro, no fue quebrar los mandamientos sino ¡la incredulidad! El hecho de no creer la promesa de Dios, especialmente la de entrar a la Tierra Prometida, la Salvación por fe, porque eso es dudar de SU Gracia. El pecado lleva a la incredulidad, porque ataca directamente el carácter de Dios.
Quienes creyeron que no podían conquistar esa tierra ¡no la conquistaron! Dijeron que estaban preocupados por sus hijos y por eso no quisieron pelear, pero sus hijos sí entraron y ellos no.
Después están registradas estas palabras tristes, que en mi mente vivirán:
“Daré la tierra a los pequeños del pueblo, a los niños inocentes. Ustedes tenían miedo de que los pequeños fueran capturados, pero serán ellos los que entrarán a poseerla ...” (Deuteronomio 1:39–40, NTV)
Las palabras tristes son estás:
“… En cuanto a ustedes, den la vuelta y regresen por el desierto hacia el mar Rojo”.” (Deuteronomio 1:39–40, NTV)
Usaron a sus hijos como excusa, pero no puedes justificar tu incredulidad citando a otras personas. Estoy ahorrando para el futuro de mi familia, de mis hijos, por eso no puedo diezmar lo que es. Para Dios esos niños no son responsables de la cobardía de sus padres, por eso les asegura que ellos sí entrarán; los padres van de regreso al desiero para nunca volver.
Pero antes, otra rebeldía más:
“»Luego ustedes confesaron: “¡Hemos pecado contra el SEÑOR! Ahora iremos y pelearemos por la tierra como el SEÑOR nuestro Dios nos lo ordenó”. Entonces los hombres tomaron sus armas porque pensaron que sería fácil atacar la zona montañosa.” (Deuteronomio 1:41, NTV)
“»Pero el SEÑOR me encargó que les dijera: “No ataquen, porque yo no estoy con ustedes. Si insisten en ir solos, serán aplastados por sus enemigos”. »Eso fue lo que les dije, pero ustedes no quisieron escuchar. En cambio, se rebelaron otra vez contra la orden del SEÑOR y marcharon con arrogancia a la zona montañosa para pelear.” (Deuteronomio 1:42–43, NTV)
Dios les ordena ¡vuelvan al desierto! Han perdido la oportunidad de conquistar Canaán, y ¿qué hacen? se rebelan otra vez y dicen: siempre sí. Y deciden ir, pero ahora sin la bendición de Dios, porque ¡no es en tu tiempo! ¡no es cuando tu quieras! Sino en el tiempo de Dios, no es cuando tú lo dices, sino cuando Dios lo dice. En ocasiones insistes en la desobediencia porque Dios en Su paciencia, te evita las consecuencias, pero ¿vas a esperar el dolor? para entones decir: ¡ahora sí Dios pero ya quítame este dolor!
¿Quería Dios que entraran en la Tierra? ¡claro! ¿quiere Dios bendecir? ¡claro! pero es cuando ÉL lo dice, no basta con hacer lo que Dios dice cuando yo quiero, sino hacerlo cuando ÉL dice. Ellos van, pero no los acompaña la presencia de Dios.
“Sin embargo, el pueblo avanzó con insolencia hacia la zona montañosa, aunque ni Moisés ni el arca del pacto del SEÑOR salieron del campamento.” (Números 14:44, NTV)
“Entonces los amorreos que vivían allí salieron a atacarlos como un enjambre de abejas. Los persiguieron y los vencieron por todo el camino desde Seir hasta Horma. Luego ustedes regresaron y lloraron ante el SEÑOR, pero él se negó a escucharlos.” (Deuteronomio 1:44–45, NTV)
Fueron derrotados violentamente, muchos mirieron. Por que no es lo mismo sufrir haciendo la voluntad de Dios que sufrir huyendo de la voluntad de Dios. Los israelitas lloraron, pero su lamento no es de arrepentimiento, sino por el resultado de su desobediencia ¡la derrota!
Lloran pero no están arrepentidos, lloran por la derrota.
Si hubieran vencido, pensarían que no necesitan a Dios, que lo han logrado todo por sus fuerzas, queriendo demostrar que ¡no necesitan a Dios! Cuando desobedecemos ese es el mensaje que le damos a Dios ¡no te necesito! Yo puedo, sólo te quiero para las cosas que yo no puedo, para lo demás, yo me encargo y el resultado es sólo mío.
¿Qué aprendemos? hay un tiempo para obedecer y eso es ¡cuando ÉL da la orden! Has obedecido, pero lo haces cuando tú quieres y hacerlo así, en realidad es rebeldía.
Cuando vengan las consecuencias no digas ¡Dios por qué me odias!
Hagamos del día de hoy, el día de la rendición, el día en que entregamos toda desobediencia y rebeldía a Dios y celebremos las victorias que veremos, los milagros y señales que se harán en esta iglesia.
Palabra de Dios
Oremos
