"El Israel Espiritual "

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Introducción:
Amados hermanos, hoy reflexionaremos sobre un tema crucial en nuestra fe:
“El Israel Espiritual son los que han creído en Jesús”.
Es fundamental entender que nuestra identidad como pueblo de Dios trasciende la nacionalidad y se basa en la fe en Cristo.
A lo largo de esta predica, profundizaremos en cuatro puntos que nos ayudarán a comprender nuestra posición como Israel espiritual, y realizaremos una exégesis de los versículos que apoyan cada punto.

1.La Promesa de la Fe

Gálatas 3:7 NTV
Así que los verdaderos hijos de Abraham son los que ponen su fe en Dios.
“Comprendan, por tanto, que los que tienen fe son los verdaderos hijos de Abraham.”
En Gálatas 3:7, Pablo establece que la verdadera descendencia de Abraham no se mide por la sangre, sino por la fe.
Esto resalta la idea de que todos aquellos que creen en Cristo son considerados hijos de Abraham.
Romanos 4:16 “Por eso, la herencia es por fe, para que sea por gracia y así la promesa sea firme para toda la descendencia.”
Romanos 4:16 NTV
Así que la promesa se recibe por medio de la fe. Es un regalo inmerecido. Y, vivamos o no de acuerdo con la ley de Moisés, todos estamos seguros de recibir esta promesa si tenemos una fe como la de Abraham, quien es el padre de todos los que creen.
En Romanos 4:16, se aclara que la herencia de las promesas de Dios es para quienes tienen fe, lo que demuestra que la gracia de Dios está disponible para todos.
Esta inclusión en la herencia de las promesas confirma nuestro estatus como Israel espiritual.
Romanos 11:17–21 NTV
Algunas ramas del árbol de Abraham —algunos del pueblo de Israel— han sido arrancadas; y ustedes, los gentiles, que eran ramas de un olivo silvestre, fueron injertados. Así que ahora ustedes también reciben la bendición que Dios prometió a Abraham y a sus hijos, con lo cual comparten con ellos el alimento nutritivo que proviene de la raíz del olivo especial de Dios. Así que no se jacten de haber sido injertados para reemplazar a las ramas que fueron arrancadas. Ustedes son sólo una rama, no son la raíz. Tal vez digas: «Bueno, esas ramas fueron arrancadas para darme lugar a mí». Es cierto, pero recuerda: esas ramas fueron arrancadas porque no creyeron en Cristo, y tú estás allí porque sí crees. Así que no te consideres tan importante, más bien teme lo que podría suceder. Pues, si Dios no perdonó a las ramas originales, tampoco te perdonará a ti.
Esta imagen refuerza la idea de que, a través de la fe en Cristo, todos los creyentes, independientemente de su origen, son miembros del mismo pueblo de Dios, participando de las bendiciones y la salvación.
Al igual que una rama injertada se vuelve parte del árbol original, los creyentes gentiles han sido injertados en el pueblo de Dios, que es representado por Israel.
A través de la fe en Cristo, recibimos las mismas bendiciones, los mismos nutrientes espirituales y la misma vida que fluye del tronco del árbol, que es Jesús.

Gálatas 3:26–29 NTV
Pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Y todos los que fueron unidos a Cristo en el bautismo se han puesto a Cristo como si se pusieran ropa nueva. Ya no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús. Y ahora que pertenecen a Cristo, son verdaderos hijos de Abraham. Son sus herederos, y la promesa de Dios a Abraham les pertenece a ustedes.
Se establece que todos los que creen en Cristo son considerados descendencia de Abraham y herederos de estas promesas, subrayando la universalidad del plan de Dios para la redención a través de Jesús.
padre de una gran nación
ser bendecido y ser un canal de bendición para todas las naciones
la promesa de una numerosa descendencia y la posesión de la tierra.

2. La Inclusión en la Nueva Alianza

Efesios 3:6 NTV
Y el plan de Dios consiste en lo siguiente: tanto los judíos como los gentiles que creen la Buena Noticia gozan por igual de las riquezas heredadas por los hijos de Dios. Ambos pueblos forman parte del mismo cuerpo y ambos disfrutan de la promesa de las bendiciones porque pertenecen a Cristo Jesús.
Ahora los cristianos formamos parte de la Nueva Alianza de la familia de Dios porque, a través de la fe en Jesucristo, hemos sido adoptados como hijos e hijas de Dios, recibiendo el Espíritu Santo que nos une a Él y entre nosotros.
Esta adopción nos integra en su comunidad, transformándonos en herederos de sus promesas y participantes de su naturaleza divina.
Hebreos 8:10 NVI
Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con la casa de Israel—dice el Señor—: Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
“Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.”
En Hebreos 8:10, el autor cita la profecía de Jeremías sobre la nueva alianza, que establece una relación íntima entre Dios y su pueblo, donde su voluntad es interna, en nuestros corazones.
Esto se refiere a todos los creyentes en Cristo, parte de un nuevo pacto.
Efesios 2:19“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.”
Efesios 2:19 NTV
Así que ahora ustedes, los gentiles, ya no son unos desconocidos ni extranjeros. Son ciudadanos junto con todo el pueblo santo de Dios. Son miembros de la familia de Dios.
Expresa claramente que los que antes eran considerados forasteros ahora son conciudadanos y miembros de la familia de Dios, reafirmando la inclusión de todos los que creen en Jesús.
En Cristo, todos somos parte de esa maravillosa familia, independientemente de nuestro origen. Accedemos a las promesas y a la presencia de Dios gracias a nuestra fe.

3. La Transformación del Corazón

El mesias venia a traer paz
Paz al corazon
Juan 14:27 NTV
»Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.
El es el principe de paz
la paz espiritual que Jesús ofrece a Sus seguidores es un regalo permanente.
"Cuando shalom se traduce mejor como "paz", esta paz es más que la mera ausencia de guerra o contienda.
Describe una paz que es positiva; un tiempo, un lugar y una condición que se caracteriza por el amor, la rectitud, la calma, la rectitud política y moral y mucho más.
Es una palabra reservada para quienes caminan con Dios en una relación positiva"
Jesús vino a traer un diferente tipo de paz a la tierra. En el momento de Su nacimiento, los ángeles declararon: "¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!" (Lucas 2:14).
Cuando el Mesías vino, trajo consigo la paz del reino de Dios. Esta misma paz sobrenatural fue el regalo de despedida de Jesús a Sus discípulos.
Filipenses 4:7 NTV
Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.
Imagine a un escultor que trabaja cuidadosamente un bloque de piedra. De la misma manera, Dios es nuestro escultor, transformándonos en lo que Él desea que seamos. Cuando creemos en Cristo, nuestras vidas reflejan su gloria y poder transformador.

4. La Misión de Ser Luz del Mundo

Mateo 5:14 NTV
»Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse.
Jesús nos llama a ser luz del mundo, enfatizando que nuestra vida en fe debe influir en el entorno.
Esto significa que nuestra misión es reflejar su luz y dar a conocer su amor a otros, confirmando nuestro papel vital como Israel espiritual.
1 Pedro 2:9 NTV
Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa.
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”
En 1 Pedro 2:9, se reafirma nuestra identidad como un pueblo especial, destinado a proclamar las virtudes de Dios.
En una noche oscura, incluso una pequeña luz hace una gran diferencia. Así somos nosotros en el mundo; la luz de Cristo en nosotros tiene el poder de iluminar la oscuridad que nos rodea. Cada creyente es un faro de esperanza y amor.
Conclusión:
Hermanos, al finalizar, recordemos que nuestra identidad como Israel espiritual se basa en la fe, la transformación, y en la misión que tenemos de ser luz en el mundo.
No se trata de nuestro origen, sino de nuestra relación con Cristo. Seamos mensajeros de su esperanza y amor, reflejando su luz en cada aspecto de nuestra vida.

1.La Promesa de la Fe

2. La Inclusión en la Nueva Alianza

3. La Transformación del Corazón

4. La Misión de Ser Luz del Mundo

Oremos al Señor para que nos guíe y nos ayude a vivir como sus hijos, llevando su luz y su verdad a todo lugar.
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