Dios ha sido fiel
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INTRODUCCION
INTRODUCCION
Hoy no es un domingo cualquiera.
No es un día más en la agenda de la iglesia. Hoy es un día especial, un momento para hacer una pausa, mirar atrás y decir con todo el corazón: “Dios ha sido fiel”.
Celebramos 15 años de vida como Iglesia Bautista Omega, y no queremos dejar pasar esta fecha sin detenernos a reconocer la mano de Dios en cada parte del camino.
Han sido 15 años de historia, con sus altos y bajos. Hemos vivido de todo:
inicios con pocos recursos, decisiones difíciles, temporadas de crecimiento y otras de prueba.
Pero si algo ha estado firme en medio de todo, ha sido esto: Dios ha s sido FIEL. Y eso es motivo suficiente para agradecerle con todo el corazón.
Asi que hya muchas razones para detenernos y agradecer a Dios por lo que ha hecho en nuestra vidas y esto no es algo nuevo, esto es algo comun cuando una persona reconoce lo que Dios ha hecho en nuestras vidas.
En el libro de Josué capítulo 21, encontramos al pueblo de Israel terminando una larga travesía.
Después de años de esclavitud en Egipto, de andar por el desierto y de pelear por cada pedazo de tierra,
finalmente las tribus reciben su herencia.
Incluso los levitas, que no recibieron una porción de tierra como las demás tribus, reciben las ciudades que Dios les había prometido.
No eran tierras extensas ni heredades para expandirse, pero eran ciudades donde podrían vivir y servir. Dios no se olvidó de ellos. Ellos no quedaron fuera del reparto. Dios cumplió su palabra también con ellos.
Y entonces leemos esta frase que lo resume todo, una línea que suena como un eco de gratitud después de siglos de promesas:
“No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.” (Josué 21:45)
¡Qué declaración más poderosa! No fue un resumen general ni una frase decorativa. Fue el reconocimiento de que Dios cumplió cada promesa hecha desde los días de Abraham.
📖 “A tu descendencia daré esta tierra” (Génesis 12:7)
📖 “Te multiplicaré en gran manera” (Génesis 17:2)
📖 “Yo estaré contigo… y te bendeciré” (Génesis 26:3)
📖 “Yo soy Jehová… y os sacaré de debajo de las cargas de Egipto… y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano” (Éxodo 6:6–8)
Dios fue cumpliendo paso a paso: los sacó de Egipto, los sostuvo en el desierto, los hizo cruzar el Jordán, y ahora, les entregó la tierra.
Y lo que impacta es esto: no faltó ni una palabra. Todo se cumplió.
No hubo promesa olvidada, ni bendición recortada, ni herencia parcial. El Dios que prometió, cumplió.
Y hoy, al celebrar estos 15 años de nuestra iglesia, podemos identificarnos plenamente con ese momento.
Quizás nosotros no venimos de un éxodo literal,
pero sí de caminos de fe incierta,
de comienzos frágiles, de luchas espirituales y decisiones difíciles.
Pero paso a paso, Dios nos ha sostenido.
Y si hoy estás aquí, puedes decir lo mismo.
Porque en tu vida, también hay promesas que Dios ha cumplido. Promesas como:
📖 “Yo estaré contigo todos los días.” (Mateo 28:20)
📖 “No te dejaré ni te desampararé.” (Hebreos 13:5)
📖 “Buscarme y me hallaréis.” (Jeremías 29:13)
📖 “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” (Romanos 8:28)
Así como los israelitas pudieron mirar a su alrededor y ver que estaban parados sobre tierra prometida, hoy tú también puedes mirar a tu alrededor y reconocer que estás de pie sobre promesas cumplidas.
No porque haya sido fácil. No porque tú lo merecieras. Sino porque Dios ha sido fiel.
Y aún más: lo que falta por cumplir, Él lo hará en su tiempo. Porque el Dios que cumple promesas no se detiene a mitad del camino.
Dios no ha terminado contigo. Y no ha terminado con nosotros.
Y si hoy estamos aquí, 15 años después del inicio de esta iglesia, podemos decir lo mismo que dijo el pueblo de Israel al final del libro de Josué:
📖 “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho… todo se cumplió.” (Josué 21:45)
Dios ha cumplido. Nos ha guiado. Nos ha sostenido. Nos ha provisto. Nos ha formado.
Podemos recordar las veces que pensamos rendirnos… pero Él nos levantó.
Las veces que no sabíamos qué hacer… pero Él abrió camino.
Las veces que no teníamos con qué avanzar… y Él proveyó.
Y eso no solo es historia de la iglesia. También es tu historia.
Porque tú también has vivido la fidelidad de Dios.
Este mensaje no es solo para mirar atrás como iglesia. También es para mirar hacia adentro como creyentes.
Cada uno de nosotros puede recordar momentos de lucha, temor, escasez, enfermedad… pero también momentos de provisión, consuelo y respuesta divina.
Si somos honestos, podemos decir: Dios no nos falló. Él cumplió.
Te invito a que tú recuerdes con gratitud cómo Dios ha sido fiel contigo.
Que este aniversario no pase sin que puedas decir con convicción:
🙏🏻 “Gracias, Señor. En mi vida también, todo lo que prometiste, lo cumpliste.”
Y para ayudarte a reflexionar, quiero que veamos tres maneras en que Dios ha demostrado su fidelidad en nuestra vida y en nuestra iglesia.
Tres razones por las que podemos decir con fe y con gozo: “Dios ha cumplido cada una de sus promesas.”
1. Dios ha sido fiel con lso que le sirven
1. Dios ha sido fiel con lso que le sirven
(Josué 21:1–3)
(Josué 21:1–3)
“Entonces los jefes de los padres de los levitas vinieron al sacerdote Eleazar, a Josué hijo de Nun y a los cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel, y les hablaron en Silo en la tierra de Canaán, diciendo: Jehová mandó por medio de Moisés que nos fuesen dadas ciudades donde habitar…” (vv.1–2)
En este momento del libro de Josué, las tribus ya habían recibido su porción de tierra, pero quedaba un grupo pendiente: los levitas. Según Números 18:20–24, ellos no recibirían herencia territorial como las otras tribus, porque su herencia era el Señor mismo. Sin embargo, Dios ordenó que vivieran en 48 ciudades distribuidas entre el resto del pueblo. Josué 21 muestra cómo se cumple esa instrucción. Este momento subraya que Dios no se olvida de los que le sirven, y que sus promesas se cumplen incluso en los detalles más administrativos
Aquí vemos algo hermoso: los levitas, que eran los encargados del servicio a Dios, se acercan a Josué y a los líderes del pueblo a pedir lo que Dios les había prometido.
“Entonces los jefes de los padres de los levitas vinieron al sacerdote Eleazar…….. diciendo: Jehová mandó por medio de Moisés que nos fuesen dadas ciudades donde habitar…” (vv.1–2)
Ellos no estaban reclamando con soberbia, ni exigiendo con prepotencia.
Estaban confiando en que Dios no olvida a los que le sirven.
Ellos no habían recibido una tierra como las demás tribus.
Su porción era diferente: ellos servirían en el templo, enseñarían la ley, guiarían al pueblo en lo espiritual. Pero también tenían familias, hijos, animales, necesidades reales. Dios lo sabía. Y Dios ya lo había previsto. Por eso, por mandato del Señor, el pueblo les entregó 48 ciudades con sus campos alrededor. No fue una limosna. Fue provisión justa, ordenada por Dios.
Y esto nos enseña algo profundo:
Dios no se olvida de los que le sirven. Dios cuida de los que le honran.
Quizás tú también has sentido que servir a Dios implica renuncias. Que a veces das mucho y recibes poco. Que nadie ve el esfuerzo, el cansancio, las lágrimas. Pero quiero decirte esto: Dios sí lo ve. Y Dios cuida de ti.
Tal vez no tengas la casa más grande, ni el sueldo más alto, ni la seguridad que el mundo ofrece. Pero si tú le sirves al Señor, Él mismo se encarga de ti.
📖 “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia…” (Proverbios 3:9–10)
📖 “Jehová es mi pastor; nada me faltará.” (Salmo 23:1)
Y como iglesia, lo hemos vivido.
Hubo momentos en que no sabíamos cómo íbamos a pagar el alquiler… y Dios envió provisión en el momento justo.
Situaciones en que pensábamos que no podríamos continuar con algún ministerio… y
Dios abrió camino donde no veíamos salida.
Años en los que servíamos con lo poco que teníamos…
y Dios multiplicó fuerzas, recursos y resultados.
Él ha sido nuestro Pastor, en los días de escasez y en los tiempos de bendición.
Su fidelidad no ha sido teoría: ha sido alimento en la mesa, sustento en la misión, consuelo en el cansancio.
Dios no ha dejado a su iglesia sin cuidado. Nos ha sostenido con su mano, ha guiado cada paso, y ha sido fiel con quienes le sirven.
Así que hoy, si tú has estado sirviendo con sacrificio, con fe, incluso con cansancio… escucha bien esto:
Dios no se olvida. Dios recompensa. Dios sostiene.
Y si aún no estás sirviendo, pero sientes ese llamado: no tengas miedo. Vale la pena servir al Señor.
Porque Él nunca deja desamparado al justo, ni a su descendencia que mendigue pan
Salmo 37:25 “25 Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.”
2. Dios nos ha regalado lo que no mereciamos
2. Dios nos ha regalado lo que no mereciamos
Josué 21:43–45
“De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres... Y Jehová les dio reposo alrededor... No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.” (vv. 43–45)
Estos versículos sirven como un gran resumen teológico de todo el libro. Josué no simplemente narra el fin de la repartición de tierras; está dejando un testimonio: todo lo que Dios prometió se cumplió. No fue su fuerza ni estrategia militar, fue Dios quien peleó por ellos y les dio la tierra.
Este “todo se cumplió” conecta directamente con las promesas hechas a Abraham, Isaac, Jacob y Moisés. Es la confirmación de que la gracia de Dios va más allá del mérito humano.
Este pasaje es un resumen vibrante de la fidelidad de Dios. Josué no nos deja espacio para dudas: todo lo que Dios prometió, lo cumplió. No algunas cosas. No la mayoría. Todo.
Y esta es una verdad que sostiene al creyente: nuestro Dios no es hombre para mentir (Números 23:19).
Si Él ha hablado, Él lo hará. Puede tardar. Puede parecer imposible.
Puede que el tiempo pase… pero la Palabra de Dios no falla.
Su fidelidad no tiene fecha de caducidad.
Como iglesia lo hemos vivido. Hace 15 años no teníamos nada: ni templo, ni miembros, ni recursos.
Solo había una promesa en el corazón: si caminábamos con Dios, Él caminaría con nosotros. Y lo ha hecho. Él ha cumplido.
Dios nos ha dado territorio espiritual, nos ha dado fruto.
Nos ha dado paz en medio de las tormentas.
Nos ha dado descanso cuando estábamos cansados. Nos ha dado visión cuando no veíamos salida. Y cada paso, ha sido conforme a su Palabra.
Y tú también puedes mirar tu historia personal. Quizás no tienes todo lo que soñaste, pero si miras bien, verás que Dios ha cumplido más de lo que merecías. Promesas que Él te dio hace años, hoy se están cumpliendo. O están en proceso. Pero nada de lo que Él dice se pierde.
Hebreos 10:23 – “Fiel es el que prometió.”
2 Corintios 1:20 – “Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén.”
Filipenses 1:6 – “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
Romanos 8:28 – “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.”
Así que si hoy estás esperando algo que Dios prometió, no desesperes.
Recuerda este aniversario como un recordatorio de que Dios no falla.
Él no empieza algo que no piensa terminar. Y si no ha terminado contigo… es porque todavía está obrando.
Confía. Su fidelidad no se detiene, y sus promesas seguirán cumpliéndose, una a una, hasta que lo veas cara a cara.
3. Dios nos ha dado descanso en medio de la lucha
3. Dios nos ha dado descanso en medio de la lucha
(Josué 21:44)
“Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos.”
Después de años de batallas, el pueblo de Israel entra en una etapa nueva: reposo. No era simplemente una pausa en la guerra, era un regalo de Dios. No fue producto de su fuerza ni de su estrategia militar. Fue Jehová quien les dio reposo alrededor. Y eso incluye una idea preciosa: paz completa, en todos los frentes.
Ese tipo de paz no es común. No es solo que bajaron las armas. Es que descansaron el alma. Pudieron respirar profundo y ver la bondad de Dios.
El reposo mencionado aquí no es simplemente dejar de luchar; es un reposo prometido desde Deuteronomio (12:10), y es una señal de que Dios estaba cumpliendo su pacto completo. Ningún enemigo pudo resistir, no por la fuerza de Israel, sino porque Dios entregó las victorias. Este “reposo alrededor” refleja una paz integral —geográfica, política, espiritual— y anticipa el reposo eterno que se encuentra en Cristo, como luego lo desarrolla Hebreos 4.
¿Y tú? ¿Has tenido años de guerra?
¿Batallas familiares, batallas internas, enfermedades, luchas emocionales o económicas? Entonces esta palabra también es para ti. Porque Dios no solo promete pelea por ti. También promete darte descanso. Un descanso que el mundo no entiende. Un descanso que solo Él puede dar.
📖 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28)
📖 “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera.” (Isaías 26:3)
Como iglesia hemos tenido luchas. Han habido momentos donde sentimos que no podíamos más. Pero el Señor nos dio reposo. No porque todo fuera perfecto, sino porque Él estaba con nosotros.
Y si hoy estás cansado, agotado, incluso herido… no estás solo. Hay descanso para ti. Hay una paz que el mundo no puede dar. Y esa paz viene de Dios.
Así que levanta la cabeza. Respira. Mira atrás y verás que Dios te ha traído hasta aquí. Y si Él te trajo, Él te dará descanso también.
4. Dios cumple todo lo que empieza
4. Dios cumple todo lo que empieza
(Josué 21:45 “45 No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.”
Este versículo corona toda la sección final del libro de Josué. Después de años de espera, guerras y obediencia parcial, Dios demuestra que ninguna promesa fue olvidada. No hubo omisión. No hubo retraso sin propósito. Lo que Él comenzó con Abraham en Génesis 12, ahora se ve materializado. El mensaje es claro: Dios no deja nada inconcluso. Su fidelidad es integral y continua.
Este versículo no es solo un cierre del capítulo; es una afirmación poderosa que debe resonar en lo más profundo de nuestro corazón: Dios termina todo lo que empieza.
Nada de lo que Él ha comenzado en tu vida, en tu familia o en esta iglesia ha sido en vano. Dios no abandona proyectos. No deja cosas a medias. No olvida su obra. Él es un Dios que perfecciona, que completa, que lleva a buen término lo que ha iniciado.
Filipenses 1:6 – “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
Tal vez hay hermanos aquí que sienten que no han llegado tan lejos como pensaban. Que luchan con la culpa, con heridas del pasado, con promesas que aún no ven cumplidas. Pero hoy el Señor te dice: “No he terminado contigo.”
Él sigue obrando. En tus días de gozo y en tus noches de llanto. En las victorias que celebras y en las batallas que aún estás peleando. Nada ha pasado desapercibido para Dios. Cada paso, cada intento, cada oración, Él lo ha visto.
Y si Él empezó algo en ti… lo llevará a término. No porque tú seas fuerte, sino porque Él es fiel.
Como iglesia lo sabemos. Han sido 15 años de sembrar, enseñar, llorar, abrazar, restaurar y enviar. Pero Dios no ha terminado. Este aniversario no es un punto final. Es una coma. ¡La historia sigue! ¡Y lo mejor está por venir!
1 Corintios 1:8–9 – “El cual también os confirmará hasta el fin… Fiel es Dios.”
Así que este mensaje no termina solo con un agradecimiento. Termina con una esperanza. Dios seguirá perfeccionándote. Seguirá formando en ti el carácter de Cristo. Y si Él te salvó, Él te santificará. Si Él te llamó, Él te sostendrá. Si Él te prometió, Él lo cumplirá.
Y quiero invitarte a que hoy tomes un momento de reflexión personal. Cierra los ojos y piensa: ¿Qué ha empezado Dios en mi vida? ¿Qué promesas tengo aún en espera? ¿Dónde he pensado que ya no hay más que hacer?
Este aniversario es para ti. Es para que recuerdes, con lágrimas si es necesario, que Dios no ha acabado contigo. Que aunque el camino esté difícil, el que camina contigo no ha cambiado. Y si estás en sus manos, estás en buenas manos.
Que este no sea solo un día de celebración institucional, sino una fiesta del alma. Una rendición sincera. Un nuevo comienzo en tu caminar con Dios.
Porque Dios ha sido fiel… y lo seguirá siendo.
Conclusión: Que no se nos olvide
Conclusión: Que no se nos olvide
Hoy celebramos 15 años de fidelidad. Y al mirar hacia atrás, damos gracias con todo el corazón. Pero también miramos hacia adelante, porque Dios no ha terminado con nosotros. Y Dios no ha terminado contigo.
Quizás tú pensabas que ya todo estaba dicho. Que lo mejor de tu vida quedó en el pasado. Que por tus errores, tus luchas o tu edad, ya no hay más para ti. Pero déjame decirte algo con convicción y con amor:
Dios no abandona a los suyos. Él completa lo que empieza.
📖 “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros, dice Jehová, planes de bienestar y no de mal, para daros un futuro y una esperanza.” (Jeremías 29:11)
Quizás llegaste hoy con cargas, con dudas, con heridas. Pero este mensaje es para ti: Dios te ha traído hasta aquí porque aún tiene propósito contigo. Aún hay promesas por cumplir. Aún hay fruto que dar. Aún hay gracia disponible.
Y como iglesia, lo creemos firmemente: estos 15 años son solo el comienzo. Hay más vidas que alcanzar, más familias que restaurar, más discípulos que formar, más misioneros que enviar.
Así que levántate hoy con gratitud. Pero también con visión.
Dile al Señor: “Gracias porque me ayudaste hasta aquí… pero sé que no has terminado conmigo.”
Y cree, con fe firme, que el que comenzó la buena obra, la perfeccionará.
📖 “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.” (Proverbios 4:18)
Dios no ha terminado contigo. Dios no ha terminado con nosotros. Lo mejor aún está por venir.
