El Cielo.

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El cielo. Allí podré reconocer a mis familiares cristianos

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                                                         El Cielo.
Introducción: En el budismo, el hinduismo y la nueva era, la individualidad es borrada o asimilada en el Nirvana.  En estas religiones las personas dejan de existir, se esfuerza para vivir una vida moralmente buena para que al final de muchos karmas en la muerte serán absorbidas por su dios. Esto implica que en la eternidad no habrá diferencias de personas, no podrán reconocer a sus familiares que mueren. La esperanza en estas religiones es prácticamente la desaparición. Otras posturas como el aniquilacionismo, enseña como bien indica su nombre es que las personas dejarán de existir, no hay castigo ni esperanza futura.
¿Qué dice la biblia al respecto? ¿hay esperanza futura? ¿Qué nos espera después de la muerte? En esa vida ¿podré conocer a mi padre que se ha muerto? O ¿seremos pura espíritus, es decir, si cuerpos en la eternidad?
Proposición: en esta predicación vamos a responder dos preguntas claves. La primera es ¿Cómo es el cielo? Aquí tocaremos de manera superficial la descripción del lugar que nos espera. La segunda pregunta ¿no reconoceremos en el cielo? Es decir, si vamos ser las mismas personas con nuestra características, emociones y físicas.
Propósito: para traer gozo y llenarnos de esperanza. También que sirva de gran motivo para ser buenos siervos en esta vida presente. Como diría Juan “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Jn 3:3.)
I. ¿Cómo es el cielo? 1 Cor 2:9.
1. Será un hogar permanente. Jn 14:2.
Dos ideas sobre el hogar: (Tomado del libro de Oswald Sanders El Cielo)
a) Familiaridad doméstica y la realidad de la cual el templo era un símbolo. El templo tenía muchas habitaciones, galería y patios para las grandes muchedumbres”
b) Una relación feliz de amistad. (Jn. 15:15. “ya no os llamaré siervos… os llamaré amigos”) “esta relación feliz nos asegura que no estaremos alejados en cuartos de siervos, sino en una suite nupcial”
“idealmente, el hogar es un lugar donde padres amorosos y cuidadosos proveen para sus hijos todo lo que ellos necesitan, donde los instruyen y disciplinan con amor y firmeza, y donde los miembros de la familia gozan de una comunión y diversión desinhibida: un lugar de amor, y comprensión y seguridad” (Sanders. Pág. 61)
2. Será un lugar de gozo pleno. Ap. 21:1-4; 22:1-5.
Cuando comienza el capítulo 21, todos los pecadores de todas las épocas, así como Satanás y sus demonios, ha sido condenados al lago de fuego (20:10-15)
Cielo Nuevo. Nuevo no significa nuevo en un sentido cronológico, sino nuevo en calidad. Dios creará algo completamente nuevo.  
Veamos algunos cambios: cosas que no habrá en el cielo.
a) Ya no habrá mar. 21:1. El mar es necesario en nuestro planeta actual, y ocupa tres cuartas partes del planeta. Sin mar habrá suficiente espacio para todos los creyentes de todas las épocas. Sin mar estaremos sin tormentas y sin naufragios. En lugar del mar, hay un hermoso río fluyendo desde el trono de Dios.
b) No hay muerte. 21: 4. Ya no habrá esa gran maldición sobre la humanidad. Pablo dijo “sorbida es la muerte en victoria” (1 Co. 15:54). Tanto Satanás, que tenía el poder de la muerte (He. 2:14) como la muerte misma, habrán sido lanzados al lago de fuego (Ap. 20:10,14) “no más velorios ni funerales. El coche fúnebre habrá hecho su último viaje”
c) No hay llanto ni clamo. No habrá tristeza, tribulación, sufrimiento. El clamor es la manifestación externa de llanto. Los que sufren algún trauma aquí en la tierra, nunca más volverán a sufrir. El creyente enfrenta verdadero dolor en esta vida, maltratos, sufrimientos, el dolor por la pérdida de un ser querido. Todo eso es porque estamos en mundo caído, pero esperamos el consuelo.
d) No habrá dolor. Tendremos un cuerpo glorificado, libres de pecado, no estarán sujetos a dolor. No más accidentes de tránsitos (los sobadores perderán su trabajo). No más artritis, diabetes, jaquecas, dolor de muelas, de corazón. “con el paso de los años uno debe enfrentar el desgaste y desintegración del cuerpo, y el dolor y la debilidad que con frecuencia acompaña el proceso” (Oswald Sanders pág. 63)
e) No habrá lágrimas. “lo que declara es la ausencia de cualquier cosa por la que sentir pesar; no habrá tristezas, ni desconsuelos, ni dolor. No habrá lágrimas por desgracia, lágrimas por amores perdidos, lágrimas de remordimiento, lágrimas de arrepentimiento, lágrimas por la muerte de seres queridos, o lágrimas por cualquier otra razón” (MacArthur. Pág. 369)
II. ¿nos reconoceremos en el cielo?
Aquí se responde si mantendremos nuestra identidad propia. Si tendremos los mismos nombres, los mismos rasgos físicos, emociones, etc.
“La identidad individual es una característica esencial de la condición de ser una persona. Dios es el Creador de las identidades y personalidades individuales” (Randy Alcorn en su libro El Cielo. Pág. 193)
La individualidad no es una causa del pecado. Adán y Eva tenían personalidades antes de la caída. “Usted será usted en el cielo. ¿Quién más podría ser? ...si cuando yo llegue al Cielo no soy la misma persona con la misma identidad, historia y recuerdos, entonces yo no fui al Cielo” (Randy. Pág. 196)
“la esperanza de vernos unos a otros en el cielo es totalmente natural, genuinamente humano y en armonía con las Escrituras” (Herman Bavinck citado por Oswald Sanders. Pág. 34)
Veamos que dice la Escritura:
“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mt 8:11.).
 Se sentarán y disfrutarán una rica comida y linda conversación con cada uno de ellos.
“Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. (Mt 17:3.)
Las personas son identificadas y son distinguidas.
Son llamados por el mismo nombre que tuvieron en la tierra, esto significa que serán las mismas personas. También se podrá diferenciar a cada uno según su nombre. Se sabrá quien es Abraham, Isaac, etc. Esto implica que seremos las mismas personas, pero sin las partes malas/pecado.
El caso de Jesús después de la resurrección.
Jesús es la primicia de la resurrección, por ende, todos los demás tendrán la misma clase de resurrección de Jesús.
“Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lc 24:39).
Jesús con cuerpo físico y reconocible.
Juan 20:16. María reconoció la voz de Jesús.
Juan 20:28. Tomás reconoció a Jesús.
Juan 21:9-13. Jesús comió con sus discípulos.
Conclusión: La belleza del cielo y su gran provisión, el dulce hogar que nos ofrecen nuestro Padre debe ser motivo de gozo para cada uno de nosotros cuando pasamos dificultades (2 Co. 4:16-18). También al saber que tendremos cuerpos físicos y podremos reconocer a nuestros seres queridos en la presencia de Dios deber ser consuelo para cada uno de nosotros. Para cuando enfrentaremos el dolor podremos recordar estas promesas que son firmes. Amén.
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