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Eph 5: 22-33
Eph 5: 22-33
Presentación
Tanto en sus momentos más fuertes como en los más débiles, Cristo fue líder, proveedor y protector.
Para algunos, aún puede no estar claro que el concepto de ser cabeza involucra principalmente el liderazgo.
En este sentido, el versículo clave sobre el liderazgo está en Eph 5:23:
De modo que en el matrimonio el esposo debe tomar el ejemplo único de Jesús en su relación con la Iglesia. Entiendo que eso significa que el esposo lleva a cuestas una responsabilidad única del liderazgo en el matrimonio.
Ser cabeza implica liderazgo
Primero, el término cabeza se usa para los líderes del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Judges 11:11; 10:18; 11:8–9; 2S. 22:44; Psa. 18:43; Is. 7:8).
Segundo, Eph 1:21–23 dice que “Cristo está muy por encima de todo.… Dios ha puesto todo bajo la autoridad de Cristo, a quien hizo cabeza de todas las cosas para beneficio de la Iglesia. Y la Iglesia es el cuerpo de Cristo.”
Tercero, en Eph 5:25 Aunque aquí el énfasis recae en el sacrificio de Cristo por su novia y así le dice al esposo que ame de esa manera, no debemos pasar por alto la verdad de que Cristo actuó aquí de una manera absolutamente crucial.
La Iglesia no planeó su propia salvación ni santificación. Cristo lo hizo. Este es el liderazgo más excelso pero es un liderazgo de servicio. Cristo toma la iniciativa de salvar a su novia sufriendo y muriendo por ella.
Vemos liderazgo en el sacrificio de Cristo no sólo por el hecho de que lo planeó y tomó la iniciativa, sino también porque murió para darnos el ejemplo.
Por esa razón, el liderazgo no es principalmente un derecho ni un privilegio, sino una carga y una responsabilidad.
Finalmente, en vista de estas tres razones por las que ser cabeza involucra ser líder, el cuarto argumento implica que ser cabeza es ser líder. Pablo dice Eph 5: 22 -23: Cuando la base de la sumisión de la esposa se expresa como la autoridad del esposo, es claro que ser cabeza involucra la clase de liderazgo que una mujer puede afirmar y honrar.
La definición de sumisión “La sumisión es el llamado divino de una esposa a honrar y afirmar el liderazgo de su esposo y ayudar a que se lleve a cabo de acuerdo a los dones que ella tiene.”
La esposa honra y afirma el liderazgo de su esposo y ayuda a que se lleve a cabo conforme a los dones que ella tiene.
Conclusión: Ser cabeza es el llamado divino del esposo para asumir la responsabilidad principal del liderazgo de servicio, protección, provisión, profeta y sacerdote en el hogar, a semejanza de Cristo.
Liderar como protector
Eph 5:25-27. En las palabras “entregó su vida por ella” entendemos el sacrificio salvador de Jesucristo.
Cuando Cristo se entregó por nosotros, él tomó nuestro lugar.
Él “cargó nuestros pecados” (1P. 2:24), se hizo maldito por nosotros
(Gal 3:13) y murió por nosotros (Rom. 5:8); y por todo esto nos reconciliamos con Dios y nos salvamos —¡estamos protegidos!— de su ira,
Rom 5:10:“Pues, como nuestra amistad con Dios quedó reestablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo.”
Cuando Pablo llama al esposo a ser cabeza de su esposa amando como Cristo mientras lidera, su punto más importante es: Protégela a toda costa.
Liderar como proveedor
La palabra alimentar (ektrephei) se usa comúnmente en la Biblia cuando se habla de criar hijos y proporcionarles lo que necesitan
Se usa más en el sentido de Ge 45:11, donde José les dice a sus hermanos: “Yo les proveeré [ekthrepsō] alimento allí, porque aún quedan cinco años más de hambre.” Por lo tanto, el punto es que, como mínimo, el esposo que lidera de acuerdo al modelo de Cristo toma la iniciativa de satisfacer las necesidades de su esposa y de sus hijos. Él es el proveedor.
En Eph 5:29 apunta en la misma dirección, Pablo usó la palabra cuidar en otra oportunidad para referirse a su tierno amor por la iglesia de Tesalónica.
Se compara a sí mismo con una madre que cuida a su bebé. En 1 Th 2:7, enfatiza el tierno cuidado del apóstol y resaltar que haría por ellos todo lo que estuviese a su alcance, como una madre lo hace por su hijo.
Liderar como profeta/sacerdote
Un sacerdote es un intercesor que representa a su pueblo ante Dios.
Como sacerdote tiene la responsabilidad de orar por su familia, pelear por su familia de rodillas
Un profeta instruye a su pueblo en la verdad de Dios.
Dios tiene que ser alabado diario (Psalms 78)
Este es uno de los roles esenciales del esposo.
Dios les ha dado la responsabilidad de lavar a sus esposas en el agua de la Palabra (Eph 5:26), enseñar diligentemente la Ley a sus hijos (Deut 6:6-7) y criarlos en "la disciplina y la instrucción del Señor" (Eph 6:4).
Sin temor
Las mujeres cristianas maduras saben que seguir a Cristo significa sufrir (2Ti. 3:12). Pero creen en las promesas como la de 1 Pet 3:14: “Pero, aun si sufren por hacer lo correcto, Dios va a recompensarlos.
Así que no se preocupen ni tengan miedo a las amenazas,” y 1 Pet 4:19: Eso es lo que hacen las mujeres cristianas: encomiendan sus almas al fiel Creador. Esperan en Dios y triunfan sobre el temor.
Belleza Interna
Cuando una mujer pone su esperanza en Dios y no en su esposo ni en su apariencia, y cuando vence el temor mediante las promesas de Dios, esto afectará su corazón.
Le dará una tranquilidad interior. A eso se refiere Pedro en el versículo 4 cuando dice “la belleza interior, la que no se desvanece, la belleza de un espíritu tierno y sereno, que es tan precioso a los ojos de Dios.” 1 Pet 3:4.
Lo que no es la sumisión
En 1 Pet 3:1–6, tenemos seis ejemplos de lo que no es la sumisión.
1. Sumisión no significa estar de acuerdo con todo lo que dice su esposo. Puede ver eso en el versículo 1: Ella es cristiana y él no. Él tiene sus ideas, ella tiene otras. Pedro le pide que sea sumisa asumiendo que no se someterá a la opinión de él acerca de lo más importante del mundo, es decir, Dios.
2. Sumisión no significa dejar su cerebro o su voluntad en el altar de bodas. Aquí tiene a una mujer que escuchó el evangelio de Jesucristo, reflexionó, evaluó las afirmaciones de Jesús sobre la verdad, percibió en su corazón la belleza y el valor de Cristo y de su obra, y lo eligió. Su esposo también lo escuchó. De lo contrario Pedro probablemente no hubiese dicho que él “se niegue a obedecer la Buena Noticia.” El esposo escuchó el evangelio, pensó y no eligió a Cristo.
3. Sumisión no significa evitar todo esfuerzo para cambiar a un esposo. La intención de este texto es decirle a la esposa cómo ganar a su esposo: “Tienen que aceptar la autoridad de sus esposos. Entonces, aun cuando alguno de ellos se niegue a obedecer la Buena Noticia, la vida recta de ustedes les hablará sin palabras. Ellos serán ganados.”
4. Sumisión no significa poner la voluntad del esposo antes que la voluntad de Cristo. El texto enseña claramente que la esposa es una seguidora de Jesús antes que una seguidora de su esposo.
5. Sumisión no significa que una esposa obtiene principalmente su fortaleza espiritual personal por medio de su esposo. Un buen esposo ciertamente debería fortalecer, edificar y sustentar a su esposa. Debería ser una fuente de fortaleza. Pero lo que muestra este texto es que cuando un esposo carece de liderazgo espiritual, una esposa cristiana no se ve privada de fortaleza. Sumisión no significa que depende de él para que le provea fortaleza de fe, virtud y carácter.
A ella se la llama a desarrollar profundidad, fortaleza y carácter no de su esposo sino para su esposo. El versículo 5 dice que su esperanza está puesta en Dios y en el poder de Dios para que un día su esposo se una a ella en la fe.
6. Finalmente, sumisión no significa que una esposa tenga que actuar por miedo. la sumisión es libre; no se impone por la fuerza. La mujer cristiana es una mujer libre. Cuando se somete a su esposo —ya sea él creyente o no— lo hace libremente, no por temor.
Conclusion:
Dios diseñó la relación entre un esposo y una esposa para que represente la relación entre Cristo y la Iglesia
Los roles de liderazgo y sumisión son tan importantes
Si queremos que nuestros matrimonios muestren la verdad sobre Cristo y su Iglesia, no podemos ser indiferentes al significado del liderazgo y la sumisión
