La guía del Espirítu Santo
El Espiritu Santo • Sermon • Submitted • Presented
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· 108 viewsEl Espirítu anto debe de ser nuestro guía en cada area de nuestra vida, vivir en dependecia a Dios implica ser guíados por El y esto es a travez de su Santo Espirítu.
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Introducción.
Introducción.
Sin rumbo, ni dirección.
Sin rumbo, ni dirección.
Imagina que estás solo, en medio de un desierto inmenso.
El sol quema, el calor abruma, la sed te agota. A la vista no hay caminos, no hay letreros, no hay sombra, ni nada al rededor. Miras a tu alrededor y todo se ve igual. Arena, piedras, calor… y confusión.
Iniciaste con un plan, saliste con un destino en mente, sabías a donde querias llegar, pero ya no sabes cómo. Estás perdido.
Pero en medio de esa situación hay una esperanza, tienes un dispositivo en tu mano que tiene integrada una funciona maravillosa: un GPS.
Si lo activas, si sigues sus instrucciones, te dirá por dónde avanzar, qué caminos evitar, cuándo dar una vuelta y si te sales de la ruta, te recalcula un camino mejor.
Ahora, imagina que ignoras ese GPS.
Decides seguir tu propio instinto. Caminas horas en círculos. Te alejas cada vez más de tu objetivo.
Y cuando finalmente lo enciendes… te das cuenta de cuánto tiempo, fuerza y vida has perdido.
Así vive mucha gente hoy. Y tristemente, también muchos creyentes.
Están en medio del desierto de la vida: enfrentando decisiones difíciles, tentaciones, dolor, confusión, presión.
Tienen el GPS espiritual que Dios les dio —el Espíritu Santo— pero no lo consultan. No lo escuchan. O peor: lo apagan.
21 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.
Dios no quiere que caminemos solos.
Desde el momento en que naciste de nuevo, el Espíritu Santo fue puesto en ti no solo para consolarte, sino para guiarte.
Él es la voz que te indica por dónde ir, qué decisiones tomar, cuándo esperar, cuándo avanzar, y cuándo cambiar de dirección.
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
¿Te das cuenta? La verdadera evidencia de que eres hijo de Dios no está en si asistes a la iglesia, lees la Biblia o te sabes los himnos.
La evidencia está en si permites que el Espíritu Santo te guíe día tras día.
No hay crecimiento sin guía. No hay victoria sin dirección. No hay fruto sin conducción.
Así como un GPS puede salvar tu vida en el desierto, el Espíritu Santo es quien te puede salvar de tomar decisiones que destruyan tu vida espiritual, emocional y familiar.
Hoy vamos a profundizar en esta verdad poderosa: “La guía del Espíritu Santo”
Veremos qué significa ser guiado, cómo actúa esa guía, y cómo se manifiesta en la vida diaria del creyente.
Pero primero, necesitamos entender bien qué quiso decir Pablo cuando escribió: “los que son guiados por el Espíritu de Dios…”
Desarrollo.
I. ¿Qué significa ser “guiados”?
Exégesis de Romanos 8:14 y Gálatas 5:18
Romanos 8:14
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14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
La palabra “guiados” en el griego original es “ἄγονται” (ágontai), forma pasiva del verbo “ἄγω” (ágo), que significa literalmente conducir, llevar, acompañar, dirigir.
En el contexto bíblico, no implica una conducción forzada o robótica, sino una acción voluntaria, donde el guiado coopera conscientemente con el que lo dirige.
Este término se usaba en contextos cotidianos para describir acciones como llevar un animal con una cuerda o acompañar a alguien por un camino.
Pero, (y esto es muy importante)...
En el contexto de Romanos 8, el énfasis está en la disposición del creyente para dejarse guiar.
No se refiere a forzar ni arrastrar contra la voluntad, sino a conducir a alguien que está dispuesto a ser dirigido.
No es un control impositivo, sino una relación conscientem y voluntaria, donde el creyente, reconociendo su incapacidad de tomar el control y las mejores decisiones por sí mismo, cede el control de su vida al Espíritu Santo con una actitud humilde y docil.
Lo que Pablo enseña entonces aqui, no es que el Espíritu Santo toma el control absoluto como si fuéramos robots o títeres espirituales.
No es un control inconsciente o automático.
Ser guiado implica una relación con Dios donde el creyente se rinde, se somete y se deja conducir de manera voluntaria y humilde.
Gálatas 5:18
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18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
Aquí el apóstol Pablo vuelve a usar el verbo “ἄγω” (ágō).
Sin embargo, el contexto de Gálatas 5 es la lucha entre la carne y el Espíritu.
Pablo enseña que quien es guiado por el Espíritu vive una vida dirigida por principios espirituales y no por presión externa.
Esto refuerza la idea de que ser guiado por el Espíritu no es vivir bajo temor, obligación ni reglas externas, sino desde adentro hacia afuera, por una vida espiritual que responde con sensibilidad a la voz del Espíritu.
La guía del Espíritu no reemplaza la responsabilidad del creyente, sino que la transforma: no se obedece por temor, sino por amor. El Espíritu guía al creyente en un caminar libre, pero no independiente, sino rendido a la voz divina.
Es como alguien que sigue las direcciones del GPS, lo hace no porque le están gritando, u obligando, sino porque confía en quien lo está guiando.
No es obediencia por miedo, sino por convicción. No es control impositivo, es comunión íntima y rendición voluntaria.
Juan 10:27
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27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
La oveja no es arrastrada; la oveja escucha, reconoce y sigue voluntariamente a su pastor. Eso es ser guiado por el Espíritu.
II. La guía del Espíritu no es impositiva, sino voluntaria
El Espíritu Santo no impone su voluntad como lo haría un dictador. No toma el control de nuestra vida como si fuéramos títeres.
El Espirítu Santo, invita, dirige, impulsa, pero respeta nuestra voluntad.
Ser guiado implica rendirse voluntariamente, reconocer que no sabemos conducirnos solos y en consecuencia depender humildemente de su dirección.
Proverbios 3:5–6
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5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.
Aplicación:
Esto significa que no se trata de que Dios me obligue a perdonar, a obedecer, a servir o a dejar el pecado.
Él me guía a hacerlo. Pero yo decido seguir esa guía. Es como el GPS: puedes ignorarlo… pero también puedes seguirlo y evitarte dolores innecesarios.
III. La guía del Espíritu es personal, continua y específica
Uno de los mayores errores que cometemos al pensar en la guía del Espíritu Santo es creer que solo se manifiesta en decisiones grandes o en momentos sobrenaturales. Pero, la Biblia nos enseña que el Espíritu guía al creyente de manera continua, personalizada y con precisa.
Así como un GPS actualiza tu ruta en tiempo real dependiendo del tráfico, el clima o hasta las condiciones de la calle, así también el Espíritu Santo guía a cada creyente tomando en cuenta su contexto, su nivel de madurez espiritual y la voluntad de Dios para su vida. Su guía es constante, no ocasional.
La guía del Espíritu es personal.
El Espíritu no guía de forma generalizada a todos igual, como si fuéramos clones.
Él conoce tu historia, tu corazón, tus luchas, tus debilidades, tus fortalezas, tus heridas. Por eso su guía es PERSONAL.
Salmo 139:1–3
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1 Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. 2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. 3 Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos.
Juan 10:3–4
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3 El portero le abre la puerta, y las ovejas reconocen la voz del pastor y se le acercan. Él llama a cada una de sus ovejas por su nombre y las lleva fuera del redil. 4 Una vez reunido su propio rebaño, camina delante de las ovejas, y ellas lo siguen porque conocen su voz.
Aplicación práctica:
Dios nunca te va guíar igual que a otro.
A veces te detendra, mientras que a otros les permite avanzar. A ti te cierra una puerta que a otros abre.
No compares tu camino; aprende a reconocer SU voz en tu ambito personal.
La guía del Espíritu es continua.
No es algo que sucede solo cuando oras fuerte o cuando vas a tomar una decisión importante.
El Espíritu quiere guiarte todos los días, en cada área de tu vida: tus emociones, tus decisiones, tus palabras, tus pensamientos, tus planes, tus relaciones.
Salmo 32:8
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8 Tú me dijiste: «Yo te voy a instruir; te voy a enseñar cómo debes portarte. Voy a darte buenos consejos y a cuidar siempre de ti.
Isaías 58:11
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11 El Señor los guiará continuamente, les dará agua cuando tengan sed y restaurará sus fuerzas....
➡️ Aplicación práctica:
No esperes una crisis para buscar guía. Desarrolla una vida espiritual sensible a Su voz cada día.
Él te guía incluso en lo cotidiano: cómo responder con mansedumbre, cómo administrar tu tiempo, cuándo guardar silencio, cuándo hablar, cuándo ceder.
La guía del Espíritu es específica.
Dios no es un Dios de confusión.
Su Espíritu no solo nos dice “camina” o “espera”, sino que puede hablarnos con claridad en cuanto a qué hacer, con quién hablar, a qué lugar ir, qué decisión tomar.
Hechos de los Apóstoles 13:2
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2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
Hechos de los Apóstoles 16:6–7
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6 Luego, Pablo y Silas viajaron por la región de Frigia y Galacia, porque el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia en ese tiempo. 7 Luego, al llegar a los límites con Misia, se dirigieron al norte, hacia la provincia de Bitinia, pero de nuevo el Espíritu de Jesús no les permitió ir allí.
➡️ Aplicación práctica:
A veces el Espíritu Santo te dice que no hagas algo, aunque parezca bueno, porque no es el momento, ni el lugar, ni el camino que Él trazó para ti.
No siempre entenderás su guía, pero siempre será lo mejor.
🔍 Reflexión y desafío
El creyente maduro no solo busca ser guiado cuando está perdido, sino que vive guiado cada día. Como un GPS encendido permanentemente, el Espíritu Santo está atento a cada desviación, a cada obstáculo, a cada atajo engañoso, y nos ofrece la mejor ruta hacia el propósito que El tiene para nosotros.
IV. La guía del Espíritu requiere una vida sensible y rendida
El creyente no puede ser guiado si no está atento.
Para que el GPS funcione, tienes que encenderlo, tener batería y cobertura.
Para que el Espíritu te guíe, necesitas comunión diaria, una conciencia limpia y un corazón rendido.
Salmo 32:8–9
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8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos. 9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.
Salmo 32:8–9
TLA
8 Tú me dijiste: «Yo te voy a instruir; te voy a enseñar cómo debes portarte. Voy a darte buenos consejos y a cuidar siempre de ti. 9 Los mulos y los caballos son tercos y no quieren aprender; para acercarse a ellos y poderlos controlar, hay que ponerles rienda y freno. ¡No seas tú como ellos!»
➡️ Aplicación:
La falta de oración, el pecado no confesado y el orgullo nos desconectan de la guía del Espíritu. Si vives en la carne, no puedes esperar claridad espiritual.
V. La guía del Espíritu produce frutos visibles y vida espiritual
La mayor evidencia de que estamos siendo guiados por el Espíritu no son las emociones ni las experiencias místicas, sino el fruto del Espíritu en nuestra vida diaria.
Gálatas 5:22–25
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22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
➡️ Aplicación:
Una vida guiada por el Espíritu se ve. Se nota en cómo hablas, cómo decides, cómo amas, cómo reaccionas. Ser guiado no es algo misterioso, es algo evidente, real, transformador.
Conclusión:
¿Estás realmente dejando que el Espíritu te guíe?
Dios nos ha dado su Espíritu para guiarnos. Él no está en silencio, no está ausente, no está inactivo.
El problema no es que Dios no hable, es que a veces no queremos escuchar.
¿Estás rindiendo tu vida a su guía, o sigues tomando tus decisiones solo?
¿Estás caminando en el Espíritu, o apagando su voz?
¿Estás obedeciendo sus impulsos, o ignorándolos por comodidad?
Salmo 143:10
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10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.
