EN CRISTO, POR ÉL Y PARA ÉL
Conferencia Cipriano de Valera • Sermon • Submitted • Presented
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Presentación: Nombre, familia e iglesia.
Oración (muchos reyes han caminado por este mundo, pero ninguno como tú. Muchos maestros han enseñado en este mundo, pero ninguno como tú. Muchos hombres han pasado y seguirán pasando por este mundo, pero ninguno como tú. Nadie se asemeja a tu grandeza, majestad y poder. Nadie puede compararse a tu hermosura. Tú oh Cristo, eres el Señor. Solo tu eres digno de recibir toda la adoración y la alabanza.)
Adorno: El 22 de Noviembre del año 2018 se estrenó en Madrid un musical bajo el título “33, el mayor influencer de la historia”. Una obra musical que tenía el propósito de dar a conocer la historia de Jesús, quien es mostrado como el personaje más influyente en la historia de la humanidad. Un espectáculo hecho para toda la familia y sobretodo, para un público creyente y no creyente.
En una de las entrevista que concedió Toño Casado, sacerdote y productor de la obra, dijo que “buscaban huir de lo beatífico en el mal sentido de la palabra” y con esto pretendía mostrar a un Jesús más humano y más cercado, un Jesús más accesible. En palabras del productor, quería mostrar al “verdadero Jesús”.
La pregunta es, ¿acaso es necesario separar lo divino de lo humano para mostrar al Jesús verdadero? ¿Acaso es necesario mostrar a Jesús como un revolucionario o como un influencer, como un personaje humano pintoresco a fin de que la gente se interese más en saber quién es Él? ¿Acaso la deidad y la humanidad de Cristo son algún tipo de contradicción en la Escritura?
No tengo ánimos de criticar la obra musical, pero creo que podemos inferir las “presuposiciones teológicas” que guiaron esta producción. Y estas presuposiciones no son únicas del musical 33. Como bien dijo este sacerdote en otra entrevista “cada uno tiene una idea de Jesús”, y esto ha sido así desde que nuestro Señor Jesús estuvo en este mundo.
De hecho, cuando leemos los evangelios, observamos como la gente respondió de diferentes maneras a la persona y obra de Jesucristo. Cada uno de ellos tenía un idea de quién era Jesús. En Marcos 6:3 la gente de su propia tierra se preguntaron unos a otros “»¿No es éste el carpintero, el hijo de María, y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros?”
Sus mismos discípulos en Marcos 4:41 “… se decían unos a otros: «¿Quién, pues, es éste que aún el viento y el mar le obedecen?»”
Y finalmente, los fariseos, quienes no entendía quién era éste a quien tanto criticaban, lo acusaron de blasfemo pues solo Dios puede perdonar pecados.
La controversia acerca de quién es Jesús ha existido desde el inicio de su ministerio en este mundo, y ha continuado a lo largo de los años en la historia de la iglesia. Y esto nos lleva al tema de esta conferencia, porque este año conmemoramos el milésimo septingentésimo aniversario del Concilio de Nicea. Un concilio en el que se abordó el tema de la naturaleza de Cristo.
Y es que, amados hermanos, en la Escritura misma tenemos evidencia de estas controversias y confusiones. Cuando leemos la carta que Pablo escribe a la iglesia en Colosas, vemos que el apóstol está abordando un problema similar. Esta iglesia que había sido plantada por Epafras, estaba siendo influenciadas por ideas y filosofías que cuestionaban la deidad y la suficiencia de Cristo. Y aunque muchos teólogos y comentaristas afirman que es difícil identificar con precisión la herejía a la que Pablo hace frente, podemos estar seguros de que el apóstol quería presentar “al verdadero Jesús”.
Es así como Colosenses 1:11-23 es una de las declaraciones más precisas acerca de la naturaleza y obra de nuestro Redentor.
Y mi intención por medio de este sermón, es mostrar lo que tan claramente nos enseña la Biblia, que Cristo está por encima de todo y de todos. Que todo existe “En Cristo, por Él y para Él”.
Así que te invito a que me acompañes en la lectura de la Palabra de Dios.
Lectura: Colosenses 1:11-23.
CREADOR (Colosenses 1:15-17)
CREADOR (Colosenses 1:15-17)
Pablo afirma de forma incuestionable que Jesús es Señor sobre todas las cosas. Al llamarlo Hijo de Dios no lo hace inferior al Padre sino partícipe de la misma naturaleza divina. El Señor Jesús es Dios mismo encarnado. La forma más clara lo vemos en los versículos 15-17. Hay dos frases que Pablo usa, que podrían causar confusión si no entendemos plenamente lo que el apóstol quiere comunicar.
Jesús es la imagen del Dios invisible: La primera de ellas es que Jesús es la imagen del Dios invisible. Todo ser humano es creado a imagen y semejanza de Dios. Sin importar su condición espiritual, todo hombre y toda mujer porta en sí mismo la imagen de Dios, aunque ésta esté manchada por el pecado. Sin embargo, esta imagen en el ser humano es una revelación parcial e imperfecta de Dios. El ser humano puede mostrar de manera imperfecta alguno de los atributos de Dios, sin embargo, Cristo es la perfecta imagen de Dios al revelar de forma perfecta, exacta y completa a Dios. Cristo es el que hace visible al invisible. En Hebreos 1:3 “Él es el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de Su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de Su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, el Hijo se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,” Nuestro Dios habita en luz inaccesible, en gloria que no podemos contemplar, en una majestad gloriosa que es invisible e inalcanzable, pero en Cristo es perfectamente manifestada de forma tangible. Esto tiene gran significado, porque Cristo es plenamente Dios y plenamente hombre. Cuando Pablo dice en Colosenses 2:9 “Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él,”, está queriendo decir, que Dios el Padre, quien es Espíritu, y por tanto invisible, comparte la misma naturaleza que el Hijo quien es humano y visible. En Cristo podemos ver a Dios, y no solo una representación de Dios, sino a Dios completamente. Él es la imagen del Dios invisible.
Primogénito de toda la creación: La segunda frase pareciera ser más problemática para algunos. Creo que esto se debe a un incorrecto entendimiento de lo que significa la primogenitura en la Biblia. Muchos han usado este texto como un argumento a favor de la creación de Jesucristo. El texto pareciera indicar que Jesús fue el primero en ser creado por Dios, sin embargo, la primogenitura en la Biblia no se trata de un asunto cronológico sino de un derecho y un privilegio. Cuando Esaú le vendió su primogenitura a Jacob, no le vendió un certificado de nacimiento que decía “yo nací primero”, no lo que le vendió fue su derecho a ser el principal heredero del Padre. Que Jesús sea llamado Hijo o Primogénito implica al menos dos cosas: 1) que el Hijo fue engendrado eternamente por el Padre, y por tanto, comparten la misma naturaleza. Un ser humano solo puede engendrar otro ser humano, un perro solo puede engendrar a otro perro. Usted nunca verá a un ser humano engendrando a un cachorro. Ahora bien, personalmente, no creo que podamos llegar a entender cómo funciona y tampoco creo que esto se un obstáculo para afirmar la verdad Bíblica. 2) Que Jesús tiene la supremacía en todo. De hecho, si leemos unos versículos más adelante, vemos que Jesús es llamado también el primogénito de entre los muertos (Colosenses 1:18), Cristo no el primer ser humano en resucitar, sin ir muy lejos, Jesús mismo resucitó a Lázaro. Pablo explica lo que quiere decir con esta frase al final del versículo, “para que en todo tenga primacía”. En Apocalipsis 1:5 vemos el concepto de primogenitura nuevamente conectado con la supremacía, dice así: “y de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con Su sangre,”
Estoy convencido de que los siguientes versículos fueron escritos de forma intencional para evitar todo tipo de confusiones acerca de la persona de Jesús. Pablo procede a mostrar a Jesús como el Creador de todo lo que existe. Jesús es el Creador de todas las realidades, visibles e invisibles, cualquier otra autoridad que exista en el universo, fue creada por Cristo. No hay nada que exista que no haya sido creado por Cristo.
Juan afirma esto mismo en el inicio de su evangelio Juan 1:3 “Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”
Amados, esto tiene implicaciones tremendas. Solo Dios es el Creador, y solo el Creador merece adoración. Escucha lo que dice Apocalipsis 4:11 “«Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque Tú creaste todas las cosas, y por Tu voluntad existen y fueron creadas».”
Acaso hay alguna duda sobre quién es nuestro Señor.
Es el Eterno Creador del Universo. Es Eterno porque es antes de todas las cosas. Él es el Creador de todo y de todos. No es simplemente el influencer más importante de la historia, sin Él no habría historia. Él es el Creador de la historia. La historia es una invención suya. No es un simple hombre, es el Creador de todos los hombres. En este primer punto, Pablo nos muestra que Cristo es el Creador.
CABEZA (Colosenses 1:18-19)
CABEZA (Colosenses 1:18-19)
En segundo lugar, el texto nos enseña que Cristo es la Cabeza de la iglesia. Ya ha sido establecido que Cristo es Señor sobre la creación, pero ahora veremos como es Señor en la nueva creación. El autor de la nueva humanidad, que es la iglesia, su cuerpo.
Esto quiere decir, amados, que Jesús es la máxima autoridad sobre la iglesia. Los evangélicos no necesitamos un Papa, ni un pastor que gobierne todas las iglesias, porque el único hombre con derecho a gobernar sobre toda la iglesia es Cristo. Él es el autor de la iglesia, Él es el principio de la iglesia. Él es e Señor de la iglesia.
De la misma forma que no hay ninguna autoridad en el universo por encima de Cristo, tampoco la hay en su iglesia.
Que Cristo sea la cabeza quiere decir que Él es la autoridad máxima e incuestionable sobre el cuerpo como un todo, pero también sobre la vida de cada miembro individual. Es decir, la iglesia como conjunto debe vivir en sujeción a la cabeza, que es Cristo. Para que esto ocurra, cada miembro debe reconocer y sujetarse a la autoridad de la Cabeza.
Sin embargo, esto es difícil para algunos. Hoy en día hay una gran rechazo al concepto de autoridad, aún dentro de las iglesias. El concepto de sumisión y autoridad es difícil de aceptar para algunos, y esto se debe a los abusos de poder que han existido desde la caída. Hemos visto pastores y líderes comportarse como si fueran los soberanos sobre las vidas de las personas, las manipulan, las explotan y se aprovechan de ellas. Pero Cristo no ejerce su autoridad de esta manera.
No es una autoridad tiránica.
Cristo es la cabeza de la iglesia porque se entregó a sí mismo por la iglesia. Él es el dueño de la iglesia porque la compró con su propia sangre al entregar su vida en forma sacrificial. Que Cristo sea la Cabeza no solo implica su autoridad sino también su cuidado.
Aquellos que somos padres entendemos que somos la autoridad sobre la vida de nuestros hijos, pero no ejercemos esta autoridad a nuestro favor ni para nuestro beneficio sino por el bienestar de nuestros hijos. Nuestra autoridad sobre ellos es una forma de protección, provisión y cuidado. Esta autoridad ofrece guía y corrección.
Así es también con Cristo. Como Cabeza de la iglesia, Él es quien tiene cuidado de su pueblo, Él es quien gobierna a su pueblo, Él es quien dirige a su pueblo, Él es quien provee para su pueblo, Él es quien protege a su pueblo, Cristo es quien corrige a su pueblo, y todo esto lo hace a través de hombres fieles a su Palabra.
1 Pedro 5:4 “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, ustedes recibirán la corona inmarcesible de gloria.”
Los pastores no somos más que mayordomos sobre el pueblo de Dios. El Señor es Cristo. Él es el Principe de los pastores.
Creo que una de las mejores formas que he encontrado para entender la autoridad de mi Señor es el Salmo 23, Él es mi pastor, nada me faltará. En verdad Él me va a pastorear, Él me va a guiar, Él me va a alimentar, Él me va a corregir, Él va a gobernar sobre mi vida y lo hará con cuidado y ternura.
Que Cristo sea la Cabeza de la iglesia implica que la iglesia le pertenece. Como pastores a veces nos referimos a “mi iglesia”, pero en realidad, es la iglesia del Señor.
Pero otra de las implicaciones es que Cristo es quien da inicio a la iglesia. Sin Cristo la iglesia no puede existir, Pablo dice en Colosenses 1:18 “Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía.”
Al resucitar de entre los muertos, Cristo dio inicio a una nueva realidad que no existía antes de su muerte, y es la iglesia. En su muerte y resurrección, Jesús consumó la obra de la redención que hizo posible el nacimiento de la iglesia.
Verás una iglesia no es iglesia simplemente porque personas se reúnan a tener actos y ceremonias religiosas, no lo que hace que una iglesia sea iglesia es que Cristo murió y resucitó por aquellos que son congregados en su nombre.
Él es la Cabeza, es decir la autoridad y el autor de la iglesia.
CONCILIADOR (Colosenses 1:20-23)
CONCILIADOR (Colosenses 1:20-23)
Y esto nos lleva a nuestro último punto. Hasta ahora, hemos visto a Cristo como el Creador del Universo, como la Cabeza de la iglesia, y ahora veremos a Cristo como nuestro conciliador personal con el Padre. Y en esto, Pablo está mostrando la supremacía de Cristo sobre la creación, la iglesia y la redención.
¡Amados, cuán grande es esta verdad! Nuestro Dios es un Dios de paz, que desea tener esta comunión con su pueblo, y ha provisto un medio suficiente por medio del cual puede haber conciliación entre el Dios santo y el hombre pecador. Este conciliador es Cristo y solo Cristo.
Suficiente v.14): Esto lo vemos principalmente desde el versículo 14. No hace falta añadir nada más, la obra de Jesús en la cruz es suficiente. Cuando usted habla con mormones, Testigos de Jehová y católicos romanos, o cualquier otra religión se dará cuenta que el sacrificio de Jesús no es suficiente para ellos, siempre debe haber alguna obra que el hombre deba realizar, o algún sacramento que el hombre deba guardar con el fin de alcanzar la salvación. Pero no es esto lo que enseña la Escritura, Cristo y solo Cristo es suficiente para conceder el perdón de los pecados, solo Cristo puede redimirnos.
Cristo nos reconcilia con el Padre (v.20): Pero este texto nos muestra que Cristo es un conciliador suficiente. En 1 Timoteo 2:5 “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. El hombre en su condición natural pecaminosa, está en enemistad con Dios, es un enemigo de Dios. La iglesia debe proclamar esto a las naciones, el hombre natural es creado por Dios, pero no es hijo de Dios, es su enemigo. Solo por medio de Cristo podemos ser reconciliados, Romanos 5:1 “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Amado amigo que hoy visitas esta iglesia, déjame decirte una cosa, venir a la iglesia no salva a nadie, hacer cosas buenas no compensa el pecado que tú y yo hemos cometido. Tú y yo somos culpables de ofender a Dios con nuestro pecado, cualquier mentira, cualquier mala palabra, mal pensamiento, envidia, orgullo, vanidad, resentimiento, falta de perdón y el egoísmo solo por mencionar algunos, nos separan de Dios, nos ponen en enemistad con él. Y no hay nada que podamos hacer para ser reconciliados a menos que vengamos a Cristo. Solo en Jesús podemos tener una relación restaurada con Dios. No intentes ganarte a Dios por tus obras, no podrás, ven a Jesús y Él te reconciliará con Dios por medio su obra en la cruz. Tal como dice Pablo en este texto Colosenses 1:20 “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.
APLICACIONES (Colosenses 1:11-14)
APLICACIONES (Colosenses 1:11-14)
Cautivados por la persona y obra de Cristo: Mientras meditaba sobre este sermón, pensaba en lo siguiente: es posible tener precisión teológica y ser frío en nuestros corazones. Podemos ser precisos en nuestra cristología y aún así mezquinos en nuestra adoración. Debemos ser cautivados por la verdad, que la persona de Jesús nos cautive, y no que simplemente sepamos articular las verdades acerca de Él. El conocimiento debería llevarnos a la práctica.
Fortalecidos y gozosos por el evangelio: La oración de Pablo es que esta llenura de conocimiento produzca en nosotros una vida de adoración.
Define nuestro ministerio: Colosenses 1:24-29. El contenido y la fuerza es Cristo. También el objetivo (presentar a todos perfectos en Cristo).
Que el Señor nos ayude a permanecer fieles a la doctrina, y que esta fidelidad nos lleve a una vida de verdadera adoración y devoción a Cristo.
Amén, oremos.
