Servicio de Acción de Gracias (Funeral de Francisco García) (SOMAC)
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Servicio de Acción de Gracias
Servicio de Acción de Gracias
En este día, estamos reunidos, por causa de algo triste, algo que duele. Una hombre dejó este mundo, una amigo. Paco, como le decíamos, ha finalizado su carrera.
Desde que se dió el diagnóstico, las esperanzas de vida quedaron reducidas.
Los que han estado cerca de Paco, vieron lo difícil que se volvía el padecimiento, el desánimo y la esperanza de salir adelante.
Lo que temíamos, sucedió. La muerte llegó y no hay nada qué hacer.
Esto es irremediable e inevitable así como lo es lo que viene después de la muerte: “El juicio”
27 Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio,
Si es dolorosa la muerte, lo es más el saber que tendremos un juicio ante el cual no estamos preparados, Y peor si ante él, no contamos con lo necesario para presentar una defensa.
Esa es la triste realidad de la humanidad que muere todos los días y que se enfrenta ante Su Creador para rendir cuentas de su vida aquí en la tierra.
Lo que Dios va a hacer es un análisis de nuestra propia vida y con ello, descubriremos que nuestro pecado es una provocación directa ante un Dios Santo y Justo.
El pecado es oponernos directamente a Su voluntad y estar en rebeldía permanente en contra de Su gobierno.
23 por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios.
Todos los seres humanos hemos pecado, nos hemos rebelado ante la voluntad de Dios y merecemos el justo pago por dicho pecado.
11 Dios es juez justo, Y un Dios que se indigna cada día contra el impío.
Y hay 2 opciones en esta vida, vivirla como necios, creyendo que andamos por el camino correcto siguiendo nuestro propio corazón, o como sabios, descubriendo lo que Dios dice para vivirlo.
Como necios no creeremos que la ley tiene sentencia contra nosotros, y creeremos que tenemos las obras necesarias para salvarnos por nosotros mismos.
(Ro 3.19-20)
19 Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se calle y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios.
20 Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado.
Si escuchamos la Palabra de Dios, nos encontraremos con que Dios nos llama a cuentas, y Él pone encima de nosotros el peso del pecado y la maldad por medio de la culpa, con la cual busca que sintamos ese peso y podamos buscar ayuda.
3 Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió Con mi gemir durante todo el día.
4 Porque día y noche Tu mano pesaba sobre mí; Mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano. (Selah)
Esa búsqueda de ayuda, solo se da al “confesar nuestros pecados” para descargarnos de la culpa y ser perdonados.
5 Te manifesté mi pecado, Y no encubrí mi iniquidad. Dije: «Confesaré mis transgresiones al Señor»; Y Tú perdonaste la culpa de mi pecado. (Selah)
Pero ese perdón se vuelve imposible para nosotros, a causa de que Dios es justo, y Él simplemente no puede perdonar. “El Juez de toda la tierra, ¿no tendría que ser justo?” (Gn 18.25)
Esto trae desesperanza ante una realidad. Dios nos ha dado mandamientos, los hemos quebrantado y merecemos un juicio.
Por eso es que tiene sentido el Evangelio. El mensaje glorioso de Dios para la humanidad: ¡Existen buenas noticias!
23 Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
"La maravilla del evangelio no es que Dios haya elegido el amor en lugar de la justicia, sino que Él fue capaz de permanecer justo al otorgar perdón en amor."
16 »Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna.
8 Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Este es el mensaje que pudimos compartir con nuestro querido Paco, al ver nuestra condición, nuestro inminente juicio, Dios nos lleva a sentirnos “aplastados por el pecado” y en ese momento voltear a ver la noticia de salvación que Él nos da por medio del sacrificio de Cristo.
1 ¡Cuán bienaventurado (feliz/dichoso) es aquel cuya transgresión es perdonada, Cuyo pecado es cubierto!
2 ¡Cuán bienaventurado (feliz/dichoso) el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño!
Esta es la mayor dicha que el Señor nos puede dar: ¡Perdonar nuestros pecados!
Ya que la muerte no la podremos evitar, lo mejor y lo único que nos puede salvar es “estar en paz con Dios” ¡Estar perdonado, ser amado y tener esperanza de la vida eterna!
6 Busquen al Señor mientras puede ser hallado, Llámenlo en tanto que está cerca.
7 Abandone el impío su camino, Y el hombre malvado sus pensamientos, Y vuélvase al Señor, Que tendrá de él compasión, Al Dios nuestro, Que será amplio en perdonar.
Por lo tanto, lo mismo que le dijimos a Paco, lo decimos hoy a todos:
¡Ven a Cristo! ¡Busca la paz con Dios! ¡Cree en la obra de Salvación que hizo!
1 »No se turbe su corazón; crean en Dios, crean también en Mí.
2 »En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, se lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para ustedes.
3 »Y si me voy y les preparo un lugar, vendré otra vez y los tomaré adonde Yo voy; para que donde Yo esté, allí estén ustedes también.
4 »Y conocen el camino adonde voy».
5 «Señor, si no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?», le dijo* Tomás.
6 Jesús le dijo*: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí.
La esperanza de los que han creído en Cristo, es que vivirán con Él para siempre:
2 El ángel prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años.
3 Lo arrojó al abismo, y lo encerró y puso un sello sobre él para que no engañara más a las naciones, hasta que se cumplieran los mil años. Después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.
4 También vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que se les concedió autoridad para juzgar. Y vi las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su mano. Volvieron a la vida y reinaron con Cristo por mil años.
