¡Bienvenido a Casa! 1

Bienvenido a Casa  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 17 views

El hijo pide su herencia y se va, malgasta todo. El padre tiene el derecho -hasta parece justo-,

Notes
Transcript

¡Bienvenido a Casa! 1

Durante el ministerio de Jesús hubo fariseos que pusieron trampas a Jesús con preguntas maliciosas, muchas veces el Señor Jesús sabiendo sus intenciones les respondía con otra pregunta. Porque hay ocasiones que la pregunta en sí misma es la trampa y no importa que la respuesta sea correcta, aun así, parecerá que está mal. Como al niño que le preguntan: di sí o no: ¿tu mamá sabe que eres tonto? si dice sí, admite que es tonto y su mamá lo sabe, si dice no, admite que es tonto y su mamá no lo sabe.
Al Señor Jesús le preguntan si era correcto que los judíos paguen impuestos a los romanos. La trampa era que, si decía que sí, está de acuerdo con una relación injusta que pone en riesgo la santidad del pueblo, si decía que no, era mandarlo a la cárcel por evasión de impuestos o incitación. Jesús pide una moneda y dice: ¿de quién es esta imagen? ¡de César! Pues den a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios. Dar a César lo que le corresponde no compromete su santidad, porque la santidad tiene que ver con lo que le dan a Dios. Responde la pregunta, pero de una forma diferente, sabemos que los impuestos le pertenecen a Roma, pero ¿qué le pertenece a Dios?
Los fariseos, los religiosos de la época se creían tan puros que no le hablaban a la gente común, mucho menos sentarse a comer con ellos por miedo a contaminarse, evitaban lo que consideraban impuro. Veamos la historia de hoy.
“Los cobradores de impuestos y otros pecadores de mala fama a menudo venían a escuchar las enseñanzas de Jesús. Por eso los fariseos y los maestros de la ley religiosa se quejaban de que Jesús se juntaba con semejantes pecadores, ¡y hasta comía con ellos!” (Lucas 15:1–2, NTV)
Los fariseos se preguntan ¿por qué come con ese tipo de personas? porque para ellos era como validar su estilo de vida, ¡vivían mal! Y no sólo come con ellos, parece que disfruta su compañía y ellos se sienten a gusto con él, hay algo en Jesús que le cae bien a los pecadores. Si Jesús es Dios en la tierra ¡debe rodearse de la mejor gente -nosotros-! Los fariseos hacían cosas para ser considerados buenas personas, es más su único trabajo era ¡ser buenos! Y los recaudadores de impuestos y pecadores no hacían nada para ser buenos ¡ni lo intentan!
El Señor Jesús para explicarles narra 3 parábolas con aplicaciones similares, en cada una de ellas algo de valor se pierde: una oveja, una moneda; alguien toma el tiempo necesario para buscarlas, encontrarlas, llevarlas de regreso y después hacer fiesta. En esas parábolas el Señor Jesús se retrata como el pastor que encuentra la oveja y como la mujer que encuentra la moneda y hace la fiesta. La tercerea parábola es más bien una explicación del por qué las anteriores:
“Para ilustrar mejor esa enseñanza, Jesús les contó la siguiente historia: «Un hombre tenía dos hijos. El hijo menor le dijo al padre: “Quiero la parte de mi herencia ahora, antes de que mueras” ...” (Lucas 15:11–12, NTV)
Los fariseos se escandalizan ¡cómo es posible que un hijo haga esa petición! hay que reconocer que ni ahora se ve como algo bueno -hay excepciones-, pedir la herencia era una deshonra, era como si el hijo dijera: papá me estorbas para que yo pueda tener el dinero que me corresponde.
De acuerdo con la costumbre de la época el padre podía tomar al hijo y darle un par de cachetadas de inicio, después mandarlo azotar y desheredarlo.
Los fariseos previendo que viene la golpiza, se emocionan ¡por fín alguien hará lo correcto en esta sociedad!
“… Entonces el padre accedió a dividir sus bienes entre sus dos hijos.” (Lucas 15:11–12, NTV)
Esto toma por sorpresa a los oyentes, el hermano mayor pudo negarse y decir: papá yo no te voy a deshonrar, no voy a recibir ese dinero, pero para que no te sientas mal, lo agarro. Aprovecha que el menor pide la herencia, los 2 reciben el dinero, porque el padre le concede la petición.
Tal como Dios nos da libertad de decidir quedar o salirnos de SU Casa, pero hemos confundido la libertad; libertad no es hacer lo que se te dé la gana, cuando y donde se te dé la gana, eso no es libertad, eso es anarquía, otro tema.
“»Pocos días después, el hijo menor empacó sus pertenencias y se mudó a una tierra distante, donde derrochó todo su dinero en una vida desenfrenada.” (Lucas 15:13, NTV)
¿Qué tan poco es “poco” después? ¿un mes, un día, una hora? la historia hace pensar que eso de pedir el dinero e irse era algo que el hijo tenía planeado desde antes, así que al recibir el dinero sale de casa a disfrutar con sus propios planes.
Quizá la razón por la que se fue es que, se dio cuenta de lo mucho que había deshonrado al padre y se va por vergüenza; se va a un lugar lejano y gasta el dinero. La mejor descripción es que vivió con extravagancias, se compró camello doble joroba, comió en los mejores lugares, invita todas las rondas de café, rentó hotel por mes y llega lo inevitable cuando se gasta desenfrenadamente.
“Al mismo tiempo que se le acabó el dinero, hubo una gran hambruna en todo el país, y él comenzó a morirse de hambre. Convenció a un agricultor local de que lo contratara, y el hombre lo envió al campo para que diera de comer a sus cerdos.” (Lucas 15:14–15, NTV)
“El joven llegó a tener tanta hambre que hasta las algarrobas con las que alimentaba a los cerdos le parecían buenas para comer, pero nadie le dio nada.” (Lucas 15:16, NTV)
Parece que por primera vez pasa por necesidad, toda su vida ha sido tratado como hijo de patrón, su comida caliente, ropa lavada, en casa tenía todo lo que necesitaba, y ahora empieza a pasar neceidad.
Los fariseos se alegran diciendo: “justicia divina”; Dios lo está castigando, está pagando lo que le hizo a su padre.
Sale a buscar trabajo, un ciudadano le da, no porque le tenga compasión, sino porque le podía pagar menos, el trabajo es cuidar marranos ¡nadie quería ese tipo de trabajo! Cuidar cerdos era un trabajo que se daba a retrasados, a los que la sociedad ha descartado. ¿Recuerdan al endemoniado de Gadara? cuando el Señor Jesús lo libera, los demonios se van a unos cerdos que estaban cerca.
“»Cuando finalmente entró en razón, se dijo a sí mismo: “En casa, hasta los jornaleros tienen comida de sobra, ¡y aquí estoy yo, muriéndome de hambre!” (Lucas 15:17, NTV)
“Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de que me llamen tu hijo. Te ruego que me contrates como jornalero’ ”.” (Lucas 15:18–19, NTV)
Cuando el hambre aprieta se acuerda de su casa; es algo bueno, porque recuerda los tiempos de antes y lo hace querer regresar; por primera vez menciona a su padre después que salió de casa. Lo recuerda con cariño, como un padre generoso y de recursos, de manera que hasta los jornaleros tienen comida suficiente todos los días.
Quiere regresar porque se le acabó el dinero; él pensaba que el problema era el dinero, si tan sólo lo tuviera pudiera regresar y decir: papá, te pido perdón por haber salido de la casa, aquí está el dinero, te lo regreso. ¿Qué hay de comer? Pero ¡ya no tiene el dinero!
Así que piensa en un plan, “si consigo que me contrate como un trabajador podré comer, que es lo urgente, porque no hay manera que me siga tratando como hijo, la única manera de entrar es como esclavo; si me da trabajo puedo ahorrar e intentar pagar lo que me dio, con el tiempo puedo ahorrar algo más y quizá pueda comprar mi libertad.”
La palabra jornalero describe a un esclavo, los que trabajan el campo, sin derecho a comida (esto demuestra que este patrón es generoso), el amo no está obligado a protegerlo, sólo trabaja por un salario. Había jornaleros que eran protegidos del patrón, pero este hijo no aspira a esto, la deshonra causada es mucha.
Si él cree que el problema con su padre es el dinero, muestra que en realidad no está arrepentido por la deshonra causada, es el hambre que lo hace querer regresar. En su discurso dice que está arrepentido ¿será así?
Si alguien te insulta delante de tus amigos, te grita, ofende, te quita dinero y se va; y después de un tiempo aparece en tu casa y te dice: “aquí está el dinero”, que todo siga igual ¿arreglaría eso lo de los insultos que te dijo? ¡claro que no!
Pero qué tal si esa persona se acerca delante de todas las personas, se arrodilla y llorando te dice que está arrepentido, que no ha podido dormir pensando en lo que te hizo, te pide perdón y además te devuelve el dinero que te quitó ¿qué harías? ¡ahora es más fácil perdonarlo! ¿no es así?
Pero este hijo tiene que regresar, eso es complicado, porque al irse a otra ciudad se ha contaminado con los gentiles, ha cuidado cerdos, eso lo hace impuro ¡ya no puede regresar a la comunidad así de fácil! Su deshonra no sólo lo ha alejado de su papá sino también de la comunidad.
En ese tiempo cuando algo así pasaba, la comunidad hacía una ceremonia llamada Kazazá, que era un rito de expulsión, si intentaba regresar la comunidad podía romper una vasija de barro delante de él, diciendo: “Fulano está roto, cortado de su pueblo”. Simbolizaba que ya no era bienvenido, ni reconocido como parte del pueblo. El hijo está dispuesto a correr el riesgo con tal de regresar.
“»Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar...” (Lucas 15:20, NTV)
Tal parece que el padre lo ha estado esperando, quizá se adelanta, antes que alguien de la comunidad lo vea y rompa la vasija en Kazazá. El padre observa el camino, quizá todos los días.
“»… Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó.” (Lucas 15:20, NTV)
Los fariseos que siguen la historia se sorprenden ¡el padre corre hacia su hijo! eso era algo impensable, es un anciano y para correr en esa cultura que usan túnicas largas, tenía que levantarla para poder correr y dejar descubiertas las piernas, algo que era considerado vergonzoso en un anciano en esa cultura.
Cuando el hijo ve que su padre viene corriendo, sabiendo que no es común de ver, se imagina lo peor. Cierra los ojos pensando: “quizá viene con una vasija, un machete o una fusta para azotarme y con toda razón”; se detiene, aprieta la mandíbula esperando el golpe o escuchar el sonido de la vasija.
Se sorprende cuando el padre le lanza los brazos, lo aprieta, lo abraza y lo llena de besos. Los besos en esa cultura son frecuentes, pero hay diferentes tipos de besos: el beso del esclavo hacia el amo es en los pies como señal de que no es digno ni siquiera de tocarle las manos. El beso del alumno al maestro, en la mano en señal de respeto.
Pero este anciano no le da el pie, ni la mano, se avienta sobre él y sólo hay 2 lugares donde puedes besar cuando abrazas efusivamente a alguien y estás pegado a su cuerpo: en el cuello o en la mejilla y ese es el beso reservado para los iguales.
El joven llegó con la idea de decirle lo que ha ensayado:
“… ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de que me llamen tu hijo. Te ruego que me contrates como jornalero’ ”.” (Lucas 15:18–19, NTV)
Pero leamos qué sucedió:
“Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de que me llamen tu hijo”.” (Lucas 15:21, NTV)
¿Dónde quedó la parte de ser un jornalero? ¡ya no está! porque, por la forma cómo ha sido recibido, el hijo se ha dado cuenta que, ya ha sido personado, la relación como hijo ¡ya ha sido restaurada! Aun antes que él pudiera decir algo más se da cuenta que el problema no era el dinero ¡el problema era la relación en sí! Al entender eso su corazón es quebrantado y ahí el arrepentimiento es total y verdaro. El problema no es el pecado ¡hay perdón! el problema es la relación fracturada con Dios.
El padre no lo deja terminar de hablar ¡ya escuchó suficiente! El padre busca a su gente y da instrucciones. Quizá piensa ¡mi hijo sigue pensando en qué decir y yo estoy pensando en la fiesta que nos vamos a reventar! Mi hijo piensa en lo que ensayó, yo pienso en ese becerro que hemos engordado por 2 años, la taquiza que nos vamos a echar, unos de tripa.
¿Qué aprendemos? ¡El hijo no puede comprar su regreso a casa! es imposible, no hay manera, la deshonra fue mucha ¡merece ser apedreado! sin embargo el padre lo ha perdonado de manera amorosa y gratuita ¡no le pide nada a cambio para ser perdonado! El hecho de regresar a ÉL basta.
En el centro del mensaje cristiano hay una cruz. Es la historia de Dios a quien ofendimos, pero que nos ama tanto y de tal manera que vino al mundo, nos busca y paga el precio humillándose hasta la muerte en Cruz, dándonos así el perdón aun antes de pedírselo, pero hay que ir a ÉL, no nos confundamos, lo hizo por SU gran Amor, no nos creamos el centro o el protagonista de la historia.
Porque no fue que le dijimos: perdónanos y ahí se le ocurrió la idea de venir ¡no fue así! ÉL ofreció el sacrificio aun antes de nosotros pedir perdón y nos lo ofrece como un regalo. No es un regalo barato ¡todo lo contrario! Fue alto el precio ¡la sangre de Jesús derramada en la Cruz!
El hijo reconoce que ha sido perdonado y acepta el perdón, el padre llama al mayordomo de la familia y dice: “trae el vestido”, está sudoroso, ¿lo bañamos? solo los observa. ¿Cuál vestido señor? ¡el reservado para mis hijos! Ahora con ese vestido puesto, nadie puede tocarlo, apedrearlo o echarle en cara nada, una vez más es el hijo y ha regresado.
Ahora el padre pide el anillo, el encargado dice: las joyerías están cerradas, el padre dice ¡el anillo apartado para mis hijos! después el padre dice: ahora los zapatos.
Y así, el hijo, vestido de gala entra a la fiesta, el rostro en alto, no tuvo que agregar la parte de ser uno de los esclavos, sabe que ha sido perdonado. El Padre de la historia no sólo lo quiere tener en la fiesta, lo quiere tener entre SUS brazos ¡porque es su hijo! Y de todas las formas posibles, el mensaje a su hijo es ¡Bienvenido a Casa!
Quizá la vida nos ha dado la imagen de un padre distorsionado, quizá en lugar de la mano de tu padre ves el puño que te golpeó, una puerta que se cierra, una palabra que hiere y queremos poner esa imagen en nuestro Dios, pero esta historia nos dice que Dios es un Padre que espera amorosamente para celebrar juntos.
La siguiente semana terminamos con la segunda parte de esta mini serie.
Palabra de Dios
Oremos
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.