El perdón de Dios
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I. La dicha del perdón de Dios
I. La dicha del perdón de Dios
1 ¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, Cuyo pecado es cubierto!
2 ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño!
David se siente aliviado cuando Dios perdona su pecado, se siente dichoso, pleno y feliz. ¿Qué mejor cosa hay que el perdón de Dios?
Pero ¿cómo podemos sentirnos de esa manera después de haber pecado tan terriblemente contra el Señor?
El pecado de David fue ruín, fue tremendamente opuesto a Dios y a él mismo con la conducta íntegra que había mostrado.
Veamos:
David es ungido para ser rey siendo un joven (se cree que entre 13-17 años) (1 Samuel 16.13)
13 Entonces Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el Espíritu del Señor vino poderosamente sobre David desde aquel día en adelante. Luego Samuel se levantó y se fue a Ramá.
David había sido fortalecido para cuidar las ovejas de su padre, para derrotar osos y leones que querían devorar a las ovejas. (1 Samuel 17.34-36)
34 Pero David respondió a Saúl: «Su siervo apacentaba las ovejas de su padre, y cuando un león o un oso venía y se llevaba un cordero del rebaño,
35 yo salía tras él, lo atacaba, y lo rescataba de su boca; y cuando se levantaba contra mí, lo tomaba por la quijada, lo hería y lo mataba.
36 »Su siervo ha matado tanto al león como al oso; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha desafiado a los escuadrones del Dios viviente».
David fue fortalecido por el Señor para derrotar al gigante y dar testimonio de su fe en el Señor. (1 Samuel 17.45-50)
45 Entonces dijo David al filisteo: «Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado.
46 »El Señor te entregará hoy en mis manos, y yo te derribaré y te cortaré la cabeza. Y daré hoy los cadáveres del ejército de los filisteos a las aves del cielo y a las fieras de la tierra, para que toda la tierra sepa que hay Dios en Israel,
47 y para que toda esta asamblea sepa que el Señor no libra ni con espada ni con lanza; porque la batalla es del Señor y Él los entregará a ustedes en nuestras manos».
48 Sucedió que cuando el filisteo se levantó y se fue acercando para enfrentarse a David, este corrió rápidamente hacia el frente de batalla para enfrentarse al filisteo.
49 David metió la mano en su saco, sacó de él una piedra, la lanzó con la honda, e hirió al filisteo en la frente. La piedra se hundió en su frente y Goliat cayó a tierra sobre su rostro.
50 Así venció David al filisteo con una honda y una piedra, e hirió al filisteo y lo mató; pero no había espada en la mano de David.
David actuó con integridad cuando sirvió al rey y calmarlo por sus constantes ataques espirituales. (1 Samuel 16.16-23)
16 ordena ahora nuestro señor a sus siervos que están delante de usted, que busquen un hombre que sepa tocar el arpa, y cuando el espíritu malo de parte de Dios esté sobre usted, él tocará con su mano y le pondrá bien».
17 Entonces Saúl dijo a sus siervos: «Búsquenme ahora un hombre que toque bien y tráiganmelo».
18 Y respondió uno de los mancebos: «Yo he visto a un hijo de Isaí, el de Belén, que sabe tocar, es poderoso y valiente, un hombre de guerra, prudente en su hablar, hombre bien parecido y el Señor está con él».
19 Entonces Saúl envió mensajeros a Isaí y dijo: «Envíame a tu hijo David, el que está con el rebaño».
20 Isaí tomó un asno cargado de pan, un odre de vino y un cabrito, y los envió a Saúl con su hijo David.
21 David fue a Saúl y le servía; y Saúl lo amó grandemente y lo hizo su escudero.
22 Y Saúl envió a decir a Isaí: «Te ruego que David se quede delante de mí, pues ha hallado gracia ante mis ojos».
23 Sucedía que cuando el espíritu malo de parte de Dios venía a Saúl, David tomaba el arpa, la tocaba hábilmente con su mano, y Saúl se calmaba y se ponía bien, y el espíritu malo se apartaba de él.
David actuó con integridad cuando fue puesto por Saúl para dirigir al ejército. (1 Samuel 18.30; 21.11)
30 Y salían los capitanes de los filisteos a campaña, y sucedía que cada vez que salían, David se comportaba con más sabiduría que todos los siervos de Saúl, por lo cual su nombre era muy estimado.
11 Pero los siervos de Aquis le dijeron: «¿No es este David, el rey de la tierra? ¿No cantaban de él en las danzas, diciendo: “Saúl mató a sus miles, Y David a sus diez miles”?».
David actuó con integridad cuando tuvo la oportunidad de matar al rey y decidió confiar en el Señor. (1 Samuel 24.10)
10 »Hoy han visto sus ojos que el Señor lo ha puesto en mis manos en la cueva en este día; y algunos me dijeron que lo matara, pero mis ojos tuvieron piedad de usted, y dije: “No extenderé mi mano contra mi rey, porque es el ungido del Señor”.
David actuó con integridad cuando estuvo viviendo con los filisteos y tuvieron guerra con Israel, al irse del campo de batalla. (1 Samuel 29.6-7)
6 Aquis llamó a David y le dijo: «Vive el Señor que tú has sido recto; tu salir y tu entrar en el ejército conmigo son agradables a mis ojos, pues no he hallado mal en ti desde el día en que te pasaste a mí hasta hoy. Sin embargo, no eres agradable a los ojos de los príncipes.
7 »Ahora pues, vuelve y vete en paz, para que no desagrades a los príncipes de los filisteos»
David actuó con integridad en su trato con los demás, protegiendo las aldeas, y no abusando de la ocasión, así como respetando a los hacendados (el caso del esposo de Abigail) (1 Samuel 25.14-16)
14 Pero uno de los criados avisó a Abigail, mujer de Nabal: «David envió mensajeros desde el desierto a saludar a nuestro señor, pero él los ha tratado mal.
15 »Sin embargo, los hombres fueron muy buenos con nosotros; no nos maltrataron ni nos faltó nada cuando andábamos con ellos, mientras estábamos en el campo.
16 »Como muro fueron para nosotros tanto de noche como de día, todo el tiempo que estuvimos con ellos apacentando las ovejas.
David actuó con integridad con los que asesinaron al rey y lamentó su muerte. (2 Samuel 1.23-26)
23 »Saúl y Jonatán, amados y amables en su vida, Y en su muerte no fueron separados; Más ligeros eran que águilas, Más fuertes que leones.
24 »Hijas de Israel, lloren por Saúl, Que las vestía lujosamente de escarlata, Que ponía adornos de oro en sus vestidos.
25 »¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! Jonatán, muerto en tus alturas.
26 »Estoy afligido por ti, Jonatán, hermano mío; Tú me has sido muy estimado. Tu amor fue para mí más maravilloso Que el amor de las mujeres.
David actuó con integridad cuando mandó traer el arca y compró el terreno del israelita que era propietario. (2 Samuel 24.22-25)
22 Y Arauna dijo a David: «Tome y ofrezca mi señor el rey lo que parezca bien a sus ojos. Mire, los bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para la leña.
23 »Todo, oh rey, Arauna lo da al rey». Y Arauna dijo al rey: «Que el Señor su Dios le sea propicio».
24 Pero el rey dijo a Arauna: «No, sino que ciertamente por precio te lo compraré, pues no ofreceré al Señor mi Dios holocausto que no me cueste nada». Y David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos (570 gramos) de plata.
25 Y allí edificó David un altar al Señor, y ofreció holocaustos y ofrendas de paz. El Señor escuchó la súplica por la tierra y la plaga fue detenida en Israel.
David actuó conforme al corazón de Dios al proponer construir un templo. (2 Samuel 7.1-17)
1 Sucedió que cuando el rey David ya moraba en su casa, y el Señor le había dado descanso de sus enemigos por todos lados,
2 el rey dijo al profeta Natán: «Mira, yo habito en una casa de cedro, pero el arca de Dios mora en medio de cortinas».
3 Entonces Natán dijo al rey: «Vaya, haga todo lo que está en su corazón, porque el Señor está con usted».
4 Y esa misma noche la palabra del Señor vino a Natán:
5 «Ve y dile a Mi siervo David: “Así dice el Señor: ‘¿Eres tú el que me va a edificar una casa para morar en ella?
6 ’Pues no he morado en una casa desde el día en que saqué de Egipto a los israelitas hasta hoy, sino que he andado errante en una tienda, en un tabernáculo.
7 ’Dondequiera que he ido con todos los israelitas, ¿hablé palabra a alguna de las tribus de Israel, a la cual haya ordenado que pastoreara a Mi pueblo Israel, diciéndoles: “¿Por qué ustedes no me han edificado una casa de cedro?” ’ ”.
8 »Ahora pues, así dirás a Mi siervo David: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Yo te tomé del pastizal, de seguir las ovejas, para que fueras príncipe sobre Mi pueblo Israel.
9 ’Y he estado contigo por dondequiera que has ido y he exterminado a todos tus enemigos de delante de ti, y haré de ti un gran nombre como el nombre de los grandes que hay en la tierra.
10 ’Asignaré también un lugar para Mi pueblo Israel, y lo plantaré allí a fin de que habite en su propio lugar y no sea perturbado de nuevo, ni los malvados los aflijan más como antes,
11 desde el día en que ordené que hubiera jueces sobre Mi pueblo Israel. A ti te daré reposo de todos tus enemigos. El Señor también te hace saber que el Señor te edificará una casa.
12 ’Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino.
13 ’Él edificará casa a Mi nombre, y Yo estableceré el trono de su reino para siempre.
14 ’Yo seré padre para él y él será hijo para Mí. Cuando cometa iniquidad, lo castigaré con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres,
15 pero Mi misericordia no se apartará de él, como la aparté de Saúl a quien quité de delante de ti.
16 ’Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de Mí; tu trono será establecido para siempre’ ”».
17 Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión, así Natán habló a David.
David actuó bien al ofrendar de su propio tesoro personal para la construcción del templo. (1 Crónicas 29.3-5)
3 »Además, en mi amor por la casa de mi Dios, el tesoro que tengo de oro y de plata, lo doy a la casa de mi Dios, además de todo lo que ya he provisto para la santa casa, es decir, 102 toneladas de oro, del oro de Ofir, y 238 toneladas de plata acrisolada para revestir las paredes de los edificios;
5 de oro para las cosas de oro, y de plata para las cosas de plata, es decir, para toda la obra hecha por los artesanos. ¿Quién, pues, está dispuesto a dar su ofrenda hoy al Señor?».
David no transgredió las normas de los levitas y sacerdotes para ingresar al templo u ofrecer algún sacrificio. (1 Samuel 30.7-8)
7 Entonces dijo David al sacerdote Abiatar, hijo de Ahimelec: «Te ruego que me traigas el efod». Y Abiatar llevó el efod a David.
8 Y David consultó al Señor: «¿Perseguiré a esta banda? ¿Podré alcanzarlos?». Y Él le respondió: «Persíguelos, porque de cierto los alcanzarás y sin duda los rescatarás a todos».
Hasta que… cayó en la tentación (2 Samuel 11-12)
Le dio entrada a la tentación al ver a Betsabé y codiciarla. (2 Samuel 11.2)
2 Al atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de aspecto muy hermoso.
No le bastó con esto, sino que mandó traerla. (2 Samuel 11.3-4)
3 David mandó a preguntar acerca de aquella mujer. Y alguien dijo: «¿No es esta Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías el hitita?».
4 David envió mensajeros y la tomaron; y cuando ella vino a él, él durmió con ella. Después que ella se purificó de su inmundicia, regresó a su casa.
La tomó. (2 Samuel 11.4-5)
4 David envió mensajeros y la tomaron; y cuando ella vino a él, él durmió con ella. Después que ella se purificó de su inmundicia, regresó a su casa.
5 Y Betsabé concibió; y envió aviso a David diciéndole: «Estoy encinta».
Cuando se enteró que estaba embarazada, hizo traer a suu esposo, un guerrero valiente, para que llegara a su casa y engañarlo de que el hijo sería suyo. (2 Samuel 11.5-8)
5 Y Betsabé concibió; y envió aviso a David diciéndole: «Estoy encinta».
6 Entonces David envió a decir a Joab: «Envíame a Urías el hitita». Y Joab envió a Urías a David.
7 Cuando Urías vino a él, David le preguntó por Joab, por el pueblo y por el estado de la guerra.
8 Después dijo David a Urías: «Desciende a tu casa, y lava tus pies». Salió Urías de la casa del rey, y tras él fue enviado un obsequio del rey.
Al no convencerlo, lo intentó embriagar. ((2 Samuel 11.9-13)
9 Pero Urías durmió a la entrada de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no bajó a su casa.
10 Cuando se lo contaron a David, le dijeron: «Urías no bajó a su casa», David dijo a Urías: «¿No has venido de hacer un viaje? ¿Por qué no bajaste a tu casa?».
11 Urías respondió a David: «El arca, Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab y los siervos de mi señor acampan a campo abierto. ¿He de ir yo a mi casa para comer, beber y acostarme con mi mujer? Por su vida y la vida de su alma, que no haré tal cosa».
12 Entonces David dijo a Urías: «Quédate aquí hoy también, y mañana te dejaré ir». Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente.
13 Y David lo convidó a comer y a beber con él, y lo embriagó. Al anochecer Urías salió a acostarse en su cama con los siervos de su señor, pero no descendió a su casa.
Como no lo consiguió, lo mandó matar por medio del frente de batalla.(2 Samuel 11.14-15)
14 A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab, y la envió por mano de Urías.
15 En la carta había escrito: «Pongan a Urías al frente de la batalla más reñida y retírense de él, para que sea herido y muera».
Una vez muerto, no se entristeció, no lo vio como un luto, tomó a la viuda y la hizo su mujer. (2 Samuel 11.23-27)
23 Y el mensajero dijo a David: «Los hombres prevalecieron contra nosotros y salieron al campo contra nosotros, pero los rechazamos hasta la entrada de la puerta.
24 »Pero los arqueros tiraron contra sus siervos desde la muralla; y algunos de los siervos del rey han muerto, y también su siervo Urías el hitita ha muerto».
25 Entonces David dijo al mensajero: «Así dirás a Joab: “No tengas pesar por esto, porque la espada devora tanto a uno como al otro. Haz más fuerte tu combate contra la ciudad y destrúyela”; y tú aliéntalo».
26 Al oír la mujer de Urías que su marido Urías había muerto, hizo duelo por su marido.
27 Cuando pasó el luto, David mandó traerla a su casa, y ella fue su mujer; y dio a luz un hijo. Pero lo que David había hecho fue malo a los ojos del Señor.
Pasó el tiempo y no se arrepintió, ni sintió pesar por lo que había hecho.
Hasta que se le da la revelación de que el niño morirá, y aun ahí, él clamó a Dios por el niño, pero no mencionó sus pecados. (2 Samuel 12.15-23)
15 Y Natán regresó a su casa. Entonces el Señor hirió al niño que la viuda de Urías dio a David, y se puso muy enfermo.
16 David rogó a Dios por el niño; y ayunó, y fue y pasó la noche acostado en el suelo.
17 Los ancianos de su casa se pusieron a su lado para levantarlo del suelo, pero él no quiso, y no comió con ellos.
18 Sucedió que al séptimo día el niño murió. Los siervos de David temían informarle que el niño había muerto, pues se decían: «Si cuando el niño todavía estaba vivo, le hablábamos y no nos escuchaba, ¿cómo, pues, vamos a decirle que el niño ha muerto? Puede hacerse daño».
19 Pero viendo David que sus siervos susurraban entre sí, comprendió que el niño había muerto, y dijo a sus siervos: «¿Ha muerto el niño?». «Ha muerto», respondieron ellos.
20 Entonces David se levantó del suelo, se lavó, se ungió y se cambió de ropa; entró en la casa del Señor y adoró. Después vino a su casa y cuando pidió, le pusieron comida delante y comió.
21 Así que sus siervos le dijeron: «¿Qué es esto que ha hecho? Mientras el niño vivía, usted ayunaba y lloraba, pero cuando el niño murió, se levantó y comió pan».
22 Y él respondió: «Mientras el niño aún vivía, yo ayunaba y lloraba, pues me decía: “¿Quién sabe si el Señor tendrá compasión de mí y el niño viva?”.
23 »Pero ahora que ha muerto, ¿por qué he de ayunar? ¿Podré hacer que vuelva? Yo iré a él, pero él no volverá a mí».
Fue hasta que el profeta Natán lo confrontó, que el Señor le concedió Su gracia para arrepentimiento, para confesar su pecado y para confiar en el Señor y ser perdonado. (2 Samuel 12.7-13)
7 Entonces Natán dijo a David: «Tú eres aquel hombre. Así dice el Señor, Dios de Israel: “Yo te ungí rey sobre Israel y te libré de la mano de Saúl.
8 ”Yo también entregué a tu cuidado la casa de tu señor y las mujeres de tu señor, y te di la casa de Israel y de Judá; y si eso hubiera sido poco, te hubiera añadido muchas cosas como estas.
9 ”¿Por qué has despreciado la palabra del Señor haciendo lo malo ante Sus ojos? Has matado a espada a Urías el hitita, has tomado su mujer para que sea mujer tuya, y a él lo has matado con la espada de los amonitas.
10 ”Ahora pues, la espada nunca se apartará de tu casa, porque me has despreciado y has tomado la mujer de Urías el hitita para que sea tu mujer”.
11 »Así dice el Señor: “Por eso, de tu misma casa levantaré el mal contra ti; y aun tomaré tus mujeres delante de tus ojos y las daré a tu compañero, y este se acostará con tus mujeres a plena luz del día.
12 ”En verdad, tú lo hiciste en secreto, pero Yo haré esto delante de todo Israel y a plena luz del sol”».
13 Entonces David dijo a Natán: «He pecado contra el Señor». Y Natán dijo a David: «El Señor ha quitado tu pecado; no morirás.
El nombre David, significa: Bienamado, Amoroso.
a) Bienaventurado:
a) Bienaventurado:
Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento 835. אֶשֶׁר ésher
ésher
b) Transgresión:
b) Transgresión:
Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento 6588. פֶּשַׁע pésha
pésha
c) Perdón
c) Perdón
Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento 5375. נָשָׂא nasá
nasá
d) Culpa:
d) Culpa:
Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento 2803. חָשַׁב kjasháb
kjasháb
Dios ha decidido perdonar a David, y con ello, soltar las acusaciones que tenía contra él. Esto, anunciando a Cristo, quien cargó con nuestra culpa y maldad para que Dios nos conceda el perdón, y quite el acta de acusación contra nosotros.
Cómo asesorar a las personas para que cambien: El procedimiento bíblico de los cuatro pasos El Propósito de la Confesión
Así que, la confesión es un elemento decisivo en el procedimiento del cambio. Sin ella, no puede haber perdón ni reconciliación. Si el consejero desea ayudar a las personas a construir una relación con Dios o con los demás, primero él debe quitar los escombros del pasado para abrir paso a un cimiento adecuado.
Tanto el perdonar como el confesar implican “soltar” es decir, el confesar suelta la verdad que se ha ocultado para dejar de incubrir la iniquidad, se descarga de los pecados para poder acceder al perdón.
el que perdona, de igual manera “suelta” las evidencias que tiene para acusar, suelta la deuda que se le ha hecho con la ofensa y libera de la atadura al ofensor.
Bendiciones.
