Mi Mayor Anhelo - 10 Mandamientos - Parte 10

Éxodo - 10 Mandamientos  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Introducción

En 2010 salió una película llamada La Red Social. Cuenta la historia de Mark Zuckerberg y cómo se creó Facebook.
Es la historia de un joven brillante… que pasa de ser un estudiante más, a convertirse en el multimillonario más joven del mundo. Fama. Reconocimiento. Dinero. Poder.
Lo tenía todo. Y sin embargo, ¿sabes cómo termina la película?
Solo. Frente a la computadora. Actualizando el perfil de alguien que ya no está en su vida. Esperando que lo acepten. Buscando… algo más.
Porque la codicia no siempre grita. A veces solo susurra: “Un poco más y ya.”
Pero ese “ya” nunca llega.
Hoy vivimos en esa cultura. Una cultura donde lo que tienes nunca es suficiente. Siempre hay alguien que tiene más.
Y no lo ves en la calle… Lo ves en la palma de tu mano. Cada scroll te recuerda lo que no tienes.
La casa. El cuerpo. La familia. La pareja. La vida.
Y sin darte cuenta, tu corazón empieza a decir: “Yo también quiero eso.”
Pero Dios no lo llama “ambición”. Ni “motivación”. Dios lo llama por su nombre:
Codicia.
Y hoy, llegamos al último mandamiento. Uno que no tiene que ver con lo que haces… sino con lo que deseas. Uno que no se rompe con las manos… sino con los ojos, con la comparación… y con el corazón.

🟪I. El Mandamiento: No Codiciarás

Éxodo 20:17

✳️A. Exposición del Texto

Exodus 20:17 NBLA
17 »No codiciarás la casa de tu prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo»
El verbo “codiciar” (ḥāmad) en hebreo no implica solo un deseo visual, sino un deseo interno y activo de apropiarse de lo que no es legítimamente propio.
Lista específica y progresiva: casa → esposa → siervo → animales → “nada que sea de tu prójimo”.
Esto resalta la naturaleza total del mandamiento: abarca relaciones, posesiones, estatus y pertenencias.
El mandamiento no prohíbe el deseo en sí, sino el deseo mal dirigido: desear lo que Dios le ha dado a otro.
Isaiah 53:2 NBLA
2 Creció delante de Él como renuevo tierno, Como raíz de tierra seca. No tiene aspecto hermoso ni majestad Para que lo miremos, Ni apariencia para que lo deseemos.
Psalm 68:16 NBLA
16 ¿Por qué miran con envidia, oh montes de muchos picos, Al monte que Dios ha deseado para morada Suya? Ciertamente el Señor habitará allí para siempre.
La diferencia está en el objeto del deseo y la motivación del corazón:
Desear a Dios, Su presencia, o Su justicia es bueno.
Desear lo que pertenece legítimamente a otro, con intención de tenerlo para uno, es quebrantar este mandamiento.
A diferencia de los mandamientos anteriores, este no se enfoca en una acción observable, sino en el deseo oculto del corazón.

🔍B. Teología en el Éxodo

1. ✍️ Intención del Autor

Moisés está cerrando el Decálogo con un mandamiento que apunta directamente al corazón, como un resumen moral interno de todos los anteriores.
Marca el punto donde la Ley transiciona de lo externo a lo interno: no basta con no robar, no adulterar o no matar… si en el corazón se desea lo ajeno, ya se quebrantó la ley.

2. 🌵Importancia para Israel en el Desierto

Israel venía de la esclavitud, donde no tenían posesiones propias. Ahora, como pueblo libre, cada uno recibiría su porción, su herencia.
Este mandamiento preserva la unidad y la justicia social en una comunidad donde el reparto justo de recursos era esencial.
Dios está formando una sociedad santa. La codicia es una amenaza silenciosa que socava la confianza, la paz, y la gratitud dentro del pueblo.
Además, revela un principio teológico profundo: lo que Dios le da a otro, no te lo ha negado por olvido, sino por soberanía.

3. 📊 Realidades Actuales

Vivimos en la era de la comparación constante.
Abres tu celular… y ahí está:
La foto de la casa que soñaste, pero nunca has podido tener.
La pareja feliz, mientras tú apenas sobrevives en tu relación.
El ministerio que crece, mientras tú sientes que estás estancado.
El cuerpo, el auto, el viaje, la boda… de otro.
Y sin decirlo en voz alta, algo dentro de ti susurra: “¿Por qué ellos sí… y yo no?”
No le llamamos pecado. Le llamamos “motivación”, “meta”, “sueño”, pero al final siguen siendo codicia.
Codicia disfrazada de inspiración… y nos envenena el corazón.
Nos roba la gratitud.
Nos rompe las relaciones.
Nos hace pensar que Dios nos ha quedado a deber.
La cultura nos alimenta con frases como:
“Tú también lo mereces.”
“Si él pudo, tú también.”
“Reclámalo, es tuyo.”
Pero Dios dice: “No codiciarás lo que ya le pertenece a otro.”
Porque cuando codicias lo de otro, no solo estás despreciando a tu prójimo… Estás diciendo que lo que Dios te dio no fue suficiente.

4. 📌Aplicación para Hoy

¿Qué cosas has estado deseando, no porque las necesites, sino porque las tiene alguien más?
¿Te comparas constantemente con la casa, pareja, ingresos, cuerpo o vida de otros?
¿Esa comparación te ha llevado a la frustración, envidia, insatisfacción o incluso pecado?
¿Puedes confiar hoy que Dios te ha dado exactamente lo que necesitas para tu bien y Su gloria?
Este mandamiento te invita a reconocer que el problema no está en lo que no tienes… sino en no confiar en el Dios que sabe lo que necesitas.
Dios no está reprimiendo tu deseo, sino redirigiéndolo a lo eterno.
Philippians 4:11–12 NBLA
11 No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad.

🟪II. El Corazón Codicioso

❤️A. El origen del problema es el corazón

La codicia no comienza con los ojos… comienza con el corazón.
James 4:1–2 NBLA
1 ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No vienen de las pasiones que combaten en sus miembros? 2 Ustedes codician y no tienen, por eso cometen homicidio. Son envidiosos y no pueden obtener, por eso combaten y hacen guerra. No tienen, porque no piden.
Santiago describe el camino descendente: codicias → envidias → peleas → destrucción.
El problema no es solo lo que deseas, sino por qué lo deseas y cómo respondes cuando no lo tienes.
La codicia te hace creer que tu felicidad depende de obtener lo que otro tiene, y si no lo logras… atacas, compites, divides.

🤥B. La mentira detrás de la codicia

Genesis 3:6 NBLA
6 Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió. También dio a su marido que estaba con ella, y él comió.
Eva codició el fruto.
El problema no era el fruto… sino el corazón que no confió en Dios.
Codició algo que parecía bueno, pero era ajeno, prohibido, destructivo.
La raíz de la codicia es creer que Dios te está reteniendo algo mejor.
Y esa mentira sigue viva hoy:
“Dios le dio eso a esa persona, pero no a mí.”
“Si tan solo tuviera eso, sería feliz.”
“Dios se ha olvidado de mí…”
Pero la codicia no solo nos lleva al pecado… nos roba la paz.
El diablo no necesita tentarte con algo malo… solo necesita convencerte de que Dios te está ocultando algo bueno.

🤑C. Codicia en acción: la parábola del rico insensato

Luke 12:15–21 NBLA
15 También les dijo: «Estén atentos y cuídense de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes». 16 Entonces les contó una parábola: «La tierra de cierto hombre rico había producido mucho. 17 »Y él pensaba dentro de sí: “¿Qué haré, ya que no tengo dónde almacenar mis cosechas?”. 18 »Entonces dijo: “Esto haré: derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes, y allí almacenaré todo mi grano y mis bienes. 19 ”Y diré a mi alma: alma, tienes muchos bienes depositados para muchos años; descansa, come, bebe, diviértete”. 20 »Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, ¿para quién será lo que has provisto?”. 21 »Así es el que acumula tesoro para sí, y no es rico para con Dios».
Jesús nos advierte: la codicia se disfraza de ambición, pero en realidad es idolatría.
El hombre rico tenía mucho… pero no tenía a Dios.
Planeaba para su comodidad futura, pero olvidó su condición eterna.
“Necio, esta misma noche te reclamarán el alma…”
La codicia es miope. Vive para lo inmediato y olvida lo eterno.
Este hombre no es una caricatura lejana… es el empresario moderno, el influencer, el cristiano ‘productivo’ que solo mide su vida por lo que puede guardar, mostrar o acumular. Pero Jesús le llama: necio.
Lo que experimentó, no fue una tragedia financiera. Fue una tragedia espiritual. Dios mismo le dice: ‘Esta noche… tu alma será reclamada’. Qué ironía: preparó todo, menos su eternidad.
❓¿Qué estás deseando en secreto, que hoy el Espíritu Santo quiere transformar en confianza?

⚠️D. La codicia es peligrosa porque nos hace desconfiar de Dios

Porque nadie más la puede ver… pero Dios sí.
Porque no rompe reglas visibles… pero sí rompe corazones, relaciones y la comunión con Dios.
La codicia es peligrosa porque es un pecado silencioso que susurra “Dios, no eres suficiente”.
La codicia no es solo desear… Es desear mal. Es no confiar en la provisión de Dios. Es creer que tú sabes mejor que Él lo que necesitas.
Quizás nadie lo ha notado. Quizás tú mismo lo justificas. Pero hoy, el Espíritu Santo te está mostrando algo: no necesitas tener más… necesitas confiar más.

🟪III. Mi Único Anhelo DEBE SER Cristo

🪙A. Cristo es el Tesoro que supera todos los tesoros

Philippians 3:7–8 NBLA
7 Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por Él lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo,
Pablo tenía estatus, logros, moralidad externa… pero cuando vio a Cristo, todo lo demás palideció.
El problema no era que tuviera mucho… el problema era pensar que eso era suficiente. Pero cuando Cristo entró, todo cambió.
La codicia se desvanece cuando Cristo se convierte en nuestro único y verdadero tesoro.
No codiciamos menos al disciplinarnos más… sino al desear más intensamente a Cristo.

🤍B. La Presencia de Dios satisface el alma

Psalm 73:25–26 NBLA
25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a Ti? Fuera de Ti, nada deseo en la tierra. 26 Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, Pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre.
Asaf pasó por la comparación, la envidia, la amargura… pero todo cambió cuando entró al santuario y vio a Dios.
Su corazón codicioso fue sanado cuando Dios mismo se volvió su porción.
Lo que Asaf necesitaba no era lo que tenían los impíos… era recordar quién era su Dios.
“Nada deseo en la tierra” no significa apatía… significa adoración exclusiva.

➡️C. El Evangelio redirige nuestros deseos

Hebrews 13:5 NBLA
5 Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque Él mismo ha dicho: «Nunca te dejaré ni te desampararé»,
“Esten contentos con lo que tienen”
El Evangelio no reprime el deseo. Lo redirige.
La promesa de Su presencia reemplaza la ansiedad por tener más.
La raíz de la codicia es la desconfianza en Dios. La raíz del contentamiento es Su fidelidad.

➡️D. Mi anhelo debe ser el Reino de Dios

Matthew 6:33 NBLA
33 »Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.
Jesús no solo expone el problema… ofrece una nueva dirección.
No busques lo que otros tienen. Busca a Aquel que lo tiene todo.
No persigas lo que otros presumen… busca al Dios que provee lo que permanece
No es que te falten cosas… es que no estás buscando al Rey.

👑E. Cuando Cristo es mi anhelo, nada me falta

Tus ojos dejan de mirar lo que tienen los demás…
Tu alma deja de compararse…
Tus palabras cambian: “No me falta nada… porque lo tengo a Él.”
Puedes decir como Pablo en Filipenses 4:11-13
Philippians 4:11–13 NBLA
11 No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Cuando Cristo es mi todo, el alma descansa. La codicia pierde fuerza. Y puedo decir con gozo: tengo hambre… pero estoy lleno. Tengo poco… pero tengo a Cristo. Y si tengo a Cristo… tengo todo.

🟪IV. El anhelo por Cristo hecho visible

✅ A. Se cumple en Cristo, no en nuestro esfuerzo

Romans 13:9 NBLA
9 Porque esto: «No cometerás adulterio, no matarás, no hurtarás, no codiciarás», y cualquier otro mandamiento, en estas palabras se resume: “Amaras a tu projimo como a ti mismo.”
Este mandamiento no se cumple apretando los dientes o sintiéndote culpable por desear cosas.
Se cumple cuando tu corazón es transformado por el Evangelio, y Cristo se convierte en tu mayor tesoro.
Solo en Él puedes desear bien… porque Él ya vivió sin codicia y venció por ti.
Ezekiel 36:26 NBLA
26 ’Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
¿Te das cuenta? No necesitas solo cambiar tus hábitos. Necesitas un corazón nuevo. Y Cristo ya te lo dio.

🌱 ¿Cómo vivirlo?

Deja de luchar solo con lo que deseas. Corre a Cristo cada día. Abre tu Biblia. Derrama tu corazón. Recuerda que el cambio real empieza con comunión real.
Este mandamiento no es solo una invitación… es un espejo que te lleva a los pies de Aquel que sí lo cumplió perfecto.

✅ B. Se practica con gratitud concreta

1 Thessalonians 5:18 NBLA
18 Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.
La gratitud rompe la raíz de la codicia.
Porque el alma que agradece… reconoce que ha recibido más de lo que merece.
No es un “gracias” general. Es un ejercicio diario de abrir los ojos a la provisión de Dios.
🌱 ¿Cómo vivirlo?

Antes de abrir redes sociales… abre tu boca y agradece.

Hazlo específico:
“Señor, gracias por esta casa, aunque no sea la más grande. Gracias por mi cuerpo, aunque tenga limitaciones. Gracias por este día, aunque no empezó perfecto.”

✅ C. Se demuestra con contentamiento intencional

1 Timothy 6:6–8 NBLA
6 Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento. 7 Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él. 8 Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos.
El contentamiento no llega solo. Se entrena. Se decide. Se repite.
Es una forma de decirle al mundo y a tu carne:
“No necesito todo eso… porque ya tengo a Cristo.”

🌱 ¿Cómo vivirlo?

Cuando veas algo que no tienes —esa casa, ese viaje, ese logro—... haz una pausa y di:
“Señor, si no me lo has dado, es porque no lo necesito hoy. Ayúdame a confiar en tu sabiduría.”

✅ D. Se vive con generosidad real

Acts 20:35 NBLA
35 “En todo les mostré que así, trabajando, deben ayudar a los débiles, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: ‘Más bienaventurado es dar que recibir.’ ”
¿Cómo sabes que la codicia está perdiendo poder? Cuando puedes dar sin miedo.
La generosidad es el lenguaje del contentamiento.

🌱 ¿Cómo vivirlo?

Esta semana, comparte algo que normalmente guardarías solo para ti:
Invita a alguien a comer.
Dona ropa que no necesitas.
Comparte tiempo, atención o palabras de afirmación.
La codicia dice: “¿Y yo?” El corazón lleno de Cristo dice: “¿Y ellos?”

✳️ En resumen:

💡Cumplimos este mandamiento cuando dejamos de mirar lo que nos falta… y empezamos a vivir agradecidos, contentos y generosos, porque nuestro corazón está lleno de Cristo.
Esto es el anhelo por Cristo hecho visible. No solo es lo que hablas… sino en la forma en que miras, piensas, compras, hablas y compartes.
“Entonces… ¿qué busca realmente Dios con este mandamiento?” “¿Solo que dejemos de desear cosas que no son nuestras?” “No. Es algo mucho más profundo, más hermoso… y más eterno.”

Idea Central

💡 Dios no solo prohíbe codiciar, nos invita a desear lo eterno: desear a Cristo como nuestro mayor anhelo.

🟪V. Conclusión y Llamado Final

✝️ ¿Qué revela hoy tu corazón?

Hemos recorrido el camino de un mandamiento que no se ve con los ojos, pero que se esconde en el alma. Un mandamiento que no apunta a tus manos, sino a tus deseos.
Y tal vez hoy, al escuchar la Palabra, el Espíritu Santo te ha mostrado que hay codicia… disfrazada de comparación, de frustración, de “sueños” que en realidad solo quieren lo que otro tiene.
Pero este mandamiento no está aquí para aplastarte. Está aquí para llevarte a Cristo.
Él no solo te dice: “No codicies”. Él te invita: “Ven a mí. Yo soy suficiente.”
La solución no es cerrar los ojos… Es abrirlos para ver a Jesús.
No es dejar de desear… Es redirigir tu deseo al único digno: Cristo Jesús, el Tesoro de todos los tesoros.

🛐 Así que aquí está el llamado:

Si has estado deseando lo ajeno… arrepiéntete hoy. No lo maquilles. Llama al pecado por su nombre.
Si tu corazón está inquieto, insatisfecho… vuelve a Cristo. Él es tu porción, tu contentamiento, tu paz.
Si sabes que has vivido con comparación y queja… ríndelo en el altar. Que esta sea la mañana donde dejes de decir “¿Y yo?” y empieces a decir: “Gracias, Señor. Porque lo tengo a Ti.”

🎯 ¿Qué necesitas hacer hoy?

No esperes a estar “mejor”. No luches solo.
Ven como estás… y deja que el Espíritu Santo haga lo que solo Él puede hacer: darte un corazón nuevo.
“Cristo ya vivió sin codicia por ti. Murió por tus deseos desviados. Resucitó para darte un nuevo corazón que lo anhele solo a Él.”
🕊️ Y si hoy decides rendir tu codicia y abrazar a Cristo como tu mayor anhelo… No te vas a quedar vacío. Te vas a quedar lleno. Lleno de paz. Lleno de propósito. Lleno del único Tesoro que nunca se acaba. Porque cuando tienes a Cristo… no te falta nada.

Bendición y Oración

Iglesia Identidad, que el Señor te bendiga y te guarde, que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia, que el Señor alce sobre ti Su rostro, y te de paz, en el nombre de Jesús, Amén.
PROPÓSITO DE IDENTIDAD
“Acercar a las personas a Jesús de una manera real y práctica, dándoles las herramientas para alcanzar la madurez en Cristo y ser miembros de Su familia; con el objetivo de prepararlas para servir a la Iglesia y a la comunidad, glorificando así el nombre de Dios.”
AÑO DE LA PLENITUD
Ephesians 3:19 NBLA
19 y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que sean llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.
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