Serie: Jesús y el trabajo
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Introducción
Introducción
En España, el trabajo se ha convertido en una de las mayores fuentes de ansiedad.
Hay presión por producir, miedo al desempleo, precariedad laboral, estrés crónico y dificultad para conciliar con la vida personal. Muchos creyentes no están exentos: se sienten atrapados en rutinas sin propósito, viven con quejas constantes, y separan lo que hacen de lunes a viernes del llamado espiritual del domingo.
Pero ¿qué pasaría si Jesús entrara a nuestra oficina, nuestra obra, nuestro aula o nuestro taller? ¿Cambiaría algo?
Hoy vamos a ver cómo Jesús enfrentó el trabajo, qué enseñó sobre él, y cómo eso transforma nuestra manera de vivirlo.
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
Es parte de una sección en la que Pablo da instrucciones prácticas a la comunidad cristiana.
El versículo está dirigido directamente a esclavos, personas en situaciones laborales difíciles, y aun así se les dice que trabajen “de corazón” (ek psychēs) —es decir, con todo el ser—.
“Como para el Señor”: Cristo se convierte en nuestro verdadero jefe, jefe de jefes.
“Y no para los hombres”: rompe con la motivación superficial de agradar a otros o esperar recompensas humanas.
Principio clave: El valor del trabajo no está en la posición que ocupas, sino en para quién lo haces.
1. El ejemplo de Jesús.
1. El ejemplo de Jesús.
¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.
a) Jesús, el Hijo de Dios, pasó casi 18 años de su vida trabajando fuera de la escena pública.
La Biblia lo llama “carpintero” (tekton), un oficio que incluía trabajar con madera, piedra y herramientas. Trabajó con sus manos, probablemente con José, su padre adoptivo.
b) Aunque no sabemos cómo trataba a los clientes o proveedores, el hecho de que lo reconocieran por su oficio demuestra integridad, constancia y humildad.
Aplicación:
Jesús no empezó haciendo milagros, empezó cortando madera.
Tú tampoco necesitas un gran escenario para glorificar a Dios. El trabajo más sencillo, hecho con fidelidad, tiene valor eterno.
2. El trabajo no es una maldición
2. El trabajo no es una maldición
a) Muchos piensan que el trabajo es una maldición que vino con la caída del primer hombre y la primera mujer.
Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
a) Antes de que entrara el pecado, ya existía el trabajo.
Adán fue llamado a cuidar, cultivar, nombrar…
El trabajo es parte de nuestra humanidad, no una consecuencia de la caída.
Pero en Génesis 3:17-19
Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
b) El pecado distorsiona el trabajo: aparece el sudor, el dolor, la frustración. El pecado todo lo distorciona.
c) Muchos viven su trabajo como castigo, pero Jesús vino también a redimir esa área. En Cristo, el trabajo puede recuperar su propósito.
3. Jesús es el redentor inclusive de tu trabajo.
3. Jesús es el redentor inclusive de tu trabajo.
Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.
a) Jesús vivió con sentido de misión, no solo en su predicación, también en su manera de vivir, servir y trabajar.
b) Redimir el trabajo no significa que se volverá fácil, sino que tendrá sentido eterno.
c) Un cajero que trata con amabilidad, un maestro que ora por sus alumnos, un mecánico que no engaña… están redimiendo su trabajo cuando lo hacen como para el Señor.
4. El trabajo es una plataforma para la misión
4. El trabajo es una plataforma para la misión
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
a) Jesús dijo que nuestras buenas obras (entre ellas, el trabajo) son parte del testimonio.
b) En el Nuevo Testamento, muchos evangelizaron desde sus oficios: comerciantes, soldados, médicos, artesanos...
c) Tu lugar de trabajo es tu campo misionero. Tu ética, tu lenguaje, tu trato con otros predican más de lo que imaginas.
5. Cuidado con la idoltaría.
5. Cuidado con la idoltaría.
Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
a) En nuestro contexto capitalista, el trabajo puede volverse ídolo:
Más dinero, más éxito, más validación.
b) Cuando tu identidad está en lo que haces o ganas, ya no trabajas, te consumes.
c) Trabajar no es vivir para trabajar, sino trabajar para glorificar a Dios.
No pongas tu alma en un escritorio.
6. ¡DESCANSA!. Desconectar para conectar.
6. ¡DESCANSA!. Desconectar para conectar.
El les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer.
Luego de que Jesús envió a sus discípulos a enseñar las buenas nuevas, expulsar deomonios, sanar enfermos. les dijo: venid vamosnos ahora a descansar.
a) Jesús también descansaba. Aunque su “trabajo” era eterno, entendía la necesidad del reposo.
b) El descanso no es ocio vacío, sino tiempo para reconectar con Dios y con tu propósito.
c) ¿Estás viviendo en piloto automático? ¿Te desconectas del móvil, pero te conectas con el Señor? El descanso también es espiritual.
Conclusión.
Conclusión.
Trabaja como Jesús
Trabaja como Jesús
Quizás tú no trabajas en algo que parece importante. No predicas, no escribes libros, no sanas enfermos.
Quizás limpias, sirves mesas, cuidas niños, haces entregas, o trabajas con datos. Y piensas:
"¿Realmente esto le importa a Dios?"
¡Sí le importa! Porque Jesús pasó 18 años como carpintero.
Y Colosenses 3:23 dice que TODO lo que hagas sí, TODOpuede ser para el Señor.
Hoy Dios te llama a:
Trabajar con integridad, aunque nadie lo vea.
Dejar de separar lo "secular" de lo "espiritual".
Ver tu trabajo como un altar donde le adoras.
No poner tu identidad en lo que haces, sino en quién eres en Cristo.
Rinde tu trabajo a Dios. Pídele que lo use para su gloria.
Hazlo de corazón, como para el Señor, y verás como ÉL obra.
El conserje del palacio
Se cuenta que en el siglo XIX, un grupo de nobles visitó el Palacio de Buckingham.
Al entrar por la puerta de servicio, se sorprendieron al ver a un hombre con uniforme de limpieza, arrodillado en el suelo, puliendo el mármol del pasillo con esmero.
Uno de los nobles le dijo con burla:
¿Para qué tanto esfuerzo? Nadie va a mirar este rincón oscuro.
El hombre se levantó, sonrió, y le respondió:
Mi señor, la Reina no pasa por aquí, pero yo no trabajo para la Reina. Yo sirvo al Rey de reyes.
Aplicación:
Tu jefe puede que no vea tu esfuerzo. Tu familia quizás no entienda tu cansancio.
Pero si trabajas como para el Señor, tu labor más humilde tiene gloria eterna.
