Permanecer eb Cristo

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Juan 15:18
¿En qué estás edificando tu vida? ¿En que estas invirtiendo tu tiempo?¿Por algo que tendrás para la eternidad, o por algo que perderás por la eternidad?
En 1 Co. 3:11-15 Pablo los exhorta a edificar su vida sobre el fundamento que es Cristo, en otras palabras, describe la vida de un creyente.
         “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque, así como por fuego.
En 2 Co. 5:10 leemos: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
         En pocas palabras hermanos, tú y yo un día estaremos delante del tribunal de Cristo para ser juzgados por Él por cómo hemos vivido en esta tierra, nuestra recompensa eterna será declarada en ese juicio, en base a cómo tú y yo estamos viviendo ahora.
A la luz de esta verdad, deberíamos hacernos estas preguntas: ¿En qué estoy edificando mi vida? ¿En qué invierto mi tiempo?
En esta mañana quisiera considerar un pasaje en el que Jesús nos explica la única manera en que podamos recibir nuestras recompensas ante el Tribunal de Cristo.
Les invito abrir su Biblia en el Evangelio de Jn. 15:1­8 para dar lectura de las palabras habladas de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Jn. 15:1-8Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. 8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”                                                                                                                             Oremos
Consideremos las verdades de este pasaje.
En esta porción de la Escrituras que acabamos de leer, Jesús nos declara quien es Él, quien es Dios Padre y quién somos nosotros en relación con Él, una vez más leemos el v.1y la primera parte del v. 5.
Jn. 15:1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.” v.5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos.”       Sarmiento - Rama
Jesús usa la relación entre la vid y las ramas para describir la relación que cada creyente debe de tener con Él.
¿Cuál es la relación entre una vid y sus ramas?
Claramente, las ramas están totalmente atadas y dependen de la vid. No pueden vivir sin él, es la vid que mantiene vivas las ramas y las sostienen.
La vid no sólo da vida al pámpano al principio de su existencia, sino que continúa a darles vida.
Jesús declara que “Él es la vid y nosotros somos las ramas”, por lo tanto, es imposible para un creyente vivir separado da Cristo. Espiritualmente hablando No tenemos vida por nosotros mismos, el apóstol Pablo se refiere a eso al decir estas palabras en Ef.2:1  “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.” Cuán importante es que cada uno de nosotros comprenda que dependemos totalmente de Cristo para la vida espiritual.
Todo verdadero creyente debe permanecer unido a Cristo, de Él tomamos la fuerza y la vida espiritual día a día. Es de Cristo que recibimos la gracia día a día para caminar victoriosos sobre el pecado, y para poder llevar el fruto duradero.
Ahora, pensando en el hecho de que somos las ramas ¿Cuál es la función de una rama? En la vid, es la rama que produce el fruto, y nuestro papel es producir fruto, esto significa que mientras tú y yo estaremos en la tierra como hijos de Dios, debemos producir fruto.
La necesidad de producir fruto.
Y, de hecho, es vital que produzcamos fruto, porque al no producir fruto va a traer su consecuencia v.2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará;” hermanos prestemos atención, aquí Jesús habla de la importancia de que toda rama, es decir, todo verdadero creyente, dé fruto, Él habla de dos tipos de ramas, y de las dos consecuencias que tendrán.
Jesús declara en el v.2que “toda rama que en él no dé fruto será quitada y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.Hablar sobe eso
Gran Lección: Cuando Dios llama una persona a salvación, no solo le quita la condenación a esa persona y lo declara justo por su fe en la obra redentora de Jesús realizada en la cruz del Calvario, sino que también obra en esa persona para que produzca fruto.
Ef. 2:8­10Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Aquel que fue creado en Cristo Jesús, tiene ante sí buenas obras preparadas por Dios, para caminar en estas obras.
La gracia de Dios que salva a una persona es una gracia que obra para transformar a la persona, y que obra para producir fruto en la vida de esa persona, que consiste en hacer buenas obras.
El Verdadero Fruto
Consideremos lo que Dios quiere decir cuando la Biblia habla de fruto. En Mt. 7:22-23, aprendemos que muchos harán grandes obras en el nombre de Cristo, pero esas obras no reflejan un verdadero fruto, voy a leer el pasaje:
Mt.7:22-23Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
De estos dos versículos entendemos que, en sí mismo, tener un gran compromiso con las cosas de Dios no es necesariamente la evidencia de un verdadero fruto.       
¿Qué es un verdadero fruto?
1. Arrepentimiento
Un verdadero fruto es el arrepentimiento, cuando un creyente se arrepiente de su pecado.
Veamos un ejemplo de este fruto en 2 Co. 7:9,10Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. 10 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
La tristeza piadosa produce arrepentimiento para la salvación.
En ese pasaje, Pablo escribe a personas creyentes, la vida de un verdadero creyente será una vida donde habrá un verdadero arrepentimiento de por vida cada vez que hay pecado.
En Hch. 26, Pablo habla delante del rey Agripa del mensaje que predicaba mientras iba de ciudad en ciudad. Nótense que en este pasaje que les voy a leer, una verdadera salvación produce un verdadero arrepentimiento, el cual produce obras dignas de arrepentimiento. Hch. 26:19-21Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, 20 sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. 21 Por causa de esto los judíos, prendiéndome en el templo, intentaron matarme.” 
La verdadera salvación produce fruto de arrepentimiento, es decir un cambio de vida que lleva a abandonar el pecado, y a iniciar un camino en santidad.
2. Fe total en Dios
Otro fruto de una verdadera salvación es una vida de total confianza en Dios más que en uno mismo o en otra cosa.
Confiar en Dios es lo opuesto que confiar en uno mismo, es lo opuesto de confiar en otra persona, es lo opuesto de confiar en el dinero, o confiar en las demás cosas de este mundo.
Confiar en Dios significa depender de Él, significa caminar en obediencia a Él, significa saber esperar en Él, porque una fe genuina, siempre produce obediencia, y es el fruto de un auténtico arrepentimiento.
                              Fruto Verdadero Arrepentimiento – Fe total en Dios
3. Santificación
Otro fruto de una verdadera salvación es una vida y un camino de santidad.
En 1 Pe. 1:14-16 el apóstol Pedro nos exhorta a caminar en santidad “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
Lv. 19:2Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.Lv. 20:7Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.” Así como los creyentes del A.T. fueron llamados a reflejar la santidad de Dios en su carácter y comportamiento, también los creyentes del N.T. somos llamados a hacer lo mismo.
Este estilo de vida piadosa debe caracterizar a todo creyente, la necesidad que el creyente tiene de crecer en la santificación es subrayada en la exhortación en la epístola a los Hebreos, Hb. 12:14 "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor."
Seguir la santidad significa separarse más y más del pecado, significa dependencia del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios, significa hacer morir el pecando en nuestra vida cada día, significa dar un giro de 180 grados, dando la espalda al mundo y las cosas del mundo para poner nuestros ojos en Cristo y vivir para Cristo.
Estos son algunos de los frutos visibles en un verdadero creyente, es decir, en toda persona que mora en Cristo.
Damos frutos solo si permanecemos en Cristo
v.3Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
Jesús se está refiriendo a la obra inicial de salvación, ósea, cuando uno cree en el Evangelio, “que es poder de Dios para salvación,” como dice Pablo en Ro. 1:16, esa persona es salva, purificada y justificada ante Dios, por eso dice que “ya está limpia por la palabra que os he hablado” siendo ahora nueva creatura.
Esta salvación produce una vida en la que el creyente habita en Cristo. Solo así podemos mostrar que somos salvos, y solo así podemos dar fruto.
Cristo deja muy clara esta verdad en el v.4Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
¿Si separamos las ramas del tronco la vid puede dar fruto?
¿Qué significa permanecer en Cristo?
Básicamente quiere decir “quedarse”. El apóstol Juan se refirió a esto cuando habló en 1 Jn. 2:19 de los profesantes diciendo que estos “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.
Un creyente con una fe genuina se quedará, permanecerá, no se retirará, no negarán a Cristo, ni abandonará Su verdad. Jesús reiteró la importancia de permanecer como símbolo de una fe verdadera cuando dijo en Jn. 8:31Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos”.
Si no permanecemos en Cristo no podemos dar fruto “Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
En otras palabras, es imposible que podamos dar fruto por nuestra cuenta. Podemos trabajar duro, e incluso hacer grandes sacrificios, pero si no permanecemos en Cristo, no podemos dar fruto.
Esta verdad nuevamente viene recalcada da Jesús en el v. 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
El que no permanecer en Cristo, ósea, el que no persiste, el que no se queda, el que no dura, el que no continúa, el que no persevera en Cristo no podrá manifestar un verdadero fruto en su vida, la única manera para que nuestra vida refleje una salvación genuina que lleva mucho fruto es permaneciendo en Cristo.
A continuación, Jesús nos da una dura advertencia, v.6El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
No hay una verdad a media, no hay un arrepentimiento a media, una salvación parcial o un camino a media, muchos llegarán al juicio   creyendo de sersalvos, pero tristemente descubrirán que nunca lo fueron.
Jesús no dice que esta triste realidad les sucederá a los que no dan fruto, sino a los “que no permanecen en Él”. Es importante hermanos que permanecemos en Cristo, porque sólo aquel que permanece en Cristo dará fruto, será usado por Dios, será usado para ser “la luz y la sal del mundo” para que en todo esto Él sea Glorificado
Jesús pasa ahora de una dura advertencia a una maravillosa promesa para todos los que permanecen en Él.
v.7Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
Claramente, es importante entender esta promesa en su contexto.
El contexto es que permanezcamos en Cristo, lo que significa andar por un camino que lleva fruto, y por lo tanto, vivir para la gloria de Dios, Jn.10:27 dice que los que permanecen en Cristo “oyen su voz y lo siguen.
Por lo tanto, el que permanece en Cristo mora en Cristo, encuentra su gozo en Cristo, escucha la voz de Cristo, obedece a Cristo y cuando pide no lo hace según la carne. Más bien pide según la voluntad de Dios para que Él sea Glorificado.
v.8En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
Morar en Cristo significa desear dar fruto que perdure, fruto que glorifique a Dios, fruto que sólo puede darse permaneciendo en Cristo.
Este es el corazón de los que permanecen en Cristo, y esta será la oración de los que permanecen en Cristo.
Quiero volver a hacerles las preguntas con las que empezamos esta mañana.
¿En qué estas edificando tu vida? ¿En que estas invirtiendo tu tiempo?¿Por algo que tendrás para la eternidad, o por algo que perderás por la eternidad?
CONCLUSIÓN
En conclusión, conocemos a la vid, conocemos al labrador y a los pámpanos.
Ahora ¿Estas edificando tu vida para llevar fruto? ¿Estas invirtiendo tiempo para la Gloria de Dios?
Si tu respuesta es Si. Te animo a seguir creciendo a seguir caminando con Cristo, a permanecer en Él para que pedas dar muchos frutos y de esta forma Glorificare a Dios por medio de tu vida.
Si tu respuesta es No. Te animo a reflexionar sobre lo que hemos visto esta mañana, a tomar en serio las palabras de Jesús, abre tu corazón a Él deja que Jesús sea tú el Señor y Salvador, y ser parte de la familia de Dios para que un día no sea tú aquel pámpano que el Padre quitará, y lo echará en el fuego.
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