Dejavu pagano

Jueces  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 7 views
Notes
Transcript

Problema

No hay manera en que nosotros podamos ponerle condiciones al Señor. Quizá algo que los reformados mencionan constantemente y a lo cual deberiamos poner atención es a esta figura llamada “la soberanía de Dios”. Usando argumentos lógicos diriamos: si Dios es omnipotente, entonces nosotros (que no somos omnipotentes) no podemos ofrecerle nada a cambio de un favor. El libro de jueces se ha escrito varios cientos de años antes de Cristo y aún así, a la distancia podemos encontrar vestigios con nuestra cultura y nuestro tiempo.
Aún hay muchos de nosotros que pensamos que podemos hacer algún tipo de trato o arreglo con Dios. Si tú me das esto yo te prometo esto. Algunos que son supersticiosos prometen quizá dinero o esfuerzo en la iglesia con tal de obtener un favor de parte de Dios. Sin embargo basta con leer el Salmo 50:9-10
Psalm 50:9–10 NVI
No necesito becerros de tu establo ni machos cabríos de tus apriscos, pues míos son los animales del bosque, y mío también el ganado de los cerros.
Para entender nuestra posición respecto al Señor. Sin embargo, este intento de manipular y controlar a Dios parece no tener fin. Si algo quiere mostrarnos el libro de Jueces es la decadencia moral de un pueblo que es idolatra. Jefté ha recibido el Espiritu de Dios y aún así siente la necesidad de hacer un juramento: “Si entregas a los amonitas te ofreceré un holocausto humano”. La construcción de la oración no deja lugar a dudas de que se trata de un ser humano puesto que el verbo no se usa para animales. No sabemos exactamente porque Jefté piensa esto, pero si revisamos los relatos clásicos sabremos que la mayoría de las personas de esa cultura y época perciben a sus dioses como avidos y sedientos de la sangre y el sufrimiento humano. Muchos relatos de la Biblia incluso nos hacen pensar que los israelitas no tenian una idea diferente de Dios, lo concebian como un sanguinario que solo se aplacaba con sangre.
La petición de Jefté está llena de egocentrismo: si me entregas, de mi casa, cuando yo vuelva, lo ofreceré. Jefté está queriendo pautar como si él tuviera el lugar de un dios y que pudiera preveer que pasará en el futuro. Sin embargo, el Señor no hace ningún tipo de intervención y no habla ni dice nada. Efectivamente la guerra es llevada a cabo y JEfté aplasta a los enemigos, cualquiera podría leer esto como que el Señor aceptó el trato pero la historia no lo menciona.
Cuando Jefté regresa a su casa lo primero que sale de su puerta es su hija. El texto se encarga de que sepamos que es su única hija puesto que nos dice que no tenía otros hijos. Una vez más Jefté piensa solo en él. La ve y le dice “me has destrozado, eres la causa de mi desgracia”. Además añade que por la promesa hecha al Señor ahora ya no es posible que se retracte. La hija parece entender de que se trata y le dice: haz lo que tengas que hacer porque el Señor te ha vengado de los enemigos.
Este pasaje es un pasaje oscuro y nos muestra un grado de decadencia moral nunca visto en el pueblo de Dios. Si vamos al pasaje de Numeros 21:1-3
Numbers 21:1–3 NVI
Cuando el cananeo que reinaba en la ciudad de Arad y vivía en el Néguev se enteró de que los israelitas venían por el camino de Atarín, los atacó y capturó a algunos de ellos. Entonces el pueblo de Israel hizo este voto al Señor: «Si tú nos aseguras la victoria sobre este enemigo, destruiremos por completo sus ciudades.» El Señor atendió a la súplica de los israelitas y les concedió la victoria sobre los cananeos, a los que destruyeron por completo, junto con sus ciudades. Por eso a aquel lugar se le llamó Jormá.
Vemos una estructura literaria mas o menos igual, solo que en este pasaje de Números lo que ellos ofrecen es el sacrificio del anatema. Pero aqui, Jefté no hace una petición similar. Jefté cree que lo que a Dios le agrada es simplemente un sacrificio de sangre. No solo se ha apresurado a hacer una promesa sino que es tan orgulloso como para pedir perdón a Dios y que Él le permitiera retractarse de su mala decisión. La hija de Jefté pide permiso de ir a llorar a las montañas y a esto J.L Sicre tiene una nota:
Algunas feministas piensan que “llorar la virginidad” es una perspectiva patriarcal como si fuera el pesar por la maternidad frustrada, identificando a las mujeres con su actividad procreadora. Es comprensible que una mujer moderna esté en desacuerdo con esta postura ¿Pero eso pensaba el autor del texto? ¿O pensaba que “llorar la virginidad” es llorar la imposibilidad de realizarse humanamente y de construirse su propio futuro?
Traje a colación esta cita para hacer notar que la decadencia moral ahora ha destruido a las familias de una manera profunda. Ya no solo ella no tendrá hijos sino que él se quedó sin descendencia puesto que era su única hija. Finalmente la tragedia de esta joven inicia una tradición en su pueblo, en donde todas las jovenes irán a llorar 4 dias a la hija de Jefté.

Intervención divina

¿Qué podemos rescatar de esta penosa historia? Todos los relatos de los jueces terminan de una manera satisfactoria. El pueblo se arrepintió, Dios intervinó y el pueblo se salvó. Aquí la victoria de Jefté está opacada por este acto atroz. El Señor no se aparta de su proposito de liberar a su pueblo de los amonitas y para hacerlo está usando a un hombre egocentrico y en última instancia, pecador.
Esta historia deberia darnos por lo menos 2 lecciones, la primera es que nuestra historia como seres humanos es ciclica y vamos a repasar nuestros errores una y otra vez hasta que algo o alguien nos haga recobrar el buen juicio. El pueblo estaba en esa tierra para hacer expulsar a los que ahí vivian y ellos en vez de hacerlo vivieron comodamente con esos pueblos y copiaron sus estilos de vidas y cosmovisión. Jefté no conoce a Dios y prefiere copiar la forma en la que su mundo secular ve a Dios. Hoy nosotros podemos estar perdidos en nuestra manera de verle, podemos estar confundidos en que Dios quiere ciertos requisitos que nunca nos ha pedido y nos vamos a llevar la sorpresa de nuestra vida cuando veamos que nuestro sistema de culto no solamente no nos trajo bendición como esperabamos sino que encima de todo nos ha producido un profundo y muy hondo dolor.
Algunos padres no se explican porque sus hijos están fuera de la iglesia. Algunos incluso quisieran ennumerar todo lo que han hecho por el Señor como si estuvieran viendo una lista de deudores morosos. El dolor que como padres podemos inflingirle a nuestros hijos creyendo que estamos siguiendo la voluntad de Dios, es horrible. Jefté le privó a su hija la posibilidad de ser madre y casarse y asi mismo él se privó de la posibilidad de tener nietos y quedarse mas tiempo con su amada hija.
Un sistema de culto que destruye a las personas y destruye a las familias no puede ser el sistema de culto que agrade a Dios. Una vez mas citaré el capitulo 50 de salmos. Dice Salmo 50:12-15
Psalm 50:12–15 NVI
Si yo tuviera hambre, no te lo diría, pues mío es el mundo, y todo lo que contiene. ¿Acaso me alimento con carne de toros, o con sangre de machos cabríos? ¡Ofrece a Dios tu gratitud, cumple tus promesas al Altísimo! Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás.»
A lo mejor estamos igual de confundidos que Jefté, demos un paso al frente y le pidamos al Señor que nos abra los ojos del entendimiento y nos permita acercarnos ante su presencia para conocerlo realmente. No puede ser que el Dios que quería que los padres le repitieran a sus hijos sus leyes, sea el mismo que esté deseando que los padres sacrifiquen a sus hijos y encima de todo se agrade con eso.
El amar a Dios y servirle no puede traer muerte y dolor a nuestras familias.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.