Y yo Que¿

Y yo que  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 53 views
Notes
Transcript
Mateo 25:31–40 (CST)
31 “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará en su trono glorioso.
32 Todas las naciones serán reunidas delante de él, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
33 Pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.
34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.
35 Porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; fui forastero y me recibieron;
36 estuve desnudo y me vistieron; enfermo y me cuidaron; en la cárcel y me visitaron’.
37 Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber?
38 ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o desnudo y te vestimos?
39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?’
40 Y el Rey les responderá: ‘Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más pequeños, por mí lo hicieron.’”
Yadi y yo estamos criando a nuestra nieta Eden, mientras su mamá enfrenta algunos desafíos en su vida.
Ella es una de las niñas más dulces que he conocido.
Le digo “sonrisitas”, igual que sus maestras.
Casi siempre está de buen humor, por eso siempre está sonriendo.
Si la miras, ¡es imposible que no te regale una sonrisa!
Desde que vino a vivir con nosotros hace unos años, ha sido un gran desafío, no solo para mí, sino también para Yadi.
Nuestro hijo Ezra tiene 6 años de edad
Así que tenemos a Ezra y a Eden corriendo por toda la casa.
Ezra, siendo autista, no siempre juega con Eden como lo hacen otros niños.
Pero nos hemos dado cuenta —(aunque a Ezra no le guste)— que Eden lo obliga a jugar con ella.
Y al final, Ezra sí la tolera y juega con ella, aunque no quiere.
Decimos que la “tolera”, porque Ezra, como muchos con su condición, a veces recibe un pase libre cuando no quiere interactuar.
Aunque no habla, Ezra demuestra su amor con sacrificios, entregándose en amor por su pequeña sobrina Eden.
Yadi y yo, en cambio, sí podemos,
hablar,
comunicar,
Y expresar nuestras emociones.
Así que no solo le decimos a Eden que la amamos, lo demostramos también con nuestras acciones.
Le damos un hogar lleno de amor y estabilidad.
No me voy a decir que ha sido fácil.
¡Para nada!
Ha sido y sigue siendo una prueba difícil, agotadora y muy demandante.
Nuestro hijo Mateo, tenía como 13 años cuando Ezra nos sorprendió.
Ya habíamos dejado atrás la etapa de criar niños.
Y de repente, tuvimos que empezar de nuevo, además con un curso intensivo de autismo.
Si no fuera por la provisión y la fuerza de Dios, sinceramente, no creo que hubiéramos llegado hasta aquí.
Por eso decimos que es amor sacrificial.
Amamos a nuestra nieta, claro.
Pero rescatar su niñez de las circunstancias en las que vivía, ha traído un cambio drástico a nuestras vidas.
¿Es algo que QUERÍAMOS hacer?
No.
¿Es algo que TENÍAMOS que hacer?
Tampoco.
Entonces, ¿por qué lo hacemos?
Por amor.
La amamos.
Ella es muy pequeña para pagarnos de regreso.
Ni siquiera entiende todo lo que otros están haciendo por ella.
Pero eso no importa.
Ella lo necesita, y nosotros sacrificamos esta etapa de nuestras vidas por ella. Por amor.
¿Sabes? Jesús no tenía que morir en la cruz por nosotros.
Piénsalo.
Murió por personas como los nazis en la Segunda Guerra Mundial, sabiendo que esos mismos hombres un día matarían a millones de su pueblo elegido.
¡Wow!
Murió también por aquellos que cometerían actos horribles contra niños.
Y aún así lo hizo.
¿Por qué?
Por amor
No sé por qué, no soy psicólogo infantil, pero cuando Eden ve que estamos abrazando o jugando con Ezra, ¿sabes qué hace?
Corre gritando con entusiasmo: “ahora ¡A mí! ¡A mí!”
No pienso que es tanto que quiere ser la siguiente.
Creo que, de alguna forma, reconoce su situación —vive en una casa que no es naturalmente la suya— y tiene miedo de quedar fuera.
Es como si dijera: “¿Y yo qué?”
En el ministerio, he notado que muchas veces cuando hay necesidades, no hay suficientes personas dispuestas a ayudar.
Pero curiosamente, los que ya están avanzados en edad, ¡son los primeros en decir “sí”!
Aunque les cueste pararse, moverse o cargar cosas.
Cuando hay una necesidad, se ofrecen.
A veces, las situaciones no tienen culpable. Simplemente pasan.
Como los huracanes, tornados o terremotos.
Es La vida.
Pero cuando pasan cosas in la vida de unos, gracias a Dios, muchas personas se mueven a ayudar, sin pensar en sí mismas.
¡Eso es amor verdadero!
El amor no es egoísta.
No se enfoca en sí mismo
Jesús es el Hijo de Dios, el Rey de Reyes, el Creador.
Y no pensó en sí mismo.
Lo sabemos porque se entregó por nosotros.
Jesús nunca preguntó: “¿Y yo qué?”
Él simplemente lo hizo.
Los que hemos aceptado al Señor como nuestro Salvador, sabemos que Él espera que dejemos el “yo” atrás, y vivamos por otros.
Lucas 9:23–24 (CST)
23 Después dijo a todos: “Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga.
24 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará.”
Ya vez? No se trata de nuestras vidas.
Ya las hemos entregado a Cristo.
Todos quien dice que aman a Jesús, deben de vivir como Él vivió.
Galatas 2:20 (CST)
20 He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó por mí.
Te pregunto, ¿A quién estás dando hoy? O a quien estás sirviendo hoy?
Pablo nos dice en:
Hechos 20:35 (CST)
35 En todo les he mostrado que, trabajando así, debemos ayudar a los necesitados y recordar las palabras del Señor Jesús: ‘Hay más dicha en dar que en recibir.’”
Hoy en día, ves lo que pasa en el mundo, en el país, en tu ciudad, en tu iglesia…
¿Has entregado algo de ti para mejorar alguno de esos lugares?
¿O más bien estás preocupado solo por cómo todo eso te afecta a ti?
Si solo estás enfocado en ti mismo, quizá tu eres parte del problema.
Nada de lo que pasa en el mundo, en tu estado, ciudad o iglesia, trata de “TI.”
Todo debe tratar de Jesús, y de cómo nuestras vidas benefician al Reino de Dios
¡No se trata de TI!
Si te sientes inquieto por las cosas que están fuera de tu control, pregúntate:
“¿Cómo puedo mejorar esto para Cristo?”
En vez de:
“¿Cómo puedo evitar que esto me afecte a mí?”
Y cuando veas que otros están siendo bendecidos más que tú…
Aún como adultos, nos entra esa pregunta interna:
“¿Y yo qué?”
Queremos detenernos.
Queremos usar nuestro poder para frenar las cosas.
Queremos renunciar.
Porque seguimos pensando:
“¿Y yo qué?”
Pero hermanos, ¡no se trata de ti!
¡Se trata de Jesús!
Es más grande que tú.
Mejor Comienza a preguntar:
“¿Cómo puedo ayudar a otros?”
En vez de:
“¿Cómo puedo evitar que ellos se beneficien más que yo?”
Y ¡No solo vengas a la iglesia, SÉ la iglesia!
Sirve con tanto amor y sinceridad que ni siquiera lleves cuenta de nada
Porque Jesús, Jesús la lleva. Él va a recordar.
Mateo 25:37–40 (CST)
37 “Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber?
38 ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos?
39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y te visitamos?’
40 Y el Rey les responderá: ‘Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más pequeños, por mí lo hicieron.’”
Hermanos y hermanas
Déjenme terminar tocando la tema de la pregunta
“¿Y yo qué?”
Como mi nieta, a veces sentimos que, si otros están siendo bendecidos, nosotros también deberíamos.
Somos hijos de Dios, ¿no?
Claro que sí.
Pero también debemos recordar: Dios nos creó a cada uno individualmente.
No hay dos iguales.
Y Dios tiene un plan único para cada quien.
Sí, a veces sentimos que debemos proteger lo que nos toca, o lo que nos van a tocar…
Pero eso es una mentira de Satanás.
La misma mentira que le dijo a Eva en el jardín de Edén:
“Dios te está ocultando algo.”
Y por buscar su propio beneficio, desobedeció.
¡Pero esa es una mentira!
La pregunta “¿Y yo qué?” ya fue respondida en tu vida…
El día en que fuiste salvo.
Cuando aceptaste la sangre de Cristo sobre ti,
cuando le diste tu vida a Jesús,
Él te aceptó en su Reino, y cubrió tus pecados con Su sangre.
Para que tú estés en el cielo con Él y con el Padre.
¡Ese fue tu momento!
¡Ese fue el momento en que todo se trató de ti mismo!
Ese momento fue para ti, Edgar… para ti, Elacio… (señala a miembros)
¡Jesús te rescató a ti!
Y Él dijo que si damos nuestra vida por Él, la ganaremos.
Ahora, vuelvo a preguntar, a quien vas a demostrar ese amor sacrificial
hora?
Por qué, hay muchas personas en este pueblo, en tus familias, y amistades quien necesitan de ti, y tu amor sacrificial en Cristo
Cuando Dios presentó una falta, y preguntó a la profeta Isaías, a quien mandaré?
Él respondió
En Isaías 6.8
Después oí que el Señor preguntaba: «¿A quién enviaré como mensajero a este pueblo? ¿Quién irá por nosotros?».
—Aquí estoy yo—le dije—. Envíame a mí.
Así, debemos vivir desciendo a Jesús,
Envíame a mí
Amén.
.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.