Tres hombres Importantes

Marcos  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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una reseña de quienes son estos 3 personajes que aparecen al inicio de este libro

Notes
Transcript
Intro:
Marcos es uno de los primeros evangelios que se escriben relatando la vida del Señor Jesús escrito entre el 60 y 70 d.C. aproximadamente unos 30 años después de los que sucedieron los hechos. El evangelio parece estar dirigido principalmente a una audiencia gentil, posiblemente creyentes romanos, como lo sugieren las explicaciones de costumbres judías y la traducción de expresiones arameas al griego.

¿Quién es Marcos?

Es creyente del siglo primero, que ha tenido una relación cercana con los discípulos de Jesús, este Marcos también es conocido como Juan Marcos hijo de Maria (Hch 12.12) que era una de las mujer que presto su casa para hacer reuniones y que tenía una cercanía con el apóstol Pedro ya que cuando es liberado de la cárcel acude de manera inmediata a casa de ella.
Hechos de los Apóstoles 12:12 RVR60
Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando.
Este Marcos también es aquel que abandono los viajes misioneros con Pablo en Hch 15.37-38, pero que pasado algún tiempo ya volvió a trabajar con el apóstol 2 Tim 4.11
Hechos de los Apóstoles 15:37–38 RVR60
Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra.
2 Timoteo 4:11 RVR60
Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio.
1.
Esta declaración inicial que hace Marcos es muy parecida a una declaración que hace un soldado en la cruz casi al final del libro, cuando Jesús esta colgado en la cruz (Mr 15.39)
Marcos 15:39 RVR60
Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.

¿Quién es Juan?

2.
La Escritura es prominente en este evangelio, ya que una de las primeras cosas que hace es respaldar lo que va a decir con una cita del AT en este caso MAL 3.1; Isaias 40.3
Malaquías 3:1 RVR60
He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.
Isaías 40:3 RVR60
Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
Los monarcas terrenales en el mundo antiguo invariablemente enviaban mensajeros oficiales delante de ellos a fin de preparar el camino, anunciar su llegada, y alistar al pueblo para recibirlos.
El hecho de que Marcos no mencione el nombre de Malaquías, sino que presente a ambos con la frase Como está escrito en Isaías el profeta, no es problemático. No era extraño en esa época que cuando se citaban profetas del Antiguo Testamento se refirieran solo al más notable de ellos y pasaran por alto a los demás.
La llegada del precursor no fue algo de ultimo momento fue algo que siempre fue planeado por Dios.
Un precursor real en el mundo antiguo tenía la misión de preparar el camino para la llegada del rey. Sin embargo, ¿cómo iba Juan a hacer eso para el Mesías que vendría? En lugar de despejar de escombros físicos a caminos literales, Juan trató de quitar obstáculos de terca incredulidad de los corazones y las mentes de los pecadores. El camino del Señor es el sendero del arrepentimiento, de volverse del pecado a la justicia, y de convertir las sendas espirituales que están torcidas en unas que sean derechas y santas.

¿Quién es Jesús?

1,7-8
El hijo de Dios
La palabra evangelio es conocida para nosotros, pues se ha usado a menudo para designar a los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento. Pero no es así como los escritores bíblicos emplearon el término, ni es como lo usa Marcos en el primer versículo de su relato histórico. En el Nuevo Testamento, el evangelio nunca es una referencia a un libro; más bien, siempre se refiere al mensaje de salvación. Ese es el significado que Marcos tenía aquí en mente. Su audiencia del siglo i habría entendido que la palabra “evangelio” significaba “buenas noticias” o “buenas nuevas” de salvación. Sin embargo, el término tenía un significado aún más específico que en tiempos antiguos habrían conocido tanto judíos como gentiles.
Los judíos del primer siglo habrían conocido muy bien la palabra euangelion por su aparición en la Septuaginta (la traducción griega del Antiguo Testamento hebreo). Allí se usaba para hablar de victoria militar, triunfo político o rescate físico (cp. 1 S. 31:9; 2 S. 4:10; 18:20–27; 2 R. 7:9; Sal. 40:9). De manera significativa, el vocablo también se halla en un contexto mesiánico, en que señala hacia la salvación definitiva del pueblo de Dios por medio del Rey mesiánico. Al hablar de la liberación futura de Israel, el profeta Isaías proclamó:
Isaías 40:9–10 RVR60
Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro! He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.
En esos versículos la Septuaginta traduce la palabra hebrea para “buenas nuevas” (basar) con formas de la expresión griega euangelion. En Isaías 40, estas “buenas nuevas” consistían en más que simples buenas noticias de victoria militar o rescate físico. Abarcaba un mensaje de victoria, triunfo definitivo, y rescate eterno, por lo que es la mejor noticia posible. Después de treinta y nueve capítulos de juicio y reproche, Isaías concluyó su obra maestra profética (en los capítulos 40–66) con promesas de esperanza y liberación. Tales promesas proclamaban la realidad del futuro reinado de Dios y la restauración de su pueblo.
En Isaías 52:7 encontramos otra conocida proclamación de esperanza:
Isaías 52:7 RVR60
¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!
Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!
Al igual que en Isaías 40:9, el profeta usó el término hebreo basar o “buenas nuevas” (cp. Is. 61:1–2), el cual se volvió a traducir como euangelion en la Septuaginta. Cabe destacar que este pasaje precede al extenso análisis del siervo sufriente, el Mesías a través del cual vendría esta salvación prometida (Is. 52:13–53:12). Cuando Marcos declaró que este era el evangelio de Jesucristo, su uso de la palabra Christos (el equivalente griego del “Mesías” hebreo) habría hecho inconfundible esta relación en las mentes de aquellos que estaban familiarizados con la Septuaginta. El término evangelio, que estaba relacionado con el Mesías, era una palabra de entronización y exaltación real; las gloriosas buenas nuevas del Rey de reyes que venía a ocupar su legítimo trono.
Isaías 61:1–2 RVR60
El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;
Isaías 53:1–3 RVR60
¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
El término euangelion también tenía significado especial para los de fuera del judaísmo. Aunque ignoraban gran parte de la historia judía, los romanos del siglo i habrían entendido igualmente que el término se refería a las buenas nuevas de un rey venidero. Una inscripción romana que data del 9 a.C. da una idea de cómo la palabra evangelio se entendía en un contexto gentil antiguo. Al hablar del nacimiento de César Augusto, parte de la inscripción reza:
La Providencia… que ha ordenado toda nuestra vida mostrando preocupación y celo, ha dispuesto la más perfecta consumación de la vida humana al entregarla a Augusto, llenándolo de virtud para hacer la obra de un benefactor entre los hombres, y mediante su envío, pues así fue, [como] un salvador para nosotros y los que vienen después de nosotros, a fin de hacer que cese la guerra, establecer orden en todas partes… mientras que el nacimiento del Dios [Augusto] ha introducido en el mundo las buenas nuevas que han llegado a los hombres a través de él… (Inscripción de Priene, citada de Gene L. Gree, The Letters to the Thessalonians, Pillar New Testament Commentary [Grand Rapids: Eerdmans, 2002] p. 94).
La inscripción habla de “buenas nuevas” (una forma de euangelion) para describir el nacimiento y el reinado de César Augusto, un gobernante a quien los romanos consideraban como su liberador divino. Por tanto, la palabra evangelio actuaba como un término técnico, incluso en la sociedad secular, para referirse a la llegada, la ascendencia y el triunfo de un emperador.
Como ilustran estos ejemplos de fuentes judías y paganas, en el siglo I, los lectores del relato de Marcos habrían entendido el término evangelio como un pronunciamiento real en que se declaraba que un monarca poderoso había llegado: uno que marcaría el inicio de un nuevo orden de salvación, paz y bendición. Bajo la inspiración del Espíritu Santo, Marcos eligió esa palabra con el fin de comunicar de modo eficaz (a judíos y gentiles) que estaba presentando las buenas nuevas del Rey divino.
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