Dios es justo para castigar y misericordioso para salvar
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Introducción:
Introducción:
El apóstol Pedro, en su segunda carta, nos lleva en un recorrido profundo y desafiante sobre la fe, la verdad y la justicia de Dios. En el capítulo 1, Pedro establece el fundamento de nuestra fe, recordándonos que:
JESÚS nos ha escogido y tenemos acceso a Dios el Padre por medio de Él.
En JESÚS tenemos el perdón de nuestros pecados.
JESÚS nos ha hecho justos.
JESÚS nos ha dado una fe preciosa, igual a la de los apóstoles.
Nos ha dado todo lo que necesitamos para la vida y la piedad.
JESÚS nos promete una eternidad en el cielo con Él.
Tenemos la palabra profética más segura (2 Pedro 1:19).
Pedro quiere que la iglesia tenga claridad sobre la verdad, porque la verdad es el cimiento de la vida cristiana. Sin embargo, en el capítulo 2, Pedro cambia de tono y nos advierte sobre el peligro de los falsos maestros. Así como hubo falsos profetas entre el pueblo de Israel, también los hay en la iglesia, tanto en el tiempo de Pedro como hoy.
Estos falsos maestros introducen encubiertamente herejías destructoras. Se infiltran con astucia, enseñan con sigilo, destruyen y dividen matrimonios, familias e iglesias. Son buenos vendedores de medias verdades, que en realidad son mentiras. Su motivación es la avaricia. No aman la verdad, sino el dinero.
Después de muchos años en la iglesia, uno aprende que no todo el que llega es cristiano, no todo el que se dice cristiano lo es, y que todos vamos en diferentes niveles de crecimiento y madurez.
Pedro nos recuerda que Dios no es como nosotros: “Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia… aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable…” (Números 14:18).
Pedro nos responde con firmeza: Dios no está dormido. El Señor sabe. Sabe juzgar con justicia. Y también sabe cómo guardar a los suyos en medio del caos. Esta es una verdad que sostiene nuestra fe cuando parece que el mal triunfa.
I. EL JUICIO DE LOS ÁNGELES CAÍDOS (v. 4) (Desarrollado anteriormente en la Parte 1 del sermón)
II. EL JUICIO DEL MUNDO ANTIGUO (v. 5) (Desarrollado anteriormente en la Parte 1 del sermón)
I. El Juicio sobre Sodoma y Gomorra: Dios es justo para castigar y misericordioso para salvar (vv. 6–8)
I. El Juicio sobre Sodoma y Gomorra: Dios es justo para castigar y misericordioso para salvar (vv. 6–8)
2 Pedro 2:6–8 "6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, 7 y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados 8 (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),"
Después de mostrarnos cómo Dios juzgó a los ángeles y destruyó el mundo antiguo con un diluvio,
Pedro nos da su tercer ejemplo: las ciudades de Sodoma y Gomorra. Eran prósperas en apariencia, pero estaban podridas por dentro.
Dios las redujo a ceniza por su arrogancia, injusticia y perversión sexual.
Pero —y esto es crucial— Lot fue librado. No porque fuera perfecto, sino porque tenía una fe genuina que se expresaba en su dolor ante el pecado.
A. Una sociedad que desafió abiertamente a Dios
A. Una sociedad que desafió abiertamente a Dios
Sodoma y Gomorra no eran simplemente ciudades pecadoras, eran símbolos de rebelión colectiva, institucionalizada y orgullosa contra Dios. No se trataba solo de actos individuales de maldad, sino de una cultura entera que había normalizado el pecado y eliminado toda noción de temor de Dios.
“He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad… y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí.”
— Ezequiel 16:49–50
Sodoma tenía todo para vivir bien: riqueza, abundancia, recursos. Pero su prosperidad no era fruto de la bendición, sino del egoísmo. Dios no estaba en ninguno de sus pensamientos (cf. Salmo 10:4). El pecado no solo era tolerado, era celebrado.
“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo!”
— Isaías 5:20
Sodoma representa lo que pasa cuando una sociedad entera se entrega al pecado sin freno y sin vergüenza.
“Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes…”
— Tito 1:16
Llegaron al punto en que intentaron abusar sexualmente de los ángeles que visitaron a Lot (Génesis 19:4–5). Esto no fue solo inmoralidad: fue desafío directo al orden divino, al modelo creado por Dios, a la hospitalidad, a la justicia, y a la dignidad humana.
Las consecuencias del pecado fueron inmediatas:
Las consecuencias del pecado fueron inmediatas:
“Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos.”
— Génesis 19:24
Lo que parecía una ciudad fuerte, próspera y estable… terminó hecha ceniza. Dios dejó Sodoma como un ejemplo visible, histórico y eterno de lo que Él hará con toda impiedad.
“...reduciéndolas a ceniza, y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente.”
— 2 Pedro 2:6
Dios no cambia. El juicio no terminó en el Antiguo Testamento. La Biblia enseña que hay un juicio final aún por venir:
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo…”
— 2 Corintios 5:10
“...y dieron cuenta de todas sus obras... y fueron juzgados cada uno según sus obras.”
— Apocalipsis 20:12–13
“Y al igual que ocurrió en los días de Lot… así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.”
— Lucas 17:28–30
Sodoma es una advertencia viva: si Dios juzgó a estas ciudades, ¿qué hará con esta generación que también se burla de su Palabra, celebra el pecado y desprecia su gracia?
Pedro dice que fueron reducidas a ceniza y puestas como ejemplo.
Un recordatorio eterno de que el juicio de Dios es real, justo e inevitable.
Nadie puede prosperar en desobediencia a Dios (
Proverbios 10:22 "22 La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella." ; 14:12;
Isaías 2:11 "11 La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová solo será exaltado en aquel día." ).
Aplicación:
No hay sistema, ciudad o persona que prospere contra Dios.
No hay pecado que quede sin castigo.
No hay rebelión que no sea juzgada
Romanos 2:3 "3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?"
Salmo 11:7 "7 Porque Jehová es justo, y ama la justicia; El hombre recto mirará su rostro." ).
B. B. PERO… LOT FUE LIBRADO
B. B. PERO… LOT FUE LIBRADO
Y esto es crucial
Y esto es crucial
7 y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados 8 (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),"
En medio de una ciudad podrida por el pecado, Dios rescató a uno.
No estamos hablando de un personaje perfecto ni de un héroe espiritual, sino de un hombre con una fe real, aunque con debilidades notorias. Lot no siempre tomó buenas decisiones. Fue él quien se separó de Abraham y escogió habitar en las tierras fértiles del Jordán, “como el huerto de Jehová”, pero sin discernir el peligro espiritual.
“Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán… y escogió para sí toda la llanura del Jordán… y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.”
— Génesis 13:10–12
Fue una decisión basada en lo que veía, no en la voluntad de Dios.
Poco a poco, fue acercándose a Sodoma, hasta vivir dentro de ella. Aun así, Dios no lo abandonó, porque aunque Lot se equivocó en su ubicación, su corazón no se había rendido al sistema de valores de esa ciudad.
Cuando los ángeles llegaron para advertir del juicio, Lot los recibió, los protegió, se arriesgó por ellos. Su hospitalidad contrastaba con la violencia de los sodomitas.
“Y dijo: He aquí ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo, y os hospedéis…”
— Génesis 19:2
Incluso cuando lo instaron a salir, él dudó, vaciló, pero la misericordia de Dios fue mayor que su lentitud.
“Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano… Jehová, teniendo misericordia de él…”
— Génesis 19:16
Eso es gracia. Lot fue librado, no por su fuerza, sino por la compasión de Dios.
Lot no fue perfecto. Cometió errores. Se dejó llevar por la codicia (Génesis 13:10–11), se acomodó en una ciudad pecadora, y hasta ofreció a sus hijas a los malvados (Génesis 19:8). Pero a pesar de sus fallas, la Escritura lo llama “justo” tres veces.
¿Por qué? Porque su corazón no se acomodó al pecado. Su alma se angustiaba día a día.
“…afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos.”
— 2 Pedro 2:8
Y aquí está la enseñanza poderosa: si Dios rescató a Lot, también puede rescatar hoy a cualquier alma rodeada de maldad, luchando con debilidad, pero con un corazón que aún anhela agradarle.
Pedro lo dice tres veces: “el justo Lot”, “su alma justa”, “justo”.
Es importante destacar que no fue librado por su perfección, sino por su posición delante de Dios.
“...y libró al justo Lot…”
“...afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos…”
— 2 Pedro 2:7–8
UN PARENTESIS
UN PARENTESIS
1. Dios puede rescatarte, incluso si vives rodeado de pecado
1. Dios puede rescatarte, incluso si vives rodeado de pecado
No importa cuán oscuro sea el ambiente, Dios puede mantenerte firme y sacarte de ahí.
No estás solo. Dios conoce a los suyos y sabe cómo librarlos.
“Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos…”
— 2 Pedro 2:9a
Así como Dios rescató a Lot, también puede rescatarte a ti. Lot estaba en medio del fuego, pero no fue consumido. Vivía rodeado de impiedad, pero su alma no estaba muerta.
Versículos que afirman el poder salvador de Dios:
Versículos que afirman el poder salvador de Dios:
“Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir…”
— 1 Corintios 10:13
“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.”
— Salmo 34:7
“Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”
— 1 Juan 2:1
“Y a aquel que es poderoso para guardarnos sin caída…”
— Judas 24
“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo…”
— Salmo 23:4
No importa cuán oscuro sea tu entorno, Dios puede sacarte de ahí. Él rescata, guarda, defiende y restaura. ¡No estás solo!
2. ¿Nos duele el pecado, o nos hemos acostumbrado a él?
2. ¿Nos duele el pecado, o nos hemos acostumbrado a él?
2 Pedro 2:8 "8 (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),"
Lot no vivía cómodamente con el pecado. No lo toleraba en su espíritu. Esa es una señal de vida espiritual.
Lot sufría por lo que veía. Su alma no estaba en paz con la maldad. ¿Y tú?
Una alma viva se duele ante lo que Dios aborrece. No se ríe de lo que hace llorar a Cristo. No aplaude lo que lo llevó a la cruz.
¿Aún lloramos por el pecado a nuestro alrededor? ¿O nos reímos con las mismas cosas que Dios aborrece?
¿Nos molesta el lenguaje, las bromas, las ideas y conductas impías? ¿O ya somos insensibles?
“Aborreced lo malo, seguid lo bueno.”
— Romanos 12:9
“Sed santos en toda vuestra manera de vivir.”
— 1 Pedro 1:15
¿Aún lloramos por el pecado? ¿O nos hemos hecho amigos del mundo?
3. ¿Somos como Lot o como su esposa?
3. ¿Somos como Lot o como su esposa?
Todos o la mayoria sabemos la historia que Pedro nos recuerda
“Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.”
— Génesis 19:26
Lot obedeció, aunque a medias, y fue salvado. Su esposa miró atrás… y quedó atrás.
Ella había salido de Sodoma, pero Sodoma no había salido de su corazón.
“Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.”
— Génesis 19:26
Ella salió físicamente de Sodoma, pero su corazón se quedó atrás.
Su cuerpo obedeció, pero sus afectos estaban todavía atados al pasado.
Lo que miramos revela lo que realmente amamos.
Su mirada no fue solo un acto físico, sino una expresión del deseo interior de volver a una vida que Dios ya había condenado.
Jesús mismo lo advirtió con una frase breve pero cargada de peso eterno:
“Acordaos de la mujer de Lot.” — Lucas 17:32
La mujere de Lot. representa a quienes están cerca del rescate, rodeados por la verdad, incluso dentro del entorno de salvación, pero que no están dispuestos a soltar el pecado.
Viven divididos entre el mundo y Dios. Anhelan los beneficios de la salvación, pero no quieren renunciar a la vida vieja.
“Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.” — Lucas 9:62
¿Eres como Lot, que a pesar de sus fallas fue librado por su fe y por su aflicción por el pecado? ¿O como su esposa, que obedeció por fuera, pero seguía atada por dentro?
La estatua de sal no solo fue juicio, fue una advertencia permanente.
Un símbolo de las consecuencias de la desobediencia interna.
Podemos caminar con los justos, pero si nuestros ojos y corazón siguen mirando atrás, no entraremos en la tierra prometida.
Dios no solo quiere nuestras acciones, quiere nuestro afecto, nuestra mirada, nuestra lealtad total.
“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” — Colosenses 3:2
IV. Conclusión: Dios sabe (v. 9)
IV. Conclusión: Dios sabe (v. 9)
"...sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;" (2 Pedro 2:9, RVR1960)
Pedro ha sido claro. A través de tres juicios históricos —los ángeles caídos, el mundo antiguo, y Sodoma y Gomorra— nos muestra que Dios no deja el pecado sin castigo. Cada uno de estos casos fue ejecutado con justicia, poder y santidad.
Y todo esto tiene un propósito: advertirnos del juicio que viene sobre los falsos maestros y de una vida en desobediencia..
¿Cuál es el castigo de los falsos maestros?
¿Cuál es el castigo de los falsos maestros?
Pedro dice que Dios los ha reservado para el día del juicio (v. 9).
No es que escaparán.
No es que serán ignorados.
Están bajo sentencia, esperando el momento en que Dios desate su justo castigo.
“...introducirán encubiertamente herejías destructoras… y sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.”
— 2 Pedro 2:1b, 3b
Su condenación está activa: ya ha sido declarada.
Su perdición no duerme: no hay retraso, solo paciencia divina.
¿Qué les espera?
“Para ellos está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.”
— Judas 13
Dios no pasará por alto la mentira, la manipulación del evangelio, ni el abuso de autoridad espiritual. Ellos serán juzgados.
Pero también hay esperanza:
Pero también hay esperanza:
2 Pedro 2:9 "9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;" +
Mientras reserva juicio para los impíos, Él guarda a los suyos.
Si permaneces fiel, si luchas contra el pecado, si guardas la verdad… Dios no te soltará.
¿Qué hacemos con esto hoy?
1. Afírmate en la verdad
1. Afírmate en la verdad
En un mundo de herejías disfrazadas y predicaciones centradas en el hombre, permanece en la Palabra. No sigas a hombres carismáticos, sigue a Cristo crucificado.
2. Fortalece tu alma
2. Fortalece tu alma
No estás solo. No eres el único que sufre al ver la maldad crecer. Noé predicó solo. Lot fue justo entre perversos. Y tú puedes ser fiel en medio de esta generación.
“Y el Dios de toda gracia… os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.”
— 1 Pedro 5:10
3. Vive con temor y esperanza
3. Vive con temor y esperanza
Dios juzgará… pero también rescatará. No temas al juicio si estás en Cristo. Teme alejarte de Él.
“Por tanto, amados míos… ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor.”
— Filipenses 2:12
Cierre desafiante:
Cierre desafiante:
Pedro no escribió esto para que tengamos miedo, sino para que tengamos discernimiento, valor y firmeza.
Dios sigue juzgando el pecado y sigue salvando al justo.
Y si permanecemos en Él, también nos guardará a nosotros hasta el fin.
“Y al que puede guardarlos sin caída… sea gloria, majestad, imperio y poder…”
— Judas 24–25
¡No bajes la guardia! Permanece en la verdad. Resiste como Noé. Sufre como Lot. Espera como los santos. Porque Dios sabe librar… y también sabe juzgar.
