Hechos sesión 3

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Hechos 1.1-5

Hechos de los Apóstoles 1:1–5 (NTV)
1 Teófilo, en mi primer libro te relaté todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar
2 hasta el día que fue llevado al cielo, después de haberles dado a sus apóstoles escogidos instrucciones adicionales por medio del Espíritu Santo.
3 Durante los cuarenta días posteriores a su crucifixión, Cristo se apareció varias veces a los apóstoles y les demostró con muchas pruebas convincentes que él realmente estaba vivo. Y les habló del reino de Dios.
4 Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó: «No se vayan de Jerusalén hasta que el Padre les envíe el regalo que les prometió, tal como les dije antes.
5 Juan bautizaba con agua, pero en unos cuantos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo».
V1.
El primer libro se refiere a Lucas.
Teófilo puede ser un distinguido oficial romano
V3
Las apariciones de Cristo fueron evidencias visibles de la resurrección del Señor, 40 días, es referencia al periodo de tiemop entre la resurrección y la ascensión de jESÚS.
v4
La promesa es decir el ES. Esa proemsa que había sido anunciada por el profeta Joel y por Juan el Bautista, confirmada por Jesús.
“»Entonces, después de hacer todas esas cosas, derramaré mi Espíritu sobre toda la gente. Sus hijos e hijas profetizarán. Sus ancianos tendrán sueños y sus jóvenes tendrán visiones.” (Joel 2:28, NTV)
“Juan contestó a sus preguntas diciendo: «Yo los bautizo con agua… Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.” (Lucas 3:16, NTV)
“»Ahora enviaré al Espíritu Santo, tal como prometió mi Padre; pero quédense aquí en la ciudad hasta que el Espíritu Santo venga y los llene con poder del cielo».” (Lucas 24:49, NTV)
V1. Teófilo significa el que ama a Dios, un nombre griego bastante común, por eso no prueba que fuera cristiano. Era usado por judíos que vivían feura de palestina.
En Lucas usó el título de Excelentísimo, puede significar que era aristócrata o funcionario; los cristianos no se dirigían a otros cristianos con títulos formales, es un indicio que Teófilo se hizo cristiano despés de leer el evangelio de Lucas
V2
Lucas termina con un resumen de las instrucciones que dio el Señor resucitado, la proemsa del ES y la ascensión. Hecho comienza con un resumen similar y prepara el escenario para lo que registrará.
Los ap+ostoles son los 11 que Jesús escogió, Judas Iscariote ha muerto. La palabra apóstol significa “enviado”, para entregar el mensaje de Jesús.
V3
POr 40 días habló con ellos, les mostró sus manos, pies, los invitó a tocarlo, comió con ellos pescado aszado, apareció una y otra vez para que no hubiera duda que ha resucitado y está vivo.
Les habló del reino de Dios, que es una acción, Dios reina en la vida de su pueblo por la predicación del arrepentimineto y el perdón de los pecados.
V4
Es la promesa de un regalo, o sea que no viene por nuestra actividad o esfuerzo, sino de Dios, lo único que podían hcaer los discípulos era ¡esperarlo! y confiar ene sa promesa.
V5
La promesa del bautismo del Esíritu había sido predicado pro Juan el bautista, Juan predicó el bautismo de arrepentimineto para perdón de pecados y los apóstoles han recibido perdón de pecados en ese bautismo, lo que recibirían era el bautismo del Espíritu Santo, que les daría poder para hcaer su obra apostólica
V1
Lucas ve su evangelio en retrospectiva. Teófilo pudo ser mecenas de Lucas, quien financió.
V2
EL Señor dio 2 mandamientos antes de regresal al cielo, 1, ellos deben permanecer en Jerusalén, 2, habrían de ir al mundo y ser testigos.
Hasta el diq ue fue llevado al cielo es una retrospectiva del libro anterior
“Mientras los bendecía, los dejó y fue levantado al cielo.” (Lucas 24:51, NTV)

a referencia que hace a la ascensión del Señor en

Los apóstoles se reúnen orando. 15—26. Matías es elegido en lugar de Judas.

Vv. 1—5. Nuestro Señor dijo a los discípulos la obra que tenían que hacer. Los apóstoles se reunieron en Jerusalén, habiéndoles mandado Cristo que no se fueran de ahí pero esperasen el derramamiento del Espíritu Santo. Esto sería un bautismo por el Espíritu Santo, que les daría poder para hacer milagros e iba a iluminar y a santificar sus almas. Esto confirma la promesa divina y nos anima para depender de ella, porque la oímos de Cristo y en Él todas las promesas de Dios son sí y amén.

PREFACIO, 1:1–5

Apropiadamente se ha declarado que este libro es como una continuación de los Evangelios y un preludio a las Epístolas. En realidad los Evangelios concluyen su narración con la muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo. Y, a su vez, las Epístolas suponen ahora formadas unas congregaciones cristianas a las que van dirigidas. Por tanto, para llenar esa laguna intermedia entre Evangelios y Epístolas (paulinas y generales), refiriéndonos a la expansión del movimiento cristiano a partir de la ascensión del Señor, se encuentra el libro de Los Hechos.

Es menester hacer notar en el v. 1 la expresión con que Lucas caracteriza el primer relato (el Evangelio de Lucas): … todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar. Lucas indica que Jesús, además de su enseñanza, mostró el ejemplo de su vida. El tercer Evangelio, más que para proveer información histórica, está para nuestra edificación. En griego hay que dar pleno valor al verbo “comenzar”. Jesús comenzó a hacer y a enseñar, una locución que se interpreta como si Lucas quisiera decir que el ministerio público de Jesús no era sino principio de su obra, cuya continuación ahora va a narrar él en Los Hechos. De hecho, podemos concluir que la obra de los apóstoles se presenta como continuación y complemento de la de Jesús. Podemos decir que la afirmación de las verdades que encontramos en el NT representa la consecuencia inevitable de la predicación del evangelio de Jesucristo.

Notamos la mención que Lucas hace del Espíritu Santo al referirse a los mandamientos que Jesús da a los apóstoles. El griego permite que la frase por el Espíritu Santo (v. 2) pueda referirse también a la elección de los apóstoles. Pudiera ser que Lucas se refiera a las dos cosas, mandamientos y elección, hechas ambas por Jesús, movido por el Espíritu Santo. Cuando Lucas habla de que Jesús da esos mandamientos por el Espíritu Santo, continúa la norma que sigue en el Evangelio de Lucas, donde muestra inspiración especial en hacer destacar la intervención del Espíritu Santo: en la concepción de Jesús (

Versículos 1–5

I. A Teófilo (y a nosotros en él) se le hace memoria aquí del Evangelio que Lucas había redactado anteriormente, y a todos nos servirá de gran provecho atender a lo que el sagrado historiador dice sobre dicho Evangelio.

1. La persona a quien dedica Lucas el libro es un tal Teófilo (v. 1). La dedicación de libros a personas particulares ha sido costumbre muy extendida desde la antigüedad. Cada libro de las Escrituras podemos tomarlo como dirigido a cada uno de nosotros.

2. Lucas llama a su Evangelio «primer tratado». Hizo este primer tratado por inspiración divina y, también bajo inspiración divina, se dispone a escribir este otro, porque los eruditos de Cristo han de progresar hacia la perfección y no pensar que las anteriores labores les excusan de seguir trabajando. Como en el primer tratado había puesto los cimientos, en este otro va Lucas a edificar sobre ellos. Los nuevos libros y los nuevos sermones no han de servirnos para olvidar los antiguos, sino hacer que recordemos lo bueno que aprendimos y estimularnos a seguir aprendiendo cosas nuevas también.

3. El contenido de su Evangelio constaba de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y enseñar: (A) Cristo hacía y enseñaba. Los mejores ministros de Dios son los que hacen y enseñan, aquellos cuya vida es un constante sermón. (B) Comenzó a hacer y enseñar. Él puso los cimientos. Sus apóstoles habían de continuar lo que Él comenzó. Cristo los introdujo en su escuela y luego les mandó seguir, pero envió su Espíritu para darles poder. Es un consuelo para los que se esfuerzan en llevar adelante la obra del Evangelio saber que Cristo mismo la comenzó. (C) Los cuatro evangelistas, y Lucas en particular, nos han transmitido lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar; no todos los detalles, pero sí los puntos principales, a fin de que, por ellos, estemos en disposición de juzgar y entender lo demás.

4. El lapso de tiempo de la historia evangélica, o primer tratado de Lucas, se extiende hasta el día en que fue recibido arriba (v. 2). Fue entonces cuando dejó este mundo y cesó de estar con nosotros su presencia corporal.

II. La verdad de la resurrección de Cristo es aquí sostenida y evidenciada (v. 3). La gran evidencia de su resurrección fue que se presentó vivo a sus Apóstoles, dejándose ver de ellos. 1. Las pruebas eran infalibles, tanto de que estaba vivo (anduvo y conversó con ellos, comió y bebió con ellos), como de que era Él mismo y no otro, pues una y otra vez les mostró las señales de las heridas en las manos, en los pies y en el costado. 2. Eran muchas y repetidas con frecuencia. Se les apareció durante cuarenta días, y aunque no residió con ellos de continuo, sí conversó con ellos con mucha frecuencia durante esos días.

III. Un compendio muy somero de las instrucciones que dio a sus discípulos durante esos días. Les instruyó acerca de la obra que habían de llevar a cabo: Dio mandamientos a los apóstoles que había escogido (v. 2). Los que Él había elegido para el alto ministerio del apostolado habrían podido esperar promociones, pero recibieron instrucciones. Les dio mandamientos por medio del Espíritu Santo, pues así obraba Jesús desde que fue ungido por el Espíritu en su bautismo. Les habló acerca del reino de Dios, tema que abarca no sólo las bendiciones que emanaban de la obra de la Redención, llevada a cabo mediante la crucifixión y resurrección del Señor, sino también las que habían de tener su consumación en el futuro reino mesiánico, con lo que se entiende mejor la pregunta que los discípulos hacen en el versículo 6.

IV. La especial seguridad que se les da de que, en breve, habían de recibir el Espíritu Santo (vv. 4, 5).

1. El mandato que les da de esperar hasta el plazo fijado, que es ahora dentro de no muchos días (v. 5). Los que, por fe, esperan que han de cumplirse los favores prometidos, deben esperar con paciencia hasta que se cumplan. Deben esperar en el lugar designado, en Jerusalén. Allí fue expuesto Cristo al oprobio público, y allí se le debe también dar este honor, y a Jerusalén se le ha de hacer este favor, a fin de enseñarnos a perdonar a nuestros enemigos y perseguidores. Los apóstoles recibían ahora una comisión de carácter público. Jerusalén era el candelero más apto para que en él se pusiesen estas luces.

2. La seguridad que les da de que no esperarán en vano.

(A) La bendición que se les ha asignado llegará: Seréis bautizados con el Espíritu Santo. Jesús había soplado ya sobre ellos el Espíritu Santo (

CAPITULO 1

1–11. INTRODUCCION—LOS ULTIMOS DIAS DE NUESTRO SEÑOR SOBRE LA TIERRA—SU ASCENSION. 1, 2. En el primer tratado—El Evangelio de San Lucas. oh Teófilo—Véase

Un pueblo nuevo (Hechos) Repaso de la conclusión de Lucas 1:1–3

aso de la conclusión de

Hechos I A. Los mandamientos

Antes de morir les había dicho: “que os améis unos a otros” (

ESTUDIO DE FRASES Y PALABRAS

1:1–5

1:1 «El primer relato que escribí…» Este un INDICATIVO AORISTO MEDIO, que literalmente significa «que hice». Evidentemente, Lucas es el autor tanto del de Lucas como de Hechos (según

«después de su padecimiento…» Fue muy difícil que los creyentes judíos aceptaran este aspecto del evangelio (ver

Los versículos 4–5 usan una aparición de Jesús como un ejemplo de sus muchas apariciones y pruebas. El término sunalizomenos parece tener distintos deletreos y, con ellos, distintos significados:

1. Con una a larga: juntos/reunidos

2. Con una a corta: comió con (literalmente «con sal»)

3. Con au (diptongo): estar con

Resulta difícil determinar la intención, pero

1:5 «Juan…» Los cuatro Evangelios (ver

Juan hasta Hechos (Tomo 7) 1. El mandato (1:1–5)

El mandato (1:1–5)

Este párrafo propiamente puede ser llamado el prefacio o prólogo del Libro de los Hechos, aunque algunos restringen el prólogo a los dos primeros versos. Quizá esta sea la mejor conclusión: “Hechos comienza con una transición más que con un prefacio.” Generalmente es sostenido por los eruditos novotestamentarios de nuestra época que el prefacio de

Comentario Al Nuevo Testamento PODER PARA SEGUIR ADELANTE (Hechos 1:1–5)

El Libro de los Hechos es la segunda parte de una historia en dos sentidos: 1) Es el segundo volumen de los dos que Lucas envió a Teófilo. En el primero, que es el Evangelio, Lucas le había contado la historia de Jesús en la Tierra; y ahora, en el segundo, continúa contándole la historia de la Iglesia Cristiana. 2) Hechos es el segundo volumen de una historia que no ha terminado. El Evangelio es sólo la historia de lo que Jesús empezó a hacer y a enseñar. Su vida terrenal fue solo el principio de una actividad que no ha llegado a su fin.

Hay diferentes clases de inmortalidad.

(a) Existe la inmortalidad de la fama. En las Coplas a la Muerte de su Padre, de Jorge Manrique, la Muerte le dice al Condestable:

«No se os haga tan amarga

la batalla temerosa

que esperáis,

pues otra vida más larga

de fama tan gloriosa

acá dejáis;

aunque esta vida de honor

tampoco no es eternal

ni verdadera,

mas con todo es muy mejor

que la otra corporal,

perecedera».

No cabe duda de que Jesús ganó tal inmortalidad, como se ve, por ejemplo, en la Historia del Arte; y su nombre no morirá jamás.

(b) Existe también la inmortalidad de la influencia. Algunas personas dejan una estela de influencia y unas consecuencias que no desaparecerán jamás. Miguel de Cervantes es el escritor más famoso de la literatura española, y se da su nombre al premio más apreciado que se otorga a escritores contemporáneos y a los institutos que representan a nuestra lengua en otros países para memoria inmortal de ese nombre glorioso.

(c) Pero, sobre todo, existe la inmortalidad de la presencia y del poder. Jesús no ha dejado solamente un nombre y una influencia inmortales. ¡Está vivo y activo y lleno de poder! No es meramente alguien que fue, sino que es Uno que es, y cuya vida continúa eternamente. En un sentido, el tema y la lección del Libro de los Hechos es que la vida de Jesús se continúa en su Iglesia. John Foster, profesor de Historia de la Iglesia en la universidad de Glasgow y antes misionero en La China, cuenta que un buscador hindú vino una vez a un obispo indio. Sin ayuda de nadie había leído el Nuevo Testamento, y se había sentido atraído irresistiblemente por la Persona de Cristo. Luego había seguido leyendo, y se había encontrado en un nuevo mundo. En los Evangelios se trataba de Jesús, de sus obras y de sus sufrimientos; en los Hechos, de lo que hicieron y pensaron y enseñaron los discípulos de Jesús que ocuparon el lugar que Él había dejado. La Iglesia sigue adelante desde el punto en que Jesús dejó su vida terrenal. «Por tanto —dijo aquel hombre—, yo tengo que pertenecer a la Iglesia que continúa la vida de Cristo.» El Libro de los Hechos nos habla de la Iglesia que continúa la vida de Cristo.

Este pasaje nos cuenta cómo recibió la Iglesia el poder para cumplir su misión: por la obra del Espíritu Santo. Uno de los títulos del Espíritu Santo es El Consolador. Consolar es, según el Diccionario de la Real Academia Española, aliviar la pena o el dolor de alguien. Sería más conforme con la idea original llamarle El Confortador, que viene del latín fortis, valiente, y quiere decir, según el mismo Diccionario, el que da vigor, espíritu y fuerza…, el que anima, alienta o consuela al afligido. En el Libro de los Hechos, y en todo el Nuevo Testamento, es muy difícil separar la obra del Espíritu Santo de la del Cristo Resucitado; y no tenemos qué hacerlo, porque la venida del Espíritu es el cumplimiento de la promesa de Jesús: «Fijaos: Yo estoy con vosotros siempre, hasta el fin del mundo» (

1. El primer tratado (ton men pröton). Literalmente, el primero orden. El empleo del superlativo es muy común y no implica en absoluto, aunque lo permite, un tercer volumen. Este empleo de prötos donde sólo se comparan dos se ve entre el Bautista y Jesús (

Creían en el Cristo resucitado (

1–5

Preparativos para salir

En una obra de dos volúmenes era costumbre recapitular el tema o el final del primer volumen al comienzo del segundo. Así

La Iglesia que transformó al mundo Capítulo 1: EL EFECTO MARIPOSA (Hechos 1:1–2:41)

Hechos 1:8

Lucas identifica Hechos como el segundo volumen escrito para “Teófilo”; el primero fue el Evangelio de Lucas, que incluye su relato de la vida y el ministerio de Jesús hasta su ascensión, incluida la comisión final de los once (1:1–3;

Comentario Contextual Lexham del Nuevo Testamento El Espíritu Santo es prometido (1:4–8)

1:4 El Jesús resucitado les ordena a los once que esperen en Jerusalén la promesa del Espíritu del Padre (1:4;

Hechos 1. Introducción (1:1–5)

1. Introducción

1:1–5

En la primera frase de este libro, Lucas deja claramente establecido que él es el escritor del tercer Evangelio. Tanto su Evangelio como los Hechos los dedica a Teófilo, un gentil convertido al cristianismo. Aunque Lucas evita mencionar su propio nombre, el estilo, el vocabulario, y la selección de palabras apuntan a una sola persona como escritora de ambos libros.

Los primeros dos versículos de Hechos sirven de puente entre el relato del Evangelio sobre la vida y ministerio de Jesús y los hechos históricos de la naciente iglesia. En realidad, el Evangelio de Lucas y Hechos son un solo libro en dos partes; Hechos es la continuación del Evangelio.

1. El primer libro, Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar.

Observe los siguientes puntos:

a. El Evangelio. Lucas se refiere al tercer Evangelio como “el primer libro”. En el griego, la expresión anterior o primero significa el primero de dos o más asuntos. En este caso, Lucas escribe sólo dos libros, el Evangelio y Hechos. Hace una distinción entre los dos documentos al llamar al primero de ellos el “primer”. Preguntarse si planeó un tercer volumen acerca de la historia de la iglesia después de la liberación de Pablo de la casa donde estaba preso en Roma sería mera especulación y un intento completamente fútil.

b. El nombre. Lucas dedica su Evangelio y Hechos a Teófilo. Este nombre significa “amigo de Dios” y es usado tanto por judíos como por gentiles. En el prólogo del Evangelio, Lucas llama a Teófilo “excelentísimo”, expresión que también se usa en relación con los gobernadores romanos Félix y Festo (véase

STUDIO DE PALABRAS

Estimado Teófilo, en mi primer libro me referí a todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar (1:1).

Aunque Jesús ya no está físicamente presente en este mundo ¡Su obra aquí no ha terminado! Hechos da comienzo a la historia de lo que sigue haciendo Jesús a través de Sus seguidores.

Jesús sigue “haciendo y enseñando” en el mundo, a través de nosotros.

Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios (1:3).

La frase “el reino de Dios” se refiere no solo a la soberanía de Dios sobre el universo que Él creó, sino más particularmente a la forma en que Dios expresa Su gobierno en la historia y en las vidas de los creyentes. Esta instrucción era esencial porque la muerte y resurrección de Jesús requerían de una total reorientación de la visión de los discípulos en cuanto a lo que el futuro les depararía. Como estaban tan inmersos en la visión del AT de un reino terrenal gobernado por el Mesías, necesitaban entender la misión del Mesías en su sentido más amplio y percibir su propio papel, tan vital, en la difusión de la forma actual del Nuevo Pacto, del reino de Dios.

Las citas específicas de Lucas nos muestran lo importante y esencial de esta instrucción. Los discípulos preguntan: “Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?” (1:6). Es claro que los discípulos todavía tienen la perspectiva del reino que les dio el AT, una perspectiva formada por la visión de los profetas, de un reino israelita dominante, gobernado por el divino descendiente de David, el Mesías. Observemos que Jesús no rechaza esta visión del reino. De hecho, Él confirma su visión al decir “No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados” (1:7) (Ver el cuadro que muestra la relación entre las expresiones del reino del AT y el NT).

dar claro testimonio de Él.

Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo (1:5). La promesa aparece temprano en cada uno de los sinópticos: Jesús bautizará a los Suyos con el Espíritu Santo (

Introducción (1:1–11)

Prólogo (1:1–5)

Dos palabras resumen la intención del autor en el prólogo. Por un lado, la referencia a las señales que acompañaron el ministerio terrenal de Jesús (hacer); por otro lado, la referencia al contenido de la enseñanza que el Jesús resucitado transmitió a sus discípulos (enseñar). Según el Evangelio de Lucas, entre las señales que realizó Jesús durante su ministerio terrenal se encontraban tanto la sanidad de los enfermos (5:12–26), la expulsión de demonios (4:31–37) y la resurrección de muertos (7:11–17), como la reinserción social de personas marginadas como las mujeres (8:2–3), los samaritanos (17:11–19) y los cobradores de impuestos (5:27–32). Según

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