En mi lugar secreto

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El poder del ayuno y la oración
Texto base: Mateo 6:6,17-18
Mateo 6:6 RVR60
6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Mateo 6:17–18 RVR60
17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Introducción
Vivimos en una cultura ruidosa, saturada de distracciones, donde lo externo muchas veces toma prioridad sobre lo interno. Pero Dios no se deja impresionar por apariencias. Él ve lo secreto, lo íntimo, lo profundo de nuestro ser. El verdadero yo, el que aparece cuando estamos solos.  En 1 Samuel 16:7, Dios le dice a Samuel que no mire lo exterior, porque “el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”.
Hoy quiero invitarte a considerar la importancia de tu lugar secreto con Dios, ese espacio invisible donde se cultiva una relación real, profunda y transformadora a través del ayuno y la oración. Es allí donde se forja el verdadero poder espiritual.
1. Dios conoce y se interesa por nuestro mundo interior
Hebreos 4:13 dice que todo está “desnudo y abierto” ante sus ojos.
Hebreos 4:13 RVR60
13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
A diferencia de los hombres, Dios no necesita explicaciones. Él ve el corazón.  Dios siempre entiende. Nuestros mejores amigos no siempre nos entienden. A veces, sin intención, malinterpretan alguna palabra o motivo, y esto provoca tristeza. Pero Dios conoce toda la verdad. Podemos confiar en Él, porque nos conoce perfecta y completamente.
Esto implica, además, que ante Él no podemos fingir. A veces, me da miedo pensar que lo sabe todo de mí, incluso más de lo que yo mismo sé. El Dios vivo me ve como soy cuando estoy solo.
Nuestra vida secreta refleja quiénes somos realmente.
¿Quién eres cuando nadie te ve? Ese es tu verdadero “yo”. Lo que piensas, sientes, deseas y decides en lo secreto determina la calidad de tu vida espiritual.  “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23
Somos una acumulación de todo lo que ha constituido, día tras día, nuestra vida hasta este momento, sobre todo lo que hemos pensado, sentido y deseado.
Por eso, el salmista ha dicho: “He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría” (Salmo 51:6)
2. El poder de la oración en lo secreto
Mateo 6:6: Jesús nos llama a entrar en nuestro aposento y cerrar la puerta.
Orar en secreto no es una limitación, es una invitación a la intimidad con Dios.  La oración secreta recibe una recompensa visible del Padre. Nuestra vida secreta con Dios es la raíz del poder espiritual externo, igual que el pecado secreto es la raíz del pecado externo. Ambas son leyes espirituales inexorables (que son imposibles de detener o cambiar).
En primer lugar, notamos que Cristo animaba a buscar un lugar apartado del bullicio de la vida cotidiana. Esto no es porque resulte difícil orar en público, sino porque los que tenemos poca disciplina en la oración nos distraemos con mucha facilidad.
Jesús mismo, según el testimonio de los evangelios, por no tener acceso a un cuarto privado «con frecuencia Él se retiraba a lugares solitarios y oraba» (Lucas 5:16). La idea es que el entorno favorezca el momento de comunión con el Padre, y el cuarto privado en las casas de la época era el lugar más escondido de la construcción.
En segundo lugar, es interesante notar que Jesús no solamente indicó que debíamos entrar a nuestro aposento, sino que debíamos también cerrar la puerta.
Si usted piensa en los momentos de su propia vida en que entra a una habitación y cierra la puerta, la lección que quiso enseñar quedará claramente evidente. No solemos encerrarnos en una habitación cuando tenemos la intención de salir de ella en breves instantes. Más bien cerramos la puerta cuando deseamos permanecer en ella por un tiempo prolongado y no queremos ser interrumpidos por nadie.
La acción de cerrar la puerta indica para nosotros que la oración no puede ser algo realizado «de prisa». Sin duda podemos orar en cualquier momento, usando frases cortas de adoración, gratitud y petición, del mismo modo que un matrimonio se pronuncia mutuamente palabras de cariño y amor a lo largo del día. Estos pequeños regalos, sin embargo, no pueden suplantar los momentos de intensa y prolongada comunión que son indispensables para que la relación crezca.
David madrugaba para buscar a Dios. Salmo 5:3 "3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré."
Daniel oraba tres veces al día - Daniel 6:10 "10 Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes."
y Jesús se retiraba a lugares desiertos para orar (Lucas 5:16 "16 Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba."
La oración secreta no busca impresionar. No necesita repeticiones innecesarias. Dios ya sabe lo que necesitamos (Mateo 6:8). Oramos no para informarle, sino para estar con Él.
Mucho se ha escrito sobre el Padre Nuestro, por lo que me limitaré a una observación personal. Hay una notable ausencia de las palabras «yo», «mí» y «mío» en esta oración.
Está permeada de un sentido de comunidad, captada en frases que son elevadas a favor y en nombre de «nosotros». También vemos que la oración dedica un buen espacio a los temas que le interesan a Dios, tales como la extensión del Reino, la obediencia a su nombre, y la confesión de pecado (¡tan ausente hoy en nuestras oraciones!).
Las peticiones en sí son breves y sencillas: el pan de cada día y la liberación de experiencias que tientan. Todo esto está envuelto en un manto de adoración, en el que se reconoce la cercanía de Dios a nosotros (Padre), la soberanía del altísimo (que estás en los cielos), y su poder eterno (porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por siempre jamás)
Jesús descarta toda forma de oración que busca impresionar a los demás, a Dios o, inclusive, a uno mismo, tal como ocurrió con el fariseo mencionado en Lucas 18:11
Lucas 18:11 RVR60
11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
En dos cortas frases describe otra clase de oración, radicalmente diferente a esta, que es más sencilla y genuina. No obstante, la sencillez de la misma no disminuye la profundidad ni la intensidad de la experiencia que identifica.
Debemos orar creyendo y con fervor. Deberíamos creer en la oración como medio real y en su eficacia. Debemos orar como personas que verdaderamente creen que Cristo está presente y que el Padre está escuchando. Sin grandes dramas, pero con un verdadero deseo. Debemos orar como niños que anhelan convencer a su Padre.
3. El ayuno: una disciplina que libera poder espiritual
Mateo 6:17-18: Jesús espera que ayunemos, pero en secreto, sin mostrarlo.  Jesús tomaba por sentado que sus seguidores iban a ayunar. Con esto en mente, dejó instrucciones para que, al igual que con las otras disciplinas, no lo practicaran en forma religiosa sino como un medio adicional para entrar en comunión con el Padre que está en secreto.
El ayuno nos revela cuánto dependemos de la carne, y cuánto necesitamos al Espíritu.  Sirve para sensibilizar los sentidos espirituales. Del mismo modo que el ciego compensa su falta de visión con agudeza auditiva, la persona que reprime la carne desarrolla mayor percepción espiritual
Puede ser comida, redes sociales, televisión, etc. Ayunar no es solo dejar de comer, es negarse algo para enfocarse en Dios.
Jesús mismo ayunó 40 días antes de ser tentado por el diablo (Mateo 4).
Ester ayunó antes de presentarse ante el rey (Ester 4:16). El ayuno prepara el alma para obedecer y escuchar.
La idea es que aun en el plano físico todo esté sujeto a Cristo. Reconocemos cuán necesaria es esta disciplina para nosotros, pues en demasiadas ocasiones nuestro cuerpo es el que pronuncia la palabra final en cuanto a nuestras actividades espirituales. Quisiéramos adorar con manos levantadas, pero los brazos se quejan. Quisiéramos madrugar para estar con nuestro Señor, pero el cuerpo nos pide «unos minutitos más» en la cama.
4. Oración, ayuno y perdón: tres claves para la victoria espiritual
Jesús unió la oración con el perdón (Mateo 6:14-15). La falta de perdón bloquea el fluir de la gracia. No podemos crecer en lo secreto si estamos atados a la amargura.
Ni bien terminó está oración Jesús añadió una aclaración: «Porque si perdonáis a los hombres sus transgresiones también vuestro Padre celestial os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras transgresiones». Estas palabras contienen una solemne advertencia para todos los que deseamos caminar en la luz.
El perdón no es solo una emoción, es una decisión espiritual que nos sana. Como dijo Pablo: “No se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo”(Efesios 4:26-27).
Aplicación práctica:
Aparta un lugar y un tiempo específico para estar con Dios cada día.
Comienza a practicar el ayuno regularmente, no para torcer el brazo de Dios, sino para rendirte completamente a Él.
Perdona y suelta la amargura. No permitas que lo que otros te hicieron te robe el poder de tu lugar secreto.
Ora con sinceridad, no con apariencias. Dios ya sabe, pero desea que tú lo busques con todo tu corazón.
Conclusión
Lo más poderoso que puedes construir en tu vida no es tu carrera, ni tu reputación, ni tu ministerio. Es tu altar secreto con Dios. Porque “lo que se hace en secreto, el Padre lo recompensa en público” (Mateo 6:6).
Tal vez hoy sientas que tu vida espiritual está estancada. ¿Será que has descuidado tu lugar secreto? ¿Será que el ruido de la vida ha apagado tu oído espiritual?
Llamado final
Hoy es un buen día para regresar al aposento, para cerrar la puerta, para buscar el rostro de tu Padre. Si estás dispuesto a volver a tu lugar secreto, Él se acercará a ti. Si necesitas restaurar tu vida de oración, si deseas entrar en una nueva dimensión espiritual a través del ayuno, ven al altar y haz un pacto con Dios.
Dios te espera en lo secreto… ¿lo buscarás?
Bendición Pastoral
Números 6:24–26 RVR60
24 Jehová te bendiga, y te guarde; 25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
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