No tengas miedo — Jesús ya está en el mañana
Entre Golpes y gracia • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 22 viewscómo lidiamos con la ansiedad cuando creemos en un Dios que ya está en el mañana.
Notes
Transcript
Handout
25 »Por eso les digo, no se preocupen por su vida, qué comerán o qué beberán; ni por su cuerpo, qué vestirán. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? 26 »Miren las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No son ustedes de mucho más valor que ellas? 27 »¿Quién de ustedes, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? 28 »Y por la ropa, ¿por qué se preocupan? Observen cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan. 29 »Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. 30 »Y si Dios así viste la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará Él mucho más por ustedes, hombres de poca fe? 31 »Por tanto, no se preocupen, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”. 32 »Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que el Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas. 33 »Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. 34 »Por tanto, no se preocupen por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástenle a cada día sus propios problemas.
Introducción: Todos tenemos miedo, pero Jesús no nos deja solos
Introducción: Todos tenemos miedo, pero Jesús no nos deja solos
Si hoy te preguntara:
¿Cuál crees que fue la prohibición negativa más repetida por Jesús?
No fue "No pequen". No fue "No digan mentiras". Fue esta: "No tengan miedo". Y lo repitió tantas veces, que parecía su saludo favorito. Como si dijera: "Hola, soy Jesús... tranquilo, no temas".
¿Sabes por qué lo decía tanto? Porque Jesús no solo conoce nuestro corazón; conoce nuestras noches sin dormir, nuestras cuentas por pagar, nuestras lágrimas escondidas. Sabe que vivimos angustiados. Que tenemos miedo del futuro. Que la ansiedad nos habla fuerte.
Y VAMOS A INICIAR UNA SERIE NUEVA LLAMADA ENTRE GOLPES Y GRACIA DONDE ESTUDIAREMOS ASENTANDO LA BASE EN MATEO PERO VIAJANDO AL PASADO POR EL ANTIGUO TESTAMENTOIS EN EVENTOS QUE NOS MUESTRAN LOS GOLPES DE VIVIR EN UN MUNDO CAÍDO PERO LA GRACIA QUE NOS SOSTIENE.
Y hoy quiero hablarte de eso: cómo lidiamos con la ansiedad cuando creemos en un Dios que ya está en el mañana.
I. Jesús conoce tu ansiedad, y no la ignora (vv. 25–26)
I. Jesús conoce tu ansiedad, y no la ignora (vv. 25–26)
Condición caída: Cuando el “¿y si…?” se convierte en nuestro jefe de vida
Condición caída: Cuando el “¿y si…?” se convierte en nuestro jefe de vida
Hay una frase que no aparece en la Biblia pero que muchos llevamos tatuada en el alma: “¿Y si…?”
—¿Y si no alcanzo a pagar la renta?
—¿Y si este dolorcito en la espalda resulta ser algo más grave?
—¿Y si pierdo el trabajo?
—¿Y si me quedo solo?
—¿Y si todo sale mal?
MIRA EL CONTEXTO DE LOS VERSÍCULOS QUE ORIGINAN ESTE PROBLEMA
19»No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran1 y roban;
20sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban;
21porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
22»La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz.
23»Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad!
24»Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apreciará a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas.
25»Por eso les digo, no se preocupen por su vida, qué comerán o qué beberán; ni por su cuerpo, qué vestirán. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa?
EL PROBLEMA ERS DONDE ESTAS PONIENDO LA MIRADA.
EN EL YO… YO NO TENGO, YO SOY, YO NOL RECIBO LA ATENCIÓN, YO , YO YO YO YO YO YO…ESO DEPRIME., ESO CAUSA ANSIEDAD, ESO FRUTRA…SE LLAMA INCLJUSO SER AUTOCOMPASIVO… ALÉJATE DE MI SATANAS….VIVIR ENSIMISMADO, BAJO MI PROPIO REINO…
Y Jesus . No ignora que nuestro corazón fácilmente se desbalancea por cosas que parecen tan “normales” como qué vamos a comer, beber o vestir. Él lo dice con claridad:
“Por eso les digo: no se preocupen por su vida, qué comerán o qué beberán; ni por su cuerpo, qué vestirán.” (v. 25)
Jesús no solo señala el problema, sino que también nos lleva a levantar la vista para ver algo tan simple que quizás no se nos habría ocurrido nunca usar como ejemplo teológico: ¡los pajaritos!
Respuesta redentora: Si Dios cuida de los gorriones, imagina lo que hace con sus hijos
“Miren las aves del cielo, que no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros, y sin embargo el Padre celestial las alimenta. ¿No son ustedes de mucho más valor que ellas?” (v. 26)
Jesús básicamente nos dice: “Oigan, ¡volteen al cielo! Miren a esos gorriones, tórtolas, cuervos, gaviotas —hasta palomas urbanas si quieren. ¿Han visto alguno con una agenda de Google o una membresía premium de Costco?”
No, ¿verdad?
No siembran, no almacenan, no hacen networking para asegurar la temporada de invierno... y sin embargo Dios las alimenta.
William Barclay lo decía con un poco de humor:
“Nadie trabaja más duro que un gorrión promedio para ganarse la vida... pero lo hacen sin ansiedad”.
Y Hendriksen añade que Jesús no está hablando de pereza, sino de confianza.
Las aves trabajan, sí, pero no viven atormentadas por lo que podría pasar mañana. Saben que el Creador no las deja.
Y entonces Jesús lanza una pregunta que nos confronta con amor, como cuando una mamá te mira con una ceja levantada:
“¿No vales tú mucho más que ellas?”
En otras palabras:
¿Tú crees que Dios es tan tierno con las aves y va a ser indiferente contigo, que fuiste creado a su imagen, que fuiste redimido por su sangre, que eres su hijo o hija adoptado por gracia?
La ansiedad —como dice Barclay— es, en el fondo, una forma de ateísmo práctico. ANDAR DE ANSIOSO ES ATEÍSMO!
Es vivir como si no tuviéramos Padre. Es olvidar quién está a cargo.
Jesús no te está diciendo “deja de sentir”. Te está diciendo:
“Deja de olvidar quién soy”.
Aplicación pastoral: A veces, lo que necesitas no es más dinero… es más confianza
No sé tú, pero a veces me sorprendo haciendo cuentas que ni el SAT entendería: “Ok, si reduzco este gasto, y luego vendo esta tostadora que ni uso, y so tal… me presta tantito, y si además cae un milagro… ¡lo logro!”
Y mientras tanto, Dios me está diciendo:
"Hijito, yo te di la vida, te di el cuerpo, te he sostenido hasta hoy.
¿De verdad crees que no puedo con comida y vestido?
Si ya hice lo más difícil, ¿por qué dudas que puedo darte lo más simple?"
Matthew Henry lo resumía así:
“Si nos preocupamos de nuestras almas y de la eternidad, que son más que el cuerpo y esta vida, podemos dejarle en manos de Dios que nos provea comida y vestido, que son lo menos.”
Y es que, a veces, en lugar de fe activa, lo que tenemos es estrés reactivo.
Confiamos más en nuestra calculadora que en nuestro Creador.
Pero Jesús nos llama a levantar la mirada.
A salir al patio, ver un gorrión, y recordar que si Dios no lo deja sin alimento… tampoco te dejará a ti.
II. Tu ansiedad se resuelve confiando en el carácter de Dios (vv. 27–30)
II. Tu ansiedad se resuelve confiando en el carácter de Dios (vv. 27–30)
Condición caída: La ansiedad no es una solución, es una cárcel
Condición caída: La ansiedad no es una solución, es una cárcel
Jesús lanza una pregunta que es como un gancho al corazón ansioso:
“¿Y quién de ustedes, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida?” (v. 27, NBLA)
O en otras palabras:
“¿De qué sirve tu ansiedad?”
Es como si dijera:
“A ver, ¿ya lograste resolver algo preocupándote toda la noche?”
—¿Tu cuenta bancaria creció?
—¿Te sanaste más rápido?
—¿Tus hijos se volvieron más obedientes porque los miraste ansiosamente mientras dormían?
La respuesta es obvia: no.
La ansiedad no es una herramienta, es una jaula.
No te da control, te lo roba.
No acelera soluciones, retrasa tu paz.
Es como si alguien intentara remar más rápido en un bote… ¡pero con los remos amarrados al cuello! Se ahoga antes de avanzar.
Y entonces Jesús, con una mezcla de honestidad amorosa y pedagogía divina, ofrece su diagnóstico:
“¡Hombres de poca fe!” (v. 30)
¡Auch!
Eso sí dolió.
Pero no lo dice como quien se decepciona de nosotros. Lo dice como quien sabe exactamente por qué estamos atrapados.
La raíz de nuestra ansiedad no es la falta de tiempo, ni de dinero, ni de control... es la falta de confianza.
No confiamos en que Dios realmente hará lo que prometió. Dudamos, y en esa duda el miedo echa raíces.
Como decía Barclay:
“La preocupación es esencialmente atea.”
Es vivir como si no tuviéramos Padre.
Respuesta redentora: Cuando miras quién es Dios, puedes soltar lo que no controlas
Respuesta redentora: Cuando miras quién es Dios, puedes soltar lo que no controlas
Jesús no nos deja en la confrontación. Nos lleva a un ejemplo tan cotidiano que probablemente fue parte del escenario mientras predicaba el Sermón del Monte:
“Observen cómo crecen los lirios del campo: no trabajan, ni hilan; pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos.” (v. 28–29)
Imagínate la escena. Jesús está predicando al aire libre. Tal vez una brisa movía suavemente las flores del campo mientras hablaba. Y en ese momento dice: “Miren. Ni Salomón —sí, el del oro, los tronos, las túnicas lujosas y el incienso caro— se veía así.”
¿Y sabes qué es lo más impactante?
Esas flores hermosas que visten los campos hoy… mañana van al horno.
Es como si nos dijera:
“¿Quieres prueba de que Dios cuida con detalle, incluso lo más frágil? Mira una flor.”
Y aquí es donde entra algo muy de nuestra tierra.
¿Has oído hablar de la flor mexicana llamada “Amor de un rato”?
Es una flor silvestre, sencilla, preciosa... y fugaz.
Florece por unas pocas horas, y luego se marchita.
En algunos lugares, ni siquiera alcanza a llegar al atardecer.
Es tan breve su existencia, que su propio nombre te advierte:
“no te encariñes mucho, que esto es solo por un rato.”
Y sin embargo, Dios —que sabe perfectamente cuántas horas vivirá esa flor— la viste con una belleza que ni el rey Salomón tuvo.
Con pétalos que atrapan la luz del sol, colores que alegran los campos, y un diseño que ningún diseñador humano puede igualar.
¿Y para qué?
Para que quizás nadie la vea.
Para que dure unas horas.
Y luego desaparezca.
¿Te das cuenta?
Dios da belleza aun a lo efímero.
Dios honra lo frágil.
Y entonces Jesús nos mira y nos pregunta:
“Si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe?” (v. 30)
O sea, si Dios pone tanto esmero en adornar algo tan efímero como las flores silvestres —que al día siguiente podrían ser leña para cocinar pan— ¿cómo no va a cuidar de ti, que tienes eternidad en el alma y valor incalculable en sus ojos?
La solución a la ansiedad no es fingir que no tenemos miedo.
Tampoco es repetir frases como “todo va a estar bien” sin sustento.
La solución es recordar quién es nuestro Padre.
—El Dios que cuida a los lirios.
—El Dios que alimenta a los gorriones.
—El Dios que ya dio lo más grande (la vida, el cuerpo, su Hijo)…
¿cómo no te dará también lo que necesitas?
No somos “amor de un rato” para Dios.
Somos amados eternamente.
Creados a su imagen. Redimidos con su sangre.
Él no te viste bonito para después abandonarte.
Su fidelidad no es estacional.
Su cuidado no depende de cuántas oraciones dijiste hoy.
Él es tu Padre. Y es confiable.
Como decía Hendriksen: “El que dio la vida, dará lo necesario para mantenerla.”
Y como diría tu abuela: “Dios no te trajo hasta aquí para dejarte morir de hambre.”
Aplicación pastoral: A veces el mayor acto de fe… es dormir tranquilo
Aplicación pastoral: A veces el mayor acto de fe… es dormir tranquilo
Una vez alguien me dijo: “La ansiedad es como estar en una bicicleta estática: sientes que te estás moviendo, pero no vas a ningún lado… y terminas agotado.”
Jesús no quiere que vivas así. Él sabe que no estás hecho para cargar el mundo. Y por eso te dice con ternura:
“Si confías en mí, puedes soltar lo que no entiendes.”
La fe no es una varita mágica. Pero sí es un refugio estable.
Y la fe no significa que ya no haya problemas, significa que los enfrentas con un corazón que sabe quién es su Dios.
Entonces, la próxima vez que la ansiedad toque a tu puerta, respóndele con esto:
—“Sí, tengo preguntas…
—Sí, hay cosas fuera de mi control…
—Pero también tengo un Padre…
—Y Él sabe lo que hace.”
III. El miedo al futuro se vence buscando primero el Reino (vv. 31–34)
III. El miedo al futuro se vence buscando primero el Reino (vv. 31–34)
Condición caída: Cargamos el futuro como si dependiera de nosotros
Condición caída: Cargamos el futuro como si dependiera de nosotros
Jesús remata su enseñanza con una frase tan clara como liberadora:
“Así que, no se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana se cuidará a sí mismo. Cada día tiene suficientes problemas por sí solo.” (v. 34, NBLA)
Qué sabias palabras, ¿no?
Jesús no está diciendo: “relájate y ve por la vida como si nada importara.”
Tampoco dice: “hazte el loco y deja que el futuro te sorprenda.”
Lo que está diciendo es: “Deja de vivir en un tiempo que no te pertenece.”
Y aquí toca algo muy real para muchos, sobre todo para nosotros los hombres:
Vivimos cargando un peso que no nos corresponde. El peso de tener que ser suficientes.
—Suficientes para sostener a la familia.
—Suficientes para estar siempre fuertes.
—Suficientes para tener respuestas.
—Suficientes para que todo salga bien.
Pero el corazón ansioso tiene una raíz: la autoexigencia sin gracia.
Esa idea de que “todo depende de mí”, de que si aflojo un poco, todo se viene abajo.
Y entonces el miedo al futuro se vuelve un monstruo.
Uno que siempre está diciendo: “¿Y si mañana no puedes?, ¿y si no alcanzas?, ¿y si te falla la salud?, ¿y si te equivocas?”
Pero Jesús, en su sabiduría, nos mira con ternura y dice:
“Cada día trae lo suyo. Deja de vivir el mañana. Ocúpate del hoy.”
Y no solo eso: nos da la clave para reordenar el corazón.
Respuesta redentora: Cuando buscas primero el Reino, todo se acomoda
Respuesta redentora: Cuando buscas primero el Reino, todo se acomoda
“Pero busquen primero Su Reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.” (v. 33, NBLA)
Jesús no está vendiendo una fórmula mágica.
No dice: “Dame primero lo mío, y luego te premio con lo tuyo.”
Está hablando de orden. De prioridades. De corazón.
Intimidad antes dise actividad.
“Buscar primero el Reino” no significa que te hagas pastor
Significa que Dios y su voluntad sean el eje de tu vida.
Que antes de tomar decisiones, preguntes: “¿Qué le agrada a Dios?”
Que antes de correr al banco, corras a tu Biblia.
Que antes de resolverlo todo tú, lo pongas delante de Él.
Y entonces Jesús promete: “todo lo demás será añadido.”
Eso no significa que tendrás la vida resuelta al estilo Instagram.
Significa que no te va a faltar lo que realmente necesitas.
Lo contrario también es cierto: cuando el Reino es segundo, todo se desordena.
Pon tu trabajo primero, y terminarás sacrificando tu familia.
Pon tu dinero primero, y vivirás con ansiedad aunque tengas millones.
Pon tu imagen primero, y te perderás a ti mismo tratando de parecer fuerte.
Pero pon a Dios primero… y verás cómo las piezas empiezan a encontrar su lugar.
Aplicación pastoral: Esto no es irresponsabilidad, es descanso confiado
Aplicación pastoral: Esto no es irresponsabilidad, es descanso confiado
Ahora, ojo: buscar primero el Reino no significa vivir sin planear.
Tampoco es excusa para decir: “Dios proveerá” mientras sigues procrastinando con una serie en Netflix.
Jesús no llama a la irresponsabilidad. Llama a la confianza activa.
A hacer lo que toca hoy, con fe, sabiendo que el mañana le pertenece a Dios.
Es como cuando los israelitas estaban en el desierto, y Dios les daba maná. Cada día. No antes. No después.
Si guardaban para el día siguiente, se echaba a perder.
¿La lección? “Confía para hoy. Mañana vuelve a confiar.”
Jesús lo dice así:
“Cada día tiene sus propios problemas.” (v. 34)
Y podríamos añadir:
“Cada día trae su propia gracia.”
Y aquí viene el golpe final. El mensaje que puede cambiar tu semana, tu mes, tu forma de vivir:
“No tengas miedo — Jesús ya está en el mañana.”
Él no solo promete estar contigo hoy. Él ya está allá.
Preparando el camino. Ordenando tus pasos.
Sosteniendo las provisiones que aún no ves.
Tú aún no llegas al lunes… pero Jesús ya está ahí.
Y como decía Lamentaciones 3:23:
“Sus misericordias son nuevas cada mañana.”
Cierre pastoral del punto:
Así que no vivas con miedo. Vive con enfoque.
No trates de cargar el futuro. Mejor busca primero el Reino.
Y deja que el Rey del Reino —Jesús— se encargue del resto.
No tengas miedo. Jesús ya está en el mañana.
