El pacto de Dios con Noé I

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Saludo. Hola me alegra verte hoy.
Feliz día del Padre. Saludar a las madres que han sido padres.
Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”
MENSAJE:
Imaginemos la escena: un año entero ha pasado desde que las aguas del diluvio comenzaron a caer, un año desde que Noé y su familia entraron en el arca. Días y noches de encierro, el vaivén constante, el sonido recurrente de la lluvia y de pronto, un silencio. La incertidumbre debió acompañar constantemente el corazón de Noé. ¿Qué sería de ellos? ¿Había terminado el juicio? ¿Qué depararía el futuro?
Oro que con esta palabra, podamos recordar la importancia de los pactos que Dios establece y ¿Cuál debe ser nuestra actitud ante la espera de lo que Dios hará? … Oremos.
A lo largo de la historia bíblica, los pactos han sido expresiones de la gracia y fidelidad de Dios hacia la humanidad. Después del juicio del diluvio, Dios inicia un nuevo capítulo con Noé: una relación marcada por misericordia, renovación y promesa. Este capítulo nos muestra no solo cómo Dios guía el final del diluvio, sino cómo prepara el terreno para un pacto que transformará la forma en que Él se relaciona con la tierra y sus habitantes.
El mensaje lo dividí en tres partes:
I. Dios no olvida (1-14) II. Dios habla y Noé obedece (15-19) III. Noé adoró a Dios y el nacimiento del pacto (20-22)
I. Dios no olvida (1-14)
Leamos el v.1 “Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas”. En medio de la espera y la incertidumbre, ocurre esto. Esta frase no significa que Dios olvidara a Noé y luego se "acordara" de él, como si su memoria fuera falible. En la Biblia, cuando se dice que Dios "se acordó", significa que Dios actuó en favor de aquellos a quienes recordaba, cumpliendo sus promesas y mostrando su amor. Es una expresión de la fidelidad activa de Dios. El Señor no solo "recordó" a Noé de forma pasiva, sino que intervino con propósito y poder.
Dios "hizo pasar un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas". Este viento, una fuerza invisible pero poderosa, no era simplemente un fenómeno meteorológico; era la mano de Dios obrando para cumplir su plan. El diluvio no cesó por casualidad; fue Dios quien lo detuvo. Él controlaba cada gota, cada corriente, cada movimiento de las aguas.
La retirada de las aguas fue un proceso gradual, no instantáneo. El arca, que había flotado sin rumbo durante meses y finalmente se detuvo sobre el monte Ararat. Esto no solo representaba un lugar de descanso físico, sino también una señal de que el juicio había terminado y la tierra comenzaba a resurgir. La paciencia de Noé fue evidente, esperó día tras día.
Veamos el v.5 “Dos meses y medio más tarde, mientras las aguas seguían bajando, otras cumbres se hicieron visibles” (NTV). La visión de las cimas de las montañas, que antes estaban sumergidas, debió ser un faro de esperanza para Noé y su familia. Dios mostró su gran fidelidad. Incluso en medio de la mayor calamidad, Dios no abandona a los suyos. Él puede intervenir y dirigir los acontecimientos, para cumplir sus propósitos divinos.
Una vez que el arca se posó y las cimas de los montes comenzaron a aparecer, Noé no se precipitó a salir. Demostró una gran paciencia y dependencia de Dios. A pesar de las señales visibles de que la tierra se estaba secando, Noé entendía que el tiempo de Dios no siempre coincide con el nuestro. Él esperó otros cuarenta días antes de tomar la iniciativa. Esta espera es una lección para nosotros en un mundo que busca hacer las cosas en su tiempo y no en el tiempo de Dios.
La estrategia de Noé para discernir la condición de la tierra fue fascinante. Primero envió a un cuervo y luego a una paloma. Esta última fue enviada a tres misiones: en la primera regresó sin nada, en la segunda con una hoja de olivo en su pico y a la tercera, no regresó porque había encontrado un lugar donde habitar. Fue precioso cuando regresó con una hoja de olivo, porque era la prueba de que la vegetación había comenzado a brotar. La hoja de olivo, es un símbolo de paz y nueva vida, era una señal de esperanza, un anticipo de la restauración que Dios estaba llevando a cabo. La vida estaba volviendo a florecer.
La tierra estaba seca y lista para ser habitada de nuevo, fue entonces cuando Noé procedió a quitar la cubierta del arca y vio con sus propios ojos que la faz de la tierra estaba casi seca (v.13). Tenía 601 años cuando esto sucedió (10,5 meses después del comienzo del diluvio).
II. Dios habla y Noé obedece (15-19)
Finalmente, después de todo el proceso de espera y verificación, Dios habla. Leamos los v.15-18 Entonces habló Dios a Noé, diciendo:  Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.  Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. Esta no fue una sugerencia, fue una orden directa. Noé no tomó la decisión de salir por su cuenta; esperó la orden de Dios.
Junto con la orden de salir, Dios reitera su mandato en el momento de la creación "fructificad y multiplicaos". Dios no solo preservó la vida, sino que la comisionó para repoblar y florecer nuevamente. La salida del arca no fue un simple acto de alivio, sino un acto de profunda obediencia.
Noé nos enseña que la fe no es simplemente creer, sino aprender a esperar y moverse según la guía de Dios. En muchos casos, el verdadero acto de fe es quedarse quieto cuando todos corren. Es confiar que la señal que venga de Dios será más clara que cualquier presunción que tengamos.
Obedecer en el silencio, esperar cuando no hay evidencia visible, confiar en que Dios aún tiene la última palabra: eso es caminar por fe. Y cuando Noé finalmente recibe la orden divina: obedeció sin titubear.
Dios no le dice “sal si quieres”, sino “sal porque te he preparado para algo nuevo”. Noé sale con su familia, sus animales, sus responsabilidades. Es un nuevo comienzo y se hace bajo obediencia. Dios abre caminos cuando hay corazones dispuestos a caminar por fe, no por impulso.
Quiero preguntar ¿Estás siendo obediente a Dios en este tiempo? ¿Esperas la guía de Dios antes de actuar o decidir?
III. Noé adoró a Dios y el nacimiento del pacto (20-22)
Estas ocasiones son siempre adecuadas para recordar el uso de la palabra “adorar”. Adorar implica postrarse, rendirse, estar bajo sumisión y sobre todo exaltar. Y el único digno de todo eso, es Dios. El cristiano no le dice a las personas: te adoro, así sean familiares muy cercanos, porque el único ser que debe adorar, es a Dios. Afortunadamente en nuestro lenguaje hay muchos adjetivos que podemos utilizar, para expresar cariño a nuestros seres queridos. Leamos el v.20 Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Inmediatamente después de salir del arca, el primer acto registrado de fue la adoración. Este es un momento trascendental. Noé no se preocupó primero por la comida, buscar un refugio o estudiar los terrenos; su prioridad fue dar gracias y adorar a Dios. El holocausto era una ofrenda de dedicación total, un acto de gratitud y reconocimiento de la soberanía de Dios sobre la vida y la muerte, sobre la destrucción y la restauración. Era una respuesta de fe y gratitud por la salvación que habían experimentado.
La adoración de Noé no se basó en lo que Dios le daría, sino de lo que Dios había hecho.Qué modelo tan poderoso para nuestra vida espiritual: adorar antes de la bendición. Adoremos como respuesta a la gracia de Dios, no como exigencia de recompensa.
Veamos el v.21 Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. La respuesta de Dios a esta adoración fue asombrosa y establece el pacto en el corazón del Señor. La ofrenda de Noé fue aceptada por Dios. Y en respuesta, Dios establece una promesa solemne. A pesar de la persistente inclinación al mal en el corazón humano (una realidad que Dios conoce perfectamente), Él decide no volver a juzgar la tierra con un diluvio.
Esta promesa se amplía con la garantía de la continuidad de los ciclos naturales. Agregó que mientras la tierra permanezca, dará frutos. Que habrá día, noche y estaciones. Esta es la base del pacto de Dios con Noé y con toda la creación. Es un pacto incondicional que garantiza la estabilidad del universo, para que la vida y la humanidad puedan continuar y prosperar. Es una promesa de orden y constancia en un mundo que experimenta caos total.
Aquí se revela la generosidad y la gracia de Dios. A pesar de la naturaleza pecaminosa del hombre, Dios decide establecer un orden de gracia. La adoración de Noé es el catalizador de esta promesa, demostra que la respuesta de fe y gratitud del hombre es grata a Dios. Este pacto con Noé prefigura los pactos futuros de Dios con la humanidad, culminando en el nuevo pacto a través de Jesucristo, donde la sangre derramada de Jesús es el sacrificio perfecto y el fundamento de una relación restaurada entre Dios y su pueblo.
Sucesión de eventos:
Fidelidad de Dios = Orden de Dios a Noé = Obediencia/Adoración de Noé = Dios se agrada/Nace el pacto Noético
Relación del Pacto Noético con otros pactos en la Biblia:
a) Con el pacto abrahámico (Génesis 12, 15, 17)
Continuidad en la promesa: Mientras el pacto con Noé garantiza la estabilidad de la creación, el pacto con Abraham enfoca el desarrollo espiritual y físico del pueblo de Dios. Relación: Ambos muestran que Dios toma la iniciativa, establece condiciones claras y reafirma su fidelidad. Transición: De un pacto universal (Noé) a uno más específico y nacional (Abraham).
b) Con el pacto mosaico (Éxodo 19-24)
Marco legal: Mientras el pacto de Noé afirma la preservación y orden, el pacto con Moisés entrega leyes para guiar la vida del pueblo. Relación: Ambos incluyen responsabilidad humana ante la voluntad divina. Noé obedeció; Israel debía obedecer la Ley. Elemento común: Un llamado a vivir conforme al propósito de Dios tras haber sido salvados (Noé del diluvio, Israel de Egipto).
c) Con el pacto davídico (2 Samuel 7)
Pacto real: Dios promete establecer el reino de David para siempre. Relación: Igual que con Noé, Dios hace una promesa que Él mismo garantiza, y que tiene implicaciones eternas. Elemento de gracia: En ambos pactos, Dios no exige perfección, sino fidelidad y adoración.
c) Con el nuevo pacto (Jeremías 31:31-34 / Lucas 22:20)
Pacto transformador: El nuevo pacto, a través de Cristo, habla de restauración total y relación interna con Dios. Relación: El pacto de Noé es una sombra temprana de la gracia que se revela plenamente en Jesús. Similitud clave: Ambos prometen que Dios nunca volverá a destruir sin redención; Jesús lleva esa redención a la cruz.
5 Diferencias entre los pactos de Dios y los pactos entre los hombres:
Dios: Dios lo inicia soberanamente Hombre: Surge por acuerdo entre las personas o uno mismo | Hagamos esto/No tomo más
Dios: Busca restaurar, tiene propósitos eternos Hombre: Busca un beneficio mutuo, generalmente son intercambios
Dios: Es fiel y cumple sin fallar Hombre: Pueden fallar, lo olvidan o lo rompen
Dios: Palabra Hombre: Necesita contratos, cláusulas, firmas, testigos
Dios: Hay garantía en el carácter inmutable de Dios Hombre: Se basa en confiar en las personas
CONCLUSIONES
Dios siempre está presente, incluso en los momentos oscuros de nuestra vida y cada final es, en realidad un nuevo comienzo. Con este pasaje aprendemos también sobre la importancia de la adoración y la gratitud en medio de las tribulaciones, así como la fidelidad de Dios a sus promesas.
Este pasaje, que habla de un nuevo comienzo después del juicio, se puede ver como un símbolo de la redención que se encuentra en Cristo. Así como Noé fue salvado a través del arca, nosotros somos rescatados a través de la cruz de Cristo. A través de la fidelidad de Dios en el pasado, encontramos esperanza y nuevas oportunidades en nuestra vida hoy.
APLICACIONES
1) Confía en que Dios no olvida: Incluso cuando parece que todo se desmorona, Dios se "acuerda" de los suyos. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Podemos confiar en que Él nos sostiene en medio de nuestras pruebas, y su propósito para nuestras vidas se cumplirá.
Aunque enfrentemos tiempos de prueba o incertidumbre, Dios está atento.
Debemos cultivar esperanza en medio de crisis personales, sociales o globales.
2) Paciencia y obediencia en los procesos de restauración: Noé no se apresuró a actuar; esperó el tiempo de Dios y buscó sus señales. En un mundo de prisas, somos llamados a cultivar la paciencia y a obedecer la voz de Dios, confiando en su dirección, incluso cuando no vemos el panorama completo.
Noé esperó la señal de Dios para salir del arca.
En una cultura que busca la inmediatez, este pasaje nos enseña a esperar con fe.
En decisiones importantes, aprender a discernir el tiempo de Dios.
3) La adoración es nuestra respuesta apropiada: El primer acto de Noé al pisar tierra seca fue la adoración. Nuestra gratitud y alabanza a Dios no deben ser solo para los "buenos tiempos", sino también, y quizás especialmente, después de superar las pruebas. La adoración nos alinea con el corazón de Dios y nos recuerda su soberanía y su gracia.
Noé adoró antes de conocer el pacto, reconoce que la gratitud abre puertas a la bendición.
Establece ritmos de agradecimiento diarios sin esperar algo a cambio.
RESUMEN
En este pasaje, Dios recuerda a Noé y a todos los animales en el arca, haciendo que las aguas del diluvio se retiren. Después de un tiempo de espera y desolación, Noé y su familia emergen del arca en un mundo renovado, y Noé construye un altar para adorar a Dios. Dios establece en su corazón nunca más destruir la tierra con un diluvio, promete que la tierra dará frutos, las estaciones, el día y la noche.
Este pasaje nos recuerda que incluso en tiempos de juicio y desolación, la misericordia de Dios prevalece. Los cristianos pueden encontrar esperanza en la promesa de nuevos comienzos que Dios ofrece después de nuestras pruebas. En nuestras luchas, debemos aprender a confiar en que Dios tiene un plan y que sus promesas nunca fallarán, lo que puede ayudar a fortalecer nuestra fe durante los momentos difíciles.
Leamos una vez más el VC.
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