No Juegues con el Fuego: El Peligro de Ignorar el Pecado

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Introduccion

Si estuvieron con nosotros el domingo pasado, saben que Pedro acaba de advertirnos sobre los falsos maestros. Y en el texto de hoy, Pedro continúa describiendo a estos falsos maestros, pero también aborda quizás el mayor poder destructivo de las falsas enseñanzas. Voy a leer 2 Pedro  2:10-22. Si les es posible, por favor, acompáñenme en la lectura de la Palabra de Dios. 
2 Pedro 2:10–16 RVR60
10 y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores, 11 mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor. 12 Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, 13 recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores. 14 Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición. 15 Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, 16 y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.
Esta es la Palabra del Dios vivo. ¿Amén?
Si han estado prestando atención, seguro ya se han dado cuenta de algo: Pedro no soporta a los falsos maestros. Y no se guarda nada.
Tiene una lista extensa de todo lo malo que hacen, y usa un lenguaje fuerte, con palabras duras, ilustraciones intensas y hasta comparaciones ofensivas.
Hoy no estamos tan acostumbrados a hablar así, y ciertamente no es algo que debamos usar a la ligera.
Pero si Pedro se expresa con tanta pasión, es por algo muy serio: el peligro real de las falsas enseñanzas.
No estamos hablando de un simple error, sino de algo que puede llevar a la perdición de las almas. Y por eso Pedro no se queda callado.
Y es que el mensaje general de esta carta es este: los cristianos debemos hacer todo lo posible por vivir una vida piadosa. Pedro lo dice claramente en el capítulo 1: Dios ya nos dio todo lo que necesitamos para vivir en santidad. Pero no basta con saberlo: ahora nos toca a nosotros poner toda diligencia para añadir a nuestra fe virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, amor fraternal y amor.
En otras palabras, tenemos que tomarnos en serio nuestra fe. No podemos vivir a medias. Y por eso Pedro es tan fuerte en sus palabras. Porque mientras algunos juegan con la verdad, otros están luchando por aferrarse a ella.
Y aquí viene el problema. !!
Pedro escribe porque han llegado falsos maestros enseñando exactamente lo contrario: que no importa cómo vivas, que puedes seguir tus deseos, incluso los sexuales, sin consecuencias. Prometen una “libertad” que en realidad es esclavitud al pecado.
Por eso Pedro no se anda con rodeos.
Les dice a los creyentes: no los escuchen.
Y lo hace con firmeza porque ama al pueblo de Dios.
Él está pastoreando con urgencia, tratando de protegerlos, especialmente de algo gravísimo: la apostasía.
¿Qué es la apostasía?
Es cuando alguien reniega de la fe cristiana, la niega y se aparta de ella.
Es más que un tropiezo: es una caída total. Y lo que Pedro va a describir en estos versículos —como vamos a ver hoy— es una receta para la apostasía, una lista de cinco ingredientes que llevan directamente a ella.
Así que abramos bien los ojos y el corazón, porque este mensaje es tan actual como urgente.

Desprecio por el pecado y ceguera ante el mundo espiritual

2 Pedro 2:10–11 "10 y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores, 11 mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor."
Pedro comienza describiendo a estos falsos maestros como “audaces y voluntariosos, aterevidos y contumaces”, es decir, arrogantes y tercos. Y lo que más llama la atención es cómo hablan ligeramente —blasfeman— contra lo que no comprenden, específicamente, contra “los gloriosos”.
¿Quiénes son “potestades superiores”? El contexto y pasajes paralelos como Judas 8–10 nos muestran que se trata de seres espirituales, particularmente demonios.
Judas 8 "8 No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores."
Judas 10 "10 Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales."
¡Sí, Pedro está diciendo que estos falsos maestros ni siquiera respetan la realidad espiritual maligna!
Hacen comentarios osados y burlones sobre Satanás y los demonios como si se tratara de algo sin importancia.
Entretenimiento sin filtro: Ver series o películas donde el pecado se normaliza (inmoralidad, violencia, brujería), sin pensar en cómo eso influye en tu corazón.
Chistes o burlas sobre lo espiritual: Trivializar el diablo, el infierno, o el pecado como si fueran bromas.
Coquetear con el pecado “pequeño”: Justificar la mentira, el orgullo o el enojo como “naturales” o “comprensibles”, olvidando que Cristo murió por esos pecados.
Y Pedro contrasta esta actitud con la de los ángeles fieles, 11 mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor."
quienes aunque son más poderosos que los humanos, no se atreven a emitir juicios arrogantes contra esos seres, sino que dejan el juicio en manos de Dios. Incluso el arcángel Miguel, según Judas 9, cuando peleaba contra Satanás por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a acusarlo con palabras duras, sino que dijo: “El Señor te reprenda”.
Judas 9 "9 Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda."
¿Qué significa esto? Que los falsos maestros no solo se burlan del pecado, sino que también ignoran lo serio que es el mundo espiritual. Hablan con orgullo, sin darse cuenta de que están metiéndose en terreno peligroso, como quien juega con fuego sin saberlo.
Y esto es consistente con lo que ya sabemos de ellos. Durante estas últimas semanas, hemos visto cómo Pedro los describe como frívolos con el pecado, sin temor de Dios, como si la santidad no importara. La palabra frívolo significa poco serio.

Es como alguien que llega tarde al trabajo, sin prepararse, sin bañarse, sin interés. Esa actitud revela el corazón: “no me importa lo suficiente como para tomar esto en serio”.
Hermanos, el pecado sí importa.
No lo minimicemos. Por cierto hermano no minimices el pecado.
Jesucristo murió para salvarnos del pecado, y para vencer al enemigo espiritual que es real. Si empezamos a restarle importancia al pecado, estamos caminando hacia la apostasía. Mucho cuidado con caer en esta falsa idea moderna de que los demonios no existen o que no están activos.
Pero la Biblia enseña todo lo contrario. El enemigo es real, es astuto y sabe cómo colarse en nuestra vida sin que nos demos cuenta. A veces lo hace por medio del entretenimiento, de lo que vemos en redes sociales, series, películas, libros… otras veces a través de ideas que parecen inofensivas pero que contradicen la verdad de Dios, o por nuestra pensamineto o arrogancia.
Por eso Pedro nos dice con urgencia: ¡Estén atentos! ¡No bajen la guardia!
Pregúntate: ¿estás dejando que algo entre a tu mente o a tu corazón que apague tu amor por Dios, que te aleje de su verdad, o que te haga tomar el pecado a la ligera? Si es así, no lo ignores. Hoy es el momento de despertar y tomar en serio esta batalla, relamente debemos atterranos el caer en lazazo del diablo.
Mucho cuidado con caer en esta falsa idea moderna de que los demonios no existen o que no están activos. La Biblia enseña todo lo contrario. El enemigo es real, astuto, y opera incluso por medio del entretenimiento, los medios, las ideologías. Pedro nos dice: ¡Manténganse alerta!
1 Pedro 5:8 "8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;"
Así que el primer ingrediente de esta receta para la apostasía es este: despreciar el pecado y cerrar los ojos a la batalla espiritual que nos rodea. No caigas en eso

Hablar con seguridad… desde la ignorancia

2 Pedro 2:12–13 "12 Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, 13 recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores."
Pedro continúa diciendo que estos falsos maestros son como animales irracionales, es decir, actúan por puro instinto, sin discernimiento espiritual. Fueron “nacidos para ser atrapados y destruidos”, lo que indica que van directo al juicio. Y añade:
Blasfeman sobre asuntos que ignoran” —es decir, hablan con arrogancia de cosas que no entienden, y por eso mismo, su destrucción está asegurada.
Se divierten a plena luz del día”, lo que significa que no tienen vergüenza alguna, ni siquiera intentan ocultar sus pecados.
Se deleitan en sus engaños mientras festejan con ustedes”: ¡Eso es lo más peligroso! No solo están afuera, están entre nosotros, infiltrados, sentados en nuestras reuniones, aparentando comunión.
Pedro los llama manchas y defectos, lo contrario a lo que Dios espera de nosotros. 2 Pedro 2:13 “recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores.”
En 2 Pedro 3:14, se nos exhorta a ser “sin mancha e irreprensibles” ante el Señor. Pero estos, en lugar de reflejar la santidad de Dios, manchan el testimonio de la iglesia con su falsa enseñanza y mala conducta.
Ahora, uno podría leer esto y pensar:
“Bueno, yo no soy así”. Pero detengámonos un momento.
¿No hemos hablado alguna vez con ligereza o arrogancia sobre temas que no conocemos bien?
¿No hemos fingido seguridad en algo, solo para no parecer ignorantes?
Conozco personas (y todos hemos conocido) que opinan con total seguridad de todo, aunque claramente no saben de lo que están hablando. Ese tipo de actitud no es sabiduría, es arrogancia.
Y es peligrosa. ¿Por qué? Porque confunde a otros.
Porque la ignorancia vestida de confianza suena creíble, y muchas personas la siguen.
Proverbios 18:2 "2 No toma placer el necio en la inteligencia, Sino en que su corazón se descubra."
Pedro está advirtiendo esto: no confundas audacia con verdad.
Ser audaz no significa tener razón. Hablar con fuerza no garantiza que estés diciendo lo correcto. Un título académico no es sinónimo de verdad. Tener miles de seguidores no te hace confiable. Una persona puede hablar con mucha pasión, y aun así estar completamente equivocada.
Y esto no pasa solo “afuera”. Pedro lo deja claro: puede suceder dentro de la comunidad cristiana, cuando alguien comienza a enseñar con confianza doctrinas erradas, o hablar con autoridad de cosas que ignora. Y si no discernimos, podríamos ser arrastrados también.
Entonces, el segundo ingrediente que conduce a la apostasía es este: actuar y enseñar con arrogancia, desde la ignorancia, sin discernimiento ni humildad.
Aconsejar sin saber: Dar consejos espirituales, doctrinales o de vida como si fueras experto, sin tener base bíblica ni humildad.
Seguir o compartir enseñanzas virales solo porque suenan “bonitas” o están de moda, sin revisar si son bíblicas.
Criticar a líderes o hermanos sin conocimiento completo: Hablar de lo que no sabes o repetir lo que otros dicen sin confirmar.
📌 Ingrediente #1: Desprecio por el pecado y ceguera espiritual
• Entretenimiento sin filtro: Ver series o películas donde el pecado se normaliza (inmoralidad, violencia, brujería), sin pensar en cómo eso influye en tu corazón.
“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo!” (Isaías 5:20)
• Chistes o burlas sobre lo espiritual: Trivializar el diablo, el infierno, o el pecado como si fueran bromas.
“Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” (Gálatas 6:7)
• Coquetear con el pecado “pequeño”: Justificar la mentira, el orgullo o el enojo como “naturales” o “comprensibles”, olvidando que Cristo murió por esos pecados.
“Las zorras pequeñas echan a perder las viñas.” (Cantares 2:15)
“El pecado paga un salario: la muerte.” (Romanos 6:23)
📌 Ingrediente #2: Hablar desde la ignorancia con orgullo
• Aconsejar sin saber: Dar consejos espirituales, doctrinales o de vida como si fueras experto, sin tener base bíblica ni humildad.
“No os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.” (Santiago 3:1)
• Seguir o compartir enseñanzas virales solo porque suenan “bonitas” o están de moda, sin revisar si son bíblicas.
“Examinadlo todo; retened lo bueno.” (1 Tesalonicenses 5:21)
• Criticar a líderes o hermanos sin conocimiento completo: Hablar de lo que no sabes o repetir lo que otros dicen sin confirmar.
“El que responde palabra antes de oír, le es fatuidad y oprobio.” (Proverbios 18:13)
📌 Ingrediente #3: Deseo carnal disfrazado de espiritualidad
• Orar solo para que Dios “bendiga” tus planes, en lugar de buscar Su voluntad genuina.
“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” (Santiago 4:3)
• Usar versículos fuera de contexto para justificar decisiones egoístas o carnales.
“Torciendo… las Escrituras… para su propia perdición.” (2 Pedro 3:16)
• Buscar ministerios o plataformas por ego, no por amor a Cristo ni servicio a otros.
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria.” (Filipenses 2:3)
📌 Ingrediente #4: Codicia disfrazada de bendición
• Llamar “bendición” a toda oportunidad económica, sin evaluar si realmente viene de Dios.
“La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” (Proverbios 10:22)
• Obsesionarse con la prosperidad material, mientras se descuida el crecimiento espiritual.
“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero.” (1 Timoteo 6:10)
• Compararte con otros creyentes por lo que tienen, en vez de alegrarte por ellos y confiar en la provisión de Dios para ti.
“Estad contentos con lo que tenéis ahora.” (Hebreos 13:5)
📌 Ingrediente #5: Desprecio por la sana doctrina
• Preferir mensajes motivacionales antes que predicación bíblica, porque “no confrontan”.
“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina.” (2 Timoteo 4:3)
• Buscar iglesias que no exigen compromiso ni disciplina, solo porque “me siento bien ahí”.
“El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” (Mateo 10:38)
• Decir “eso no es importante” cuando se corrige con la Palabra, minimizando la autoridad bíblica.
“Toda la Escritura es inspirada por Dios… para enseñar, redargüir, corregir, instruir.” (2 Timoteo 3:16)
⚠️ Advertencia pastoral
Hermanos, Pedro no está jugando. Este no es un mensaje suave ni cómodo, y no debe serlo.
Estamos hablando del alma, de la eternidad.
“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo… y muchos seguirán sus disoluciones.” (2 Pedro 2:1–2)
La apostasía no ocurre de la noche a la mañana, pero comienza con pequeñas actitudes: tomar el pecado a la ligera, hablar sin discernimiento, vivir sin temor de Dios.
El enemigo no necesita que renuncies abiertamente a tu fe… solo necesita que te adormezcas espiritualmente.
Que dejes de tomar en serio a Cristo. Que te conviertas en alguien religioso por fuera, pero frío y tibio por dentro.
“Con el corazón se cree… pero con la boca se confiesa… porque con la boca… maldicen, y con el corazón están lejos de mí.” (Isaías 29:13, Romanos 10:10)
✅ Conclusión final
Pedro escribe con urgencia porque ama al pueblo de Dios. No quiere vernos caer.
Y nosotros, como iglesia, debemos recibir esta advertencia con humildad, no con orgullo.
“Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder.” (2 Pedro 1:3)
Pero depende de ti vivir con diligencia, con temor santo, con discernimiento y humildad.
Hoy es el día para decir:
“Señor, líbrame de ser arrogante, superficial o tibio. Hazme vigilante, santo y sensible a tu voz.”
No seamos parte de los que se apartan poco a poco.
Seamos de los que permanecen firmes en la verdad.
“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32)
“El Señor conoce a los suyos.” (2 Timoteo 2:19)
Porque la

Conclusión

Pedro escribe con urgencia porque ama al pueblo de Dios. No quiere vernos caer. Y nosotros, como iglesia, debemos recibir esta advertencia con humildad, no con orgullo.
Cristo murió por nuestros pecados. Nos dio su Espíritu. Nos dio su Palabra. Todo lo que necesitamos para vivir una vida piadosa ya lo tenemos (2 Pedro 1:3). Pero depende de ti vivir con diligencia, con temor santo, con discernimiento y humildad.
Hoy es el día para decir: “Señor, líbrame de ser arrogante, superficial o tibio. Hazme vigilante, santo y sensible a tu voz.”
No seamos parte de los que se apartan poco a poco. Seamos de los que permanecen firmes en la verdad. Porque la verdad no cambia, y el Señor sí cumple. Amén.
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