Juan 6 reunion 3 ¿Por qué buscas a Jesús? La diferencia entre lo temporal y lo eterno"Serie: Cristo, el Pan de Vida (Parte 1)
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📍 Introducción
📍 Introducción
Muchos en nuestros días, como en tiempos de Jesús, lo buscan. Pero ¿por qué? esta pregunta es clave, esta respuesta debe de ser muy honesta en nuestro corazon, esta es una respuesta que ningun pastor puede responder por nosotros, es tan sencilla pero a la vez tan profunda que a veces es imposible ser respondida como un simple tengo sed o tengo hambre. Es que aun hasta en eso nos equivocamos, pero la respuesta que le demos a la pregunta por que seguimos a Jesus no tiene solo alcances terrenales, sino eternos y alli justamente alli es donde muchos, la gran myoria suele fracasar, confunden sus necesidades terrenales como prioritarias.
Esta pregunta no solo es relevante para el primer siglo, sino para nosotros hoy. Hay quienes buscan a Jesús por curiosidad, por necesidad, por tradición o por conveniencia. Pero Juan 6 nos muestra que Jesús no se conforma con una fe superficial ni con una devoción interesada. Jesús escudriña el corazón y nos llama a seguirle no por lo que nos da, sino por quién Él es.
Hoy estudiaremos Juan 6:22–40, comenzando por los versículos 22 al 27, centrándonos en aquellos que buscan sinceramente a Cristo. Este es un pasaje que ocurre justo después del milagro de la multiplicación de los panes y de Jesús caminando sobre el mar. Juan nos invita a mirar más allá del milagro, hacia el Señor del milagro.
Leamos Juan 6:22–40
I. Contexto literario y sinóptico:
I. Contexto literario y sinóptico:
El evento se ubica inmediatamente después de la multiplicación de los panes y del milagro de Jesús caminando sobre el agua (Juan 6:1–21). En los evangelios sinópticos (Mateo 14:22–36; Marcos 6:45–56), Jesús también alimenta a la multitud y luego se aparta. Sin embargo, sólo Juan desarrolla en profundidad el diálogo posterior con la multitud que lo busca.
Diferencias clave con los sinópticos:
Sólo Juan nos da el discurso del Pan de Vida.
Mateo y Marcos relatan la sanidad de muchos en Genesaret tras la travesía (Mateo 14:34–36; Marcos 6:53–56), pero Juan se enfoca en la motivación espiritual de los que buscan a Jesús.
¿cual seria la intencion del Espiritu Santo, por que cree que en este evangelio ahonda en el dialogo con la multitud?
Juan, por inspiración del Espíritu, no busca repetir sino interpretar: resalta la deidad y la autoridad de Cristo a través de sus palabras, no solo sus obras.
II. Análisis exegético de Juan 6:22–27
II. Análisis exegético de Juan 6:22–27
a) El movimiento de la multitud (v.22–24)
a) El movimiento de la multitud (v.22–24)
"Al día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que allí no había más que una sola barca..."
La gente observa que Jesús ya no está, y lo busca activamente. Este "buscar" es del verbo griego zētéo (ζητέω), que puede significar tanto "buscar con deseo" como "tratar de obtener algo con interés". Pero tambien significa demandar, reclamar, tratar de obtener algo.
Lo que nos deja ver que:
No toda búsqueda espiritual es necesariamente buena.
El verbo sugiere acción, pero no garantiza sinceridad.
b) El discernimiento de Jesús Juan 6 25–26
b) El discernimiento de Jesús Juan 6 25–26
"Jesús les respondió y dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis."
Aquí Jesús confronta directamente la motivación. Ellos vieron el milagro, pero no lo interpretaron como una señal que apunta a su identidad divina.
En griego, "señales" es sēmeia (σημεῖα), lo que indica un "signo" o "indicador" de una verdad mayor.
No vieron más allá del pan: no vieron al Pan de Vida.
Esto nos lleva a reflexionar que no toda multitud que busca a Jesús lo hace con una fe verdadera. La presencia de muchas personas en una iglesia no garantiza que todos sean discípulos genuinos. Si evaluáramos la autenticidad de una iglesia solo por su número de asistentes, entonces tendríamos que concluir —erróneamente— que la Iglesia de Roma, por su magnitud y presencia global, es la verdadera iglesia. Pero esa no es la medida bíblica.
Entonces, ¿qué debemos buscar al considerar si una iglesia es verdaderamente cristiana? Debemos examinar si Cristo es verdaderamente la cabeza de esa congregación. El problema es que casi todas las iglesias —incluso muchas sectas— afirman que Cristo es su cabeza. Pero afirmar algo no lo hace verdadero.
¿Cómo discernir entonces si Cristo realmente gobierna una iglesia? La respuesta es sencilla, pero profunda: observe qué tan bíblica es su predicación. Escuche con atención: ¿las enseñanzas se basan fielmente en la Palabra de Dios o están llenas de opiniones humanas, emociones y estrategias para agradar al mundo? Evalúe si las decisiones de la iglesia están fundamentadas en las Escrituras o si siguen métodos seculares para atraer multitudes.
A veces, en congregaciones numerosas, puede haber solo unos pocos creyentes verdaderos; y en iglesias pequeñas y humildes, puede haber una comunidad fiel que ama sinceramente a Cristo. Dios no se impresiona por el tamaño de la multitud, sino por la autenticidad de la fe. El poder del Evangelio no depende de la cantidad de oyentes, sino de corazones rendidos a Cristo. Porque donde la Palabra es predicada fielmente y Cristo es exaltado como Señor, allí está la verdadera iglesia, aunque sean pocos los que la integren.
c) El llamado de Jesús (v.27)
c) El llamado de Jesús (v.27)
"Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece..."
Jesús redirige el deseo de la gente. No condena el buscar el pan, pero les muestra que hay un pan mayor.
"Trabajad" proviene de ergazomai (ἐργάζομαι), que significa "esforzarse, ocuparse activamente en algo".
Hay una comida que permanece para vida eterna: una referencia clara a Él mismo (v.35).
Jesús está llamando a una búsqueda espiritual profunda, a una fe obediente. Esta es la verdadera marca de un discípulo.
c) El llamado de Jesús ( Juan 6 27)
c) El llamado de Jesús ( Juan 6 27)
"Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece..."
Jesús redirige el deseo de la gente. No condena el buscar el pan, pero les muestra que hay un pan mayor.
Hay una comida que permanece para vida eterna: una referencia clara a Él mismo ( Juan 6 35).
¿Se entiende esta imagen? El hambre y la sed son necesidades básicas e ineludibles del ser humano. Así como nadie puede vivir muchos días sin comer o beber sin que su cuerpo se debilite y finalmente muera, así también ocurre en el plano espiritual: el alma sin Cristo está muerta, aunque camine, hable o respire. Solo Cristo puede saciar verdaderamente el hambre y la sed del corazón humano, y lo hace por medio de la fe.
Un creyente que deja de alimentarse con la Palabra de Dios o abandona la oración empieza a enfriarse; su fe comienza a debilitarse, como una llama que se va apagando por falta de oxígeno. De igual manera, aquellos que se acercan a Cristo solo por los milagros, sin buscarlo a Él mismo, terminarán abandonando la fe cuando no obtienen lo que desean… o peor aún, cuando lo obtienen y se olvidan de Aquel que tuvo misericordia de ellos. Porque el verdadero creyente no busca solo el pan, sino al Pan de Vida.
Aqui es donde muchos sucumben, aqui es donde la fe es probada.
Jesús está llamando a una búsqueda espiritual profunda, a una fe obediente. Esta es la verdadera marca de un discípulo.
¡Qué bendición es cuando la vida de un creyente refleja, con humildad y fidelidad, la obra transformadora de Cristo! No solo por lo que decimos, sino por cómo vivimos, adoramos y caminamos cada día. El verdadero cristiano ama y agradece los medios de gracia que Dios ha establecido para bendecirnos, sostenernos y acercarnos más a Él.
Estos medios no son meras costumbres religiosas, sino canales vivos por los cuales Dios alimenta nuestra alma y fortalece nuestra fe. Entre ellos se destacan:
La predicación de la Palabra, donde escuchamos la voz de nuestro Pastor.
La lectura y meditación diaria en las Escrituras, que iluminan nuestro caminar.
La oración, por la cual hablamos con nuestro Padre y descansamos en su presencia.
La Cena del Señor, que nos recuerda el sacrificio de Cristo y nos fortalece en comunión.
El bautismo, como señal de nuestra unión con Cristo y entrada al pueblo de Dios.
La comunión con los santos, donde nos edificamos mutuamente en amor.
La disciplina eclesiástica, que, con misericordia, nos ayuda a perseverar en santidad.
El Día del Señor, donde nos congregamos con gozo para adorar y renovar nuestras fuerzas en Él.
El cristiano verdadero se deleita en estos dones divinos. Todos ellos demandan de nosotros enfuerzo, disicplina y trabajo. Un creyente verdadero los valora como tesoros celestiales, porque por medio de ellos conoce más a su Señor, se enamora mas y mas de El, crece en gracia y glorifica a Dios.
Pero Cristo sabia que estos que le buscaban no lo buscaban con estas intenciones sino las de saciarse fisica y materialmente.
d) ¿Qué significa “trabajar” por la comida que permanece? Juan 6.27
d) ¿Qué significa “trabajar” por la comida que permanece? Juan 6.27
Jesús habla a una multitud mayormente incrédula. Por eso, este "trabajad" no debe interpretarse como que la salvación se gana por obras. Más bien, apunta a la urgencia de responder al llamado del Evangelio con arrepentimiento y fe.
"Trabajad" proviene del griego ergazomai (ἐργάζομαι), que significa "invertir, esforzarse, ocuparse activamente en algo¨
Cristo lo que les esta diciendo es que la causa sea su prioridad ! buscarle sea su prioridad ! , que no se distraigan con los terrenal por mas necesidad que esta sea como lo es el hambre, antes que ello inclusive antes que una necesidad tan elemental como el alimentarse se debe de buscar a Cristo cada dia.
La comida que permanece es Cristo mismo, el Pan de Vida.
Esta labor consiste en buscar sinceramente al Hijo, creer en Él y recibirlo por fe, no buscar lo material sino sincerarse en el corazon que y cuanta necesidad tenemos de Cristo.
Como Pablo enseña, "no por obras para que nadie se gloríe" (Efesios 2:9), pero el versículo siguiente añade: "porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras" ( Efesios 2 10).
El fruto de una fe salvadora es un deseo profundo de Cristo.
Jesús añade: "porque a este señaló Dios el Padre". Aquí la palabra griega es sfragízō (σφραγίζω), que significa sellar, autenticar, confirmar. Esta expresión comunica que el Padre ha acreditado a Cristo como el único camino hacia la vida eterna.
Por ello versiones como la NBLA traducen:
Nueva Biblia de las Américas Capítulo 6
les dará, porque a Él es a quien el Padre,
Este "sello" también anticipa el ministerio del Espíritu Santo, quien sella a los creyentes como propiedad de Dios (Efesios 1:13–14). Así que el que cree en Jesús, se arrepiente de sus peados es sellado para salvación eterna. El sello del Espíritu es garantía de que la obra que comenzó en nosotros será perfeccionada (Filipenses 1:6). Esta es una marca que llevamos en el alma, imposible de borrarla ni quitarla por que Cristo murio una vez y para siempre por nuestros pecados.
III. Aplicación del texto
III. Aplicación del texto
Quienes buscan a Jesús por intereses personales pueden seguirlo solo mientras hay pan, salud o milagros. Pero el verdadero seguidor es aquel que lo busca porque ha reconocido en Él al Hijo de Dios.
Quienes han ido en busca de Jesus, lo han encontrado y han sido hechos hijos de Dios, entienen principios como que las dificultades o adversidades son oportunidades que nos permiten ver en quien esta depositada nuestra fe, entendemos que cuando todo nos va bien es tan o mas peligroso de que cuando no nos ha ido tan bie ¿por que? por es mas facil buscar ayuda cuando la necesitamos pero el corazon del hombre es tan orgulloso que no lo busca cuando todo esta bien, solo cuando se necesita pan y ya hemos recibido su bendicion anteriormente lo volvemos a buscar.
Seguir a Jesús no es solo admirarlo, sino obedecerle, someterse a Su voluntad y vivir para Su gloria. Es buscar la "comida que permanece".
"Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).
La evidencia de una fe sincera no es cuánto hablamos de Jesús, sino cuánto nos sometemos a Él.
Preguntas para reflexión y participación:
Preguntas para reflexión y participación:
¿Qué te motivó a buscar a Jesús cuando creíste por primera vez? ¿Esa motivación ha cambiado o crecido?
Cuando enfrentas dificultades o escasez, ¿sigues buscando a Jesús con la misma pasión?
¿En qué se diferencia la "comida que perece" de la "comida que permanece para vida eterna" en tu vida diaria?
¿Cómo puedes saber si estás buscando a Cristo sinceramente y no solo por beneficios temporales?
¿Estás dispuesto a obedecerle, incluso cuando su voluntad no es lo que esperabas?
Conclusión:
Conclusión:
Jesús no se deja engañar por la aparente devoción de las multitudes. El ve el corazón. Hoy también escudriña nuestras motivaciones. No basta con buscar a Cristo, hay que buscarlo sinceramente, por quien Él es y no solo por lo que puede dar.
Y si lo buscamos así, encontraremos no solo un milagro, sino una relación eterna con el Pan de Vida. El que viene a Él, nunca tendrá hambre.
