El deseo de un encuentro (Lucas 19:1-10

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Introducción

Jesús está yendo dirección a Jerusalén para vivir sus últimos días aquí en la tierra, pero a pesar de que iba allí para morir, él no estuvo preocupado por su vida, sino que quería aprovechar cada segundo aquí en la tierra para arrebatar el máximo de almas de las manos de Satanás y en este pasaje veremos como fue salvado un jefe de los recaudadores de impuestos que era rico y vivía en Jericó, una ciudad que estaba de camino a Jerusalén a unos 25km de distancia aproximadamente.
Hasta este punto del Evangelio de Lucas la gente rica no ha salido muy bien parada por lo que a primera instancia la introducción nos podría hacer ver que el resultado de Zaqueo sería el mismo que el resto de ricos, pero sorprendentemente esta historia no termina con un final triste, sino con un final glorioso y gozoso.
Pero como ya es costumbre antes de entrar en el pasaje es muy importante ver el contexto porque da mucha luz a nuestro pasaje. En el capítulo 15 de este evangelio encontramos tres parábolas en las que se destaca que Jesús está buscando al perdido, encontramos una oveja, una moneda y un hijo. En el capítulo anterior al nuestro nos encontramos con una viuda insistente ante un juez injusto, luego se nos habla acerca de la humildad de un publicano que regresó a su casa justificado, también Jesús nos enseñó acerca de la importancia de ser como un niño para poder heredar el reino de los cielos, además se nos habla acerca de un joven rico que quería saber cómo alcanzar la salvación pero regresó a su casa triste porque era muy rico y no estaba dispuesto a cumplir con las demandas del evangelio y por último la Biblia nos dice que Jesús fue a la ciudad de Jericó que es donde nos encontramos ahora y ahí un mendigo y ciego llamado Bartimeo al enterarse de la llegada de Jesús a su ciudad hizo todo lo posible apra obtener su milagro a pesar de las barreras que le ponía las multitudes. Pues mirad si es importante todo ese contexto mencionado anteriormente porque nuestra historia conecta de una u otra menera con esas histórias y parábolas. Zaqueo personifica aquella oveja, moneda e hijo perdido. Zaqueo además muestra algo de la insistencia de la viuda no tirando la toalla al no poder ver a Jesús a causa de su altura y la multitud, también nos muestra un poco más acerca de la humildad aprendida del publicano, la receptividad de un niño, el despojo que no fue capaz de hacer el joven rico y la necesidad de misericordia de un mendigo.
Zaqueo respondió al mensaje de Jesús precisamente en la forma opuesta a como el principal rico había respondido en el capítulo anterior. Zaqueo que también era rico, sabía que era pecador. Cuando Jesús lo llamó, respondió con mayor entusiasmo que el que Jesús había pedido. Este relato es un comentario sobre lo dicho por Jesús de que con Dios todas las cosas son posibles, pues Zaqueo era rico, pero un rico que fue capaz de encontrar la salvación. Es obvio que Lucos marca un contraste entre Zaqueo y aquel joven rico. El último quiso la vida eterna y no pudo conseguirla, pero Zaqueo parece tener simple curiosidad y lo logra todo. Cuando un día empieza, uno nunca sabe cómo va a terminar. Quién le diría a Zaqueo que lo que comenzaría con simple curiosidad acabaría por terminar su día con la salvación en su vida. Todos los días son importantes para Dios y Dios puede hacer grandes maravillas contigo, no solo los domingos, no solo en los veranos en los campamentos, Dios puede hacer en cualquier día cosas sorprendentes en tu vida y en tu entorno solo tenemos que estar dispuestos a dejarnos usar por Dios.
Pero si por un lado tenemos que tener en consideración la historia del joven rico, por otro lado tenemos que tener presente la historia de Bartimeo ya que Zaqueo es otro marginado como Bartimeo. El uno era pobre, el otro rico, uno tenía una ceguera física, el otro una ceguera espiritual, pero igualmente los dos ciegos. Pero los dos querían ver a Jesús. Maravillosamente los dos terminan viendo la salvación de Dios en sus vidas.

El deseo de Zaqueo (VV.1-4)

Aunque la historia de Zaqueo está muy relacionada con la parábola que cuenta luego de las minas, solo nos centraremos en esta primera parte en el encuentro de Jesús con Zaqueo. Mientras que esta primera parte nos enseña cómo Zaqueo hace todo lo posible para ver a Jesús y de la misma forma nosotros tenemos que hacer todo lo posible para ver a Jesús en nuestra vida, la segunda parte nos enseña ha hacer todo lo posible para ser a Jesús, no solo es importante hacer todo lo posible por tener un encuentro con Jesús, sino que una vez que lo hayamos tenido hay que hacer todo lo posible para ponernos a servir a Jesús. No obstante, como he dicho solo me centraré en esta primera parte que ya tiene bastantes cosas que enseñarnos a cada uno de nosotros.
Una vez que ya estamos ubicados en el lugar geográfico, la Biblia menciona el nombre del personaje que tendrá la atención en este pasaje y su nombre es Zaqueo. Este es un nombre que proviene del hebreo que significa puro o inocente. Sin embargo, su nombre no sería suficiente para encontrar justificación delante del juicio de Dios. Porque delante del juicio de Dios no importa cual sea tu nombre o tu familia o tus logros, no hay justicia propia que pueda salvarnos del castigo eterno, solo podemos alcanzar la salvación si tenemos a Cristo en nuestras vidas.
Este hombre era el jefe de aquellas personas que recaudaban impuestos que se llamaban publicanos. Los publicanos eran famosos por cobrar impuestos no requeridos con tal de enriquecerse ya que Jesús les tiene que advertir de esas malas prácticas en Lucas 3:12–13 "Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: —Maestro, ¿qué haremos? Él les dijo: —No exijáis más de lo que os está ordenado." A causa de esas prácticas los judíos de la ciudad odiaban y marginaban a quienes trabajan para Roma porque con frecuencia cobraban impuestos excesivos para enriquecerse ellos mismos.
Pero no se si te has fijado bien en la descripción que nos hace la Biblia de Zaqueo antes de conocer a Cristo porque en ningún momento nos dice que era una persona feliz. Que triste era la vida de Zaqueo ya que a pesar de gozar de un puesto tan alto y un sueldo tan elevado no se nos describe como una persona feliz o gozosa. Como se verá más adelante no es hasta que recibe a Cristo en su casa que no hay gozo en su vida. Las cosas de este mundo nunca pueden dar a las personas una felicidad eterna, cuanto más tenemos más queremos y más efímero es la alegría de los logros. No obstante, el gozo del Señor perdura para siempre en el corazón del creyente.
Y en medio de ese vacío hay surgió un deseo en el corazón de Zaqueo tal y como nos detalla el versículo 3. Cuando Zaqueo se enteró que Jesús estaba en Jericó y que había realizado la sanidad a Bartimeo tuvo el deseo y la inquietud de ver quién era esa persona tan especial. Y para ello se empezó a comportar como si fuera un niño dado que esa era la única forma de poder conocer a Jesús. En el Oriente Próximo antiguo es muy raro ver a un hombre correr, eso era una actividad que realizaban los niños, si quería ver a Jesús tenía que apresurarse. Sin embargo, Zaqueo a pesar de su reputación de jefe de los publicanos no le importó comportarse como un niño y comenzó a correr por la calle siguiendo el desfile hasta tal punto que estuvo dispuesto de trepar un árbol. Tanto el trepar árboles como la curiosidad son cosas de niños pero a Zaqueo no le importó identificarse en ese momento como un niño porque tenía claro lo que se proponía que era conocer a ese tal Jesús. Zaqueo a lo mejor pensaba «¿Por qué la muchedumbre que hay aquí presente? ¿Quién es este Jesús de Nazaret a quién están siguiendo? ¿Me estoy perdiendo algo?» Por un momento podríamos decir que Zaqueo se dejó llevar por el FOMO. Pero Zaqueo sabía que si quería dar respuesta a esas preguntas la única forma era haciéndose como un niño y ya sin él saberlo Jesús nos advirtió de la necesidad de recibir el reino de Dios como un niño y aquí estamos viendo un caso práctico de ello (Lucas 18:17 "De cierto os digo que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él." ). En ocasiones pensamos que no vamos a llorar delante de la presencia de Dios no vaya a ser que piensen que soy un niño, los adultos no lloran. Sin embargo, en ocasiones nos tocará derramar demasiadas lágrimas delante del trono de la gracia. Tal vez más que cualquier otra cosa, es el orgullo lo que impide que mucha gente próspera confié en Jesús.
No obstante, el encuentro que Zaqueo tuvo con Jesús no fue nada fácil ni sencillo dado que en el versículo 3 nos vuelve a dar un detalle muy importante de Zaqueo diciéndonos que era de estatura pequeña. Su falta de estatura no fue un impedimento para ver a Jesús y tampoco lo puso de excusa para tener un encuentro con Jesús. Es verdad, que podemos poner muchas excusas para posponer el encuentro con Jesús, pero lo único que haremos será posponer beneficios para nuestra vida, no nos aferremos a las excusas que podamos tener para tener un encuentro con Cristo, la falta de estatura no fue ningún problema para que Zaqueo tuviera un encuentro con Cristo ¿Cuánto estamos dispuesto ha esforzarnos para superar las barreras que tenemos para encontrarnos con Cristo?
Zaqueo no solo se tuvo que enfrentar a la barrera de su estatura, sino que también tuvo que enfrentarse a la barrera de las multitudes, primero le impidieron ver a Jesús y luego cuando tuvo ese encuentro con Jesús lo que hacen es que murmuran tal como nos enseña el versículo 7. Todos los que estamos aquí presentes tenemos que tener mucho cuidado con las multitudes, de la misma forma que la multitud quiso ser un estorbo al ciego Bartimeo para que tuviera su encuentro con Jesús, en esta ocasión la multitud quería desanimas completamente a Zaqueo a través de las murmuraciones. No todo el mundo se alegrará cuando le digas que has entregado tu vida a Cristo, ya Satanás se encargará de encontrar una multitud para ridiculizarte y hablar mal a tus espaldas ya se encargará de querer apagar ese manantial de aguas vivas que hay dentro de ti. Puede ser un peso muy pesado vivir bajo su pasado pecaminoso cuando las multitudes saben quién eras y lo que has hechos, pero nunca de que esas multitudes te alejen de Jesús. Nunca dejes que la gente murmurado interrumpa la oportunidad que tienes de conocer a Jesús.

El deseo de Jesús (VV.5-10)

Hasta este momento todo parece una historia más de motivación y superación en la que una persona consigue sus objetivos a pesar de los impedimentos que hay por el camino, una persona que tiene un gran deseo, y hace todo lo posible para saciar ese deseo, pero a partir del versículo 5 la historia se pone muy interesante ya que mientras esperaríamos ver una historia en la que Zaqueo después de ver a esa persona subida a un árbol, descendió a su casa y se fue con su curiosidad resuelta, pero la historia no continua de esta forma, lo más sorprendente de todo es que aunque pareciera que Zaqueo estaba buscando a Jesús, nos damos cuenta de que en realidad es Jesús quién está buscando a Zaqueo en ese día. Es el deseo de Jesús tener una cita ese día con Zaqueo.
Mira lo que sucede en el versículo 5 y es que sorprendentemente quién invita a Jesús a la casa de Zaqueo es Él mismo. Aquí vemos que aunque Zaqueo solo sintiera curiosidad por este Jesús, en realidad Jesús sentía algo más que curiosidad por Zaqueo, quería una comunión íntima con él y quería darle la vida eterna, es Jesús quien comienza la invitación. Ahora estaba en manos de Zaqueo el querer aceptar esa autoinvitación por parte de Jesús. Este texto nos recuerda a Apocalipsis 3:20 "Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo." donde el mismo Jesús es quien quiere venir a nuestra vida para cenar con nosotros. ¿Querremos nosotros tomar la misma decisión que tomó Zaqueo o le daremos largar a ese Jesús que quiere transformar nuestra vida para darnos vida eterna?
Fijaros muy bien en las palabras que usa Jesús, dice que le es necesario. Al igual que le era necesario pasar por Samaria para rescatar a la mujer samaritana ahora le era necesario hospedarse en la casa de Zaqueo para rescatarlo de las riquezas.
Zaqueo ante semejante invitación, no tardó en descender del árbol y recibir a Jesús a su casa. Y cuando Jesús llegó a la casa de Zaqueo lo que trajo fue gozo a su vida. Hay mucha gente amargada por el mundo porque no tienen a Cristo en sus vidas. La experiencia de salvación ciertamente produce gozo en el corazón del creyente, todos los que hemos experimentado la salvación de Cristo en nuestras visas, hemos experimentado ese gozo, de sentirnos amados y valorados no solo por alguien, sino por el más importante del mundo.
Pero como mencioné antes, no todo el mundo se va a gozar de que Cristo esté en tu vida, ya se encargará la multitud de apagar esos sentimientos que tienes para que dejen de ser una decisión a un sentimiento pasajero. En el versículo 7 vemos que mientras hay una fiesta en la casa de Zaqueo por la celebración de su redención, afuera hay refunfuñones que no alcanzan a entender cómo es posible que Jesús se mezclara con aquel tipo de personas. Mientras dentro de casa se celebra el gozo de hallar lo perdido, afuera se masca la rabia e impotencia de no querer se parte de la celebración, cuánto nos recuerda esto a la historia del hermano mayor en la parábola del hijo pródigo, como la alegría del padre era el enojo del hijo mayor.
Es curioso lo que sucede ahora porque habitualmente cuando la multitud murmura quién suele hablar para corregirles es Jesús, pero en esta ocasión en el versículo 8 quien habla es Zaqueo para reivindicar su causa y hacerles ver que lo suyo no son solo emociones pasajeras, sino una decisión que ha tomado firmemente. Públicamente quería que la gente supiera que había convivido con Jesús y había cambiado su vida realmente.
El cambio de corazón de Zaqueo produjo un cambio también de actuación. Cuando Jesús entra en al vida de alguien entonces las características y hábitos de la vida antigua son remplazados por el fruto del Espíritu. Los pecadores convertidos siempre darán evidencias de su conversión. Aquel que desea dar pruebas de que es creyente, debe caminar en los pasos de Zaqueo. Como él, debe renunciar por completo a los pecados en los que anteriormente caía asiduamente. Como él, debe seguir las virtudes cristianas que anteriormente solían estar ausentes. En cualquier caso, un creyente debe vivir de tal manera que todos puedan saber que es creyente. La fe que no purifica el corazón y la vida no es fe en absoluto. La gracia que no puede ser vista como la luz y saboreada como la sal no es gracia, sino hipocresía. El hombre que profesa conocer a Cristo y confiar en Él a la vez que se aferra al pecado y al mundo, desciende al Infierno con una mentira en su diestra. El corazón que ha probado verdaderamente la gracia de Cristo odiará instintivamente el pecado.
La forma de evidencia a los demás el cambio tan radical que Jesús había hecho en su vida era a través del uso correcto de las posesiones que tenía. El reestructuró sus finanzas cuando vino Cristo a su vida. A lo mejor tu a tu edad no tengas grandes posesiones económicas, pero seguro que tienes dones y talentos que Dios te ha dado y la pregunta es tú que has conocido a Cristo ¿De qué forma estás utilizando los dones o talentos que Dios te está dando? ¿De qué forma necesitas reestructura tu tiempo para evidenciar que Dios ha cambiado tu vida? ¿De qué forma necesitas reestructuras tus redes sociales? ¿De qué forma necesitas reestructurar la música y películas que escuchas? ¿De qué formas necesitas reestructurar tu vestuario para que sea un vestuario? ¿De qué forma necesitas reestructurar tus amistades?
Sin embargo, para finalizar, pudieras pensar que al responder a todas estas preguntas eres tú quién esta haciendo todo lo posible como Zaqueo para tener un encuentro con Jesús, pero la realidad lo podemos encontrar en el versículo 10 ya que ahí tenemos una clara enseñanza de la realidad que se está produciendo. Mientras la gente pudiera pensar que en la historia de Zaqueo es él quien está buscando a Jesús, la realidad es completamente diferente ya que es Jesús quién está buscando a Zaqueo. Jesús entró a Jericó para encontrarse con Zaqueo. Por naturaleza el pecador no busca nunca a su Salvador (Romanos 3:11 "no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios." ) Cuando pecaron Adán y Eva, se escondieron de Dios, pero Dios fue y los buscó. Cuando Jesús estaba ministrando en la tierra, buscó a los perdidos y hoy el Espíritu Santo, por medio de las predicaciones y los diferentes medios que usa como la iglesia o los campamentos nos está buscando. No lo dudes más y toma la decisión que tomó Zaqueo permite que Jesús entre a tu vida y deja que la reestructure por completo.
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